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<TEI xml:lang="es" xmlns="http://www.tei-c.org/ns/1.0" n="1660_varones-ilustres"><note place="bottom">Góngora mantuvo amistad con el
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      <titleStmt>
        <title>«Don Ludovicus de Góngora y Argote» en <emph>Varones ilustres de
          Córdoba</emph>.</title>
        <author key="Vaca de Alfaro, Enrique">Enrique Vaca de Alfaro</author>
        <editor>María Ángela Garrido Berlanga y Muriel Elvira</editor>
      </titleStmt>
    </fileDesc>
    <editionStmt>
      <edition>OBVIL</edition>
      <respStmt>
        <name>Mercedes Blanco</name>
        <resp>relecture</resp>
      </respStmt>
      <respStmt>
        <name>Aude Plagnard</name>
        <resp>stylage et édition TEI</resp>
      </respStmt>
    </editionStmt>
    <publicationStmt>
      <publisher>Université Paris-Sorbonne, LABEX OBVIL</publisher>
      <date when="2021"/>
      <availability status="restricted">
        <licence target="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/fr/"
          >http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/fr/</licence>
      </availability>
    </publicationStmt>
    <sourceDesc>
      <bibl>Biblioteca Colombina de Sevilla, ms. 59-2-45, f. 40-68</bibl> y <bibl>Biblioteca
        Colombina de Sevilla, ms. 59-6-11.</bibl>
    </sourceDesc>
    <encodingDesc>
      <p>L’édition comporte trois niveaux de notes. note[@place="bottom"] : notes d’éditeur (décimal
        par défaut) note[@place="margin"] : notes marginales de l’auteur (pas de numérotation)
        note[@type="app" rend="I"] : notes d’apparat (I = romain) </p>
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    <profileDesc>
      <creation>
        <date notBefore="1656" notAfter="1662"/>
      </creation>
      <langUsage>
        <language ident="es"/>
      </langUsage>
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  <text>

    <!--
      <div subtype="level1">
        <head>Datos bibliográficos</head>
        <table rend="left">
          <spanGrp type="colgroup">
            <span type="col" style="width: 49%" rend="col1"/>
            <span type="col" style="width: 51%" rend="col2"/>
          </spanGrp>
          <row>
            <cell>Editor científico</cell>
            <cell>María Ángeles GARRIDO BERLANGA y Muriel ELVIRA</cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Autor</cell>
            <cell>Enrique VACA DE ALFARO</cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Destinatario / dedicatario</cell>
            <cell/>
          </row>
          <row>
            <cell>Título</cell>
            <cell>«Don Ludovicus de Góngora y Argote» en <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph>.</cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Fecha</cell>
            <cell>Seguramente durante los años 1660, con adiciones posteriores del autor y de otra mano anónima que intervino después de la muerte del autor.</cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Fuentes</cell>
            <cell>
              <p rend="noindent">Biblioteca Colombina de Sevilla, ms. 59-2-45, f. 40-68.</p>
              <p rend="noindent">Biblioteca Colombina de Sevilla, ms. 59-6-11.</p>
            </cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Ediciones modernas</cell>
            <cell>
              <p rend="noindent">*Edición de fragmentos en Ramírez de Arellano (1921: s. v. «Góngora»).</p>
              <p rend="noindent">*Fragmentos recogidos en Artigas (1925: 199-200, nota 2) y en Millé (1932: apéndice IV, 4, 1216).</p>
              <p rend="noindent">*Edición completa en López Escudero, (1988: 113-141).</p>
            </cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Responde a otro texto</cell>
            <cell>NO</cell>
          </row>
          <row>
            <cell>Referencias a la polémica</cell>
            <cell>
              <p rend="noindent">1614_decima-gongora-saldana</p>
              <p rend="noindent">1615_canta-cisne-andaluz</p>
              <p rend="noindent">1615_con-poca-luz</p>
              <p rend="noindent">1615_piso-madrid-el-fiero</p>
              <p rend="noindent">1615_por-la-estafeta</p>
              <p rend="noindent">1615_restituye-a-tu-mudo</p>
              <p rend="noindent">1620_salas-barbadillo-casa-placer</p>
              <p rend="noindent">1621_epistolas-lafilomena</p>
              <p rend="noindent">1622_paravicino-ya-muere-el-dia</p>
              <p rend="noindent">1624_circe-claro-cisne-betis</p>
              <p rend="noindent">1624_montalban-orfeo</p>
              <p rend="noindent">1625_lope-triunfos-divinos-prologo</p>
              <p rend="noindent">1627_lope-corona-tragica</p>
              <p rend="noindent">1627_salcedo-rimas-elegia</p>
              <p rend="noindent">1627_vera-panegirico-por-poesia</p>
              <p rend="noindent">1628_heroida-ovidiana</p>
              <p rend="noindent">1630_lecciones</p>
              <p rend="noindent">1630_lope-laurel-apolo</p>
              <p rend="noindent">1633_carducho-dialogos-pintura</p>
              <p rend="noindent">1633_gongora-hoces-vida</p>
              <p rend="noindent">1634_cartas-cascales</p>
              <p rend="noindent">1634_gongora-delicias-parnaso</p>
              <p rend="noindent">1635_angulo-epistolas-satisfactorias</p>
              <p rend="noindent">1636_ilustracion-piramo</p>
              <p rend="noindent">1636_roa-principado-cordoba</p>
              <p rend="noindent">1636_soledades-comentadas-salcedo</p>
              <p rend="noindent">1638_angulo-egloga-funebre</p>
              <p rend="noindent">1641_adiciones-enchiridion-venero</p>
              <p rend="noindent">1643_gongora-hoces-reedicion</p>
              <p rend="noindent">1644_segundo-tomo-salcedo</p>
              <p rend="noindent">1648_segunda-parte-salcedo</p>
              <p rend="noindent">1656_quiros-obras</p>
            </cell>
          </row>
        </table>
      </div>
            -->
    <body>
      <div subtype="level1"><head>Introducción</head>
        <div subtype="level2">
          <head>1. [Título] «Don Ludovicus de Córdoba»: apuntes para una inacabada «Vida de
            Góngora».</head>
          <p>El texto que editamos son apuntes que reunió el médico cordobés Enrique Vaca de Alfaro
            (1635-1685) con el propósito de redactar «vidas» de cordobeses ilustres. Están
            conservados en un manuscrito que lleva el título de <emph>Varones ilustres de
              Córdoba</emph>, lo cual nos da una idea bastante clara del proyecto que tenía el
            autor, el de trazar una semblanza de los hombres más famosos nacidos en Córdoba, o que
            vivieron en ella, como prueba de la grandeza de dicha ciudad. Lamentablemente el
            proyecto se quedó en ciernes y tan solo nos quedan las informaciones bio-bibliográficas
            reunidas que iban a ser la base del futuro libro. Sin embargo, el esbozo de esta «vida»
            de Góngora es el más desarrollado de todas las contenidas en el manuscrito y permite
            entender las intenciones de Vaca de Alfaro y las modalidades de su participación en la
            canonización tardía de Góngora. Por eso creemos útil editar y analizar estos
            borrones.</p>
          <p>En torno al último cuarto del siglo XVI y a las primeras décadas del siglo XVII el
            paulatino desarrollo de las ciudades y, con ellas, de los espacios e instituciones
            educativas acarreó la pronta proliferación de oficios específicos: notarios, juristas,
            médicos, escribanos, maestros, editores, etc. En este nuevo contexto comenzó a
            afianzarse la ciudad como objeto específico de interés historiográfico no solo en los
            lugares de mayor relevancia histórica (Toledo, Madrid, Sevilla, Valencia, etc.), sino
            también en las más modestas localidades (Carmona, Andújar, Santa María de Moyá, etc.),
            tal y como explica Santiago Quesada en <emph>La idea de la ciudad en la cultura hispana
              de la Edad Moderna</emph><note place="bottom">Quesada 1992: 43.</note>. Como ejemplo
            de ello podemos citar las obras de Bermúdez de Pedraza, <emph>Antigüedad y excelencias
              de Granada</emph> (1608); de Jerónimo de Quintana, <emph>A la muy antigua, noble y
              coronada villa de Madrid. Historia de su antigüedad</emph> (1629); de Rodrigo Caro,
              <emph>Antigüedades y principado de la ilustrísima ciudad de Sevilla</emph> (1634); o
            del autor que nos ocupa, Enrique Vaca de Alfaro, <emph>Libro de las grandezas de
              Córdoba</emph> (obra ms., sin fecha<note place="bottom">Biblioteca Real de Palacio,
              ms. II/2442(2). Una descripción pormenorizada en Garrido Berlanga 2018b: 70.</note>).
            Entre los aspectos a los que se atiende en estas obras (ubicación geográfica, recursos
            naturales, clima, historia de la fundación, descripción de las «antigüedades» halladas
            –monedas, inscripciones, estatuas– y de los edificios destacados, fundaciones
            religiosas, etc.), figura con frecuencia como mérito de la ciudad el haber sido cuna de
            «hijos ilustres». Este mérito es, en realidad, como bien señala Inmaculada Osuna,
            susceptible de ser contemplado desde una doble perspectiva. Por una parte, se presenta
            al «hijo ilustre» como contribuyente activo a la fama del lugar y, por otra, se le
            considera como producto de una capacidad que, implícita o explícitamente, se le atribuye
            a la ciudad<note place="bottom">Osuna 2005: 236.</note>.</p>
          <p>Algunos catálogos de varones ilustres contenidos en estos libros «de antigüedades y
            excelencias» de las ciudades fueron después desarrollados y completados por sus autores,
            y se convirtieron en libros o proyectos de libros autónomos. Así pasó por ejemplo con
            los <emph>Varones insignes en letras naturales de la ilustrísima ciudad de
              Sevilla</emph> de Rodrigo Caro, inicialmente concebidos como un mero apéndice de las
              <emph>Antigüedades</emph> (1634) que, según Luis Gómez Canseco, editor del catálogo,
            creció hasta formar una obra independiente, inacabada a la muerte de Caro en 1647<note
              place="bottom">Gómez Canseco 2018: 13.</note>. El caso no es único. También podemos
            citar a Juan Francisco Andrés de Uztarroz, autor de una <emph>Aganipe de los cisnes
              Aragoneses</emph>, versificada, elaborada al margen de sus investigaciones sobre las
            antigüedades aragonesas; o a Juan Antolínez de Burgos, quien en el capítulo final de su
              <emph>Historia de Valladolid</emph>, anunciaba: «Prométese volumen grande aparte de
            los varones ilustres hijos de Valladolid»<note place="bottom">Juan Antolínez de Burgos,
                <emph>Historia de Valladolid</emph>, BNE, ms.10662, capítulo LXXXI. Cita el dato
              Osuna 2005: 239.</note>, un volumen que desgraciadamente no se ha conservado. En esta
            línea se inserta nuestro autor, siendo también los <emph>Varones ilustres de
              Córdoba</emph> una extensión de otros catálogos inicialmente elaborados para figurar
            en las obras historiográficas de Vaca, como el <emph>Libro de las grandezas de
              Córdoba</emph> o la <emph>Historia de Córdoba</emph><note place="bottom">Menos
              frecuente parece haber sido el caso de un Juan Pérez de Montalbán, quien estableció su
                <emph>Índice de los ingenios de Madrid</emph> para publicarlo en el <emph>Para
                todos</emph> (1632), independientemente de todo proyecto de
            historiografía.</note>.</p>
          <p>En los <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph>, Vaca retrata a cincuenta y seis
            ingenios de su ciudad, real o supuestamente, porque no duda en hacer «hijos de Córdoba»
            a hombres que tienen poca relación con ella, como por ejemplo el viajero y escritor
            sevillano Pedro Tafur. Los biografiados pueden entrar en una de las tres categorías con
            las que subdividió Rodrigo Caro su catálogo de las <emph>Antigüedades y principado de
              Sevilla</emph> (libro II, capítulo XI): «Varones […] insignes e ilustres en santidad»,
            «Varones ilustres en letras» y, por último, «Varones insignes en armas y dignidad
            secular», si bien en el libro de Vaca de Alfaro la organización permanece implícita. En
            cuanto a la segunda categoría, la más desarrollada, hay que entender el concepto de
            «letras» en el sentido de cualquier saber que pasa por la escritura, incluyendo todas
            las «facultades», es decir, todas las ramas del saber humano: ciencias, como la óptica o
            la medicina, teoría política, teología, filosofía, derecho, historia, numismática,
            epigrafía, lingüística, paremiología, poesía y también saberes más recónditos o
            anecdóticos como los juegos de mesas. El biografiado más antiguo es Juan de Mena
            (1411-1456) y el más reciente es el propio autor del catálogo, quien se autorretrata
            entre los demás varones ilustres de la ciudad.</p>
          <p>Entre los retratados destacan muchos médicos, y señaladamente médicos que se dedicaron
            a la poesía, porque estas fueron las dos aficiones de predilección del autor del
            catálogo. Encontramos, por ejemplo, al primer óptico español, Benito Daza de Valdés; al
            cirujano Enrique Vaca de Alfaro, abuelo del autor, quien participó en una justa poética a la pureza de la virgen, convocada en Córdoba en 1617 y
            compuso un tratado de cirugía<note place="bottom">Enrique Vaca de Alfaro,
                <emph>Proposición chirúrgica i censura iudiciosa entre las dos vias curativas de
                heridas de cabeça</emph>, Sevilla: Gabriel Ramos Bejarano, 1618.</note>; a Fernando
            de Paredes, autor de un <emph>Tratado breve de la peste, de su esencia, causas,
              preservación y cura</emph> (1601)<note place="bottom">Fernando de Paredes,
                <emph>Tratado breve de la peste, de su esencia, causas, preservación y cura.
                Compuesto por el licenciado Paredes, médico de la ciudad de Córdoba y natura de
                ella, dirigido a su señoría la ciudad de Córdoba y por su mandado impreso</emph>,
              Córdoba: Francisco de Cea, 1601. Valdenebro y Cisneros 1900: n. 56, p. 1601, ofrece
              estos datos, tomados de los <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph> de Vaca de
              Alfora, y precisa que no vio ningún ejemplar de la obra.</note>; o al doctor Francisco
            de Leiva y Aguilar, autor del <emph>Desengaño contra el mal uso del tabaco</emph>
            (1634). Completan la lista autores que, sin ser médicos, compusieron libros sobre algún
            tema de medicina, considerada por entonces como una rama más de las humanidades, por
            ejemplo, el escribano del Rey y procurado del número de Córdoba, Andrés López de Robles,
            quien compuso un poema en octavas reales sobre la peste<note place="bottom">Andrés López
              de Robles, <emph>Varios discursos en que se declara lo sucedido en la ciudad de
                Córdoba y tierra de su comarca, en los años en que estuvo lastimada de enfermedad de
                peste y modo de curalla y otras cosas que en ella sucedieron</emph>, Córdoba: la
              viuda de Andrés Barrera, 1603. Reseñado en Valdenebro y Cisneros 1900: n. 63: p.
              1603.</note>.</p>
          <p>De igual modo, destacan en el catálogo ingenios coetáneos de Góngora y frecuentemente
            relacionados con él, como si el periodo de 1580-1630 fuese una especie de Edad de Oro de
            la cultura cordobesa, que recibiría parte de la luz y gloria proyectada por el gran
            poeta. Encontramos así al ya mencionado abuelo homónimo del autor, Enrique Vaca de
            Alfaro (1592-1620), a quien Góngora dedicó en 1618 una décima («Vences, en talento
              cano»<note place="bottom">[OC461]</note>); a Juan Rufo, autor del poema épico <emph>La
              Austríada</emph> (1584) en cuyos preliminares se encuentra un soneto gongorino
            («Cantastes, Rufo, tan heroicamente»<note place="bottom">[OC39]</note>); a Juan de
            Castilla y Aguayo, quien publicó <emph>El perfecto regidor</emph> (1586) al que también
            Góngora dedicó un soneto («Generoso don Juan sobre quien llueve»<note place="bottom"
              >[OC421]</note>); al ya mencionado Andrés López de Robles, amigo de Góngora, con quien
            participó en la <emph>Justa poética</emph> celebrada en la parroquia de San Andrés
            convocada por Enrique Vaca de Alfaro (el abuelo) en Córdoba el 15 de enero de 1617<note
              place="bottom">Editada por Valdenebro y Cisneros 1889.</note>; a Luis Carrillo y
            Sotomayor, autor del <emph>Libro de erudición poética</emph> (1611) y de una
              <emph>Fábula de Acis y Galatea</emph> que pudo incitar a Góngora a escribir su
              <emph>Fábula de Polifemo y Galatea</emph>; a Pedro Díaz de Rivas, quien escribió las
              <emph>Anotaciones</emph> a la obra de Góngora (1616-1620) y los <emph>Discursos
              apologéticos</emph> (1616-1617); a Antonio de Paredes, autor de las <emph>Rimas</emph>
            (1622) y de un soneto paratextual para dichos <emph>Discursos apologéticos</emph>; a
            Francisco Fernández de Córdoba, abad de Rute, amigo y defensor de Luis de Góngora en su
              <emph>Parecer</emph> (1614) y <emph>Examen</emph> (1617); y a Pedro de Cárdenas y
            Angulo, recordado en su calidad de coleccionista de manuscritos gongorinos que sirvieron
            para elaborar la malograda edición Vicuña de 1627. La mayoría de estas relaciones
            personales con Góngora están meticulosamente registradas en los <emph>Varones
              ilustres</emph>, tanta parece ser la capacidad que Vaca de Alfaro atribuye a don Luis
            de dignificar a todos aquellos con los que se relacionó.</p>
          <p>El tratamiento que se otorga a cada uno de los varones antologados es irregular. A don
            Luis de Góngora es al que más folios se le dedican, un total de cincuenta y cuatro del
            manuscrito original hoy desaparecido<note place="bottom">Véase más abajo el apartado
              «Establecimiento del texto».</note>, mientras que para Luis de la Vega solo uno; de
            igual manera, Juan de Mena ocupa veinticuatro folios, mientras que Fernán Pérez de
            Oliva, solo tres. Esta diferencia obedece a diferentes criterios: primero, el desigual
            interés que ofrece cada escritor para Vaca del Alfaro, si bien este interés es difícil
            de apreciar con certeza porque estamos ante un borrador y, por lo tanto, algunas de las
            semblanzas apenas esbozadas quizás estuvieran destinadas a desarrollarse más; otro
            criterio es la existencia o no de una producción escrita, siembre detallada con gran
            escrupulosidad, con la copia entera de toda la portada, lo cual suele alargar la
            presentación del «varón ilustre».</p>
          <p>En el caso de la «Vida de Góngora», no se conserva un texto verdaderamente redactado,
            sino una serie de notas o apuntes previos a la redacción, la mayoría de ellos
            referencias bibliográficas relativamente cuidadas. Son materiales en bruto o fragmentos
            sueltos, por lo que el título de «Vida» podría despistar. Es difícil imaginar cómo iba a
            quedar esta «vida» una vez desarrollados los apuntes bio-biográficos reunidos. Es
            tentador acudir a los ya citados catálogos de varones ilustres elaborados por
            historiadores para imaginar el posible acabado final. Hay que descartar la
              <emph>Aganipe</emph> de Uztarroz como posible modelo, porque, por lo visto, Vaca de
            Alfaro nunca tuvo intención de versificar su catálogo. En cuanto a los <emph>Varones
              insignes</emph> de Caro o a las <emph>Vidas de varones ilustres valencianos</emph> de
            Martínez de la Vega, cabe señalar que los dos libros permanecieron manuscritos y que no
              circularon<note place="bottom">A la muerte de Rodrigo Caro, el manuscrito autógrafo de
              los <emph>Varones</emph> permaneció inédito, y se quedó sucesivamente sepultado en las
              bibliotecas de Juan Suárez de Mendoza y de don Alonso Martínez de Herrera, antes de
              que Diego Ignacio de Góngora hiciera la primera copia manuscrita en 1686. Estos datos
              en Gómez Canseco 2018: 14. Del manuscrito de las <emph>Vidas de varones ilustres
                valencianos</emph>, tan solo se conserva una copia en la Real Academia de la
              Historia, signatura 9/546, lo que da una idea de su escasa circulación.</note>. En
            vista de lo cual, aunque anteriores al catálogo de Vaca de Alfaro, tampoco pudieron
            servirle de modelo. Dicho esto, siempre puede ser interesante observar la estructura de
            las «vidas» escritas por sus predecesores, como simple posibilidad a la cual hubiera
            podido llegar de forma autónoma. El patrón seguido por Caro es el siguiente: exordio,
            referencias genealógicas, vida del varón ilustre, semblanza cultural o moral adobada con
            detalles y anécdotas y, por último, un elogio en verso o en prosa. Todo lo que se puede
            decir es que, en su estado provisional, el desarrollo de cada «vida» de los
              <emph>Varones ilustres</emph> cordobeses es mucho más escueto: Vaca de Alfaro se
            limita a nombrar y describir las obras escritas por el autor en cuestión, después recoge
            citas de composiciones concretas escritas en prosa o en verso en las que se hace
            referencia a la persona o a la obra del varón ilustre y, solo en alguna ocasión, como en
            el caso de Góngora, menciona anécdotas sobre la vida de la persona, muy abundantes en
            este caso. La gran virtud de Vaca de Alfaro es que apunta la bibliografía con una
            escrupulosidad poco común, tanto en el caso de los libros escritos por el varón ilustre,
            como para aquellos que lo mencionan: transcribe exhaustivamente todas las informaciones
            de la portada, incluyendo el pie de imprenta, una manía de bibliófilo poco común en la
            época, heredada de su tío Bernardo Cabrera<note place="bottom">Bernardo Cabrera también
              copiaba las portadas enteras, incluyendo el pie de imprenta completo, más las primeras
              líneas del inicio del libro, en sus cartas a Lorenzo Ramírez de Prado, cuando
              seleccionaba para él libros para su biblioteca. Elvira 2021.</note>, gracias a la cual
            conservamos la memoria de algunos libros hoy desaparecidos<note place="bottom">Por
              ejemplo, el ya citado <emph>Tratado breve de la peste</emph> (1601) de Fernando de
              Paredes.</note>.</p>
          <p>Otro modelo que posiblemente influyó es el de las «<emph>vitae poetarum</emph>», un
            género bastante codificado a partir de las «vidas» de Petrarca y Dante, a cargo de
              Boccaccio<note place="bottom"><emph>De vita et moribus Domini Francisci Petracchi,
                ca</emph>. 1341 y <emph>Trattatello in laude di Dante, ca</emph>. 1351.</note> y
            otras «<emph>vitae Homeri</emph>» o «vidas de Petrarca» redactadas en Italia<note
              place="bottom">Izquierdo 2018a sintetiza cuáles fueron los textos canónicos del
              género: «Fueron también hitos [para la construcción del género de la <emph>vita
                poetarum</emph>] en la Italia del Trecento y Quattrocento las múltiples<emph> vitae
                Homeri</emph>: las escritas por Pier Candido Decembrio, Dante y Boccaccio; o las de
              Petrarca compuestas, además de por Boccaccio, por Filippo Villani, Giovanni Villani,
              Leonardo Bruni y Gianozzo Manetti».</note>. En España, como recuerda Adrián Izquierdo,
            editor en el proyecto «Góngora» de la «Vida» de don Luis redactada por fray Hortensio
            Paravicino, el género recibió la influencia de «las galerías de retratos de Fernán
            Pérez de Guzmán (<emph>Generaciones y semblanzas</emph>) y de Hernando del Pulgar
              (<emph>Libro de los claros varones de Castilla)</emph>, compuestas en la segunda mitad
            del XV, junto con <emph>La vida y excelentes dichos de los más sabios filósofos que hubo
              en este mundo</emph> (1516) de Hernando Díaz»<note place="bottom">Izquierdo 2018a.
              Sobre la escritura de «vidas» en el contexto hispánico y europeo también son
              interesantes los estudios coordinados por Boillet, Fragonard y Tropé 2012 y Zerari
              2021.</note>. El interés de Vaca de Alfaro por este tipo de textos es manifiesto,
            porque, cuando descubrió en los paratextos de la edición Hoces la «vida de Góngora»,
            redactada inicialmente por fray Hortensio Félix Paravicino en 1628 y aumentada por este
            justo antes de su muerte, con cambios e interpolaciones<note place="bottom">Esta es la
              tesis defendida por Izquierdo 2018c, Apartado 2: «Autor».</note>, Vaca de Alfaro la
            copió íntegra en su manuscrito como fuente de informaciones de primera categoría.</p>
          <p>Con todo, sería azaroso sacar de estos posibles modelos conclusiones sobre cómo habría
            podido quedar el libro final, en caso de que se hubiera terminado. En el estado en que
            quedó el manuscrito, solo podemos analizar las intenciones de Vaca de Alfaro al reunir
            sus apuntes y describir qué tipo de informaciones manejaba.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>2. [Autor] Un autor principal –el médico, historiador y poeta Enrique Vaca de Alfaro
            (1635-1685)– y un continuador anónimo</head>
          <p>El autor de la mayor parte del texto que editamos es Enrique Vaca de Alfaro
            (1635-1685), médico, historiador y poeta cordobés. Nótese sin embargo que algunos
            fragmentos, posteriores a su muerte, fueron añadidos por una mano anónima, imposible de
            identificar.</p>
          <p>El manuscrito de <emph>Los Varones ilustres de Córdoba</emph> que editamos es una copia
            del siglo XVIII del manuscrito autógrafo de Vaca, como lo testifican las firmas del
            copista, Manuel Díaz de Ayora y Pineda, realizada el 20 de julio de 1770, y del entonces
            propietario del manuscrito, el canónigo archivero cordobés José Vázquez Venegas<note
              place="bottom">Véase el apartado «Establecimiento del texto».</note>. No tenemos razón
            ninguna para dudar de estas dos afirmaciones y, por lo tanto, de la autoría de Vaca de
            Alfaro, porque el libro corresponde con las características de los demás trabajos
            eruditos de su autor. Además, como se leerá a continuación, el copista probó la autoría
            de Vaca de Alfaro colocando al principio de su copia una hoja suelta y duplicada,
            procedente del manuscrito original autógrafo para que el lector pudiera conocer la letra
            del autor y compararla con los otros manuscritos conservados suyos de autoría
              segura<note place="bottom">Para un estudio completo de los manuscritos autógrafos de
              Vaca de Alfaro, véase Garrido Berlanga 2018b.</note>.</p>
          <p>La semblanza de Enrique Vaca de Alfaro y de su interesante familia ha sido objeto de un
            reciente estudio de síntesis<note place="bottom">Garrido Berlanga 2016, que dio lugar a
              diferentes publicaciones: 2018a, 2018b y 2018c. Se apoya en toda la documentación
              disponible: Pozo y Cáceres, <anchor xml:id="_Hlk77325031"/>«Apuntes de la vida del
              doctor Enrique Vaca de Alfaro», <emph>Colección de obras de este autor</emph>,
              Biblioteca Provincial de Córdoba, ms. 67, pp. 387-390; Ramírez de las Casas-Deza, 1841
              y del mismo autor, <emph>Genealogía de varias familias nobles cordobesas</emph>, I.
