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      <titleStmt>
        <title>Traducción latina de algunos versos del Polifemo</title>
        <author key="Cuesta, Andrés">Andrés Cuesta</author>
        <editor>Bartolomé Pozuelo Calero</editor>
      </titleStmt>
      <editionStmt>
        <respStmt>
          <name>Mercedes Blanco</name>
          <resp>relecture</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Muriel Elvira</name>
          <resp>relecture</resp>
        </respStmt>
        <respStmt>
          <name>Aude Plagnard</name>
          <resp>stylage et édition TEI</resp>
        </respStmt>
      </editionStmt>
      <publicationStmt>
        <publisher>Université Paris-Sorbonne, LABEX OBVIL</publisher>
        <date when="2023"/>
        <availability status="restricted">
          <licence target="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/deed.fr"/>
        </availability>
      </publicationStmt>
      <sourceDesc>
        <bibl>BNE, ms. 3906, ff. 405v-406v.</bibl>
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      <p>L’édition comporte trois niveaux de notes. note[@place="bottom"] : notes d’éditeur (décimal
        par défaut) note[@place="margin"] : notes marginales de l’auteur (pas de numérotation)
        note[@type="app" rend="I"] : notes d’apparat (I = romain) </p>
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      </langUsage>
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        <date notBefore="1630" notAfter="1635"/>
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  <text>
    <!--
      <div>    
    <head>Datos bibliográficos</head>
    <table rend="left"><spanGrp type="colgroup"><span type="col" style="width: 45%" rend="col1"/><span type="col" style="width: 55%" rend="col2"/></spanGrp>
      <row>
        <cell>Editor científico</cell>
        <cell>Bartolomé POZUELO CALERO</cell></row>
      <row>
        <cell>Autor</cell>
        <cell>El licenciado Andrés Cuesta</cell></row>
      <row>
        <cell><ref target="https://docs.google.com/spreadsheet/ccc?key=0AqYaH3rcIJYhdE9OVHhMRmdMcEJQVGdETzBTUUVuMXc#gid=0"><seg rend="lienhypertexte">D</seg><seg rend="lienhypertexte">estinatario / dedicatario</seg></ref></cell>
        <cell/></row>
      <row>
        <cell>Título</cell>
        <cell>
          <head><emph>Traducción latina de algunos versos del Polifemo</emph><emph> </emph>(BNE, ms. 3906, f. 405v-406v)</head></cell></row>
      <row>
        <cell>Fecha</cell>
        <cell>1630</cell></row>
      <row>
        <cell>Fuentes</cell>
        <cell/></row>
      <row>
        <cell>Ediciones modernas</cell>
        <cell>
          <p>A<hi rend="sc">rtigas,</hi> Miguel, <emph>Don Luis de Góngora y Argote: Biografía y estudio crítico</emph>, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1925, p. 240-241</p>
          <space unit="line" quantity="1"/></cell></row>
      <row>
        <cell><ref target="https://docs.google.com/spreadsheet/ccc?key=0AjY-3NJyasEFdGFGZmY0U0paQzA3WHVId2UtUUVsQlE#gid=0"><seg rend="lienhypertexte">Responde</seg><seg rend="lienhypertexte"> a otro texto</seg></ref></cell>
        <cell rend="left"/></row>
      <row>
        <cell>Referencias a la polémica</cell>
        <cell rend="left"/></row></table>      </div>
      -->
    <body>
      <div subtype="level1">
        <head>Introducción</head>
        <div subtype="level2">
          <head>1. [Título] Una «deconstrucción» de tres octavas del Polifemo</head>
          <p>El ms. 3906 de la BNE<note xml:id="fn1">Este trabajo se inscribe en el Proyecto
              «Confianza versus desconfianza hacia los gobernantes en textos latinos y vernáculos
              andaluces desde el Renacimiento hasta nuestros días (II)», Junta de Andalucía – Unión
              Europea (FEDER), P20_01345 (2021-2023). Agradezco a Mercedes Blanco, Aude Plagnard y
              Muriel Elvira su apoyo y sus siempre acertadas sugerencias.</note>, célebre por