              «Genealogía de Enrique Vaca de Alfaro», Biblioteca Provincial de Córdoba, Legajo 17,
              núm. 122, f.<space/>387-390; Valverde Madrid 1963 y 1974; y por fin García Gómez 2015.
              Nótese que Menéndez Pelayo (1954 IV, 305-307) confundió a nuestro Enrique Vaca de
              Alfaro con su abuelo anónimo. <ref
                target="http://www.larramendi.es/menendezpelayo/es/corpus/unidad.do?idCorpus=1000&amp;idUnidad=101286&amp;posicion=1"
                >(http://www.larramendi.es/menendezpelayo/es/corpus/unidad.do?idCorpus=1000&amp;idUnidad=101286&amp;posicion=1)</ref>.</note>,
            del cual resumiremos aquí los principales datos. Enrique Vaca de Alfaro nació en Córdoba
            el 5 de febrero de 1635 y fue el primer hijo de Francisco de Alfaro y de doña Melchora
            de Gámez. Seguirían tres hermanos varones: Juan de Alfaro, afamado pintor y biógrafo de
            Velázquez, de cuyo manuscrito perdido sacó Antonio Palomino los principales datos de su
            «Vida de Velázquez»<note place="bottom">Así consta en los preliminares de la obra de
              Antonio Palomino, <emph>El Parnaso español pintoresco laureado. Tomo tercero. Con las
                vidas de los pintores y estatuarios eminentes españoles que con sus heroycas obras
                han ilustrado la nación</emph>, Madrid, 1724, «Preludio de esta obra», p. 233:
              «También nos ha hecho al caso [ayudarnos a redactar las “vidas” de pintores españoles]
              la curiosa aplicación de don Juan de Alfaro en haber recogido varios fragmentos de
              Pablo de Céspedes, con algunos apuntamientos de su vida, y sobre todo la de Velázquez,
              su maestro, tan difusa y adornada de erudición, con la asistencia de su hermano, el
              doctor don Enrique de Alfaro, que sin duda debiera de intentar formar un libro de sola
              ella, pues, habiéndola castigado mucho, quitándole más de otro tanto (bien que se le
              han añadido otras cosas, que oí a Carreño y a otros antiguos), aun ha quedado bastante
              difusa».</note>; Melchor Manuel de Alfaro y Gámez, de quien conservamos algunos poemas
            de circunstancias; y Francisco de Alfaro, beneficiado; más tres hermanas, sobre las que
            no se dispone de muchos datos: María, Catalina y Jacinta.</p>
          <p>En la familia del padre, los varones solían ejercer oficios médicos o relativos a la
            medicina, desde el bisabuelo del autor Juan Fernández de Alfaro, licenciado en medicina
            y cirujano, pasando por el abuelo homónimo, Enrique Vaca de Alfaro (1592-1620), médico
            y, por fin, el padre, Francisco de Alfaro, boticario. La mayoría de ellos eran
            «familiares del Santo Oficio». Del lado materno, los varones eran clérigos o
            «beneficiados», un estado eclesiástico que autorizaba el matrimonio. Ambas ramas,
            paterna y materna, del árbol genealógico tenían sus glorias en la generación de los
            abuelos, cuya memoria Enrique Vaca de Alfaro cuidó mucho de cultivar en sus escritos,
            organizados en función de una lógica de vindicación de honorabilidad y crecimiento del
            estatuto social. Ya hemos tenido ocasión de hablar del abuelo paterno homónimo, Enrique
            Vaca de Alfaro, quien fue, además de médico, poeta y autor de un tratado sobre la mejor
            manera de curar heridas en la cabeza, para cuyos preliminares escribió Góngora una
              décima<note place="bottom">Enrique Vaca de Alfaro, <emph>Proposición chirúrgica i
                censura iudiciosa entre las dos vias curativas de heridas de cabeça</emph>, Sevilla:
              Gabriel Ramos Bejarano, 1618.</note>. Del lado materno resalta la figura de un tío
            materno, hermano de Melchora: Bernardo de Cabrera (1604-1676). Mediocre anticuario, a
            juzgar por su correspondencia, pero gran bibliófilo, amigo y corresponsal de muchos
            eruditos (Aldrete, Vázquez Siruela, Lastanosa, González Dávila, Ramírez de Prado, etc.),
            a Bernardo Cabrera se le conoce más por su red de contactos que por sus escritos, todos
            desaparecidos. Entre sus méritos entra el haber participado en la construcción de la
            biblioteca de Lorenzo Ramírez de Prado, seleccionando para él en la década de los años
            cuarenta y cincuenta, junto con Pedro Díaz de Rivas, de quien también era amigo, los
            mejores libros de segunda mano que circulaban por Córdoba<note place="bottom">Véase al
              respecto Elvira 2021.</note>.</p>
          <p>Criado en este ambiente de afición e incluso de devoción a las antigüedades, a la
            erudición, a la poesía y al coleccionismo, Enrique Vaca de Alfaro se educó primero en
            Córdoba en alguna escuela de primeras letras de la ciudad. Con tan solo 17 años, en
            junio de 1652, consiguió heredar una capellanía fundada por una antepasada suya,
            Catalina Jiménez. El estatuto de capellán era un requisito para cursar estudios en el
            Colegio-Universidad Santa María de Jesús de Sevilla, donde se le encuentra matriculado
            como bachiller en Artes entre octubre de 1650 y 1653, fecha de su graduación en esta
            disciplina. De paso, la renta de la capellanía le serviría para sufragar sus estudios.
            Una vez graduado en Artes, Enrique Vaca inició estudios de medicina en la misma
            universidad sevillana, donde solo permaneció un curso, hasta 1654. Se trasladó entonces
            a la de Salamanca, de mayor prestigio, donde estudió dos cursos, hasta mayo de 1656,
            fecha en la cual volvió al Colegio-Universidad de Santa María de Jesús, para graduarse
            de bachiller en medicina, el 20 de marzo de 1657. El traslado obedeció a motivos
            económicos, siendo los costes de la ceremonia de graduación bastante menores en Sevilla
            que en Salamanca. Esto no impediría que se definiera de ahora en adelante como «médico
            salmantino».</p>
          <p>De sus años de estudiante, precisamente del verano 1655, data el cuadro que realizó de
            él el afamado pintor sevillano Juan de Valdés Leal, residente en Córdoba por las
              fechas<note place="bottom">Bastante conocido, este cuadro está reproducido en la
              página <ref target="https://www.artehistoria.com/es/obra/don-enrique-de-vaca-y-alfaro"
                >Artehistoria</ref> y se conserva en alguna colección particular de Selingmann
              (Nueva York). </note>. Vaca aparece en él con la vestimenta propia del universitario y
            la típica barba de los médicos. Que entrara en contacto con Valdés Leal quizás se
            explique por el hecho de que su hermano, Juan de Alfaro y Gámez (1643-1680), era también
            pintor, discípulo del cordobés Antonio del Castillo y Saavedra (1616-1668) y después de
              Velázquez<note place="bottom">Valverde Madrid 1963 y 1974.</note>.</p>
          <p>Vaca continuó sus estudios de medicina en Sevilla, obteniendo allí los títulos de
            Licenciado en 1660 y luego de Doctor en medicina, tan solo un año después, porque el
            doctorado consistía en una ceremonia muy dispendiosa, sin formación específica. A la
            altura de 1666 fue catedrático de Método en la universidad de Sevilla, etapa habitual
            después de la obtención del grado de doctor, por el prestigio que aseguraba a los recién
            graduados. Terminado este <emph>cursus honorum</emph>, volvió a Córdoba, donde obtuvo el
            cotizado cargo de médico del obispo entre 1664 y la muerte de su paciente en 1675.</p>
          <p>Contrajo matrimonio el 14 de diciembre de 1670 con su prima Bernarda Cabrera y de esta
            unión nacieron tres hijos. Vivió la familia en el barrio de Santo Domingo de Silos, en
            una casa ubicada frente a la puerta de la Compañía de Jesús. El cargo de médico del
            obispo le proporcionó estrechos contactos con la élite de poder de su ciudad. Aunque no
            perteneciera a la nobleza propiamente dicha, imitó en su estilo de vida todos los
            hábitos de esta. Se nota la continua búsqueda de reconocimiento social, respetabilidad y
            honorabilidad a que le obligó el frágil estatuto de médico, todavía asociado a un oficio
            vil. El cultivo de las bellas letras, el coleccionismo (poseyó una gran biblioteca de
            1247 volúmenes<note place="bottom">El inventario está transcrito en Valverde Madrid
              1974.</note>), la curiosidad por las antigüedades y la erudición y, sobre todo, las
            empresas editoriales participaron en la vindicación de su legitimidad dentro del
            patriciado cordobés.</p>
          <p>Las obras de Vaca de Alfaro se pueden organizar en tres categorías. Destaca primero la
            poesía, impresa en cuatro volúmenes –<emph>Obras poéticas</emph> (1661) escritas con
            motivo de la canonización de Santo Tomás de Villanueva, los <emph>Festejos del
              Pindo</emph> (1662), la <emph>Lira del Melpómene</emph> (1666), y un <emph>Poema
              heroico y descripción histórica y poética de las grandes fiestas de toros</emph>
            (1669)– a los cuales se pueden añadir composiciones impresas en libros de otros
              poetas<note place="bottom">Garrido Berlanga 2018a: 40</note> y una loa manuscrita, que
            traza la crónica de las fiestas que se celebraron en Córdoba para la beatificación de
            Fernando III<note place="bottom">Garrido Berlanga 2018a: 41. BNE, ms. 13599,
              f. 289r-293v.</note>. Un segundo grupo de títulos reúne trabajos de carácter histórico
            y eclesiástico con un marcado color local. Los títulos citados a continuación
            acompañados de una fecha llegaron a imprimirse, los manuscritos no la tienen:
              <emph>Libro de las Grandezas de Córdoba; Historia de Córdoba</emph>; <emph>Catálogo de
              Ilustrísimos señores obispos que han presidido en la Santa Iglesia Catedral de
              Córdoba</emph>; <emph>Rabbi Moysis cordubensis vita</emph> (1663);<emph> Historia de
              la aparición, revelación, invención y milagros de la soberana imagen de nuestra señora
              de la Fuensanta de Córdoba</emph> (1671);<emph> La vida y Martirio de la gloriosa y
              milagrosa virgen y mártir Santa Marina de las Aguas</emph> (1681), etc. Por fin un
            tercer grupo de libros se compone de obras médicas, hoy perdidas, enumeradas en <emph>La
              Lira de Melpómene</emph><note place="bottom">Garrido Berlanga 2018a: 220.</note>. Así
            la triple condición de cordobés, poeta y noble de don Luis de Góngora fue lo que
            despertó la curiosidad de Vaca de Alfaro, más interesado en la imagen que proyectaba el
            poeta que en el contenido de sus versos.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>3. [Cronología] Agosto de 1660 para el núcleo central</head>
          <p>La datación del texto que editamos no es fácil de establecer porque los apuntes fueron
            reunidos en diferentes fases y no tenemos indicios para evaluar el tiempo que medió
            entre las diferentes fases de escritura. Así las cosas, solo es posible establecer el
            término <emph>ad quem</emph> de la redacción.</p>
          <p>Si nos fijamos en la fecha de publicación de los libros citados, la más tardía es la de
            1656, y corresponde con las <emph>Obras</emph> de don Francisco de Quirós. Pero es
            posible precisar todavía más, porque Vaca de Alfaro cita el testimonio oral de un tal
            don Juan de Godoy, «sobrino del ilustrísimo arzobispo de Santiago don Juan de San
            Clemente [década de los años 1560-1628]», recogido el 16 de agosto de 1660. Según este
            testigo, Góngora habría perdido la memoria el último año de su vida, después de una
            apoplejía sobrevenida en marzo de 1626. Como explicamos en nota de la edición, es
            verosímil que el tal Juan de Godoy viera personalmente el deterioro físico e intelectual
            de Góngora, y todavía estuviera en vida en 1660, para contárselo a Vaca de Alfaro.
            Además, otros argumentos abundan en que fue en agosto de 1660 cuando se terminó de
            recopilar toda la información.</p>
          <p>Vaca de Alfaro utilizó gran parte de las referencias bibliográficas enumeradas en el
            manuscrito de los <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph> para componer una lista de
            los autores que «celebran con elogios a nuestro canoro cisne del Betis [Góngora]», lista
            publicada, después de un soneto que compuso el propio Vaca de Alfaro «En elogio de don
            Luis de Góngora y Argote, príncipe de los poetas líricos de España», en <emph>La lira de
              Melpómene</emph><note place="bottom">Editó esta lista Osuna Cabezas 2009 con
              abundantes notas. Se vuelve a editar en Garrido Berlanga 2018a: 196-199.</note>. Este
            poemario se publicó en Córdoba en 1666, pero estaba terminado en 1660, como lo indica la
            fecha de las aprobaciones y licencias<note place="bottom">Vaca de Alfaro, <emph>Lira de
                Melpómene</emph> [f. A2r.] – [f. A4r] en Garrido Berlanga 2018a: 114-117.</note>.
            Las pocas referencias bibliográficas de la «Vida de Góngora» que no figuran en <emph>La
              Lira</emph> fueron descartadas porque no correspondían con el propósito de acumular
            juicios meliorativos y elogios de Góngora, sino que transmitían anécdotas
              biográficas<note place="bottom">En la <emph>Lira de Melpómene</emph>, quedaron
              descartadas las siguientes anécdotas: la caída de don Luis mientras era estudiante, su
              herida en la cabeza y su milagrosa curación gracias a una reliquia de fray Álvaro de
                Córdoba<emph>;</emph> la noticia de que el padre de Góngora fue elogiado por
              Ambrosio de Morales en algún fragmento de la <emph>Crónica general de España</emph>,
              detalle muy útil para valorar el nivel cultural de la familia; o el dato de que, en
              una justa poética organizada en 1637 en la ciudad de Antequera, el primer premio
              consistió en un ejemplar de las <emph>Obras de don Luis de Góngora</emph>, anécdota
              que serviría en la «Vida» para demostrar la definitiva consagración del poeta como
              clásico moderno en la década de 1630.</note>. La única alabanza descartada es la de
            Francisco de Castro en su <emph>Retórica</emph>, donde se califica a Góngora de
              «<emph>omnium poetarum Hispanorum facile prin</emph>[<emph>ceps</emph>]». Resulta que
            en el manuscrito de los <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph> se reservó el espacio
            para copiar la cita, pero que nunca la completó. A la hora de imprimir la <emph>Lira de
              Melpómene</emph>, ante la imposibilidad material de comprobar la cita, por no disponer
            del libro a mano, habría preferido descartarla. Otro tipo de referencias quedan
            descartadas de forma muy coherente: los poemas satíricos que compuso don Luis contra sus
            detractores (tres sonetos y dos décimas). Esta ausencia es normal porque no son juicios
            de terceras personas sobre Góngora y porque en la <emph>Lira de Melpómene</emph> no
            convenía recordar la polémica recepción de la obra de don Luis, sino fingir que solo
            había despertado un concierto de elogios.</p>
          <p>En cambio, en la lista de la<emph> Lira de Melpómene</emph> se añadieron dos
            referencias nuevas que no figuraban en el manuscrito de los <emph>Varones ilustres de
              Córdoba</emph>: el <emph>Arte de ingenio</emph> de Baltasar Gracián (1648) y, más
            interesante, una dedicatoria al marqués de Caracena redactada por Jerónimo de Villegas
            en su edición de las <emph>Obras</emph> de Góngora publicada en 1659, o sea justo antes
            de que se cerrara la edición de la <emph>Lira de Melpómene</emph>. Significativamente,
            estas dos referencias son las últimas de la lista de la <emph>Lira</emph> y parece que
            se añadieron en el último momento, sin que Vaca de Alfaro se molestara en copiarlas en
            la primera lista de los <emph>Varones ilustres</emph>. Siendo así, podemos concluir que
            la casi totalidad de los apuntes reunidos en el manuscrito de los <emph>Varones
              ilustres</emph> lo fueron para preparar la lista de la <emph>Lira de Melpómene</emph>.
            Recordemos que la anécdota atribuida a Juan de Godoy en los <emph>Varones
              ilustres</emph> es del 16 de agosto de 1660 y que, por otra parte, la aprobación más
            antigua de la <emph>Lira de Melpómene</emph>, firmada por un tal doctor Hurtado, es del
            31 de agosto de 1660<note place="bottom">[f. A2r.] Garrido Berlanga 2016:
            375.</note>.</p>
          <p>Sin embargo, cabe señalar dos detalles que no entran en esta cronología. Primero, nos
            encontramos con un fragmento añadido después de la muerte de Vaca de Alfaro:</p>
          <quote>Las obras de don Luis de Góngora hizo traducir en lengua arábiga el rey de Mequínez
            y las tiene en su librería en castellano y en arábico, así lo refiere un religioso de
            san Pedro de Alcántara, que pasó con una embajada a nuestro rey Carlos II, año 1699, el
            cual estaba en aquellas tierras y lo tenía el rey moro en gran estimación. Pasó por
            Córdoba día de san Bartolomé del dicho año con 45 cristianos cautivos, que el dicho rey
            moro le enviaba a nuestro rey de regalo, con una cota de malla de gran precio y otras
            cosas (f. 62).</quote>
          <p>La fecha indicada para el suceso impide que Vaca de Alfaro, fallecido en 1685, pudiera
            escribir este párrafo y, por tanto, plantea un problema de autoría. Cabría aventurar
            que, durante el proceso de copia del manuscrito, el escribano pudo continuarlo o
            completarlo. No obstante, el manuscrito 59-2-45, apógrafo de Manuel Díaz de Ayora y
            Pinedo, del original que le cedió José Vázquez Venegas, sigue folio a folio a su
            original, indicando escrupulosamente el folio de este que copia en cada caso, por lo que
            parece que Díaz de Ayora solo se limitó a copiar y no a ampliar en ningún caso, lo cual
            nos lleva a pensar que el añadido estaría ya en el manuscrito original. De cualquier
            modo, teniendo solo la copia de Díaz de Ayora es imposible saber si en el original o en
            la copia hubo más manos de las que contamos. Solo podemos, en este punto, por tanto,
            afirmar que la autoría de Vaca de Alfaro no alcanza a la totalidad del texto de los
              <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph>.</p>
          <p>El segundo caso de posible interpolación corresponde con el penúltimo apunte de los
              <emph>Varones ilustres.</emph> Reza así:</p>
          <quote>Don Salvador [sic] de Herrera Sebastián, maestro mayor de las obras reales de Su
            Majestad don Felipe IV, escultor, arquitecto, pintor y perspectivo, hizo de barro el
            retrato de don Luis de Góngora, que se colocó en el Parnaso que se hizo en el Prado de
            san Jerónimo de Madrid a la entrada de doña Mariana de Austria.</quote>
          <p>El problema radica en que Sebastián de Herrera Barnuevo (1619-1671) solo obtuvo el
            título de maestro mayor de las obras reales en 1662<note place="bottom">Díaz García
              2010.</note>. Caben dos hipótesis: o se trata de un añadido del propio Vaca de Alfaro
            posterior a 1660 (pero entonces sorprendería que fuera el único), o se trata de un nuevo
            caso de interpolación, atribuible quizás a la misma mano que añadió el detalle de la
            existencia de traducciones al árabe de las obras de Góngora. Estos dos detalles no
            impiden concluir que la casi totalidad de los apuntes ya estaba reunida en agosto de
            1660.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>4. Estructura</head>
          <p>Al tratarse de unos apuntes reunidos en vista a la redacción de una vida, la estructura
            seguida obedece más al azar de los descubrimientos que a un plan sabiamente organizado
            para producir un efecto retórico determinado. La estructura del documento es por lo
            tanto la de una lista deshilachada, que mezcla referencias a las diferentes ediciones de
            la obra de Góngora –incluyendo las ediciones comentadas de Pellicer, Salcedo Coronel y
            Salazar Mardones–, referencias a libros que contenían alguna alabanza de Góngora y, por
            fin, anécdotas sobre la vida del poeta.</p>
          <p>El estado provisional del trabajo se manifiesta de diferentes maneras. Primero muchos
            folios del manuscrito autógrafo original<note place="bottom">Recordemos que el autógrafo
              está perdido, pero que el copista del siglo XVIII apuntó escrupulosamente qué folio
              copiaba en el margen de su transcripción.</note> solo contienen algunas líneas de
            información. Se dejaría así un espacio libre para profundizar la información y añadir
            más datos. Estamos entonces ante un manuscrito de trabajo, destinado a ser completado.
            Después, hay que tomar en cuenta la utilización de dos idiomas, latín y español,
            probable fruto de una vacilación sobre cuál sería el idioma empleado en la redacción
            final. Encontramos dos párrafos integralmente en latín que parecen ensayos de cómo
            podría quedar una vida de Góngora en este idioma. Siguiendo al parecer este criterio,
            algunas veces Vaca de Alfaro tradujo al latín algunas frases, originalmente redactadas
            en lengua castellana, espigadas en las portadas de los libros que citaba<note
              place="bottom">Por ejemplo, cuando cita el libro de Vicencio Carducho, <emph>Diálogos
                de la pintura</emph>, Madrid, Francisco Martínez, 1633, encuentra en la portada
              algunas informaciones biográficas muy útiles sobre el autor del libro y las traduce
              inmediatamente al latín, creemos que previendo una posible redacción final de esta
              vida en este idioma.</note>. Otras veces, la utilización del latín parece obedecer más
            a un reflejo espontáneo de erudito que se vale de modismos latinos: «<emph>sic</emph>»,
              «<emph>ait</emph>», «<emph>scribit</emph>», conforme al uso de otros eruditos
              cordobeses<note place="bottom">Pensamos por ejemplo en el propio tío de Vaca de
              Alfaro, el erudito cordobés Bernardo Cabrera, cuando escribe a Lorenzo Ramírez de
              Prado o a Martín Vázquez Siruela. Sobre estas cartas, véase Elvira 2021.</note>. El
            proyecto de redactar una vida de Góngora en latín presentaba un inconveniente de talla:
            uno de los objetivos de Vaca de Alfaro parece haber sido el de explicar agudezas
            contenidas en los poemas de Góngora relacionándolas con circunstancias biográficas.
            Resulta que estas agudezas consistían muchas veces en dilogías que solo funcionaban en
            castellano y que hubiera sido imposible, o por lo menos extremadamente difícil, traducir
            al latín. Este debió de ser un impedimento mayor, aunque no la razón principal del
            abandono del proyecto de publicar en su totalidad el libro de los <emph>Varones ilustres
              de Córdoba.</emph></p>
          <p>Por lo que se ve, estas notas fueron reunidas en diferentes fases de redacción, porque
            se vislumbra un atisbo de organización al principio, que luego se abandona según van
            surgiendo informaciones nuevas. La lista se abre con la fecha del nacimiento de Góngora,
            seguida por algunas ediciones de sus obras y alabanzas dispersas en diferentes libros.
            Pero rápidamente los datos se acumulan sin orden, mezclando las anécdotas, las alabanzas
            de Góngora y las nuevas ediciones de su poesía, al azar de lo que el autor va
            encontrando. Esto acarrea varias repeticiones que naturalmente habrían desaparecido en
            la redacción final. Por ejemplo, se menciona dos veces el hecho de que la obra de
            Góngora fue objeto de una encendida polémica, una vez en un párrafo inicial redactado en
            castellano, en lo que consideramos como el núcleo original de los apuntes, otra vez en
            latín, en un fragmento añadido a posteriori para introducir una serie de cinco poemas
            polémicos escritos por Góngora en respuesta a otros de Lope, Quevedo o Jáuregui. Vaca
            los descubrió en una de las reediciones tardías de <emph>Todas las obras de
              Góngora</emph> a cargo de Hoces; hasta ahora solo había manejado y citado la versión
            expurgada de 1634 que solo contiene tres de los cinco poemas<note place="bottom">Sobre
              la complicada historia editorial de la edición Hoces, véase Moll 1984.</note>.</p>
          <p>Otras veces las repeticiones se explican por un motivo diferente: Vaca de Alfaro cita
            primero algún libro que no ha leído todavía y, varios folios después, realizada la
            lectura, extrae de él un dato o una anécdota que le interesan. Todo apunta a que, para
            redactar estas notas, Vaca de Alfaro descubrió con interés varios aspectos de la vida de
            Góngora y de la polémica que rodeó sus obras que al principio desconocía. En cambio, no
            llegó a entrar realmente en el estudio y comprensión de los poemas, que al fin y al cabo
            le importaban menos.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>5. Fuentes</head>
          <p>Las fuentes que utiliza Vaca de Alfaro son de dos tipos: fuentes librescas y fuentes
            orales. En cuanto a las primeras, llama la atención que solamente se valga de fuentes
            impresas, sobre todo viviendo en Córdoba, patria de Góngora, donde se hubiera podido
            esperar que tuviera acceso a numerosos documentos manuscritos almacenados en diferentes
            bibliotecas privadas y archivos de la ciudad. En cuanto a fuentes archivísticas, la
            única mencionada es la partida de nacimiento de don Luis, cuando la catedral ofrecía un
            abundante material que más tarde iba a ser aprovechado por el racionero cordobés Manuel
            González y Francés<note place="bottom">González y Francés 1896. Obviamente no se podía
              esperar de un erudito del siglo XVII que llevara a cabo una investigación de tipo
              positivista, como la que preparó el racionero cordobés a finales del siglo XIX, en un
              contexto científico e intelectual ya muy distinto. Aun así, hubiera sido posible sacar
              un mejor provecho de las fuentes archivísticas, como lo hicieron a principios del
              siglo XVII el abad de Rute o Pedro Díaz de Rivas, cuando buscaban informaciones
              biográficas sobre algún autor o personaje público. A modo de ejemplo, véase cómo
              trabajaba Francisco Fernández de Córdoba cuando preparaba su <emph>Casa de
                Córdoba</emph>. En sus cartas a Pedro Díaz de Rivas escribe: «me aprieta el
              trasladar ciertos papeles de la Casa de Córdoba que se han de volver a los archivos de
              Baena» (11 de abril de 1623, carta 17), «sin los archivos y papeles de estos señores
              [de los cuales quiere contar la vida], mal con las historias solas se puede hacer cosa
              que luzca» y, algunas líneas después, «Los <emph>Nobiliarios</emph> ayudan […] pero lo
              que hace al caso es ver los papeles de los archivos y, vistos, disponerlos y
              adornarlos vuestra merced, que así he hecho yo en mi <emph>Casa de
              Córdoba</emph>»<space/>(26 de agosto de 1624, carta 25).</note>. La actitud de Vaca de
            Alfaro contrasta también con la devoción y el celo con los cuales el lojeño Angulo y
            Pulgar logró reunir, entre los años treinta y cuarenta, y pese a la relativa distancia y
            al aislamiento, una impresionante colección de manuscritos relativos a la poesía de
            Góngora y a la polémica en que estuvo envuelta<note place="bottom">Véanse al respecto
              las aportaciones de Daza Somoano 2020.</note>. Cabe preguntarse si tales documentos ya
            no existían en las bibliotecas de Córdoba o si esta ausencia es simplemente fruto del
            desinterés e incuria de Vaca de Alfaro.</p>
          <p>Cuando inicia su trabajo de recolección de apuntes, Vaca de Alfaro solamente conoce la
            obra de Góngora a través de la reedición de 1634 de la edición Hoces, inicialmente
            publicada en 1633, y a través de los comentarios redactados por Pellicer, Salcedo
            Coronel y Salazar Mardones, o sea de la totalidad de los comentarios impresos. Luego irá
            añadiendo reediciones de Hoces, más completas, y otras ediciones, pero, como dijimos,
            nunca contrastará estas ediciones con testimonios manuscritos. De hecho, conoce bastante
            mal la poesía de Góngora. Por muy poeta que sea, no le interesa más que superficialmente
            la producción de su tan celebrado compatriota.</p>
          <p>Al no interesarse por los manuscritos, solo conoce de la polémica gongorina los textos
            posteriores a 1621, es decir, a partir de <emph>La Filomena</emph> de Lope de Vega, que
            marca el paso de una circulación manuscrita de los textos de dicha polémica a una
            circulación impresa<note place="bottom">Véase Blanco 2021.</note>. Desconoce por lo
            tanto los diferentes pareceres que le llegaron a Góngora (los de Pedro de Valencia, del
            abad de Rute y de otros anónimos lectores), la <emph>Silva</emph> de Manuel Ponce, el
            comentario de Almansa y Mendoza, las cartas satíricas intercambiadas entre los círculos
            de Lope y los de Góngora, el <emph>Antídoto</emph> de Jáuregui y las numerosas
            respuestas que suscitó entre los amigos cordobeses o, más generalmente andaluces, de don
            Luis (Pedro Díaz de Rivas, el abad de Rute, Cabrera, el Padre Guzmán, etc.). Cabe
            reconocer que esto entraba fuera de su interés, que no era reconstruir con detalle la
            primera fase de la polémica gongorina, sino más bien demostrar lo grande y admirado que
            fue Góngora en su tiempo y después de su muerte.</p>
          <p>Las únicas fuentes textuales que utilizó Vaca de Alfaro fueron, pues, los libros
            impresos, en los que espigó juicios laudatorios sobre Góngora. Cuanto más diversas las
            fuentes, mejor, porque este carácter variopinto venía a confirmar la fama universal del
            poeta, alabado por todas partes y por todo tipo de ingenios. Encontramos, pues,
            numerosos libros de historia y de hagiografía, un tratado de pintura, un panegírico por
            la poesía, varios libros de retórica, numerosísimos poemas laudatorios, varios
            comentarios, textos de ficción en prosa y cartas eruditas publicadas por su autor.</p>
          <p>Cabe preguntarse si, para reunir estas citas, Vaca de Alfaro se valió únicamente de sus
            lecturas o si utilizó alguna de las precedentes listas de autores y personajes públicos
            favorables a Góngora elaboradas sucesivamente por Almansa y Mendoza en las
              <emph>Advertencias</emph> (1613-1614), por el Abad de Rute en el <emph>Examen</emph>
            (1617), por Angulo y Pulgar en las <emph>Epístolas satisfactorias</emph> (1635), por
            Francisco Andrés de Uztarroz en la <emph>Defensa de la patria</emph> […] <emph>de San
              Laurencio</emph> (1638) y, por fin, por Vázquez Siruela en unos folios hoy conservados
            en el ms. 3893 de la BNE (1645-1646)<note place="bottom">Osuna Cabezas 2014 ofrece un
              estudio comparado de estas listas. La misma autora en un artículo de 2009 analiza más
              específicamente la lista de Vaca de Alfaro contenida en la <emph>Lira de
                Melpómene</emph>, pero sin entrar en la cuestión de las fuentes utilizadas por
              él.</note>. Como ya dijimos, Vaca de Alfaro no manejó ningún manuscrito, con lo cual
            no pudo tener acceso ni a las <emph>Advertencias</emph>, ni al <emph>Examen</emph>, ni a
            la lista de Vázquez Siruela. ¿Pero pudo tener acceso a una de estas listas y usarlas sin
            decirlo? Parece poco probable, porque, de ser el caso, habría citado todas las
            referencias que contenían, y no solamente algunas, tan grande era su aspiración a la
            exhaustividad.</p>
          <p>Quedan las dos listas contenidas en libros impresos. Las <emph>Epístolas
              satisfactorias</emph> son citadas dos veces en nuestro texto, la primera, antes de
            empezar la lectura y la segunda, para extraer alguna cita. Así que Vaca de Alfaro leyó
            indudablemente esta lista, pero no le fue muy útil, porque el objetivo perseguido era
            muy diferente. Angulo y Pulgar reunía en ella nombres de lectores aficionados a la
            poesía de Góngora, repartiéndolos en grupos regionales, con una fuerte presencia de
            nobles, cuyo prestigio servía para autorizar y legitimar a Góngora. No todas las
            personas citadas escribieron algo sobre Góngora y, cuando es el caso, Angulo no cita
            casi nunca los títulos. Así que esta lista era difícil de aprovechar. Vaca de Alfaro
            renunció a localizar las obras manuscritas, incluso las de sus compatriotas posiblemente
            conservadas en Córdoba<note place="bottom">Pensamos en el <emph>Examen</emph> y el
                <emph>Parecer</emph> del Abad de Rute o en los comentarios y <emph>Discursos</emph>
              de Pedro Díaz de Rivas.</note>. En cambió, la lista pudo orientarle para buscar, a
            partir de los nombres citados, qué libros impresos escritos por las mencionadas personas
            podrían contener juicios positivos sobre Góngora. Esta hipótesis podría explicar alguno
            de los pequeños hallazgos de Vaca de Alfaro. Por ejemplo, Tomás Tamayo de Vargas es
            citado en las <emph>Epístolas satisfactorias</emph> como partidario de Góngora. Hoy
            sabemos, y Angulo y Pulgar lo sabía también en su calidad de coleccionista de la
            correspondencia de don Luis, que en una carta de 1614 dirigida a Tamayo de Vargas, el
            poeta agradecía a su corresponsal el juicio lisonjero y entusiasta que él le había
            comunicado en otra misiva anterior, hoy perdida<note place="bottom">Carreira 2000,
              t. II: 299.</note>. Tamayo también escribió una aprobación elogiosa para la edición
            Hoces de 1633, que en la mayoría de los ejemplares conservados no figura<note
              place="bottom">De todos los ejemplares conservados que pudimos consultar de la edición
              Hoces, solo encontramos las dos aprobaciones (la de Tamayo de Vargas y la de Luis
              Tribaldos de Toledo) en los siguientes ejemplares: Madrid, BNE, signatura: U-1904 y
              Viena, Biblioteca Nacional de Austria, signatura: *38E34.</note>. Vaca de Alfaro no
            encontró ninguno de los dos textos, lo que le llevaría a hurgar en el resto de la
            producción impresa de Tamayo, y descubrir una edición aumentada del <emph>Enchiridión de
              los tiempos</emph> de fray Alonso Venero, preparada por Tamayo de Vargas al juicio de
            Nicolás Antonio y de otros eruditos, si bien el nombre del cronista no aparece ni en la
            portada ni en los preliminares. Este encuentro casual, realizado en la producción menos
            conocida y más marginal de Tamayo de Vargas, podría haber nacido del estímulo suscitado
            por la lectura de la lista de las <emph>Epístolas satisfactorias</emph>, que incitaría a
            Vaca de Alfaro a asociar a cualquier precio el nombre de Tamayo de Vargas con algún
            texto impreso suyo.</p>
          <p>Tampoco nos parece plausible que Vaca de Alfaro conociera la lista de Andrés de
            Uztarroz contenida en la <emph>Defensa de la patria</emph> […] <emph>de san
              Laurencio</emph>, porque, de conocerla, habría citado también el juicio elogioso con
            el que Andrés de Uztarroz introducía dicha lista, y habría recogido todas las
            referencias aprovechables que contenía. Las escasas coincidencias<note place="bottom"
              >Por ejemplo, tanto Andrés de Uztarroz como Vaca de Alfaro citan a Jiménez
              Patón.</note> han de ser, por lo tanto, hallazgos paralelos. En conclusión, diremos
            que la mayoría de las referencias de la lista de Vaca y Alfaro fueron espigadas al azar
            de sus lecturas y de forma autónoma.</p>
          <p>La última fuente utilizada por Vaca de Alfaro es la tradición oral cordobesa que
            transmitía anécdotas sobre la vida del poeta y agudezas suyas. Solo en alguna ocasión
            Vaca de Alfaro menciona quién le contó la anécdota, citando a un presunto testigo
            directo de los hechos:</p>
          <quote>Contome, en 16 de agosto de 1660, don Juan de Godoy, sobrino del ilustrísimo
            arzobispo de Santiago don Juan de San Clemente, que, pocos meses antes que muriera, se
            halló en la Iglesia de San Juan de Córdoba con don Luis de Góngora y otros caballeros, y
            que preguntó don Luis: «¿hay quién salga a decir misa?». «Sí, señor». Y que prosiguieron
            [[162 v]] hablando de otras cosas y de allí a un rato volvió a preguntar: «¿hay quién
            salga a decir misa?». Y esto olvidándose que lo había preguntado antes. Y que, después,
            preguntó a don Juan: «¿quién es el corregidor de Córdoba?» y se le respondió: «don
            Gaspar Bonifaz» y que dijo: «¡ay, que es mi amigo!». Y que, después, lo volvió a
            preguntar de allí a un rato.</quote>
          <p>Si el arzobispo e inquisidor Juan de San Clemente y Godoy (Córdoba, década de 1560 -
            Toledo, 1628) fue contemporáneo de Góngora<note place="bottom">Ruano 1779: 371 y Colom
              Palmer 2016: 356.</note>, es verosímil que su sobrino Juan de Godoy haya presenciado
            personalmente la escena, ocurrida entre marzo de 1626, fecha de la apoplejía<note
              place="bottom">Paz 2012: 44.</note>, y el 23 de agosto de 1627, día de la muerte del
            poeta, y que todavía estuviera en vida en 1660, para contar la anécdota. Todo esto nos
            autoriza a considerar el testimonio como sólido. Pero es la única fuente que se puede
            así rastrear fielmente; las demás anécdotas adolecen de una imprecisión y vaguedad que
            nos invita a cuestionar su autenticidad.</p>
          <p>La mayor parte de las anécdotas reunidas demuestran que, allá por 1660, Góngora se
            había convertido en una especie de leyenda urbana: un personaje del folklore local, algo
            excéntrico e irreverente, como personificación del ingenio, tratado con familiaridad,
            cuyas agudezas se contaban y deformaban, como pasa con todo lo que circula oralmente.
            Las agudezas en cuestión mantienen una lejana relación con los versos conservados de don
            Luis, como si el objetivo inicial hubiera sido explicar los versos de Góngora,
            relacionándolos con circunstancias vitales precisas. Pero la circulación oral de las
            anécdotas se acompañó de una deturpación de los versos y de los dichos atribuidos a
            Góngora, con lo cual las anécdotas perdieron su capacidad de explicación. Así
            deturpadas, algunas anécdotas apenas se entenderían si no se pudieran cotejar con otro
            manuscrito titulado «Dichos célebres y agudos de don Luis de Góngora»<note
              place="bottom">Santander, Biblioteca Menéndez y Pelayo, ms. 549. Publicaron el
              manuscrito Artigas (1925: apéndice II, 4: 343) y Millé (1961, apéndice IV, 4:
              1216).</note> que recoge algunas de estas anécdotas, menos adulteradas. Por ejemplo,
            Vaca de Alfaro apunta: «Preguntándole a don Luis de Góngora, estando muriéndose, cómo se
            hallaba, dijo: “mis esperanzas en un hilo, mis manos en una maroma”», una frase de
            sentido bastante críptico. Creemos reconocer en estas líneas la anécdota siguiente,
            mejor conservada en el ya mencionado manuscrito de los «Dichos célebres» conservado en
            Santander: «Cuando [Góngora] fue a Salamanca a dar el parabién por su iglesia de Córdoba
            al obispo electo de ella, fuélo a visitar y díjole: “Señor don Luis, tenga buen ánimo y
            dígame cómo le va de esperanzas”. A lo que respondió: “Las esperanzas como maroma y el
            ánima en un hilo”». La anécdota ha de entenderse en un contexto determinado, el de la
            grave enfermedad que padeció don Luis durante el verano de 1593, mientras fue a
            Salamanca, acompañado de Alonso Venegas de Cañaveral, a felicitar al nuevo obispo electo
            de Córdoba que todavía residía en la ciudad del Tormes, a saber, don Jerónimo
              Manrique<note place="bottom">Matas Caballero 2019: 560.</note>. El «ánima en un hilo»
            se refiere, pues, al grave peligro de muerte en que se vio el poeta, pues estuvo varios
            días en coma; en cambio, lo de las «esperanzas como maroma» o de las «esperanzas en un
            hilo» no queda muy claro en ninguna de las dos versiones: ¿esperanza de permanecer en
            vida? ¿de alcanzar algún favor? Se conocen estas circunstancias gracias a un soneto
            redactado el mismo año de 1593, en que Góngora agradecía a su huésped, don Jerónimo
            Manrique, que se hubiera interesado por su salud<note place="bottom">Empieza «Huésped,
              sacro señor, no: peregrino». Matas Caballero 2019: 563.</note>. El soneto fue dado a
            conocer por el canónigo del Sacromonte Vázquez Siruela, quien lo recibió de un amigo
            suyo salmantino y lo transmitió después a Salcedo Coronel, para que este lo editara en
            su comentario de las obras menores de Góngora<note place="bottom"><emph>Segundo tomo de
                las obras de don Luis de Góngora comentadas por don García de Salcedo Coronel,
                caballero de la orden de Santiago. Primera parte</emph>, Madrid: Diego Díaz de la
              Carrera, 1644, p. 683.</note>, obra citada por Vaca de Alfaro. Sin embargo, Vaca no
            relacionó la anécdota, demasiado adulterada, con el poema, con lo cual permanece como un
            dicho agudo, pero incomprensible. La falta de criterio filológico de Vaca de Alfaro
            salta a la vista. Pero tiene la gran ventaja de darnos a conocer un estado de opinión, y
            revelarnos la imagen que se tenía de Góngora en la Córdoba de 1660.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>6. Conceptos debatidos</head>
          <p>Como ya expusimos, la voluntad panegírica orienta en todo momento la selección de las
            informaciones. Vaca de Alfaro no obra en calidad de historiador escrupuloso, que
            acudiría a fuentes documentales, sino en calidad de turiferario, deseoso de honrar su
            ciudad, presentando lo más favorablemente posible a sus paisanos más famosos. De la
            misma manera, la selección de los materiales es tendenciosa. Vaca de Alfaro escoge
            exclusivamente algunos fragmentos laudatorios, sacándolos voluntariamente de su contexto
            inmediato, y dejando de lado los juicios más ambiguos que en toda lógica conoció también
            al leer la totalidad del libro. Si solamente conociéramos de Lope de Vega los fragmentos
            seleccionados por Vaca de Alfaro, podríamos pensar que fue un fervoroso admirador de
            Góngora, cuando mantuvo en realidad una relación mucho más ambigua con su rival, que
            incluyó sinceras declaraciones de admiración, mezcladas con arañazos llenos de
              ironía<note place="bottom">Analizaron, entre otros, la compleja actitud de Góngora
              hacia Lope de Vega: Orozco 1973, Blanco 2008 y Conde Parado 2015.</note>.</p>
          <p>Otro objetivo de Vaca de Alfaro fue reunir información biográfica sobre su compatriota.
            Esta no brilla por su precisión y veracidad. Vaca de Alfaro no contrasta, ni verifica
            los datos que aduce, y se hace ecos de errores, como por ejemplo que Góngora habría
            compuesto el soneto «Muerto me lloró el Tormes en su orilla» –en realidad de 1594–
            mientras estudiaba en Salamanca, es decir al principio de los años ochenta. El mismo
            error aparece en la «Vida de Góngora» que escribió José Pellicer en 1629 a partir del
            núcleo textual inicialmente redactado por Paravicino en 1628, ampliándolo y zurciéndolo
            con detalles biográficos de mayor o menor fiabilidad<note place="bottom">Izquierdo 2018b
              explica que la <emph>amplificatio</emph> que realizó Pellicer a partir del núcleo
              textual original de Paravicino se realizó a partir de las informaciones contenidas en
              los propios poemas de don Luis y a partir de la tradición oral.</note>. Vaca de Alfaro
            no pudo tener acceso a la «vida» de Pellicer, dado que permaneció manuscrita, pero por
            lo visto utilizaron la misma tradición oral o siguieron el mismo razonamiento: ambos
            sabían que Góngora había estudiado en Salamanca y como el soneto lo coloca a orillas del
            Tormes, presumieron que la enfermedad y la composición del soneto eran del único período
            salmantino del poeta del que tenían noticia. Además, el final del soneto, «Entré a
            servir a un ciego [o sea al Amor] que me envía / sin alma vivo, y en un dulce fuego /
            que ceniza hará la vida mía» contiene cierta frivolidad, sobre todo para alguien que
            acaba de superar un grave peligro de muerte, que les debió de parecer más apropiada para
            un estudiante que para un maduro racionero. Sin contar que la lengua y el tono son
            parecidos a algunos de los primeros poemas de Góngora, en especial el romance «Ciego que
            apuntas y atinas» de 1580. En el fondo es una hipótesis, no peor que otra si no se
            conocen los comentarios de Salcedo y Angulo y Pulgar<note place="bottom">Sintetizados en
              Matas Caballero 2019: 583-585.</note>. También Vaca de Alfaro escribe que Góngora
            habría sido encarcelado a causa de la difusión de una letrilla dirigida contra Rodrigo
            Calderón («Arroyo, ¿en qué ha de parar…?»<note place="bottom">[OC639]</note>), leyenda
            proveniente de los comentarios de Salcedo Coronel, explícitamente citados como
              fuente<note place="bottom"><emph>Segundo tomo de las obras de don Luis de Góngora
                comentadas por don García de Salcedo Coronel, caballero de la orden de Santiago.
                Primera parte</emph>, Madrid: Diego Díaz de la Carrera, 1644, p. 697.</note>, pero
            no corroborada por ninguno de los biógrafos modernos del poeta.</p>
          <p>Algunas de las anécdotas transmitidas por Vaca de Alfaro contienen conceptos que
            utilizó el propio Góngora en sus versos, pero en versión simplificada y algo ramplona.
            Circularon probablemente con el objetivo de explicar las agudezas del poeta,
            relacionándolas con circunstancias concretas fácilmente inteligibles. Se trataría de
            captar la chispa creativa, relacionándola con circunstancias mundanas identificables,
            para después entender su posterior reelaboración en los versos del poeta: una especie de
            manual popular de lectura de conceptos gongorinos, como ocurre por ejemplo con el
            retruécano <emph>Mardones / dones</emph>, utilizado en unos versos apócrifos, presentado
            implícitamente como la primera versión improvisada de un soneto de 1615<note
              place="bottom">«Si armonïoso leño silva mucha / atraer pudo, vocal Risco atraya /
                <emph>un Mar, dones</emph> hoy todo a sus arenas». </note>. La imagen de Góngora
            transmitida en estas anécdotas no está exenta de cierta grosería y chabacanería,
            presentando al poeta como propenso a motejar a sus conciudadanos por su manchada sangre
            o a llamarles «puto» o «puta» en cualquier momento. Góngora puede ser procaz o
            desvergonzado en sus versos, pero esta audacia siempre se suele acompañar de ingenio,
            gracia y donaire, rasgos frecuentemente ausentes de los dichos traídos a colación, lo
            que nos lleva a dudar de la autenticidad de estas anécdotas.</p>
          <p>Sea lo que sea, nos interesan por el testimonio que ofrecen sobre la imagen que se
            tenía de Góngora en los años 1660 en Córdoba. Muy olvidada estaba su poesía entre
            algunos miembros de la élite cultural de la ciudad, a la cual perteneció Vaca de Alfaro;
            tan solo permanecía la imagen distorsionada de un bufón irreverente, que por cierto se
            compagina bastante mal con la de un varón ilustre, elogiado en el mundo entero por su
            excelencia poética y su noble ingenio.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>7. [Otras cuestiones] La legacía de estos apuntes</head>
          <p>Si el manuscrito permaneció inédito hasta la poco difundida edición de López Escudero
            (1988), en realidad muchos eruditos cordobeses aprovecharon las numerosas informaciones
            que contenía, a veces confesando los hurtos, a veces con menos escrúpulos.</p>
          <p>En lo que concierne específicamente la sección dedicada a la «vida de Góngora», muchas
            anécdotas fueron reproducidas por Ramírez de Arellano, quien se sirvió de los
              <emph>Varones ilustres</emph> como fuente principal para escribir, a principios del
            siglo XX, su <emph>Catálogo biográfico de escritores de la provincia y diócesis de
              Córdoba con descripción de sus obras</emph>, Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas
            y Museos, 1921-1922. Este <emph>Catálogo</emph> constituye, en muchas de sus partes, una
            copia de la obra de Vaca<note place="bottom">Lo explica el propio Ramírez de Arellano en
              el prólogo de su obra: «Antes que yo, en Córdoba, se había hecho muy poco en esta
              clase de trabajos, pudiéndose decir que todo queda reducido a los apuntes recopilados
              por el doctor Enrique Vaca de Alfaro […]. La obra de Vaca es meritísima porque,
              adelantándose a su siglo, copia las portadas enteras y trae muchísimos pormenores
              bibliográficos que omitían siempre Nicolás Antonio y algunos otros; así es que lo de
              Vaca lo he aprovechado todo». Ramírez de Arellano 1921-1922: 7.</note>, que pudo
            utilizar Miguel Artigas<note place="bottom">Artigas Ferrando 1925: 199, nota 2.</note>,
            quien se hizo eco de algunas anécdotas y también pudo manejar directamente el manuscrito
            de Vaca.</p>
          <p>Asimismo, José María de Valdenebro y Cisneros utilizó abundantemente el manuscrito de
            los <emph>Varones ilustres</emph>, esta vez explícitamente, para su magna obra de
              <emph>La imprenta en Córdoba</emph> (1900), dada la gran precisión de las referencias
            bibliográficas que contiene.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>8. Conclusión</head>
          <p>La «vida de Góngora» de Vaca de Alfaro no es una biografía anexa a una edición, como lo
            fueron las «vidas de Góngora» del manuscrito Chacón, de la edición Hoces, o la que
            preparó Pellicer<note place="bottom">Para distinguirlas, son imprescindibles los
              estudios de Izquierdo 2018a, 2018b y 2018c.</note>. Es una vida inserta en un catálogo
              de<emph> Varones ilustres</emph>, lo que le aporta a Vaca de Alfaro más flexibilidad
            con respecto a las anteriormente citadas. De ahí que se permita aunar datos de su
            biografía con referencias bibliográficas y anécdotas más o menos fidedignas. Tanto la
            «vida de Góngora» como el comento que sigue al poema que Vaca de Alfaro dedica al vate
            cordobés en su poemario <emph>Lira de Melpómenes</emph> son textos a tener en cuenta en
            relación a la polémica gongorina, aunque el autor de estos textos no tuviera el
            propósito de defender al poeta contra unos adversarios que, a la altura de 1660, habían
            perdido la batalla<note place="bottom">Ya lo señaló Osuna Cabezas 2009. Sin embargo, no
              es inútil señalar que dichos adversarios volverían a ganar la batalla en contra de las
              llamadas «abominaciones barrocas», cuando los valores neoclásicos se impusieron en
              España. </note>. A mediados del siglo XVII Góngora es ya es una figura extremadamente
            reconocida, que reina en el Parnaso español sin competidores, o casi. Pero la actitud de
            Vaca de Alfaro sigue siendo polémica, en la medida en que procura borrar en sus dos
            listas toda huella de la complicada recepción de las obras de don Luis, manipulando las
            citas, sacándolas de su contexto y seleccionando fragmentos a conciencia para dar la
            impresión que todos aquellos que hablaron de Góngora lo hicieron en términos elogiosos.
            Lo más probable es que lo hiciera, al fin y al cabo, con una intención muy personal, la
            de dejar constancia de su vinculación personal con el poeta, y realizar una labor
            enciclopédica de acopio de referencias bibliográficas, susceptible de demostrar su
            pericia y su erudición.</p>
          <p>Por otra parte, al lado de este «Góngora oficial», fruto de la manipulación de las
            citas, Vaca de Alfaro esboza otro retrato del poeta, a base de anécdotas populares que
            circulaban en Córdoba alrededor de 1660. Este «Góngora popular» nos permite medir el
            relativo olvido en que estaba sumida la obra del poeta en esta fecha entre los miembros
            de la presunta élite cultural cordobesa. Incluso un poeta y erudito como Vaca de Alfaro
            conoce muy mal los versos de su paisano y contribuye a crear una especie de figura de
            cartón piedra: la imagen un poco histriónica de un individuo irreverente, grosero y
            malhablado, aunque extremadamente ingenioso.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>9. Establecimiento del texto</head>
          <p>De la «Vida de Góngora» contenida en los <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph>
            contamos actualmente con dos manuscritos, ambos situados en la Biblioteca Capitular y
            Colombina de Sevilla, uno de los cuales es copia del otro.</p>
          <p>El primero, con signatura 59-2-45, es un manuscrito en cuarto de 68 hojas, apógrafo de
            Manuel Díaz de Ayora y Pinedo, copia del original que le cedió José Vázquez Venegas. La
            copia se terminó en Córdoba el 20 de julio de 1770 por Manuel Díaz, tal y como figura en
            la nota final inserta en el f. 68 v.:</p>
          <quote>Todos los párrafos que anteceden son copiados de los originales que se hallan en un
            libro en cuarto con doscientos y cincuenta y siete folios, en los que de letra del
            doctor Enrique Vaca de Alfaro, insigne cordobés e historiador de esta ciudad su patria,
            mantengo original entre los manuscritos de mi gabinete y que, para la curiosidad y gusto
            del señor don Manuel de Ayora y Pineda, confié a fin de que se valga de las noticias de
            tan célebre compatriota, y para que en todo tiempo conste, lo firmo en Córdoba a 20 de
            Julio de 1770. Dr. D. José Vázquez Venegas.</quote>
          <p>A la que sigue la siguiente nota del copista, Díaz de Ayora:</p>
          <quote>Acabé de sacar esta copia el día 20 del precitado mes y año [julio de 1770] y, para
            que se vea el modo de letra que tenía nuestro celebre cordobés el doctor Enrique Vaca de
            Alfaro pongo al principio una hoja que me franqueó dicho doctor don José Vázquez Venegas
            por estar suelta y duplicada en dicho original y para que conste lo firmo en esta muy
            noble y muy leal ciudad de Córdoba mi patria. D. Manuel Díaz de Ayora y Pineda. Firma de
            D. M. Díaz de Ayora y Pineda.</quote>
          <p rend="noindent">El segundo manuscrito, con signatura 59-6-11, copia a este en su
            totalidad. Se encuentra en un volumen facticio con el título «Tomo 87. Varios»,
            encuadernado junto a otros manuscritos tales como: <emph>El Catálogo de Obispos de
              Córdoba; El Memorial que dio el cardenal don Francisco de Mendoza, arzobispo de
              Burgos, a su majestad el rey Felipe II; Academia de pintores de Sevilla</emph>, etc.
            Este manuscrito, de tamaño folio, está conformado por 98 páginas. En comparación con el
            anterior, este se caracteriza por la introducción de una nota de Díaz de Ayora, por lo
            que se puede deducir que el manuscrito B es copia del manuscrito A, una copia sacada,
            probablemente, tal y como apunta Ramírez de Arellano<note place="bottom">Ramírez de
              Arellano 1921-1922.</note>, para el conde del Águila, importante noble y bibliófilo
            del siglo XVIII.</p>
          <p>De la «Vida de Luis de Góngora» inserta en los <emph>Varones ilustres de
            Córdoba</emph>, solo existe una somera edición moderna, realizada por José Luis López
            Escudero en un volumen titulado<emph> Córdoba en la literatura: estudio bio-biográfico
              (s. XV al XVII): el ms. de E. Vaca de Alfaro</emph>, prólogo de Manuel Alvar, Córdoba,
            Universidad de Córdoba, 1988.</p>
          <p>Para la edición de la «Vida de Góngora» que ofrecemos nos basamos lógicamente en el
            primero de los dos manuscritos anteriormente descritos (ms. 59-2-45). En concreto, la
            «Vida de Góngora» inserta en él se encuentra en los folios que van del 40 al 68 y
            reproducen los del original que van desde el 148 al 202. Marcamos con un corchete simple
            el número de folio del manuscrito que editamos y con corchete doble el número de folio
            que Díaz de Ayora copia del original.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>10. Bibliografía</head>
          <div subtype="level3">
            <head>10.1 Obras citadas o consultadas por el polemista</head>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Alvarado y Alvear</hi>, Sebastián:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=_a6kJN2JHT4C&amp;pg=PA19&amp;dq=heroyda+ovidiana+dido+eneas+sebastian+alvarado+y+alvear&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiBwITw3onjAhXXA2MBHayHAjAQ6wEIQDAD#v=onepage&amp;q=heroyda%20ovidiana%20dido%20eneas%20sebastian%20alvarado%20y%20alvear&amp;f=false"
                rend="i">Heroyda ovidiana. Dido a Eneas, con paráfrasis española y morales
                reparos</ref><title> ilustrada por Sebastián de Alvarado y Alvear</title>, en
              Bourdeos [sic]: en casa de Guillermo Millanges, 1628.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Angulo y Pulgar</hi>, Martín de:</p>
            <bibl>—, <title>Epístolas satisfactorias. Una a las objeciones que opuso a los poemas de
                don Luis de Góngora el licenciado Francisco de Cáscales, catedrático de Retórica de
                la santa iglesia de Cartagena en sus Cartas filológicas. Otra a las proposiciones
                que contra los mismos poemas escribió cierto sujeto grave y docto</title>, en
              Granada, en casa de Blas Martínez, mercader e impresor de libros en la calle de los
              Libreros, 1635.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="http://bdh.bne.es/bnesearch/biblioteca/Egloga%20funebre%20a%20Don%20Luys%20de%20Gongora%20de%20versos%20entresacados%20de%20sus%20obras%20%20%20/qls/Angulo%20y%20Pulgar,%20Mart%C3%ADn%20de%20(1594%20)/qls/bdh0000012189;jsessionid=4BE1B381AD57398FD9508B8DDA96B1B3"
                rend="i">Égloga fúnebre a don Luis de Góngora de versos entresacados de sus
                obras</ref>, Sevilla: Simón Fajardo, 1638.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Carducho</hi>, Vicente:</p>
            <bibl>—, <ref target="https://archive.org/details/bub_gb_8RNuctXwSl8C/page/n7" rend="i"
                >Diálogos de la pintura: su defensa, origen, esencia, definición, modos y
                diferencias</ref>, Madrid: Francisco Martínez, 1633.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Cascales</hi>, Francisco:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="http://bdh.bne.es/bnesearch/biblioteca/Cartas%20philologicas%20:%20es%20a%20saber%20de%20letras%20humanas,%20varia%20erudicion,%20explicaciones%20de%20lugares,%20lecciones%20curiosas...%20i%20muchas%20sentencias%20exquisitas%20%20%20/qls/Cascales,%20Francisco/qls/bdh0000079396;jsessionid=1F54B10549E60AA185D1EA0654DD0536"
                rend="i">Cartas philológicas</ref><title>, es a saber de letras humanas, varia
                erudición, explicaciones de lugares, lecciones curiosas... i muchas sentencias
                exquisitas, auctor Francisco Cascales</title>, en Murcia: por Luis Verós,
              1634.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Castro</hi>, Francisco de:</p>
            <bibl>—, <title>De Arte Rhetorica. Dialogi quatuor</title>.</bibl>
            <p rend="noindent">Es imposible saber cuál de las dos ediciones de 1601 (Córdoba:
              Francisco de Cea) o 1625 (Sevilla: Francisco de Lyra) cita Vaca de Alfaro.</p>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">García de Salcedo Coronel</hi>, José:</p>
            <bibl>—, <title>Rimas</title>, Madrid: Juan Delgado, 1627.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=fbddAAAAcAAJ&amp;pg=PP13&amp;dq=Soledades+comentadas+por+don+Garc%C3%ADa+de+Salcedo+Coronel&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiZnNm9hYrjAhUJ1xoKHfQZB3UQ6wEIOTAB#v=onepage&amp;q=Soledades%20comentadas%20por%20don%20Garc%C3%ADa%20de%20Salcedo%20Coronel&amp;f=false"
                rend="i">Soledades comentadas por don García de Salcedo Coronel</ref> […]<title>
                dedicadas al ilustrísimo y nobilísimo señor don Juan de Chaves y Mendoza</title>,
              Madrid: en la Imprenta Real, a costa de Domingo González, 1636. </bibl>
            <p rend="noindent">[El ejemplar que maneja Vaca de Alfaro contiene también una reedición
              del <emph>Polifemo comentado</emph> de 1629].</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=Z9dT1s0AHScC&amp;pg=PA137&amp;dq=Obras+de+don+Luis+de+G%C3%B3ngora+comentadas.+salcedo+coronel&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwi9roeduYnjAhXv2eAKHaaBDfMQ6AEIMTAB#v=onepage&amp;q=Obras%20de%20don%20Luis%20de%20G%C3%B3ngora%20comentadas.%20salcedo%20coronel&amp;f=false"
                rend="i">Obras de don Luis de Góngora comentadas.</ref><title> Dedicadas al
                excelentísimo señor don Luis Méndez de Haro, conde de Morente, caballero de la orden
                de Santiago, gentilhombre de la cámara de Su Majestad y caballerizo mayor del
                serenísimo príncipe de España, nuestro señor</title>. Tomo segundo. A costa de Pedro
              Laso, mercader de libros. Con privilegio. Madrid: Diego Díaz de la Carrera,
              1644.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=8479"
                rend="i">Segunda parte del tomo segundo de las obras de don Luis de Góngora</ref>.
              Comentadas por don García Salcedo Coronel, caballero de la orden de Santiago.
              Dedicadas al excelentísimo señor don Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio,
              conde-duque de Olivares, comendador mayor de Alcántara, gentilhombre y caballerizo
              mayor del rey nuestro señor, etc, Madrid: Diego Díaz de la Carrera, 1648.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">García Solana</hi>, Martín:</p>
            <bibl>—, <title>Flores poéticas y justa que la nobilísima ciudad de Antequera hizo a el
                triunfo de los desagravios de el Santísimo Sacramento. Recopiladas por el licenciado
                Martín García Solana, secretario de la justa. Y dirigidas a don Diego Luis de Castro
                y Paredes, regidor perpetuo de dicha ciudad</title>, Antequera: Juan Bautista
              Moreyra, 1637.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Góngora</hi>, Luis de:</p>
            <bibl>—, <title>Obras en verso del Homero español que recogió Juan López de
                Vicuña</title>, Madrid: viuda de Luis Sánchez, 1627.</bibl>
            <bibl>—, <anchor xml:id="_Hlk12533224"/><ref
                target="https://books.google.fr/books?id=XADpEB59H9QC&amp;printsec=frontcover&amp;hl=fr&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                rend="i">Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas</ref>.
                <title>Recogidos por don Gonzalo de Hoces y Córdoba, natural de la ciudad de
                Córdoba. Dirigidas a don Francisco Antonio Fernández de Córdoba, marqués de
                Guadalcázar, etc . Corregido y enmendado en esta última impresión, con
                privilegio</title>. Madrid: Imprenta del Reino, 1634.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=s0AVGBWMQYMC&amp;pg=PA20-IA1&amp;dq=Todas+las+obras+de+don+Luis+de+G%C3%B3ngora+en+varios+poemas+Zaragoza&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwickeWW3PXiAhXR1eAKHZmWAvUQ6wEILDAA#v=onepage&amp;q=Todas%20las%20obras%20de%20don%20Luis%20de%20G%C3%B3ngora%20en%20varios%20poemas%20Zaragoza&amp;f=false"
                rend="i">Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas</ref><title>. Al
                excelentísimo señor don Enrique Felípez de Guzmán, marqués de Mairena, gentilhombre
                de la cámara de Su Majestad</title>, etc., Zaragoza: Pedro Vergés, 1643. A costa de
              Pedro Esquer, mercader de libros.</bibl>
            <bibl>—, <ref target="https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=438121" rend="i"
                >Delicias del Parnaso</ref>
              <title>en que se cifran todos los romances líricos, amorosos, burlescos, glosas, y
                décimas satíricas del regocijo de las musas del prodigioso don Luis de Góngora.
                Recogido todo de sus originales y corregido de los errores con que estaban
                corruptos</title>. Con licencia. Zaragoza: Pedro Vergés, 1643. A costa de Pedro
              Esquer, mercader de libros.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="http://bdh.bne.es/bnesearch/biblioteca/Todas%20las%20obras%20de%20Don%20Luis%20de%20Gongora%20en%20varios%20poemas%20%20%20/qls/G%C3%B3ngora%20y%20Argote,%20Luis%20de%20(1561%201627)/qls/bdh0000121862;jsessionid=081F45F63A4C18205835EDC9811C3D09"
                rend="i">Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas</ref><title>.
                Recogidos por don Gonzalo de Hoces y Córdoba, natural de la ciudad de Córdoba.
                Dirigidas a don Francisco Antonio Fernández de Córdoba, marqués de
                Guadalcázar</title>, etc., con licencia, Sevilla: Nicolás Rodríguez, en la calle de
              Génova, 1648.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/todas-las-obras-de-don-luis-de-gongora-en-varios-poemas--4/html/ffaf8f60-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html"
                rend="i">Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas</ref><title>.
                Recogidos por don Gonzalo de Hoces y Córdoba natural de la ciudad de
              Córdoba</title>. Dedicadas a don Luis Muriel Salcedo y Valdivieso, caballero de la
              orden de Alcántara, etcétera, Madrid: Imprenta Real, 1654.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Gonzalo de Mendoza</hi>, Pedro:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=6629"
                rend="i">Historia del Monte Celia de Nuestra Señora de la Salceda</ref>, Granada:
              Juan Muñoz, 1616.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Lope de Vega</hi>:</p>
            <bibl>—, <title>Arcadia: prosas y versos de Lope de Vega</title>. </bibl>
            <p rend="noindent">[Es imposible saber cuál de las múltiples ediciones que circularon
              manejó Vaca de Alfaro. La prínceps es de 1598].</p>
            <bibl>—, <title>La Filomena</title>, 1621.</bibl>
            <p rend="noindent">[Es imposible saber cuál de las dos ediciones publicadas en Madrid
              (viuda de Alonso Martín, 1621) o Barcelona (Sebastián de Cormellas, 1621) utiliza Vaca
              de Alfaro].</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=AaRbAAAAcAAJ&amp;printsec=frontcover&amp;hl=es&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                rend="i">Triunfos divinos con otras rimas sacras</ref>, Madrid: viuda de Alonso
              Martin, 1625.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=F1LK0aLfigAC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Corona+tr%C3%A1gica.+Vida+y+muerte+de+la+seren%C3%ADsima+reina&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiM3YqFhorjAhUEKBoKHZ3ADeMQ6wEILzAA#v=onepage&amp;q=Corona%20tr%C3%A1gica.%20Vida%20y%20muerte%20de%20la%20seren%C3%ADsima%20reina&amp;f=false"
                rend="i">Corona trágica. Vida y muerte de la sereníssima reina de Escocia, María de
                Estuarda</ref><title>, a nuestro Santíssimo padre Urbano VIII, por Lope Félix de
                Vega Carpio</title>, Madrid: viuda de Luis Sánchez, 1627.</bibl>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=DzKCro81xNQC&amp;pg=PA40&amp;lpg=PA40&amp;dq=Laurel+de+Apolo+con+otras+rimas,+al+excelent%C3%ADsimo+se%C3%B1or&amp;source=bl&amp;ots=Z0-f_tp9n5&amp;sig=ACfU3U3bzwhncKvhxkRuaNWib4O85UCaWA&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiivsaZhorjAhUBixoKHSoEDxEQ6AEwC3oECAgQAQ#v=onepage&amp;q=Laurel%20de%20Apolo%20con%20otras%20rimas%2C%20al%20excelent%C3%ADsimo%20se%C3%B1or&amp;f=false"
                rend="i">Laurel de Apolo con otras rimas, al excelentísimo señor</ref><title> don
                Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla, por Lope Félix de Vega
                Carpio, del hábito de san Juan</title>, Madrid: Juan González, 1630.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">López</hi>, Juan:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=NGpPAAAAcAAJ&amp;printsec=frontcover&amp;hl=fr&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                rend="i">Historia de santo Domingo y de su orden de predicadores</ref>, Valladolid:
              Francisco Fernández de Córdoba, 1613.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Morales</hi>, Ambrosio de:</p>
            <bibl>—, <title>Corónica general de España</title>.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Pérez de Montalbán</hi>, Juan:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=qbqKgeCrCy4C&amp;printsec=frontcover&amp;hl=fr&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                rend="i">Orfeo en lengua castellana y la décima musa,</ref> Madrid: viuda de Alonso
              Martín, 1624.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Paravicino</hi>, Hortensio Félix:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=t2GgwRZwET0C&amp;printsec=frontcover&amp;hl=fr&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                rend="i">Obras póstumas divinas y humanas de don Félix de Arteaga</ref>, Alcalá de
              Henares: María Fernández, 1650.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Patón</hi>, Bartolomé Jiménez:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=hEyWH0qO4v8C&amp;pg=RA1-PA54-IA1&amp;dq=Elocuencia+espa%C3%B1ola+en+arte,&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwivx-Sl9YnjAhUL7eAKHcKUDQ4Q6wEIXTAH#v=onepage&amp;q=Elocuencia%20espa%C3%B1ola%20en%20arte%2C&amp;f=false"
                rend="i">Elocuencia española en arte,</ref> Toledo: Thomás de Guzmán, 1604.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Pellicer y Tovar</hi>, José:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=sWLlG_p4YNsC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Lecciones+solemnes+a+las+obras++1630&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwjT_aPst4njAhVk8eAKHTSGBdMQ6wEILzAA#v=onepage&amp;q=Lecciones%20solemnes%20a%20las%20obras%20%201630&amp;f=false"
                rend="i">Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Góngora y
                Argote</ref><title>, Píndaro andaluz, príncipe de los poetas líricos de
                España</title>, Madrid: Imprenta del Reino, a costa de Pedro Coello, mercader de
              libros, 1630.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Quirós</hi>, Francisco de:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=XbxdAAAAcAAJ&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Obras+de+don+Francisco+de+Quir%C3%B3s+y+aventuras+de+don+Fruela&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwi4yoaq5YnjAhUPlxQKHZzwA74Q6AEILDAA#v=onepage&amp;q=Obras%20de%20don%20Francisco%20de%20Quir%C3%B3s%20y%20aventuras%20de%20don%20Fruela&amp;f=false"
                rend="i">Obras de don Francisco de Quirós</ref><title>, alguacil propietario de la
                Casa y Corte de su majestad, y aventuras de don Fruela, debajo de la protección del
                excelentísimo señor don Nicolás María de Guzmán y Garrafa, príncipe de
                Stillano</title>, Madrid: Melchor Sánchez, 1656.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Roa</hi>, Martín de:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=8208"
                rend="i">Antiguo Principado de Córdoba en la España ulterior o andaluz</ref>,
                <title>traducido del latino y acrecentado por su autor el padre Martín de Roa de la
                Compañía de Jesús</title>, Córdoba: Salvador de Cea Tesa, 1636.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Salas Barbadillo</hi>, Alonso Jerónimo:</p>
            <bibl>—, <title>La casa del placer honesto</title>, Madrid: viuda de Cosme Delgado,
              1620.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Salazar Mardones</hi>, Cristóbal de:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="http://bdh.bne.es/bnesearch/biblioteca/Ilustracion%20y%20defensa%20de%20la%20Fabula%20de%20Piramo%20y%20Tisbe%20compuesta%20por%20D.%20Luis%20de%20Gongora%20y%20Argote%20...%20%20%20/qls/Salazar%20Mardones,%20Crist%C3%B3bal/qls/bdh0000086543;jsessionid=01D3252EE60314A8E8056D012D3D6D76"
                rend="i">Ilustración y defensa de la Fábula de Píramo y Tisbe</ref><title> compuesta
                por don Luis de Góngora y Argote</title>, Madrid: Imprenta Real, 1636, a costa de
              Domingo González, mercader de libros.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Sotillo de Mesa</hi>, Luis:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta/registro.cmd?id=7805"
                rend="i">Breve compendio de la vida y milagros del gran siervo de Dios</ref>,
                <title>el maestro fray Álvaro de Córdoba, de la Orden de Predicadores</title>,
              Sevilla: Francisco de Lyra, 1628.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Venero</hi>, Alonso:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="file:///C:/Users/User/AppData/Local/Temp/Enchiridión%20o%20Manual%20de%20los%20tiempos%20del%20R.%20P.%20Fr.%20Alonso%20Venero%20de%20la%20Orden%20de%20Santo%20Domingo,%20natural%20de%20Burgos.%20Continuando%20las%20cosas"
                rend="i">Enchiridion o Manual de los tiempos</ref>
              <title>del R. P. Fr. Alonso Venero de la Orden de Santo Domingo, natural de Burgos.
                Continuando las cosas más dignas de memoria, que han sucedido desde el año de 1582
                hasta el de 1640</title>, Alcalá: Antonio Vázquez, 1641.</bibl>
            <p rend="noindent"><hi rend="sc">Vera y Mendoza</hi>, Fernando de:</p>
            <bibl>—, <ref
                target="https://books.google.fr/books?id=KOpoAAAAcAAJ&amp;pg=PA11&amp;dq=Panegyrico+por+la+poes%C3%ADa+vera+y+mendoza&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwj2m4if9onjAhUHmRQKHRzoDJAQ6wEILDAA#v=onepage&amp;q=Panegyrico%20por%20la%20poes%C3%ADa%20vera%20y%20mendoza&amp;f=false"
                rend="i">Panegyrico por la poesía,</ref> Montilla: Manuel de Payva, 1627.</bibl>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>10.2 Obras citadas por el editor</head>
            <div subtype="level4">
              <head>10.2.1 Manuscritos</head>
              <p rend="noindent"><seg rend="sc">Anónimo</seg>:</p>
              <bibl>—, «Dichos célebres y agudos de don Luis de Góngora», Santander, Biblioteca
                Menéndez y Pelayo, ms. 549.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Antolínez de Burgos</hi>, Juan:</p>
              <bibl>—, <title>Historia de Valladolid</title>, BNE, ms.10662.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Cubero Sebastián</hi>, Pedro:</p>
              <bibl>—, <title>Vida, crueldades y tiranías de Muley Ismael, emperador de Marruecos y
                  rey de Mequinez</title>, BNE, ms. 8077.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Martínez de la Vega</hi>, Jerónimo:</p>
              <bibl>—, <title>Vidas de varones ilustres valencianos</title>, Real Academia de la
                Historia, ms. 9/546.</bibl>
              <p rend="noindent"><quote><hi rend="sc">Pozo y Cáceres</hi>, Juan </quote>Lucas<quote>
                  del:</quote></p>
              <bibl>—, «Apuntes de la vida del doctor Enrique Vaca de Alfaro», <title>Colección de
                  obras de este autor</title>, Biblioteca Provincial de Córdoba, ms. 67, p.
                387-390.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Ramírez de las Casas-Deza</hi>, Luis María:</p>
              <bibl>—, «Genealogía de Enrique Vaca de Alfaro», <title>Genealogía de varias familias
                  nobles cordobesas</title>, I, Biblioteca Provincial de Córdoba, Legajo 17, nº 122,
                f. 387-390.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Sotillo de Mesa</hi>, Luis:</p>
              <bibl>—, <title>Vida y milagros del siervo de Dios el santo fray Álvaro, confesor de
                  la Orden de Predicadores y fundador del convento de santo Domingo de Scala Coeli
                  de Córdoba sacada de los procesos originales para su canonización</title>,
                Biblioteca Pública Provincial de Córdoba, ms. 53.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Vaca de Alfaro</hi>, Enrique:</p>
              <bibl>—, <title>Varones ilustres de Córdoba</title>, Sevilla, Biblioteca Capitular y
                Colombina, ms. 59-2-45.</bibl>
              <bibl>—, <title>Libro de las grandezas de Córdoba</title>, Madrid, Biblioteca Real de
                Palacio, ms. II/2442(2).</bibl>
            </div>
            <div subtype="level4">
              <head>10.2.2 Impresos anteriores a 1800</head>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Andrés de Uztarroz</hi>, Francisco:</p>
              <bibl> —, <ref
                  target="https://books.google.fr/books?id=0UIG4KiknucC&amp;printsec=frontcover&amp;hl=fr&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                  rend="i">Defensa de la patria del invencible martyr san Laurencio</ref>, Zaragoza:
                Hospital real y general de Nuestra Señora, 1638.</bibl>
              <bibl>—, <ref
                  target="https://books.google.es/books?id=WQgZAAAAYAAJ&amp;printsec=titlepage&amp;client=firefox-a&amp;hl=fr#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                  rend="i">Aganipe de los cisnes Aragoneses celebrados en el clarín de la fama por
                  el doctor Juan Francisco Andrés</ref>, ed. Jordán de Asso, Ámsterdam, 1781.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Antonio;</hi> Nicolás:</p>
              <bibl>—, <ref target="https://archive.org/details/bub_gb_M7w0ZXAUj7cC/page/n8"
                  rend="i">Bibliotheca Hispana Nova, sive hispanorum scriptorum qui ab anno MD ad
                  MDCLXXXIV floruere notitia,</ref> Matriti [Madrid]: apud Joachimum de Ibarra,
                1783-1788.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Bermúdez de Pedraza</hi>, Francisco:</p>
              <bibl>—, <ref
                  target="https://books.google.fr/books?id=uQ9UAAAAcAAJ&amp;newbks=1&amp;newbks_redir=0&amp;printsec=frontcover&amp;hl=fr&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                  rend="i">Antigüedad y excelencias de Granada</ref>, Madrid: Luis Sánchez,
                1608.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Caro</hi>, Rodrigo:</p>
              <bibl>—, <ref
                  target="https://books.google.fr/books?id=37bJ0yQKgZ4C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Antigüedades+y+principado+de+la+ilustr%C3%ADsima+ciudad+de+Sevilla&amp;hl=fr&amp;newbks=1&amp;newbks_redir=0&amp;sa=X&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q=Antigüedades%20y%20principado%20de%20la%20ilustr%C3%ADsima%20ciudad%20de%20Sevilla&amp;f=false"
                  rend="i">Antigüedades y principado de la ilustrísima ciudad de Sevilla</ref>,
                Sevilla: Andrés Grande, 1634.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">García de Salcedo Coronel</hi>, José:</p>
              <bibl>—, <ref
                  target="http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-polifemo-de-don-luis-de-gongora--0/html/"
                  rend="i">El Polifemo de don Luis de Góngora comentado por don García de Salcedo
                  Coronel</ref>, Madrid: Juan González, a costa de su autor, 1629.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Góngora</hi>, Luis de:</p>
              <bibl>—, <ref
                  target="https://books.google.fr/books?id=nLccuLPlC08C&amp;printsec=frontcover&amp;dq=todas+las+obras+de+gongora+hoces+1633&amp;hl=fr&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwim0PaewonjAhVF1hoKHbCJCEIQ6wEILzAA#v=onepage&amp;q=todas%20las%20obras%20de%20gongora%20hoces%201633&amp;f=false"
                  rend="i">Todas las obras de don Luis de Góngora en varios poemas</ref><title>.
                  Recogidos por don Gonzalo de Hoces y Córdoba, natural de la ciudad de Córdoba.
                  Dirigidas a don Francisco Antonio Fernández de Córdoba, marqués de
                  Guadalcázar</title>, etc . Corregido y enmendado en esta última impresión, con
                privilegio, Madrid: Imprenta del Reino, 1633.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">González de Resende</hi>, Antonio:</p>
              <bibl>—, <ref
                  target="https://books.google.fr/books?id=zXJJAAAAcAAJ&amp;pg=PA271&amp;dq=Vida+de++don+Juan+de+Palafox+y+Mendoza&amp;hl=fr&amp;newbks=1&amp;newbks_redir=0&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjy97al263yAhVDxYUKHYqvACoQ6wEwAnoECAUQAQ#v=onepage&amp;q&amp;f=false"
                  rend="i">Vida y virtudes del ilustrísimo y excelentísimo señor don Juan de Palafox
                  y Mendoza</ref>, Madrid: Julián de Paredes, 1666.</bibl>
              <p rend="noindent">Lope de Vega:</p>
              <bibl>—, <title>Arcadia: prosas y versos de Lope de Vega</title>, Lérida: Geronymo
                Margarit y Luys Menescal, 1612.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">López de Robles</hi>, Andrés:</p>
              <bibl>—, <title>Varios discursos en que se declara lo sucedido en la ciudad de Córdoba
                  y tierra de su comarca, en los años en que estuvo lastimada de enfermedad de peste
                  y modo de curalla y otras cosas que en ella sucedieron</title>, Córdoba: viuda de
                Andrés Barrera, 1603.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Morales</hi>, Ambrosio de:</p>
              <bibl>—, <ref
                  target="http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.cmd?id=8644"
                  rend="i">Corónica general de España que continuaba Ambrosio de Morales, coronista
                  del rey nuestro señor, don Felipe II</ref>, Madrid, oficina de don Benito Cano,
                1791, tomo 8.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Palomino</hi>, Antonio:</p>
              <bibl>—, <title>El Parnaso español pintoresco laureado. Tomo tercero. Con las vidas de
                  los pintores y estatuarios eminentes españoles que con sus heroycas obras han
                  ilustrado la nación</title>, Madrid, 1724.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Paravicino</hi>, Hortensio Félix:</p>
              <bibl>—, <title>Obras póstumas divinas y humanas de don Félix de Arteaga</title>,
                Madrid: Carlos Sánchez, 1641.</bibl>
              <bibl>—, <title>Obras póstumas divinas y humanas de don Félix de Arteaga</title>,
                Lisboa: Paulo Craesbeeck, 1645.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Pérez de Montalbán</hi>, Juan:</p>
              <bibl>—, <title>Para todos, exemplos morales humanos y divinos en que se tratan
                  diversas ciencias, materias y facultades. Repartidos en los siete días de la
                  semana y dirigidos a diferentes personas</title>, Huesca: por Pedro Blusón [...] a
                costa de Pedro Escuer [...], 1633.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Quétif</hi>, Jacques:</p>
              <bibl>—, <title xml:lang="fr">Scriptores Ordinis Praedicatorum: recensiti, notisque
                  historicis et criticis illustrati</title>, Lutetiae Parisiorum [París]: apud J.B.
                Christophorum Ballard et Nicolaum Simart, 1721, t. 2.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Quintana</hi>, Gerónimo de:</p>
              <bibl>—, <title>A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid. Historia de su
                  antigüedad, nobleza y grandeza</title>, Madrid, Imprenta del Reino, 1629.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Roa</hi>, Martín de:</p>
              <bibl>—, <title>De Cordubae in Hispania Betica principatu</title>, Lugduni [Lyon]:
                Horatii Cardon, 1617.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Rodríguez Marín</hi>, Francisco:</p>
              <bibl>—, <title>Pedro Espinosa: estudio biográfico, bibliográfico y crítico</title>,
                Madrid: Tipografía de la revista de archivos, 1907.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Ruano</hi>, Francisco:</p>
              <bibl>—, <title>Casa de Cabrera en Córdoba</title>, Córdoba: Juan Rodríguez,
                1779.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">San Juan</hi>, fray Francisco de:</p>
              <bibl>—, <title>Misión historial de Marruecos</title>, Sevilla: Francisco Garay,
                1708.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Sanz del Castillo</hi>, Pedro:</p>
              <bibl>—, <title>Vida del excelentísimo señor D. Juan de San Clemente</title>,
                Santiago: Sebastián Moreno y Frayz, 1769.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Vaca de Alfaro</hi>, Enrique [el abuelo]:</p>
              <bibl>—, <title>Proposición chirúrgica i censura iudiciosa entre las dos vias
                  curativas de heridas de cabeça</title>, Sevilla: Gabriel Ramos Bejarano,
                1618.</bibl>
            </div>
            <div subtype="level4">
              <head>10.2.3 Impresos posteriores a 1800</head>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Alonso</hi>, Dámaso:</p>
              <bibl>—, «<ref
                  target="http://revistadefilologiaespañola.revistas.csic.es/index.php/rfe/article/view/1105/1394"
                  rend="i">Lope, don Pedro de Cárdenas y los Cardenios</ref>», <title>Revista de
                  Filología Española</title>, 40, 1/4, 1956, p. 67-90.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Artigas Ferrando</hi>, Miguel:</p>
              <bibl>—, <title>Don Luis de Góngora y Argote, biografía y estudio crítico</title>,
                Madrid, Tipografía de la revista de archivos, 1925.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Blanco</hi>, Mercedes:</p>
              <bibl>—, «Góngora et la peinture», <title xml:lang="fr">Locus Amoenus</title>, 7,
                2004, p. 197-208.</bibl>
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              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Rodríguez Marín</hi>, Francisco:</p>
              <bibl>—,<title> Pedro Espinosa: estudio biográfico, bibliográfico y crítico</title>,
                Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1907.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Serís</hi>, Homero:</p>
              <bibl>—, «Don Pedro de Cárdenas, mecenas y editor de Góngora», <title>Nueva Revista de
                  Filología Hispánica</title>, IX, 1955, p. 22-32.</bibl>
              <bibl>—, «Don Pedro de Cárdenas y Angulo. Rectificación y comentario», <title>Nueva
                  Revista de Filología Hispánica</title>, 14, 1960, p. 103-110.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Torre</hi>, José María de la:</p>
              <bibl>—, «Nuevos datos sobre la vida y la obra de don Pedro de Cárdenas y Angulo»,
                  <title>Ínsula: revista de letras y ciencias humanas</title>, 649-650, 2001,
                p. 11-12.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Valdenebro y Cisneros</hi>, José:</p>
              <bibl>—, ed., <title>Justa poética celebrada en la parroquia de San Andrés el día 15
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                Sucesores de Rivadeneyra, 1900.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Valverde Madrid</hi>, José:</p>
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              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Vélez-Sainz</hi>, Julio:</p>
              <bibl>—, <title>El parnaso español: canon, mecenazgo y propaganda en la poesía del
                  Siglo de Oro</title>, Madrid, Visor Libros, 2006.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Zerari</hi>, Maria:</p>
              <bibl>—, ed. <title xml:lang="fr">Le grand écrivain et sa première Vie. « L’illusion
                  biographique » (XVI<hi rend="sup">e</hi>-XVIII<hi rend="sup">e</hi>
                  siècle)</title>, Paris, Classiques Garnier, 2021.</bibl>
            </div>
          </div>
        </div>
      </div>
<div subtype="level1"><head>Texto de la edición</head>        
        <head><pb n="40"/> [[f. 148]] Don Ludovicus de Góngora y Argote</head>
        <p>El señor <name type="polemista">don Luis de Góngora</name> está bautizado en la catedral
          de Córdoba en 12 de julio del año 1561. Consta de la partida de dicho bautismo que se
          hallará en los <title>Libros del Sagrario</title> de ella, folio 22<note place="bottom"
           >La partida de bautismo de Góngora fue publicada por primera vez por
            Francisco Rodríguez Marín (1907: 162) y dice así: «En 12 de julio de 1561 baptizó
            Bartolomé Pérez a Luis, hijo de don Francisco de Argote y doña Leonor Góngora su muger.
            Fueron compadres don Diego de Sosa y Luis de Angulo, comadres doña Beatriz de Góngora y
            doña Elvira Venegas, vecinos de Córdoba». La fecha de nacimiento de Luis de Góngora se
            suele situar el 11 de julio de 1561, sin embargo, como afirma Amelia de Paz (2012, 32),
            lo único que podemos aseverar es que fue bautizado el 12 de julio de 1561 en la
            parroquia del Sagrario de Córdoba.</note>.</p>
        <p><pb n="41"/> [[f. 149r]] <anchor xml:id="_Hlk12530197"/><title>Todas las obras de
            don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><title> en varios poemas. Recogidos por don
            Gonzalo de Hoces y Córdoba, natural de la ciudad de Córdoba. Dirigidas a don Francisco
            Antonio Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar</title>, etc<note place="bottom"
           >Vaca de Alfaro copia escrupulosamente, sin omitir ni añadir ningún
            detalle, todos los elementos que figuran en la portada de la edición de las obras de
            Góngora que maneja. Se trata de una reedición de la prínceps de 1633 (Blanco, Elvira,
            Plagnard 2021, 137) expurgada de 36 poemas, según observó Moll (1982: 762). La reedición
            conserva en sus preliminares las aprobaciones de Tribaldos de Toledo y Tamayo de Vargas,
            así como la <emph>Vida de Góngora</emph>, remodelada a partir de la que había preparado
            Hortensio Paravicino. Este es el primero de una serie de apuntes sueltos, en los cuales
            Vaca de Alfaro va a reunir, sin orden aparente y seguramente al hilo de sus lecturas,
            cualquier referencia a un libro impreso que hable de Góngora, diferentes ediciones de
            sus obras, comentadas o no, y una serie de anécdotas sobre la vida del poeta. </note>.
          Corregido y enmendado en esta última impresión<note place="bottom">Esta es
            la única frase del párrafo que no aparece literalmente en la portada. Es importante que
            Vaca de Alfaro destaque esta información, porque muestra que tiene conciencia de no
            disponer de toda la producción poética de don Luis –recordemos que 36 poemas fueron
            retirados de la edición de 1634 con respecto a la prínceps de 1633 (Moll 1982, 762). De
            hecho, en los folios siguientes Vaca de Alfaro apuntará el primer verso de algunos de
            estos poemas expurgados.</note>. Con privilegio. En Madrid, en la Imprenta del Reino.
          Año 1634. A costa de Alonso Pérez, librero de Su Majestad.</p>
        <p>Salió comento de sus obras con este título: <anchor xml:id="_Hlk12530417"
            /><title>Lecciones solemnes a las obras de don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Góngora y Argote</seg><title>, Píndaro andaluz, príncipe de
            los poetas líricos de España</title>.<title> Escribíalas don</title>
          <seg rend="entetecar">José Pellicer de Salas y Tovar</seg><title>, señor de la casa de
            Pellicer y cronista de los reinos de Castilla</title>. [[f. 149v]]
            <title>Dedicadas al serenísimo señor cardenal infante don Fernando de Austria</title>,
          1630. Con privilegio. <anchor xml:id="_Hlk12530500"/>En Madrid, en la Imprenta del Reino.
          A costa de Pedro Coello, mercader de libros<note place="bottom">Blanco,
            Elvira, Plagnard 2021, 123. Aquí también Vaca de Alfaro copia escrupulosamente la
            portada.</note>.</p>
        <p>Después salió comento de ellas por otro autor: <anchor xml:id="_Hlk12530604"
            /><title>Obras de don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><title> comentadas</title>. <title>Dedicadas al
            excelentísimo señor don Luis Méndez de Haro, conde de Morente, caballero de la orden de
            Santiago, gentilhombre de la cámara de Su Majestad y caballerizo mayor del serenísimo
            príncipe de España, nuestro señor. Don</title>
          <seg rend="entetecar">García de Salcedo Coronel</seg>, <title>caballero de la orden de
            Santiago. Tomo segundo. A costa de Pedro Laso, mercader de libros. Con
            privilegio.</title> En Madrid. Por Diego Díaz de la Carrera. Francisco Navarro
            <emph>fecit</emph><note place="bottom">Esta referencia alude a que
            Francisco Navarro fue el responsable del grabado calcográfico, fechado en 1644, de la
            portada de la obra, que realmente se acabó de imprimir en 1645 como consta en la fecha
            de la tasa. Véase Ana Gisbert Terol y María Lutgarda Ortells Pérez 2005: 661. </note>
          año 1644<note place="bottom">Blanco, Elvira, Plagnard 2021,183. Este volumen
            contiene el comentario de los sonetos. Cuando empieza a redactar estos apuntes, Vaca de
            Alfaro desconoce los primeros comentarios de Salcedo Coronel al <emph>Polifemo</emph>
            (Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 114) y a las <emph>Soledades</emph> (Blanco, Elvira,
            Plagnard 2021, 161) puesto que presenta a Pellicer como el primer comentarista de
            Góngora. En una fase posterior de redacción que corresponde con los apuntes finales de
            aquellos que dedica a Góngora, se entera de la existencia del comentario a las
              <emph>Soledades</emph> y añade la referencia.</note>. <pb n="42"/> Prosiguió el mismo
          don <seg rend="entetecar">García de Salcedo</seg> el comento de [[f. 150]] dichas obras en
          otro tomo con este título, en cuarto: <anchor xml:id="_Hlk12531041"/><title>Segunda parte
            del tomo segundo de las obras de don Luis de Góngora. Comentadas por don</title>
          <seg rend="entetecar">García Salcedo Coronel</seg>, <title>caballero de la orden de
            Santiago. Dedicadas al excelentísimo señor don Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio,
            conde-duque de Olivares, comendador mayor de Alcántara, gentilhombre y caballerizo mayor
            del rey nuestro señor</title>, etc. Contiene esta parte todas las canciones, madrigales,
          silvas, églogas, octavas, tercetos y el <title>Panegírico al duque de Lerma</title> con
          dos índices: uno de las obras de todo el tomo segundo, con sus argumentos; y otro de las
          materias más notables de esta segunda parte. Con privilegio. En Madrid. Por Diego Díaz de
          la Carrera. Año 1648<note place="bottom">Blanco, Elvira, Plagnard 2021,
            202.</note>.</p>
        <p>Parecieron [¿entonces?]<note place="bottom">El manuscrito es difícil de
            leer.</note> las obras de don Luis el <title>Polifemo</title> y las
            <title>Soledades</title>, y escribieron algunos contra ellas y salió impreso este libro:
            <anchor xml:id="_Hlk12531163"/><title>Epístolas satisfactorias. Una a las objeciones que
            opuso a los poemas de don Luis de Góngora el licenciado</title>
          <seg rend="entetecar">Francisco de Cáscales</seg><title>, catedrático de Retórica de la
            santa iglesia de Cartagena en sus Cartas filológicas. Otra a las proposiciones que
            contra los mismos poemas escribió</title>
          <name type="polemista">cierto sujeto grave y docto.</name><title> Por don</title>
          <seg rend="entetecar">Martín de Angulo y Pulgar</seg><title>, natural de la ciudad
            de</title>
          <pb n="43"/>
          <title>Loja. A don Fernando Alonso Pérez del Pulgar, señor de la villa de Salar</title>.
          Con licencia. En Granada, en casa de Blas Martínez, mercader e impresor de libros en la
          calle de los Libreros. Año de 1635<note place="bottom">Blanco, Elvira,
            Plagnard 2021, 152.</note>. También escribió una <anchor xml:id="_Hlk12531353"
            /><title>Égloga fúnebre a don Luis de Góngora [[f. 151]] de versos entresacados de sus
            obras</title><note place="bottom">Martín de Ángulo y Pulgar, <emph>Égloga
              fúnebre a don Luis de Góngora de versos entresacados de sus obras</emph>, <anchor
              xml:id="_Hlk12531377"/>Sevilla: Simón Fajardo, 1638. Blanco, Elvira, Plagnard 2021,
            171.</note>.</p>
        <p><pb n="44"/> [[f. 152]] <anchor xml:id="_Hlk12531440"/><title>Ilustración y defensa de la
            Fábula de Píramo y Tisbe compuesta por don Luis de Góngora y Argote, capellán de Su Majestad y
            racionero de la Santa Iglesia de Córdoba. Escribíalas
          Cristóbal de Salazar Mardones, criado de Su Majestad y
            oficial más antiguo de la secretaría del reino de Sicilia. Dedicadas a don Francisco de
            los Cobos y Luna, conde de Ricla, gentilhombre de la cámara de Su Majestad y primogénito
            del marqués de Camarasa. Con<note type="app" rend="I"><emph>Em.:
              cum</emph></note> privilegio.</title> En Madrid, en la Imprenta Real. Año de
          1636. A costa de Domingo González, mercader de libros. En cuarto<note place="bottom"
           >Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 158.</note>.</p>
        <p>Don fray <seg rend="entetecar">Juan López</seg>, obispo de Monopoli, en la tercera parte
          de la [[fol.153]] <anchor xml:id="_Hlk12531585"/><title>Historia de santo Domingo y de su
            orden</title>, en el libro segundo, capítulo 24, folio 80, columna segunda, escribiendo
          la vida de fray Álvaro Portugués y fundación del convento de Scala Coeli, junto a Córdoba,
          y los milagros que ha hecho dice: «<quote>a don </quote><name type="polemista">Luis de
            Góngora</name><quote>, racionero de la Santa Iglesia de Córdoba, le sucedió, siendo
            estudiante, que yendo con su ayo y otros caballeros por una barbacana, cayó muy alto y
            se abrió la cabeza. Ya desahuciado de los médicos, buscaron el remedio en las oraciones
            del santo. Llevaron su santa reliquia y se la pusieron en la herida y luego comenzó a
            mejorar y sanó enteramente, quedando él y toda su casa devotísimos del santo<note
              place="bottom">Juan López, <emph>Tercera parte de la Historia General de
                Sancto Domingo y de su orden</emph>
              <anchor xml:id="_Hlk12531622"/><emph>de predicadores</emph>, Valladolid: Francisco
              Fernández de Córdoba, 1613, libro segundo, capítulo 24, p. 80. Esta es la primera de
              muchas anécdotas reunidas por Vaca de Alfaro sobre episodios de la vida de Góngora. En
              el contexto del libro original, redactado al margen de la polémica gongorina, la
              anécdota sirve para demostrar el poder curativo de las reliquias de san Álvaro, muy
              impactante para los lectores del libro por la estatura de personaje público que ya
              había adquirido Góngora por las fechas. Aquí, descontextualizada y, sobre todo,
              reunida con otras anécdotas que leeremos a continuación que también hablan de golpes
              recibidos en la cabeza, esta cita empieza a esbozar implícitamente una posible
              explicación mecánica, pedestre y simplista de la rareza de la escritura de Góngora. De
              hecho, Ramírez de Arellano, quien reproduce la anécdota en su biografía de Góngora, la
              relaciona también con las posteriores cualidades intelectuales de don Luis y su
              escritura, si bien lo hace para precisar que no fueron alteradas: «el accidente no le
              entorpeció para quedar con la agudeza y fino talento que reconocemos en sus escritos»
              (1921: 220).</note>».</quote></p>
        <p>[[f. 154]] <seg rend="entetecar">Vincentius Carducho</seg>, <emph>academicus florentinus
            et pictor regius in curia Philippi IV Hispaniarum</emph>
          <pb n="45"/>
          <emph>regis</emph><note place="bottom">Con estas palabras Vaca de Alfaro
            traduce al latín las informaciones de la portada: «Por Vincencio Carducho, de la ilustra
            Academia de la nobilísima ciudad de Florencia y pintor de su majestad católica».</note>,
          en el <title>Diálogo cuarto de la pintura</title> dice, folio 61, que lo imprimió año de
          1633 en Madrid: «<quote>bien se conoce, pues aquí me ha ofrecido<note place="bottom"
             >El sujeto de este verbo es «la memoria». El personaje que habla en este
              diálogo anuncia que va a enumerar una serie de poetas que «pintan» maravillosos
              cuadros en sus versos, y que los irá enumerando según la memoria le ofrezca nombres.
              El primero en ser nombrado es Góngora, seguramente en razón de las cualidades visuales
              y plásticas de su poesía, frecuentemente subrayadas por la crítica: Blanco 2004 y
              2012, Ponce 2013, etc.</note> a don </quote><name type="polemista">Luis de
            Góngora</name><quote>, en cuyas obras está admirada la mayor ciencia, porque a su
            </quote><title>Polifemo</title><quote> y </quote><title>Soledades</title><quote> parece
            que vence lo que pinta y que no es posible que ejecute otro pincel lo que dibuja su
            pluma. Todo es gloria de la ciudad de Córdoba, que no solo tuvo a </quote><seg
            rend="entetecar">Séneca</seg>
          <quote>por único filósofo, sino a don Luis de Góngora por insigne poeta<note
              place="bottom">Vicente Carducho, <anchor xml:id="_Hlk12531718"
                /><emph>Diálogos de la pintura: su defensa, origen, esencia, definición, modos y
                diferencias</emph>, Madrid: Francisco Martínez, 1633, f. 61r. Blanco, Elvira,
              Plagnard 2021, 142.</note>».</quote></p>
        <p>[[f. 155]] Preguntándole a don <name type="polemista">Luis de Góngora,</name> estando
          muriéndose, cómo se hallaba dijo: «mis esperanzas en un hilo, mis manos en una
            maroma»<note place="bottom">El apotegma que recoge aquí Vaca parece ser
            una deturpación de otro, de mayor eficacia retórica y mayor gracia, recogido en una
            lista de «Dichos celebres y agudos de don Luis de Góngora» conservados en el ms. 549 de
            la biblioteca Menéndez y Pelayo de Santander. Véase en la introducción, el apartado
            «Fuentes».</note>.</p>
        <p>[[f. 156]] El reverendo padre maestro fray <seg rend="entetecar">Hortensio Félix
            Paravicino</seg>, en el libro de sus <title>Obras poéticas póstumas divinas y
            humanas</title>, folio 13, en el «Romance describiendo la noche y el día dirigido a don
          Luis de Góngora», impreso en Alcalá, año de 1650, en el folio 15 dice, hablando con don
          Luis:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l> ¡Oh, tú Lelio!, que heredando</l>
            <l>al docto Marcial la pluma,</l>
            <l>las sales que el mundo admira</l>
            <l>Píndaro mejor renuncias.</l>
          </lg>
          <lg>
            <l> A quien el jayán de Ulises</l>
            <l>cuanta de trinacria punta,</l>
            <l>debe más luz, que a su frente</l>
            <pb n="46"/><l>apagó lagriega astucia.</l>
          </lg>
          <lg>
            <l> Cuyas sacras <title>Soledades</title></l>
            <l>misteriosas, si no mudas,</l>
            <l>cuanto respecto las puebla<note type="app" rend="I"><emph> Em.</emph>:
                pueblas. Corregimos a partir de Paravicino 2002.</note></l>
            <l>tanta deidad las oculta.</l>
          </lg>
          <lg>
            <l> Hijo de Córdoba grande </l>
            <l>padre mayor de las musas</l>
            <l>por quien las voces de España</l>
            <l>se ven, de bárbaras, cultas<note place="bottom">Blanco, Elvira,
                Plagnard 2021, 75. Hortensio Félix Paravicino y Arteaga (O.S.T.), «Romance
                describiendo la noche y el día dirigido a D. Luis de Góngora», en <anchor
                  xml:id="_Hlk12532487"/><emph>Obras póstumas divinas y humanas de don Félix de
                  Arteaga</emph>, <anchor xml:id="_Hlk12532547"/>Madrid: Carlos Sánchez, 1641, obra
                reeditada <anchor xml:id="_Hlk12532581"/>en Lisboa: Paulo Craesbeeck, 1645, y en
                Alcalá: María Fernández, 1650. Vaca de Alfaro consulta, según indica, esta última
                edición, donde el poema se localiza en los folios 13 al 15. Seguimos la puntuación
                de la edición de Sedeño Rodríguez y Serrano de la Torre (Paravicino 2002,
                142).</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 157]] Don<name type="polemista"> </name><seg rend="entetecar">Fernando de Vera</seg>
          en el <title>Panegírico por la poesía</title>, periodo 13, impreso en octavo, año de 1625:
            «<quote>don Luis de Góngora nació en la calle de </quote><seg rend="entetecar"
            >Marcial</seg><quote> y, sin ninguna duda, con mayor sal y no menores nervios en las
            veras que agudeza en las burlas<note place="bottom"><anchor
                xml:id="_Hlk12532682"/>Fernando de Vera y Mendoza, <emph>Panegírico por la
                poesía</emph>, Montilla: Manuel de Payua, 1627, f. 53v.<quote>Véase Delgado Moral
                (2013, 285, n. 15). </quote></note>»</quote>.</p>
        <p>Cuando vio la primera vez <name type="polemista">don Luis de Góngora</name> las armas del
          señor obispo Mardones dijo de repente esta cuarteta:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>En el mar de dones</l>
            <l>nacen estrellas</l>
            <l>flor de lises, leones,</l>
            <l>flechas y ruedas.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 158]]</p>

        <figure>
          <graphic
            url="http://gongoradigital.github.io/img/1660_varones-ilustres/1660_varones-ilustres_fig1.jpeg"/>
          <head>Fig. 1: Escudo del obispo fray Diego de Mardones en la catedral de
            Córdoba. Foto sacada por María Ángeles Jordano Barbudo y publicada con autorización
            suya.</head>
        </figure>        <p rend="center noindent b"></p>
        <p>Don<name type="polemista"> </name><seg rend="entetecar">Tomás Tamayo de Vargas</seg><name
            type="polemista"> </name>en las notas y adiciones al <title>Enchiridión de los tiempos
            de fray Alonso Venero</title>, folio 309, dice: «<quote>Año 1627 en 22 de mayo, en
            Córdoba, su patria, murió don Luis de Góngora y Argote, capellán de honor de Su Majestad
            de 65 años 10 meses y 13 días: </quote><seg rend="entetecar">Marcial</seg>
          <quote>segundo de <pb n="47"/> España, en nada inferior al primero en la suavidad de los
            números, agudeza de conceptos, festividad de los donaires, picante de las burlas y en
            las ingeniosas e inimitables travesuras con que ilustró la lengua castellana en los
            versos que fueron propiamente de ellos<note place="bottom"><anchor
                xml:id="_Hlk12533083"/><emph>Enchiridion o Manual de los tiempos del R. P. Fr.
                Alonso Venero de la Orden de Santo Domingo, natural de Burgos. Continuando las cosas
                más dignas de memoria, que han sucedido desde el año de 1582 hasta el de
                1640…</emph>, Alcalá: Antonio Vázquez, 1641, f. 309. En ninguna parte del libro se
              indica que Tomás Tamayo de Vargas sea el autor de las notas y adiciones de esta
              edición de la obra de Alonso Venero. Pero el dato es presentado como seguro por
              Nicolás Antonio en su <emph>Bibliotheca Hispana Nova</emph>, I, p. 53, lo que invita a
              pensar que podría ser cierto. Sumado al testimonio de Vaca de Alfaro, es casi seguro.
              Si fuera así, sería esta la segunda vez que Tamayo de Vargas elogiara públicamente a
              Góngora, después de la aprobación que redactó para la edición Hoces
              [1633_hoces-aprobaciones], además de la carta privada que debió de escribir al poeta
              en junio de 1614, a la cual contestó Góngora el 18 de junio de 1614 (OC, II,
                <emph>Epistolario</emph>: 299). Las adiciones al <emph>Enchiridión</emph> se
              presentan como una lista de acontecimientos relevantes ocurridos en el mundo entero,
              aunque principalmente en Europa y en España, entre 1582 y 1640, y son organizados de
              forma cronológica. Es muy significativo que la muerte de Góngora sea considerada como
              un acontecimiento digno de ser mencionado entre los hitos más importantes de la
              historia del período. </note> [sic]»<note place="bottom">No queda muy
              claro en esta cita a qué se refiere el pronombre «ellos»: ¿errata por él?</note>.
          </quote></p>
        <p>[[f. 159]] <name type="polemista">Fray </name><seg rend="entetecar">Ludovicus Sotillo de
            Mesa</seg>
          <emph>in</emph>
          <title>Vita padre magnífico fray Álvaro de Córdoba</title>, folio 38, <emph>ait</emph>:
            «<title>Don Luis de Góngora, racionero de Córdoba y capellán de Su Majestad y conocido
            en todo el mundo por sus obras, siendo estudiante (como lo testifica haber visto don
            Francisco de Argote, su tío, y don Juan de Góngora, el veinticuatro, su hermano) se fue
            con otros de su edad a la Huerta del Rey y cayó de un muro muy alto y se abrió la cabeza
            y, llegando a estar desahuciado de los médicos, lo encomendaron al glorioso santo fray
            Álvaro y, en tocándole una reliquia suya, se halló sano milagrosamente con admiración de
            la gente que lo había visto y de los médicos y cirujanos que le habían
            curado»</title><note place="bottom">Luis Sotillo de Mesa (O.P.) [prior del
            convento de Scala Coeli de Córdoba], <emph>Breve compendio de la vida y milagros del
              gran siervo de Dios, el maestro fray Álvaro de Córdoba, de la Orden de
              Predicadores</emph>, Sevilla: por Francisco de Lyra, 1628, f. 38v. Hay un ejemplar en
            la Real Academia de la Historia: 9/3475-2. Esta obra probablemente ya estaba escrita
            hacia 1618 en Córdoba, según consta en el manuscrito: <anchor xml:id="_Hlk12533416"
              /><emph>Vida y milagros del siervo de Dios el santo fray Álvaro, confesor de la Orden
              de Predicadores y fundador del convento de santo Domingo de Scala Coeli de Córdoba
              sacada de los procesos originales para su canonización</emph>, actualmente se conserva
            en la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba, ms. 53. La anécdota es la misma que la
            que contaba Juan López en 1613 (véase el folio 153). Como ya mencionamos, debió de
            interesarle a Vaca de Alfaro por su posible capacidad de «explicar» por una causa
            orgánica las características de la escritura gongorina, aunque aquí no aparezca ninguna
            alusión a la poesía de Góngora. Se deduce de esta anécdota que tanto <quote>Francisco de
              Argote, tío del poeta, </quote>como <quote>Juan de Góngora, su hermano,</quote>
            declararon en el proceso de beatificación de fray Álvaro. <emph>Vid</emph>. la entrada
            correspondiente a Sotillo de Mesa en Quétif 1721, t. 2: 302. </note>.</p>
        <p>[[f.160]] Estudió don <name type="polemista">Luis de Góngora,</name> en la ínclita ciudad
          de Salamanca, leyes, como él mismo lo testifica en aquel célebre soneto que escribió
          después de haber salido de una grave enfermedad, que empieza:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Muerto me lloró el Tormes en su orilla,</l>
            <l>en un parasismal sueño profundo <note place="bottom">[OC101.1-2] Vaca,
                como Pellicer en su <emph>Vida</emph> [1630_vida_mayor], yerra al situar la
                composición del soneto durante el tiempo en que Góngora estuvo estudiando en
                Salamanca. En realidad, fue escrito en 1593, con ocasión de su visita a Salamanca
                como canónigo de la catedral y en obediencia al obispo Jerónimo Manrique y Aguayo.
                Véase González y Francés 1896: 28, Artigas 1925: 71-73, y Góngora 1981: 329-330.
                Consideramos poco probable que la <emph>Vida de Góngora</emph> redactada por
                Pellicer sea el origen de este error de contextualización, porque el texto
                permaneció manuscrito y Vaca de Alfaro cita únicamente impresos.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 161]] Imprimiéronse también las obras de don<name type="polemista"> Luis de
            Góngora</name> algunos años antes del de 1634, <anchor xml:id="_Hlk11858651"/><anchor
            xml:id="_Hlk11859644"/>como consta en la <title>Vida</title> de don <seg
            rend="entetecar">Pedro de Cárdenas y Angulo</seg><note place="bottom">Consideramos que la «vida de don Pedro de Cárdenas y Angulo» a la que remite Vaca de
            Alfaro designa los apuntes biográficos <anchor xml:id="_Hlk12534521"/>que este dedicó a
            Pedro de Cárdenas y Angulo en los <emph>Varones ilustres de Córdoba</emph> (BCS,
            ms. 59-2-45, f. 78-79), es decir, otro fragmento del manuscrito que estamos editando. El
            folio 78 reza así: «Imprimiéronse las <emph>Obras</emph> de don Luis de Góngora año de
            1627, con el cuidado que puso Juan López de Vicuña y Carrasquilla, y las dedicó en
            Madrid a 22 de diciembre de dicho año al ilustrísimo señor don Antonio Zapata, cardenal
            de la Santa Iglesia de Roma e inquisidor general». Son las <anchor xml:id="_Hlk12534900"
              /><emph>Obras en verso del Homero español que recogió Juan López de Vicuña</emph>,
            Madrid: viuda de Luis Sánchez, 1627. Cabe otra posibilidad, que consideramos mucho menos
            probable: que Pedro de Cárdenas y Angulo sea el autor de otra «Vida de Góngora», hoy
            perdida, a la que remitiría Vaca de Alfaro como fuente de información, citando a
            continuación un fragmento de ella en latín. Nos planteamos esta hipótesis porque Nicolás
            Antonio señaló que Pedro de Cárdenas y Angulo había escrito algún «elogio de Góngora»,
            hoy desaparecido («<emph>Typis mandari curavit primus opera poetica vernacula D.
              Ludovici a Gongora, adjuncto brevi sed eleganti poetae elogio</emph>», 1788: 178).
            ¿Podría estar citando Vaca de Alfaro un fragmento de dicho elogio, llamándolo «Vida
              <emph>de</emph> [es decir, ‘escrita por’] Pedro de Cárdenas y Angulo»? Creemos que hay
            que descartar esta hipótesis, porque Vaca de Alfaro solo dispone de documentos muy
            difundidos y porque dicho hipotético elogio escrito por Pedro de Cárdenas y Angulo no se
            menciona en ningún otro texto de la polémica gongorina, con lo cual pesan serias dudas
            sobre su existencia y/o conservación. Sobre la figura de Cárdenas y Angulo, véanse los
            estudios de Homero Serís (1955 y 1960), Dámaso Alonso (1956) y sobre todo de la Torre
            (2001).</note>.</p>
        <p><pb n="48"/> [[f. 162r]] <quote rend="i">Don <name type="polemista">Ludovicus de
              Gongora et Argote</name> sepultus iacet Cordubae in templo maximo in capella sancti
            Bartholomei, nullum epitaphium fuit inscriptum inibi, nullum enim sufficiens, cui elogia
            plurima non sufficiunt, ob ignaviam ingeniorum corduvensium qui, licet ingeniosi, ignavi
            satis sunt, poteram enim encomiasticon apponere honorarium</quote><note place="bottom"
           >‘Don Luis de Góngora y Argote yace sepultado en la Iglesia Mayor de
            Córdoba, en la capilla de san Bartolomé. Ningún epitafio fue inscrito allí, pues ninguno
            es suficiente, para aquel a quien no bastan los máximos elogios, [también] por la pereza
            de los ingenios cordobeses, que, aunque ingeniosos, son bastante perezosos, porque yo
            podía colocar allí un encomio honorario [a falta de uno oficial]’. Consideramos que este
            párrafo en latín no es una cita, sino un ensayo de cómo podría quedar la «Vida de
            Góngora» si se redactara en latín, y testimonia de un estado de indeterminación en el
            que Vaca de Alfaro no había decidido aún si convenía mejor redactar el libro en
            castellano o en latín. También podría tratarse de un proyecto de epitafio que podría
            colocarse en la tumba del poeta, redactado en la lengua obligatoria de estas
            composiciones.</note>.</p>
        <p>Murió don <name type="polemista">Luis de Góngora </name>falto de memoria, pero no de
          juicio. Contome, en 16 de agosto de 1660, don Juan de Godoy, sobrino del ilustrísimo
          arzobispo de Santiago don Juan de San Clemente<note place="bottom">El tío
            del testigo que transmitió la anécdota fue Juan de San Clemente y Godoy y fue «hijo de
            Rodrigo Páez de Castillejo y Godoy, caballero de Córdoba, y de su mujer doña Leonor
            Fernández de Torquemada, hermana del arzobispo [Juan de Torquemada San Clemente
            (Córdoba, 19 de octubre de 1534-Santiago, 20 de abril de 1602), efectivamente arzobispo
            de Santiago entre 1587 y 1602]. Fue colegial mayor de Cuenca, canónigo y arcediano de
            Nendos en la Santa Iglesia de Santiago, Inquisidor de Mallorca, Logroño, Valencia y
            Toledo, donde murió» (Ruano 1779: 371). El hombre era, pues, de la misma generación que
            Góngora. Habría nacido en la década de 1560 y murió en 1628 (Colom Palmer: 356). Si una
            generación separa, como parece, a este insigne prelado de su sobrino, Juan de Godoy,
            entonces nada impide pensar que este pudo ser testigo directo de los fallos de memoria
            de Góngora, observados en un lapso de tiempo comprendido entre mayo de 1626, fecha de la
            apoplejía de don Luis, y el 23 de mayo de 1627, día de su muerte. Y también es verosímil
            pensar que todavía estaba en vida el 26 de agosto de 1660 para contarle la anécdota a
            Enrique Vaca de Alfaro. Todo esto invita a tomar en serio el testimonio reproducido.
          </note>, que, pocos meses antes que muriera, se halló en la Iglesia de San Juan de Córdoba
          con don Luis de Góngora y otros caballeros y que preguntó don Luis: «¿hay quién salga a
          decir misa?». «Sí, señor». Y que prosiguieron [[162 v]] hablando de otras cosas y de allí
          a un rato volvió a preguntar: «¿hay quién salga a decir misa?». Y esto olvidándose que lo
          había preguntado antes. Y que, después, preguntó a don Juan: «¿quién es el corregidor de
          Córdoba?» y se le respondió: «don Gaspar Bonifaz<note place="bottom">Juan de
            Torres-Gaspar Bonifaz fue celebrado por Lope de Vega como poeta en la «Silva octava» de
            su <emph>Laurel de Apolo</emph> (1630) y fue gobernador de Aranjuez y corregidor de
            Córdoba desde el 2 de marzo de 1626. Se le recuerda sobre todo como espía mayor del
            Reino entre 1632 y 1638 (véase al respecto Navarro Bonilla 2007). El 24 de marzo de
            1626, Góngora, ya enfermo y aún en Madrid, le escribe a Flores de Vergara: «Huélgome que
            haya llegado el señor don Gaspar de Bonifaz a esa ciudad con salud, si bien estropeado
            de la pierna. Dele vuestra merced la bien llegada de mi parte, y que por aguardar a
            escribirle de mano propia no hago por esta más que besarle las manos muchas veces»
            (Góngora 1999: 208). </note>» y que dijo: «¡ay, que es mi amigo!». Y que, después, lo
          volvió a preguntar de allí a un rato. No murió falto de juicio porque en cualquier materia
          discurría muy bien y principalmente de lo sucedido en sus mocedades<note place="bottom"
           >El testimonio oral que reproduce Vaca de Alfaro es único y ha sido tomado
            en consideración por Artigas (1925: 195) como prueba de la falta de memoria que le quedó
            a Góngora tras la apoplejía que padeció en Madrid entre finales de febrero y principios
            de marzo de 1626.</note>.</p>
        <p>[[f. 163]] <emph>Plurimi non bene sensere de</emph>
          <title>Solitudinibus</title>
          <seg rend="entetecar">don Ludovici de Góngora</seg><emph>, vel quia difficile intellectu
            opus, vel quia obscurum ideoque ipse respondens et satisfaciens, sic scribit</emph><note
            place="bottom">‘Muchos tuvieron mala opinión de <emph>Las Soledades</emph>
            de don Luis de Góngora, bien por el difícil sentido, bien por la oscuridad de la obra, y
            por ello él mismo respondiendo y explicando escribe así’. Otro fragmento en latín sin
            mención explícita de fuente que, creemos, fue redactado por el propio Vaca de Alfaro.
            Para ilustrar la mala opinión de algunos lectores y la respuesta de Góngora, es decir
            para reconstruir los ecos de la polémica en torno a Góngora en su poesía, Vaca cita a
            continuación una serie de cinco composiciones poéticas, remitiendo a los folios de
            alguna de las reediciones de <emph>Todas las obras de Góngora</emph> citadas más abajo,
            por ejemplo la de 1648. No puede citar a partir de la reedición de 1634 que hasta ahora
            manejaba, puesto que tres de los cinco poemas citados (los dos primeros y el último)
            fueron retirados de ella, para luego ser reintroducidos en las siguientes reediciones.
            Sobre la compleja historia editorial de las obras impresas de Góngora, véase Moll
            1984.</note> folio 16: «<quote>Soneto primerocontra los que dijeron mal de las
            </quote><title>Soledades</title><quote> de don</quote><seg rend="entetecar">
            Luis</seg><quote>, “Con poca luz, y menos disciplina<note place="bottom"
              >[OC449.1] Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 23.</note>”»</quote>. <emph>Et folio</emph>
          20 <emph>sic scribit</emph><note place="bottom">‘Y en el folio 20 escribe
            así’.</note>: «<quote>Soneto vigesimoctavocontra los que dijeron mal del
            </quote><title>Polifemo</title><quote> de don Luis»:</quote></p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Pisó las calles de Madrid el fiero</l>
            <l><pb n="49"/> monóculo galán de Galatea<note place="bottom">[OC288.1-2]
                Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 21.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p rend="noindent"><emph>Et folio</emph> 27: «<quote>Soneto cuartocontra los que dijeron mal
            de las </quote><title>Soledades</title>
          <quote>de don </quote><seg rend="entetecar">Luis»</seg>:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Restituye a tu mudo horror divino</l>
            <l>amiga soledad […]<note place="bottom">[OC290.1-2] Blanco, Elvira,
                Plagnard 2021, 24.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p><emph>Et folio</emph> 60: «<quote>Décima contra los que dijeron mal de las
            </quote><title>Soledades</title><quote>: “Por la estafeta he sabido”»<note
              place="bottom">[OC453.1] Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 22.</note>.
          </quote></p>
        <p><emph>Et folio</emph> 62: otra «<quote>Décima a una décima [<emph>sic</emph>] que el
            </quote><seg rend="entetecar">conde de Villamediana</seg><quote> [<emph>sic</emph>] no
              [<emph>sic</emph>]<note place="bottom">Los editores modernos del poema
              (Carreira 2008: 431) consideran que Góngora escribió esté décima «En agradecimiento de
              una décima que el conde de Saldaña hizo en defensa del <emph>Polifemo</emph> y
                <emph>Soledades</emph>». Más allá de la aclaración de la identidad del destinatario,
              hay que subrayar que la negación es absurda. La mantenemos, porque se trata de una
              errata de la edición Hoces, que Vaca de Alfaro copia literalmente. </note> hizo en
            favor del </quote><title>Polifemo</title><quote> y
            </quote><title>Soledades</title><quote>: “Royendo sí, mas no tanto”»</quote><note
            place="bottom">[OC275.1] Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 19.</note>.</p>
        <p>[[f. 164]] <seg rend="entetecar">Lope de Vega Carpio</seg> en su <title>Arcadia</title>,
          folio 254, introduce a Frondoso «<quote>descubriendo una cortina que una dorada puerta
            cubría»</quote> y, dentro, «<quote>algunos retratos que para tiempos futuros estaban
            puestos. […] Levantada la cortina, por otra parte miraba a los dos hermanos Lupercios,
            gloria de Aragón, a don </quote><name type="polemista">Luis de Góngora
            </name><quote>[…]»</quote><note place="bottom">La foliación que indica
            Vaca de Alfaro permite deducir que no está citando la prínceps de 1602, sino alguna de
            las múltiples reediciones. Consultamos: <anchor xml:id="_Hlk12536096"/><emph>Arcadia:
              prosas y versos de Lope de Vega</emph>, Lérida: por Geronymo Margarit i Luys Menescal,
            1612, f. 252v, cuya foliación coincide con las referencias dadas: «Llegó a tanto la
            curiosidad de Frondoso en advertir cuanto en la sala estaba, que, descubriendo una
            cortina que una dorada puerta cubría, vio algunos retratos que para tiempos futuros
            estaban puestos» y en el f. 253v: «[…] levantada la cortina, por otra parte miraba a los
            dos hermanos Lupercios, gloria de Aragón, a don Luis de Góngora […]». Se trata por lo
            tanto de un texto muy anterior a la polémica gongorina, que le permite a Vaca de Alfaro
            alistar a Lope de Vega en las filas de los admiradores de Góngora, haciendo caso omiso
            de la rivalidad entre los dos escritores (Orozco 1973) y de las críticas que luego
            publicaría Lope. La misma lógica se observa a continuación en el folio 168 con la
            referencia a <emph>La Filomena.</emph></note>.</p>
        <p>[[f. 165]] Don<name type="polemista"> </name><seg rend="entetecar">García Coronel</seg>
          en la <title>Primera parte del segundo tomo</title>, folio 697, está un soneto de don Luis
          de Góngora que empieza:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>No más moralidades de corrientes,</l>
            <l>bien seande arroyuelos, bien de ríos<note place="bottom"
                >[OC448.1-2]</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p rend="noindent">Y en el comento dice don <seg rend="entetecar">García de Salcedo
            Coronel</seg>: «<quote>Estuvo preso don Luis</quote><name type="polemista"
            > </name><quote>por haber compuesto una letra que comienza: “Arroyo, ¿en qué ha de
              parar…?”<note place="bottom">[OC447.1]</note>.Y habiendo salido de la
            prisión, escribió este soneto en que propone, escarmentado, retirarse de todos
              [sic]<note place="bottom">La posible errata (¿«todos» por «todo»?) está
              en Salcedo Coronel.</note>, sin tratar de escribir nada de que le pudiese resultar
            daño, <pb n="50"/> juzgando a locura hacer otra cosa»</quote><note place="bottom"
           >Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 183. <emph>Segundo tomo de las obras de don
              Luis de Góngora comentadas por don García de Salcedo Coronel, caballero de la orden de
              Santiago. Primera parte</emph>, Madrid: Diego Díaz de la Carrera, 1644, p. 697. A Vaca
            de Alfaro le interesa particularmente este fragmento del comentario, porque en él
            Salcedo Coronel explica el poema a partir de informaciones seudo biográficas. En
            realidad, ningún biógrafo moderno de Góngora (Artigas 1925, Jammes 1987 o Paz 2012)
            confirma que Góngora haya sido encarcelado por alguna de sus poesías, ni por otro
            motivo.</note>.</p>
        <p>[[f. 166]] <emph>Magister</emph><note place="bottom">‘Maestro’.</note>
          <seg rend="entetecar">Bartolomé Jiménez Patón</seg>, en su <title>Elocuencia española en
            arte</title>, capítulo 12 «De las figuras de dicción», folio 78, <emph>ait</emph>:
            «<quote>y también está lleno </quote><seg rend="entetecar">Marcial</seg>,<quote> aunque
            en verso castellano se han hecho cosas de mucho artificio en este modo, cual en el
            soneto que hizo don Luis de Góngora, nuevo Marcial castellano»<note place="bottom"
             ><anchor xml:id="_Hlk12536698"/>Bartolomé Jiménez Patón, <emph>Elocuencia
                española en arte</emph>, Toledo: Thomás de Guzmán, 1604, f. 78. Este fragmento es
              citado por otros defensores de Góngora, por ejemplo <anchor xml:id="_Hlk12523602"
              />Francisco Andrés de Uztarroz, <emph>Defensa de la patria de san Lorenzo</emph>,
              p. 248. Para valorar la posición de Jiménez Patón respecto a la poesía gongorina, cabe
              tomar en cuenta su evolución posterior a 1613, analizada por Madroñal
            2002.</note>.</quote></p>
        <p>[[f. 167]] Don <seg rend="entetecar">Pedro González de Mendoza</seg>, arzobispo de
          Granada, libro 3 de la <title>Historia del Monte Celia de Nuestra Señora de la
            Salceda</title>, folio 540, capítulo 10, da noticia de don Luis: «<quote>Soneto de don
            Luis de Góngora»,</quote></p>
        <quote>
          <l>Pender de un leño, traspasado el pecho<note place="bottom"
                >[OC116.1]<anchor xml:id="_Hlk12536770"/> Pedro Gonzalo de Mendoza, <emph>Historia
                del Monte Celia de Nuestra Señora de la Salceda</emph>, Granada: Juan Muñoz, 1616,
              p. 540, copia y comenta, desde el punto de vista religioso, el soneto que Góngora
              dedica «Al nacimiento de Cristo, nuestro señor» y cuyo primer verso es: «Pender de un
              leño, traspasado el pecho».</note></l>
        </quote>
        <p>[[f. 168]] <seg rend="entetecar">Lope de Vega</seg> en la <title>Filomena</title> trató
          muy a la larga de don Luis y, al fin, acaba con un soneto elegantísimo<note place="bottom"
           >Para rematar la «Respuesta de Lope de Vega» a un «Papel que le escribió un
            señor de estos reinos a Lope de Vega Carpio en razón de la nueva poesía», dos epístolas
            publicadas en <emph>La Filomena</emph> (1621). Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 62. Lope
            reedita un soneto que había compuesto en otras circunstancias para demostrar la estima
            que le merecía Góngora: «Canta, cisne andaluz, que el verde coro»
            [1615_canta-cisne-andaluz]. Vaca de Alfaro no parece percatarse (o finge no darse
            cuenta) de que las epístolas son bastante críticas y encierran, como analizó Pedro Conde
            2015, una serie de ataques contra el estilo culto, el cual representa, según Lope, una
            amenaza para el castellano.</note>.</p>
        <p>El licenciado <seg rend="entetecar">Juan Pérez de Montalbán</seg> en su
            <title>Orfeo</title>, canto 4, folio 35, hablando de don Luis de Góngora dice:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Luego dijera, cordobés divino,</l>
            <l>tus alabanzas de ti mismo dignas,</l>
            <l>ingenio celestial que, peregrino,</l>
            <l>sin dejar rastro de tu luz caminas.</l>
            <l>Ninguno a la difícil cumbre vino</l>
            <l>por donde doctamente peregrinas,</l>
            <l>pues tú para ser único has hallado</l>
            <l>camino, ni sabido, ni imitado.<note place="bottom">Blanco, Elvira,
                Plagnard 2021, 83. Juan Pérez de Montalbán, <anchor xml:id="_Hlk12536996"
                  /><emph>Orfeo en lengua castellana y la décima musa</emph>, Madrid: Viuda de
                Alonso Martín, 1624, f. 35. Aquí también Vaca de Alfaro selecciona el fragmento que
                mejor celebra a Góngora, designado por la perífrasis del «cordobés divino», y hace
                caso omiso de las numerosas piezas paratextuales de la obra, en particular las
                censuras de fray Lucas de Montoya y Lope de Vega, una carta de este, y el prólogo
                del propio Montalbán, que organizan una verdadera cruzada anticultista, dirigida
                contra el presunto jefe de filas de los cultos, aunque sin nombrarlo
                explícitamente.</note></l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 169]] El padre <seg rend="entetecar">Francisco de Castro</seg> en su
            <title>Retórica</title>, en el título del epigrama de don Luis en loor de dicha
            <title>Retórica</title>, le llama […]<note place="bottom">Vaca de Alfaro
            (o el copista del manuscrito apócrifo que editamos) no concreta cómo llama Francisco de
            Castro en su <emph>Retórica</emph> a Luis de Góngora, pero podemos saberlo consultando
            su obra: <anchor xml:id="_Hlk12537051"/><emph>De Arte Rhetorica. Dialogi quatuor</emph>,
              <anchor xml:id="_Hlk12537092"/>Córdoba: Francisco de Cea, 1611, de la que existe otra
            edición impresa con posterioridad en <anchor xml:id="_Hlk12537119"/>Sevilla: Francisco
            de Lyra, 1625. En efecto, figura entre los textos preliminares de esta
              <emph>Retórica</emph> un epigrama en latín de Góngora a Francisco de Castro que
            empieza así: «<emph>Si orator nostro meruisset tempore Graius</emph>» [OC660.1]
            precedido del epígrafe siguiente: «<emph>D. Ludovici de Gongora et Argote V. C. et
              omnium poetarum Hispanorum facile principis, ad autorem</emph>». Acompaña a esta
            composición un soneto, traducción al castellano del epigrama, también de Góngora, sobre
            el que reza: «<emph>Idem eiusdem de eodem Hispane</emph>» y cuyo primer verso es: «Si ya
            el griego orador, la edad presente» [OC235].</note>.</p>
        <p>[[f. 170]] Don <seg rend="entetecar">Luis de la Carrera</seg> en el prólogo al libro de
          sus <title>Rimas</title> le llama: «<quote>el segundo </quote><seg rend="entetecar"
            >Séneca</seg>
          <quote>castellano»</quote><note place="bottom">Blanco, Elvira, Plagnard
            2021, 90. Lope de Vega se oculta bajo el seudónimo de Luis de la Carrera en el prólogo
            de los <anchor xml:id="_Hlk12537449"/><emph>Triunfos divinos con otras rimas
              sacras</emph>, Madrid: viuda de Alonso Martin, 1625, para celebrar su propia obra,
            como fue demostrado por Rennert y Castro 1919 y Millé 1928: 345-372. El prólogo,
            titulado «El licenciado don Luis de la Carrera a los desapasionados y doctos», mantiene
            la habitual estrategia de Lope de Vega hacia Góngora, que consiste en celebrarle
            encarecidamente, mientras que ataca a «los cultos», pésimos imitadores del cordobés.
            Pero, al mismo tiempo, muchos de los reproches que dirigen de la Carrera o Lope contra
            los cultos nos invitan a aplicarlos al jefe de fila del grupúsculo: «Diré también que
            entre las demás <emph>Rimas</emph>, en doce sonetos al sujeto de una rosa [Lope de Vega]
            ha demostrado la fertilidad de su ingenio con admirable dulzura y elegancia, conseguida
            en sus versos sin estropear la lengua, a quien ahora la oscuridad afectada tiene tan
            ofendida, que, siendo para deleitar, atormenta, pues cuando nos la construyan, por lo
            menos no es usada, a quien llamó oscura en sus <emph>Tópicos</emph> el Filósofo,
            advirtiendo que en esta cuenta no entra el divino Séneca de Córdoba [Góngora], de quien
            ellos son bárbaros imitadores, ni otras personas doctas, que con algunas voces latinas
            autorizaron sus versos». Al no haber visto directamente este texto, Vaca de Alfaro no
            puede sospechar su carga polémica y lo presenta entonces como elogio sin segundas
            intenciones de Góngora.</note>. No he visto este libro<note place="bottom"
            >Esta afirmación del autor del manuscrito indica su gusto por contrastar de primera mano
            la información que aporta.</note>.</p>
        <p><pb n="51"/> [[f. 171]] Don <seg rend="entetecar">García de Salcedo Coronel</seg> en sus
            <title>Rimas</title>, folio 98, escribió una elegía <quote>En la muerte del famoso y
            singular poeta don </quote><name type="polemista">Luis de Góngora</name>, y empieza así,
          en tercetos:</p>
        <quote>
          <lg><l>¿Qué lamentable acento doloroso</l>
            <l>en los hesperios montes repetido</l>
            <l>funestamente suena lastimoso?, etc<note place="bottom">Blanco, Elvira,
                Plagnard 2021, 101. José García de Salcedo Coronel, <anchor xml:id="_Hlk12537517"
                  /><emph>Rimas</emph>, Madrid: Juan Delgado, 1627, f. 98v-103r: «En la muerte del
                famoso y singular poeta don Luis de Góngora. Elegía V». Los tres versos citados son
                los primeros de una larga elegía de 141 versos, escrita en tercetos encadenados, que
                componen un sentido homenaje a Góngora. En él, Salcedo Coronel reutiliza estilemas e
                imágenes sacados de los versos de Góngora, así como escasos pero significados
                cultismos que fueron comentados por sus detractores: «el joven», «caliginoso»,
                etc.</note></l>.</lg>
        </quote>
        <p>[[f. 172]] En la <title>Justa poética que la nobilísima ciudad de Antequera hizo al
            triunfo de los desagravios del Santísimo Sacramento. Recopilada por el licenciado Martín
            García Solana, secretario de la Junta</title>. Impresa en cuarto en Antequera, año de
          1637. En la competencia tercera pidióse un romance, y dice: «<quote>el tercero premio
            serán las </quote><title>Obras de don Luis de Góngora</title><quote>, encuadernadas en
            vitela»</quote><note place="bottom"><anchor xml:id="_Hlk12537612"
              /><emph>Flores poéticas y justa que la nobilísima ciudad de Antequera hizo a el
              triunfo de los desagravios de el Santísimo Sacramento. Recopiladas por el licenciado
              Martín García Solana, secretario de la justa. Y dirigidas a don Diego Luis de Castro y
              Paredes, regidor perpetuo de dicha ciudad</emph>, Antequera: Juan Bautista Moreyra,
            1637, f. 14r. Curiosa anécdota que atestigua de la definitiva consagración de Góngora
            como clásico moderno en los años treinta, pues se consideraba un galardón apropiado para
            poetas <emph>amateurs</emph> el regalarles la edición de las obras de don
          Luis.</note>.</p>
        <p>[[f. 173]] Estando enfermo don Luis de Góngora, le pidió con grande encarecimiento al
          médico le curase con toda puntualidad, asistencia y vigilancia porque, en estando bueno,
          deseaba llevarlo a cazar liebres con podencos. No perdonaba a nadie falta alguna. Motejole
          de morisco, que dicen lo era de los de la expulsión, a los cuales llaman podencos o
          perros. Se llamaba el doctor Mendoza<note place="bottom">Vuelve a aparecer
            una serie de anécdotas, seguramente de transmisión oral, en las que se pueden reconocer
            ecos a determinadas piezas poéticas de Góngora. Aquí, al autorretrato burlesco del
            soneto «Ahora que estoy despacio», 1588, en el que Góngora evocaba su afición a la caza:
            «Con mi perro y mi hurón, / y mis calzas de gamuza, / por ser recias para el campo / y
            por guardar las velludas, / fatigaba el verde suelo, / donde mil arroyos cruzan / como
            sierpes de cristal / entre la hierba menuda, / ya cantando orilla el agua, / ya cazando
            en la espesura, / del modo que se ofrecían / los conejos o las musas» [OC73.14-24]. Este
            lejano parentesco sirve para afianzar la pretendida veracidad de la anécdota, que
            presenta a Góngora como un hombre ingenioso y guasón. Quizás pretenda también ofrecer
            una clave de lectura alegórica para los versos del romance de 1588, que obviamente no
            tiene ninguna validez.</note>.</p>
        <p>Murió un capellán de la iglesia mayor que se llamaba Mora, y deseando el cabildo se le
          pusiese epitafio, y no sabiendo y dudando qué se le pondría, don Luis lo oyó y dijo de
          repente «pónganle este»:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Aquí yace un capellán</l>
            <l>que en todo fue majadero</l>
            <l>porque dejó su dinero</l>
            <l>al cabildo y al deán<note place="bottom" resp="author">Estos versos son una variante
                de la redondilla [OC444] de 1610 que reza así: «Aquí yace un capellán / que, de puro
                majadero, / dejó por su heredero / al cabildo y al deán», efectivamente dedicados a
                un tal Juan de Mora. No figuran en la edición Hoces, ni en ninguna de sus
                reediciones posteriores, lo que explica la presencia de pequeñas diferencias con
                respecto a la versión más difundida del poema.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p><pb n="52"/> Visitó a don <name type="polemista">Luis</name> un caballero y un hijo suyo
          estudiante que pasaban de camino por Córdoba, y habiéndoles preguntado por su salud,
          pregunta: «¿y el señor licenciado estudia?». Dijo su padre: «sí, señor». Y prosiguió: «¿y
          en qué se ejercita?». Respondía su padre: «es poeta». Respondió don Luis: «más vale que
          sea poeta, que no aprenda a ser puto». Motejole con agudeza la falta que había en algunos
          de los parientes del estudiante<note place="bottom">Otro dicho irreverente
            atribuido a Góngora y de dudosa autenticidad. La vulgaridad no está ausente de los
            versos de Góngora, pero siempre se suele acompañar de ingenio, gracia y donaire,
            ausentes en este caso. Véase nuestro comentario a la siguiente anécdota.</note>.</p>
        <p>Pasaba don Luis a pie por una calle y se encontró con unas mujeres, y había mucho lodo;
          ellas dijeron: «pase vuestra merced, que no podemos pasar, que está atajada la calle».
          Estorbaban<note type="app" rend="I"><emph>Em</emph>.: estorban.</note> las
          narices de [[f. 174]] don Luis para pasar (que eran muy grandes). Como ellas lo sentían
          así y por eso se detenían, asió don Luis las narices, apartólas con la mano a un lado y
          les dijo: «pasad putas»<note place="bottom">La anécdota construye la imagen
            de un Góngora capaz de reírse de sí mismo (algo compatible con el ethos de varios
            autorretratos burlescos), pero de una vulgaridad zafia y tosca, muy alejada del
            «donaire» que caracteriza la escritura de Góngora, definido por Mercedes Blanco de la
            siguiente forma: «Donaire vale capacidad de expresarse en la conversación y por escrito
            con gracia, ingenio y propiedad; chiste o dicho ingenioso y agudo; gentileza y
            disposición elegante del cuerpo en los gestos, el andar y el bailar. El término abarca
            pues cierta característica cualitativa de una personalidad y ciertas obras de arte
            formales o informales que llevan el sello de esta cualidad: por excelencia, las sales,
            en expresión heredada de la retórica latina, los dichos picantes, mordaces y agudos; lo
            que hoy serían chistes o frases humorísticas» (Blanco 2017: 5). </note>.</p>
        <p>Presentáronle a don Luis una fuente de plata llena de cebada y muy tapada con un tafetán
          –para motejarle de bestia a quien era tan entendido– con un criado que decía: «mi señor
          envía a vuestra merced este regalo». Respondió don Luis: «diga que la fuente es para mí y
          la cebada para su amo», y quedose con la fuente de plata.</p>
        <p>Admirábase el doctor Ambrosio de Morales del ingenio de don Luis, siendo de poca edad y
          le decía: «¡Oh qué gran ingenio tienes, muchacho!»<note place="bottom">Vaca
            de Alfaro es la única fuente antigua que transmite esta anécdota, que aprovechó Artigas
            en su biografía de Góngora (1925: 26). A falta de poder verificarse, es verosímil, dada
            la relación de amistad que existía entre Ambrosio de Morales (1513-1591) y don Francisco
            de Argote, padre de don Luis, ambos cordobeses, una relación documentada por Vaca de
            Alfaro más abajo en el folio 186.</note>.</p>
        <p>Estando en Madrid en casa del duque de Lerma, sucedió que de la calle tiraron una pedrada
          a un balcón y quebraron una vidriera, dijo don Luis de Góngora: «algún muchacho cordobés
          la tiró». Y haciendo informe del que la había tirado, hallaron ser un muchacho natural de
          Córdoba, dando a entender la natural inclinación a hacer mal de los muchachos de su
          patria.</p>
        <p>Estaba don Luis de Góngora en Madrid, en una conversación donde había diferentes señores
          grandes y títulos, y habiendo <pb n="53"/> dicho uno no sé qué de sutileza, comenzó a reír
          mucho don Luis, de tal forma que se le saltaron las lágrimas. Y habiendo reparado el
          marqués de Astorga, que fue un grandísimo necio, le envió a decir que se había maravillado
          mucho que en él hubiese causado aquel dicho dos efectos tan contrarios, y le respondió don
          Luis esta cuarteta:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Señor marqués, no se asombre</l>
            <l>de que a un tiempo ría y llore,</l>
            <l>pues veo a un hombre sin empleo</l>
            <l>y muchos empleos sin hombre<note place="bottom">Otro caso de versos manifiestamente
                apócrifos atribuidos a Góngora. Existe una versión un poco diferente atribuida a
                Juan de Palafox por su primer biógrafo, Antonio González de Rosende<anchor
                  xml:id="_Hlk12435960"/> en su <emph>Vida y virtudes de</emph> […]<emph> Juan de
                  Palafox y Mendoza</emph>, de 1666: «Recién venido a la Corte, estando un día en
                Palacio conversando con el marqués de Torres, caballero aragonés, pariente suyo y
                mayordomo del rey nuestro señor, le preguntó el marqués (al parecer para examinarle
                la suficiencia de su talento) que le dijese el juicio que había hecho de Palacio y
                de la Corte: bien enredada pregunta […]. Pero él, juntando en una misma respuesta la
                risa y llanto de aquellos dos filósofos Heráclito y Demócrito, tan celebrados de la
                Antigüedad, manifestó el concepto que le había causado la observación de la Corte y
                de Palacio, con ser de tan poco tiempo la experiencia, reduciéndole a una redondilla
                digna de celebridad, aunque no hubiera sido de repente, sino de pensado: «Marqués
                mío, no te asombre / ría y llore, cuando veo / tantos hombres sin empleo / tantos
                empleos sin hombre». No pudo decirse más ni más concisamente para definir el
                trasiego y confusión con que por la mayor parte caminan todas las cosas del mundo».
                (González de Rosende 1666: 33).</note>. </l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 175]] <anchor xml:id="_Hlk12548873"/><title>Todas las obras de don Luis de Góngora
            en varios poemas.</title>
          <title>Recogidos por don Gonzalo de Hoces y Córdoba, natural de la ciudad de Córdoba.
            Dirigidas a don Francisco Antonio Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar</title>,
          etc. Con licencia. En Sevilla, por Nicolás Rodríguez, en calle de Génova, en este año de
          1648 y a su costa. En cuarto. Y en el folio 3 se lee la <title>Vida de don Luis de
            Góngora</title>, escrita por un amigo suyo, que trasladada <emph>ad litteram</emph> es
          como sigue<note place="bottom">Es curioso que se mencione aquí la presencia
            de esta <emph>Vida de Góngora</emph> en los preliminares de la reedición de 1648, cuando
            no se señaló en las anteriores ediciones citadas, en cuyos preliminares también figura
            indefectiblemente desde la prínceps de 1633 [1633_hoces-vida].</note>:</p>
        <pb n="53 [...] p. 61"/><p/><p>[[ff. 176-184]] <quote>Vida y escritos de don Luis de Góngora</quote> […]<note
            place="bottom">Aquí Vaca de Alfaro copia el texto titulado «Vida y
            escritos de don Luis de Góngora» (Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 137) que forma parte de
            los preliminares desde la prínceps de la edición Hoces, y que se ha vuelto a publicar en
            las sucesivas reediciones del libro (Moll 1984). Como el texto se edita en el marco del
            proyecto Góngora, no lo reproducimos.</note>.</p>
        <p>[[f. 184]] <pb n="61"/>
          <anchor xml:id="_Hlk12537733"/><title>Todas las obras de don Luis de Góngora en varios
            poemas. Al excelentísimo señor don Enrique Felípez de Guzmán, marqués de Mairena,
            gentilhombre de la cámara de Su Majestad, etc. Con licencia. En Zaragoza, por Pedro
            Verges. Año 1643. A costa de Pedro Esquer, mercader de libros</title>. En octavo parvo.
            <emph>Ex bibliotheca licenciati Alphonsi de Armenta, chirurgi Cordubensis</emph><note
            place="bottom">‘De la biblioteca del licenciado Alfonso de Armenta,
            cirujano cordobés’. Esta frase es un <emph>ex-libris</emph> quizás realmente escrito en
            el volumen que consulta Vaca de Alfaro, o que añade él como nota personal en sus
            apuntes. Armenta o Armentia es un apellido noble en Córdoba. Según consta, este linaje
            «estuvo emparentado por otras líneas con los Bañuelos, Mesas, Góngoras, Carrillos,
            Haros, Pedrosas, linaje poderoso en otros tiempos en Córdoba, con los Arandas, Estepas,
            Aguayos, Carasas y otros semejantes que tienen muy ilustres descendientes» (<anchor
              xml:id="_Hlk12311433"/>Ruano 1779: 342). En lo que respecta a Luis de Góngora, este
            fue compañero del también canónigo y racionero de la Iglesia Catedral de Córdoba, Damián
            de Armenta (Paz 2015:18) y compartió vecindad con otros Armentas ilustres, como Alonso
            de Armenta, «veinte y quatro de Córdoba, caballero hijodalgo notorio» según consta en el
            padrón del barrio de san Bartolomé de Córdoba de 1606 («Padrón de 1606», AHPC, Clero,
            leg. 3648, f. 101v. en Paz 2017: Apéndice documental, I).</note>. <emph>Et in folio 2º
            legitur sic</emph>: «<quote>Al excelentísimo señor don Enrique Felípez de Guzmán,
            marqués de Mairena, gentilhombre de la cámara de Su Majestad, comendador mayor de Aragón
            de la orden de Calatrava y alguacil mayor del tribunal de la Santa Inquisición de la
            ciudad de Sevilla y de la Casa de la Contratación de la misma ciudad»</quote>. Hace la
          dedicatoria Pedro Esquer, mercader de libros y en el folio tercero dice: «<quote>Vuestra
            excelencia me pidió unas obras del famoso cordobés don Luis de Góngora, y no hallándome
              <pb n="62"/> con ellas, busqué unas y las hallé tan traídas, que no me atreví a
            ponerlas en manos de Vuestra Excelencia y las [he] impreso en pequeño volumen, para que
            Vuestra Excelencia las pueda traer consigo en el camino y campaña, etc»</quote>.
            <emph>Et folio</emph> 5º<emph> legitur</emph>: «<quote>Vita Don Ludovici de
            Gongora»</quote>, <emph>quae incipit sic</emph><note place="bottom">‘Que
            comienza así’. La escrupulosidad desplegada aquí marca el interés de Vaca de Alfaro por
            este tipo de información biográfica. Al apuntar las frases iniciales y finales pudo
            comprobar que la <emph>Vida de Góngora</emph> contenida en esta reedición era
            rigurosamente la misma que la que había copiada más arriba procedente de la edición de
              <emph>Todas las obras</emph> de 1648.</note>: «<quote>Vida y escritos de don Luis de
            Góngora»</quote>. <emph xml:lang="fr">Et postea incipit</emph><note place="bottom"
           >‘Y luego comienza’.</note>: «<quote xml:lang="fr">Fue breve, etc»</quote>.
            <emph xml:lang="fr">Et finis sic</emph><note place="bottom">‘Y termina
            así’.</note>: «<quote xml:lang="fr">[…] plumas que las de su fama. <emph xml:lang="fr"
              >Anonymus, Amicus, Lubens, Scripsit, Moerens, Posuit</emph>»</quote>.</p>
        <p>[[f. 185]] <emph>Pater</emph>
          <seg rend="entetecar">Martinus de Roa</seg><emph> in</emph>
          <title>Principatu Corduvensi</title>
          <emph>lingua castellana conscripto</emph>, folio 26: «<quote>[…] el Plauto y Marcial de
            nuestra edad, don Luis de Góngora superior sin agravio de los mejores latinos y griegos
            en cultura, agudeza y mucho más en sal y donaire sin comparación»</quote><note
            place="bottom">Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 160. Martín de Roa, <anchor
              xml:id="_Hlk12537859"/><emph>Antiguo Principado de Córdoba en la España ulterior o
              andaluz, traducido del latino y acrecentado por su autor el padre Martín de Roa de la
              Compañía de Jesús</emph>, Córdoba: Salvador de Cea Tesa, 1636, f. 26v. Vaca de Alfaro
            cita el título en latín e indica que consulta la traducción al castellano, porque la
            obra se publicó originalmente en aquel idioma: <anchor xml:id="_Hlk12537991"/><emph>De
              Cordubae in Hispania Betica principatu</emph>, Lugduni, Horatii Cardon, 1617. La
            versión castellana contiene numerosos añadidos, entre ellos la alabanza de Góngora, que
            no figuraba originalmente. En este libro, Góngora es utilizado para celebrar la grandeza
            de Córdoba, presentada como cabeza de la antigua Bética romana. Sobre la
            instrumentalización de la imagen de Góngora en polémicas historiográficas, véase Elvira
            2018. </note>.</p>
        <p>Las obras de don Luis de Góngora hizo traducir en lengua arábiga el rey de Mequínez y las
          tiene en su librería en castellano y en arábigo, así lo refiere un religioso de San Pedro
          de Alcántara, que pasó con una embajada a nuestro rey Carlos II, año 1699, el cual estaba
          en aquellas tierras y lo tenía el rey moro en gran estimación. Pasó por Córdoba día de san
          Bartolomé del dicho año con 45 cristianos cautivos, que el dicho rey moro le enviaba a
          nuestro rey de regalo, con una cota de malla de gran precio y otras cosas<note
            place="bottom">Ramírez de Arellano (1921: 237) toma de aquí esta anécdota
            y dice al respecto: «una noticia muy curiosa, aunque algo dura de tragar, trae Vaca de
            Alfaro, que nadie, hasta ahora, publicó, que sepamos, y que será bueno copiarla íntegra
            por si fuere cierta, pues aunque no dudamos de la buena fe de este escrito, no estamos
            seguros de la veracidad de los que se lo refirieron». Artigas (1925: 246, n. 2) también
            se hace eco de esta relación basándose en el manuscrito de Vaca. Hasta donde hemos
            podido averiguar, este hecho tiene base histórica y documental. López (1923: 274, n.2)
            lo recoge de Ramírez de Arellano e identifica al «religioso de San Pedro de Alcántara»
            con fray Diego de los Ángeles «alumno de la provincia franciscana de San Diego de
            Andalucía, muy estimado del sultán Muley Ismael. Le hallamos en Madrid el 30 de abril de
            1699, después de haber entregado al rey Carlos II seis cautivos y dos al conde de
            Benavente y al duque del Infantado, de parte del dicho Muley Ismael». Se basa, para
            ello, en el impreso de fray Francisco de San Juan, <emph>Misión historial de
              Marruecos</emph>, Sevilla: Francisco Garay, 1708. La afición por los libros del rey de
            Mequinez queda evidenciada en las condiciones impuestas por él al rey Carlos II para
            liberar a los cristianos cautivos en la <emph>Copia de carta que dio a su majestad el
              día 21 de diciembre del año pasado el embajador del rey de Mequinez sobre el rescate
              de los prisioneros que hizo la plaza de Alarache publicada el sábado 20 de enero de
              1691</emph> que se encuentra en la BNE, signatura: VE/128/24. En ella, el rey de
            Mequinez, entre otras peticiones, solicita a Carlos II lo siguiente: «quisiera que me
            dierais por los cincuenta cristianos de los ciento, cinco mil libros arábigos, ciento
            por cada uno. Y que estos fuesen de los moros de mi ley, de los que estaban en las
            librerías de los moros de Sevilla, Córdoba, Granada y otras partes, que sean de la
            satisfacción de mi criado y secretario». Carreira (1996: 24) siguiendo el manuscrito de
            Pedro Cubero Sebastián, <emph>Vida, crueldades y tiranías de Muley Ismael, emperador de
              Marruecos y rey de Mequinez</emph> (BNE, ms. 8077), explica: «Lo más asombroso es que,
            según testimonio de un fraile que acompañó una embajada de Carlos II a Meknès, el rey de
            quien habla Cubero era muy aficionado a las obras de Góngora, que poseía manuscritas en
            castellano y árabe». Estos datos, aunque escasos, parecen suficientes para
            contextualizar la anécdota y atestiguar su probable veracidad. Asimismo, la fecha del
            suceso impide que Vaca de Alfaro, fallecido en 1685, pudiera escribirla y, por tanto,
            plantea un problema de autoría que señalamos en el estudio de esta edición.</note>.</p>
        <p>[[f. 186]] Magister <seg rend="entetecar">Ambrosius de Morales</seg>, <emph>in</emph> 3º
          parte <title>Historia generalis Hispaniae</title>, libro 16, capítulo 8, folio 221
            <emph>ait</emph>:</p>
        <p rend="lmarg2"><quote>Ha sido necesario tratar en este lugar de Averroes por la manifiesta
            contradicción que tenía. Y yo lo traté de mejor gana por haberme advertido de él, y
            deseado entenderlo de raíz, el señor licenciado don Francisco de Argote, caballero
            principal en Córdoba, que con su ilustre linaje ha juntado el gran lustre de mucha
            doctrina, no en derecho solamente, sino en todas buenas letras, como podemos
            testificarlo los que lo conocemos, y dio también de ello gran testimonio el doctor
            Sepúlveda en la epístola latina en que respondió a <pb n="63"/> otra suya, y ambas andan
            impresas</quote><note place="bottom"><anchor xml:id="_Hlk12538218"
            />Ambrosio de Morales, <emph>Corónica general de España</emph>, libro XVI, capítulo 8,
            en nuestra edición moderna, Morales 1791, t. 8: 203.</note>.</p>
        <p>[[f. 187]] <anchor xml:id="_Hlk12538305"/><title>Todas las obras de don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Góngora</seg>
          <title>en varios poemas. Recogidos por don Gonzalo de Hoces y Córdoba natural de la ciudad
            de Córdoba. Dedicadas a don Luis Muriel Salcedo y Valdivieso, caballero de la orden de
            Alcántara, etcétera.</title> Con licencia. En Madrid, en la Imprenta Real. Año 1654. A
          costa de la hermandad de los mercaderes de libros de Madrid. En cuarto.</p>
        <p>[[f. 188]] <anchor xml:id="_Hlk12538443"/><title>El Polifemo de don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><title> comentado por don</title>
          <seg rend="entetecar">García de Salcedo Coronel</seg>, etc. En Madrid, en la Imprenta
          Real. A costa de Domingo González. Año 1636<note place="bottom">Vaca de
            Alfaro no cita la prínceps del <emph>Polifemo comentado por don García de Salcedo
              Coronel</emph>, <anchor xml:id="_Hlk12538473"/>Madrid, por Juan González, a costa de
            su autor, 1629 [1629_polifemo-salcedo], sino su reedición <anchor xml:id="_Hlk12538577"
            />en la Imprenta Real, a costa de Domingo González, 1636
            [1636_soledades-comentadas-salcedo] Nótese que el mismo año de 1636, salió de la misma
            imprenta madrileña las <emph>Soledades comentadas por don García de Salcedo
              Coronel.</emph> Son dos libros distintos que muchas veces aparecen encuadernados
            juntos, pero no siempre. Al parecer el volumen que vio Vaca de Alfaro en la biblioteca
            de don Tomé de los Ríos solo contenía el comentario del <emph>Polifemo</emph>.</note>.
          En cuarto. <emph>Ex bibliotheca</emph> don Tomé de los Ríos.</p>
        <p>[[f. 189]] <seg rend="entetecar">Sebastián de Alvarado y Alvear</seg>, profesor de
          Retórica y Letras humanas, natural de Burgos, en su <title>Heroida ovidiana</title>,
          impresa en Burdeos, año 1628<note place="bottom"><anchor
              xml:id="_Hlk12541069"/>Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 108. <emph>Heroyda ovidiana.
              Dido a Eneas, con paráfrasis española y morales reparos ilustrada por Sebastián de
              Alvarado y Alvear</emph>, en Bourdeos [sic], en casa de Guillermo Millanges,
            1628.</note>, en varias partes de la obra cita a don <name type="polemista">Luis de
            Góngora</name>.</p>
        <p>En el reparo 5, folio 27<note place="bottom">Lo que Vaca de Alfaro llama
            folios son en realidad páginas. La misma imprecisión en las demás referencias.</note> le
            llama<name type="polemista"> «</name><quote>cisne andaluz»</quote>.</p>
        <p>En el reparo 12, folio 42:</p>
        <quote><quote>Oye al de Córdoba o, por mejor decir, oye al de España que, aunque muchos con
            gloria, éste ya sin envidia. [Don </quote><name type="polemista">Luis de Góngora
              </name><quote><emph>occultior aliquando, cuius oracula Tiresia interprete, cuius
              enigmata Oldipode extricatore solvi certe vix possunt</emph></quote>]<note
            place="bottom">Lo que editamos entre corchetes corresponde con una nota
            marginal en el impreso. Vaca de Alfaro no la diferencia del cuerpo del texto. Lo mismo
            en las siguientes citas.</note>.</quote>
        <p>En el reparo 41, folio 100: «<quote>un español [don Luis de Góngora]»</quote>.</p>
        <p>En el reparo 44, folio 109: «<quote>rebién don Luis [de Góngora] […] qué bien en este
            gran soneto»</quote> [sic]<note place="bottom">Este último sintagma se
            sitúa en realidad en el reparo 51, p. 128. Sirve para introducir el soneto «Descaminado,
            enfermo y peregrino» [OC100].</note>.</p>
        <p>Y en el reparo 76, folio 173:</p>
        <quote>Cuando esto<note place="bottom">Esto: referencia al soneto «No
            destrozada nave en roca dura» [OC42].</note> compuso el gran poeta de Córdoba, don <name
            type="polemista">Luis de Góngora</name><quote>, no hablaba oráculos ni sentía misterios.
            Unos y otros en él tal vez alabo, y tales no entiendo. Pero ni mi ignorancia ni de
            semejantes le menoscaba, ni mi alabanza le ilustra –y añado– ni vituperio alguno le
            disminuye, pues ha crecido su gloria de suerte, que <emph>nullius laudibus
              crescit</emph> (que dijo rebién </quote><seg rend="entetecar">Macrobio</seg><quote>
            [libro 1 </quote><title>Saturnales</title>]<note place="bottom">Los
            elementos entre corchetes corresponden con <emph>marginalia</emph> en el impreso. Lo
            mismo más adelante.</note> de<seg rend="entetecar"> Marón</seg><quote>) <emph>nullius
              vituperatio</emph>ne <pb n="64"/> <emph>minuitur</emph>. Los que con menos caudal han
            querido imitarle o explicarle han hecho barbarismos, dicho solecismos. Alábete, o
            grande, quien lo es en todo, y entiéndate él mismo, porque sea alabanza de
            entendimiento. Tal para tal, que las demás no lo son. Estimo aquí mucho el juicio de
            </quote><name type="polemista">Lope</name><quote> [<emph>in</emph>
          </quote><title>Circe</title><quote>]:</quote></quote>
        <quote>
          <lg>
            <l>Claro cisne del Betis que sonoro</l>
            <l>y grave ennobleciste el instrumento</l>
            <l>más dulce que ilustró músico acento,</l>
            <l>bañando en ámbar puro el arco de oro.</l>
            <l> A ti la lira, a ti el castalio coro</l>
            <l>debe su honor, su fama y su ornamento,</l>
            <l>único al siglo y a la envidia exento,</l>
            <l>vencida, sino muda, en tu decoro.</l>
            <l> Los que por tu defensa escriben sumas</l>
            <l>propias ostentaciones solicitan,</l>
            <l>dando a tu inmenso mar, viles espumas.</l>
            <l> Los Ícaros defiendan que te imitan,</l>
            <l>que como acercan a tu luz las plumas,</l>
            <l>de tu divina luz se precipitan<note place="bottom">Blanco, Elvira,
                Plagnard 2021, 86.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 190]] Y en el reparo 77, fol. 176: «<quote>Y </quote><seg rend="entetecar"
            >Góngora</seg><quote> en su poético </quote><title>Polifemo</title>
          <quote>con galantes palabras, desde aquella octava: “¡oh bella Galatea […]!”<note
              place="bottom">[OC265.361]</note>. Búscale y entiéndele»</quote>.</p>
        <p>Y en el folio 238, reparo 119: «<quote>el poeta de Córdoba [don </quote><seg
            rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><quote>, </quote><title>Soledad I</title>]»</p>
        <p>Y en el reparo 152, folio 293: «<quote>oye al gran cisne bético [don </quote><seg
            rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><quote>]».</quote></p>
        <p>Y en el reparo 177: «<quote>que si el sujeto te ofrece lágrimas, suspenderalas tan
            ingeniosa musa, tan grave elocuencia, tan dulce consonancia [don </quote><seg
            rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><quote>]: “Ser pudiera tu pira levantada<note
              place="bottom">[OC359]</note>”, etc</quote>.»<note place="bottom"
           >Hay más referencias a Góngora en la <emph>Heroida ovidiana</emph>, por
            ejemplo, en el reparo 169, página 316.</note></p>
        <p>[[f. 191]] <seg rend="entetecar">Lope Félix de Vega Carpio</seg>, del hábito de san Juan,
          en su <title>Circe</title>, que imprimió, año 1624, con otras rimas y prosas, folio 204,
          escribe un soneto, que dice así: «<quote>A don </quote><name type="polemista">Luis de
            Góngora</name><quote>: <pb n="65"/> “Claro cisne del Betis, que sonoro<note
              place="bottom">Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 86. Al parecer, después de
              haber leído en Sebastián de Alvarado y Alvear que Lope de Vega elogiaba a Góngora en
              la <emph>Circe</emph>, Vaca de Alfaro se puso a rastrear directamente en esta y en
              otras obras de Lope las menciones de Góngora.</note>, etc.”»</quote>.</p>
        <p>Él mismo, en el libro de la <title>Corona trágica</title>, folio 121, pone un soneto a la
          muerte de don <name type="polemista">Luis de Góngora</name> que comienza:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Despierta, o Betis, la dormida plata</l>
            <l>y, coronado de ciprés, inunda</l>
            <l>la docta patria, en <seg rend="entetecar">Sénecas</seg> fecunda,</l>
            <l>todo el cristal en lágrimas desata<note place="bottom"><anchor
                  xml:id="_Hlk12542063"/>Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 100. <emph>Corona trágica.
                  Vida y muerte de la serenísima reina de Escocia, María de Estuarda, a nuestro
                  Santísimo padre Urbano VIII, por Lope Félix de Vega Carpio</emph>, en Madrid, por
                la viuda de Luis Sánchez, 1627.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 192]] <seg rend="entetecar">Lope Félix de Vega Carpio</seg> en su <title>Laurel de
            Apolo</title>, silva primera, folio cuarto: «<quote>No responda, que </quote><name
            type="polemista">Góngora</name><quote> lo dice<note place="bottom"><anchor
                xml:id="_Hlk12542267"/>Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 120. <emph>Laurel de Apolo con
                otras rimas, al excelentísimo señor don Juan Alfonso Enríquez de Cabrera, Almirante
                de Castilla, por Lope Félix de Vega Carpio, del hábito de san Juan</emph>, en
              Madrid, por Juan González, 1630.</note>»</quote>.</p>
        <p>[[f. 193]] <seg rend="entetecar">Lope Félix de Vega Carpio</seg>, del hábito de san Juan,
          en su <title>Laurel de Apolo</title>, que imprimió en Madrid, año de 1630, folio 16, silva
          segunda, dice:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Pero dejando el contrapuesto polo,</l>
            <l>la clara Fama con el mismo Apolo,</l>
            <l>amaneció en España y el fecundo</l>
            <l>[Betis dulce miró, Tibre segundo,]<note type="app" rend="I">Este verso no está en
                el manuscrito, sea un olvido del copista o del proprio Vaca de Alfaro.</note></l>
            <l>en la patria de <seg rend="entetecar">Séneca</seg> famosa,</l>
            <l>por tantas excelencias gloriosa.</l>
            <l>Allí con alta voz despierta el río</l>
            <l>que con gallardo brío </l>
            <l>a <name type="polemista"> Góngora</name> previene,</l>
            <l>que estaba en los cristales de Hipocrene</l>
            <l>escribiendo a las cándidas auroras</l>
            <l>«Estas, que me dictó, rimas sonoras»<note place="bottom"
                >[OC255.1]</note>.</l>
            <l>Y corriendo, de juncos guarnecido,</l>
            <l>como él dijo, dormido,</l>
            <l>bien enseñado de la misma Fama,</l>
            <l>cristal por las dos márgenes derrama,</l>
            <l>hasta llegar a verse en los palacios</l>
            <l>de donde toma el sol rubios topacios,</l>
            <l><pb n="66"/> y excediendo la orilla,</l>
            <l>despertó a los ingenios de Sevilla.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 194]] <anchor xml:id="_Hlk12542339"/><title>Delicias del Parnaso: en que se cifran
            todos los romances líricos, amorosos, burlescos, glosas, y décimas satíricas del
            regocijo de las musas del prodigioso</title>
          <seg rend="entetecar">don Luis de Góngora</seg>. <title>Recogido todo de sus originales y
            corregido de los errores con que estaban corruptos</title>. Con licencia. En Zaragoza,
          por Pedro Vergés. Año 1643. A costa de Pedro Esquer, mercader de libros. <hi
            rend="bg_FFFF00 note">En 16ª<note>Es esta una reedición de la prínceps de 1634
              (Barcelona, por Pedro Lacavallería, año 1634 y a su costa). Blanco, Elvira, Plagnard
              2021, 149. </note></hi>.</p>
        <p>[[f. 195]] Don fray <seg rend="entetecar">Lope Félix de Vega Carpio</seg> en su
            <title>Filomena</title>, en la epístola octava que intituló «<quote>Jardín de Lope de
              Vega»</quote>, folio 177<note type="app" rend="I"><emph>Em</emph>. folio
            154.</note>:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Aquí don Luis de Góngora en laureles</l>
            <l>los olivos del Betis transformando,</l>
            <l>para su honor, que no por ser crueles.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 196]] Don <seg rend="entetecar">Francisco Bernardo de Quirós</seg> en
            <emph>sus</emph>
          <title>Obras y aventuras de don Fruela</title>, capítulo 10<note place="bottom"
            type="app" rend="I"><emph>Em</emph>. capítulo 9.</note>, folio 97: «<quote>[…] luego el no
            imitado don </quote><name type="polemista">Luis de Góngora</name><quote>, hijo de
            Córdoba, más gloriosa en ser su madre que por serlo de </quote><seg rend="entetecar"
            >Séneca</seg>
          <quote>y </quote><seg rend="entetecar">Lucano</seg><quote>. Diole Apolo título de conde de
            Altamira, pues la puso tan alta que las águilas más remontadas le perdían de vista»<note
              place="bottom"><anchor xml:id="_Hlk12542504"/>Blanco, Elvira, Plagnard
              2021, 210. <emph>Obras de don Francisco de Quirós, alguacil propietario de la Casa y
                Corte de su majestad, y aventuras de don Fruela, debajo de la protección del
                excelentísimo señor don Nicolás María de Guzmán y Garrafa, príncipe de
                Stillano</emph>, Madrid, por Melchor Sánchez, 1656. En el capítulo 10 se describe
              una Academia poética en la que compiten diferentes poetas por un premio otorgado por
              Apolo en persona. El fragmento citado describe cómo todos los poetas modernos, desde
              Garcilaso de la Vega, se dirigen en séquito al lugar señalado por Apolo para la
              celebración de la Academia. Este público selecto es organizado como una Corte en
              miniatura. Cada poeta dispone de un título de nobleza, asignado por un juego de
              palabras, y de responsabilidades honoríficas para recompensar su talento. Góngora es
              el conde de Altamira, en referencia al carácter sublime de su poesía, tan sublime que
              a veces se le pierde de vista, es decir, que se vuelven incomprensibles sus versos.
              Como se ve, el elogio se acompaña de un matiz de humor burlón. Además Góngora dista de
              ser el poeta más celebrado del séquito. El fragmento con más contexto se volverá a
              citar en el folio 199.</note>.</quote></p>
        <p>Y el capítulo 9, folio 102, en la <title>Fábula de Polifemo y Galatea</title>:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Que es bosquejar un jayán</l>
            <l>que hizo <name type="polemista">Góngora</name> inconstructo</l>
            <l>aplaudido muy de todos,</l>
            <l>y entendido muy de <emph> nullus</emph>
              <note place="bottom">Los versos citados proceden de un romance burlesco
                leído en una Academia imaginaria. El ejercicio propuesto a los concursantes
                consistía en remedar la <emph>Fábula de Polifemo y Galatea</emph> en estilo
                burlesco, parodiando a la de Luis de Góngora. Como observamos en la nota anterior,
                la cita contiene cierta ironía hacia Góngora, insinuando que la sintaxis del poema
                original de Góngora es enrevesada, y que el poema apenas se entiende.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 197]] El licenciado <seg rend="entetecar">Francisco Cáscales</seg> en el libro de
          sus <title>Cartas filológicas</title><note place="bottom"><anchor
              xml:id="_Hlk12542913"/>Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 148. <emph>Cartas philológicas,
              es a saber de letras humanas, varia erudición, explicaciones de lugares, lecciones
              curiosas... i muchas sentencias exquisitas, auctor Francisco Cascale</emph>s, en
            Murcia, por Luis Verós, 1634.</note> hay una carta, en el folio 29: «<quote>Carta al
            licenciado </quote><name type="polemista">Luis Tribaldo</name> [sic]<note place="bottom"
           >La errata –Tribaldo por Tribaldos– está en Cascales. </note>
          <name type="polemista">de Toledo</name>
          <quote>sobre la obscuridad del </quote><title>Polifemo</title><quote> y
            </quote><title>Soledades</title><quote> de don </quote><name type="polemista">Luis de
            Góngora»</name>. Y en el folio 34, carta 9: «<quote>De don </quote><seg rend="entetecar"
            >Francisco del Villar</seg><quote> en defensa del </quote><title>Polifemo</title><quote>
            y </quote><title>Soledades</title>
          <quote>de don </quote><name type="polemista">Luis de Góngora»</name>. Y en la epístola 8,
          al licenciado <name type="polemista">Tribaldo</name> dice: «<quote>Porque, ¿quién puede
            presumir de un ingenio tan divino que ha ilustrado la poesía española a satisfacción de
            todo el mundo, ha engendrado tan peregrinos conceptos, ha enriquecido la lengua
            castellana con <pb n="67"/> frases de oro, felizmente inventadas y felizmente recibidas
            con general aplauso, ha escrito con elegancia y lisura, con artificio y gala, con
            novedad de pensamientos y con estudio sumo, lo que ni la lengua puede encarecer, ni el
            entendimiento acabar de admirar atónito y pasmado […]?»</quote><note place="bottom"
           >La cita selecciona, dentro de una carta extremadamente crítica contra
            Góngora, la frase más favorable al poeta. Así descontextualizada, presenta a Cascales
            como un admirador más de don Luis.</note>.Y en el folio 34 don <seg rend="entetecar"
            >Francisco del Villar</seg> dice de don<name type="polemista"> Luis</name>: «<quote>Que
            parece que eleva, y más con aquel adjunto “mentido”, que siempre que lo considero, me
            dan impulsos de levantarle estatua»</quote>. Y en el folio 37 el licenciado <seg
            rend="entetecar">Cascales</seg> a don <name type="polemista">Francisco del
            Villar</name><quote>: «Lo primero que vuestra merced hace en su discurso ingenioso y
            docto es citar algunos lugares elegantes, agudos y cultos de sus obras, mas ¿cuáles no
            lo son? Digo, pues, conformándome con vuestra merced, que a este caballero siempre lo he
            tenido y estimado por el primer hombre y más eminente de España en la poesía, sin
            excepción alguna, y que es el cisne que más bien ha cantado en nuestras
            riberas»</quote><note place="bottom">Adoptamos la puntuación de la edición
            Blanco y Mulas 2018. Se observa aquí la misma maniobra de Vaca, que ya observamos
            anteriormente, de transformar a Cascales en admirador incondicional de Góngora, gracias
            a una selección interesada de fragmentos. </note>.</p>
        <p>[[f. 198]] <title>Soledades de don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Góngora</seg><title> comentadas. Por don</title>
          <seg rend="entetecar">Luis de Salcedo Coronel</seg>, <title>caballerizo del serenísimo
            infante cardenal y capitán de la guarda del excelentísimo duque de Alcalá, virrey de
            Nápoles.</title>
          <anchor xml:id="_Hlk12543052"/><title>Dedicadas al ilustrísimo y nobilísimo señor don Juan
            de Chaves y Mendoza, caballero del hábito de Santiago, marqués de Santa Cruz de la
            Sierra, conde de la Calzada, de los consejos reales y de la Cámara y presidente del de
            órdenes</title>. En Madrid, en la Imprenta Real. Con Privilegio. En cuarto<note
            place="bottom">Esta es toda la información de la portada, donde no aparece
            ninguna fecha.</note>. Este es el tomo primero. Y en el folio 5 el maestro <seg
            rend="entetecar">José de Valdivieso</seg> dice al comento por don <name type="polemista"
            >García</name>:</p>
        <quote>
          <lg>
            <l>Dichoso en la dulzura postrimera</l>
            <l>el cisne cordobés, pues pluma tanta</l>
            <l>que docta escribe lo que dulce canta<note place="bottom">Estos versos
                son más una alabanza de Salcedo Coronel que de Góngora (la «pluma» celebrada es la
                del comentarista) pero probablemente le interesaron a Vaca de Alfaro por el
                calificativo de «cisne del Betis» que contenían.</note>.</l>
          </lg>
        </quote>
        <p>[[f. 199r]] Don <seg rend="entetecar">Francisco Bernardo de Quirós</seg> en sus
            <title>Obras</title>, escritas en prosa y verso a varios asuntos, impresas en Madrid,
          año de 1656, folio 96, capítulo 10, donde trata de cómo vino<quote> «el dios Apolo a la
            Academia, y se representó una comedia de disparates»</quote>, dice así:</p>
        <quote>Iba sobre un elefante la Fama tocando la trompeta, dilatando por el mundo las
          alabanzas de Apolo y varones tan grandes como los que le acompañaban. Luego el coche de
          los gentiles hombres de la Cámara y mayordomos, como<seg rend="entetecar">Garcilaso de la
            Vega</seg>, alcaide de los reales alcázares del Parnaso y, como tal, levantó la fuente
          de Helicona que no se levantaba del suelo, poniendo su docta pluma por caño, haciendo un
          pilar del oro de su ingenio. Iba con él el nunca bastantemente alabado, nuestro <seg
            rend="entetecar">Terencio</seg> español<quote>, el gran </quote><seg rend="entetecar"
            >Lope Félix de Vega</seg>, vega tan fértil que su fruto llenó al Parnaso y a España de
          sabiduría, de cuyas flores todos cogieron fruto, que sus obras lo construyeron el
            Félix<quote> [[f. 199v]] en Fénix, pues fue él solo príncipe soberano de la
            comedia y mayordomo mayor de Apolo. Con él </quote>iba <seg rend="entetecar">Mira de
            Amescua</seg>, doctísimo, y gran sumiller de corps, por cuyos conductos el cristal de
          Hipocrene y Helicona salieron más dulces. Luego el no imitado don <seg rend="entetecar"
            >Luis de Góngora</seg>, hijo de Córdoba, más gloriosa en ser su madre que por serlo de
            <seg rend="entetecar">Séneca</seg> y<seg rend="entetecar"> Lucano</seg>. Diole Apolo
          título de conde de Altamira, pues la puso tan alta que las águilas más remontadas le
          perdían de vista. Luego el doctísimo <seg rend="entetecar">Hortensio</seg>,
            <emph>hortus</emph> y pénsil de donde toman muchas divinas flores de sus remontados
          conceptos, gran poeta y orador sagrado, a quien las plumas de los nombrados y los que se
          dirán después, no bastaron a alabarle, que en decir <seg rend="entetecar">Hortensio
            Paravicino</seg> se<quote> dice lo más. [[f. 200r]] Con él iba el gran cortesano
            y poeta </quote><seg rend="entetecar">Luis Vélez de Guevara</seg>, ara de las oblaciones
          de las musas y su galán, lauro de Apolo y mar de la elocuencia gustosa. Diole Su Majestad
          título de marqués de Salinas, pues no se conocen más salinas que las suyas en el Parnaso,
          y el gran maestro <seg rend="entetecar">José de Valdivieso</seg>, tan divino que todo lo
          que escribió lo fue. En otro coche iban: don <seg rend="entetecar">Guillén de
          Castro</seg>, honor de Castro y de su patria, Valencia; y don <seg rend="entetecar">Diego
            Jiménez de Enciso</seg>, cisne Andaluz; don <seg rend="entetecar">Antonio Hurtado de
            Mendoza</seg>, docto palaciego y aliñado escritor cómico, cuyas comedias fueron
          ramilletes fragantes y admiración; y el gran don <seg rend="entetecar">Francisco de
            Quevedo</seg>, que escribió solo durmiendo<quote> [[f.200v]] más que otros velando; y el
          </quote>maestro <seg rend="entetecar">Tirso de Molina</seg>, que su pluma sola pudiera
          alabarle; y <seg rend="entetecar">Luis de Benavente, Marcial</seg><quote> castellano que
            escribió donaires y sainetes tantos años, sin rozarse <pb n="68"/> un sainete con otro,
            con admiración y aplauso del teatro del orbe</quote><note place="bottom"
            >Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 210. En el folio 196 ya se citó este fragmento de forma
            más escueta. ¿Adición por otra mano que la de Vaca de Alfaro? ¿Voluntad de ofrecer más
            detalles que permitan entender mejor en contexto las frases ya citadas?</note>.</quote>
        <p>[[f. 201]] <name type="polemista">Don Luis de Góngora</name>, pasando por una calle de
          Madrid, vio en un cuarto de casa cuatro damas y les dijo: «son vuestras mercedes damas de
          cuatro al cuarto»<note place="bottom">La frase juega con la locución «de
            tres al cuarto» que designa cualquier cosa u objeto de poco valor: comprar tres cosas,
            con más razón cuatro, por una moneda de cuarto implica que estas cosas sean de baja
            calidad. Sin embargo, en esta frase la palabra «cuarto» se emplea con el doble sentido
            de «sala» donde están reunidas las cuatro damas y de «moneda»: cuatro mujeres por el
            módico precio de un cuarto, dejando entender que las damas en cuestión serían más bien
            prostitutas.</note>. Había con ellas un fraile, y dijo<note place="bottom"
            >Entendemos que el sujeto de «dijo» es don Luis, quien hace la pregunta retórica y
            ofrece inmediatamente la respuesta.</note>: «mas, ¿qué género de fruta serán vuestras
          mercedes? A mí me parece que serán vuestras mercedes harto bellacas o cirolicas de
            fraile»<note place="bottom">Según explica Antonio Carreira, las «ciruelas
            de fraile», también llamadas «monjís», son «delgadas de entrambas partes y gordas en
            medio» (Carreira 2011: 46). Se designan también con otro nombre, más pícaro y más
            explícito, el de «ciruelas de cojón de fraile», por su forma y su color morado,
            fácilmente asociable con algunas dignidades eclesiásticas. El dicho atribuido a Góngora
            motejaría pues la costumbre del fraile de acudir a un prostíbulo. Es de notar que la
            anécdota ofrece cierto parentesco con una décima de autoría segura enviada por Góngora
            en 1610 «A dos monjas, enviándoles una cesta de ciruelas cubierta de unas hojas de
            laurel»: «Recibid ambas a dos / la cesta que para mí / es de ciruela monjí, / y de
            fraile para vos; / y así este verano Dios / abanillos de buen aire / os dé, que hagáis
            donaire, / en quitando el laurel fresco, / de fruta que toda es cuesco / por lo que
            tiene de flaire». En esta décima las ciruelas de fraile dan lugar a una broma
            escatológica (don Luis promete muchas flatulencias a las monjas, cuando consuman las
            frutas). En la anécdota que comentamos en cambio adquieren connotaciones
            sexuales.</note>.</p>
        <p>Don Salvador [sic] de Herrera, Sebastián, maestro mayor de las obras reales de Su
          Majestad don Felipe IV<note place="bottom">Se trata de Sebastián de Herrera
            Barnuevo (1619-1671), nombrado maestro mayor de las obras reales en 1662, fecha que
            ofrece un término <emph>ab quo</emph> para la redacción de este apunte particular. En
            cambio, no se menciona su cargo de pintor de Cámara, obtenido en 1663, sea porque Vaca
            de Alfaro ignoraba el dato, sea porque la nota es anterior a esta fecha. Sobre este
            pintor y escultor, véase la monografía de Abraham Díaz García 2010. La estatua en barro
            de Góngora que se menciona aquí fue realizada para la entrada de Mariana de Austria en
            la villa de Madrid en 1649. A lo largo del itinerario que se iniciaba en el palacio del
            Buen Retiro, se levantaron cuatro arcos, decorados con lienzos y estatuas. Sebastián de
            Herrera fue uno de los cuatro escultores que se encargaron de la realización de dichas
            estatuas, bajo la dirección de Lorenzo Ramírez de Prado, verdadero jefe de ceremonias.
            Al principio del recorrido se recreó un pequeño Parnaso poblado de nueve escritores
            españoles, que acompañaban a Apolo y a Pegaso. Véase una descripción muy detallada de la
            entrada en Díaz García 2010: 29-33.</note>, escultor, arquitecto, pintor y perspectivo,
          hizo de barro el retrato de don Luis de Góngora, que se colocó en el Parnaso que se hizo
          en el Prado de san Jerónimo de Madrid a la entrada de doña Mariana de Austria.</p>
        <p>[[f. 202]] <seg rend="entetecar">Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo</seg>, en el libro
          que intituló <title>Casa de placer</title><note place="bottom"><anchor
              xml:id="_Hlk12543336"/>Blanco, Elvira, Plagnard 2021, 56. Alonso Jerónimo de Salas
            Barbadillo, <emph>La casa del placer honesto</emph>, Madrid, viuda de Cosme Delgado,
            1620.</note>, novela segunda, llama a don Luis de Góngora: «<quote>moderno </quote><seg
            rend="entetecar">Marcial</seg><quote> y segundo milagro cordobés»</quote>, en el folio
          23.</p>
      </div>
    </body>
  </text>
</TEI>