            transmitir numerosos comentarios de la obra de Góngora, contiene en sus ff. 405v-406v
            una composición poética en latín. Consta de veintinueve líneas trazadas con la misma
            letra que las autógrafas <emph>Notas al Polifemo del Ldo. Andrés Cuesta</emph> que,
            ocupando los ff. 282-405, las preceden inmediatamente. Una mano posterior, diferente de
            la de su autor, ha añadido el siguiente título: «Traducción latina de algunos versos del
              <emph>Polifemo</emph>». Efectivamente se trata de veintiséis hexámetros latinos (las
            líneas 27-28 son una enmienda de las 25-26, y la 29 es la notación de un verso de Ovidio
            ajeno al tema) que recogen veintiséis versos de la composición gongorina, concretamente
            los que van del 185 al 210<note xml:id="fn2"> [OC255.185-210]</note>, es decir, las
            octavas XXIV, XXV y XXVI, y los dos primeros versos de la XXVII.</p>
          <p>De los tres géneros que pueden distinguirse en la <emph>poética de la imitación
            </emph>propia de la cultura humanista, a saber, la traducción
              (<emph>interpretatio</emph>), la imitación (<emph>imitatio</emph>) y la adaptación
            libre (<emph>aemulatio</emph>)<note xml:id="fn3"> Laguna 2000: 428. </note>, la obra
            encaja plenamente en el primero: es una traducción poética, con la peculiaridad de que
            lo es de la lengua vernácula al latín, la dirección contraria a la habitual. Como ocurre
            con toda traducción en verso, en mayor o menor medida es «libre y literaria con
            tendencia a la paráfrasis», dando cabida a «coletillas de relleno» para cuadrar los
              versos<note xml:id="fn4"> Laguna 2000: 429, remitiendo a Highet 1996: 168-202 («La
              traducción»).</note>.</p>
          <p>La versión de Cuesta es la única traducción latina de las obras de Góngora que recoge
            Simón Díaz<note xml:id="fn5"> Simón Díaz 1976: 57.</note>. Es oportuno
            recordar que las traducciones de obras poéticas al latín son corrientes en la cultura
            humanista. Habitualmente se hacen de autores griegos; entre ellos destaca Homero, cuya
              <emph>editio princeps </emph>latina, debida a Demetrio Calcóndilas y publicada en
            Florencia en 1488, fue seguida de muchas otras, entre ellas la de Henri Estienne<note
              xml:id="fn6">
              <emph>Poetae Graeci principes heroici carmini</emph>, vol. I, 1566: 211. </note>. Las
            versiones latinas de textos vernáculos, aunque menos frecuentes, no fueron raras. Peter
            Burkhe, autor de un reciente trabajo al respecto, ha contabilizado 1.140 impresas −las
            que quedaron manuscritas, como es lógico, serían muchas más− entre la invención de la
            imprenta y el año 1799<note xml:id="fn7"> Burkhe 2010: 77-88. De ellas, 133 son
              traducciones de textos hispanos, por detrás de los italianos (321 textos) y franceses
              (276), y casi a la par que los ingleses (156). En cualquier caso, el área geográfica
              hispana, es de las menos prolíficas al respecto: en la Península Ibérica sólo se
              realizan diecisiete o dieciocho traducciones, frente a las 164 de los territorios
              germanoparlantes, el centenar de los francófonos o las sesenta de los anglófonos.
              Resulta interesante observar que la mayoría de estas versiones latinas son de textos
              de lo que hoy llamaríamos no ficción: frente las 422 de textos de religión, 152 de
              historia, 135 de filosofía natural, etc., las de ficción −en las que incluimos las de
              obras poéticas− se limitan a 72. En este grupo figuran tanto obras en prosa (<emph>La
                Celestina</emph>; relatos de Boccaccio y Cervantes −su <emph>Licenciado Vidriera
              </emph>dio lugar al <emph>Homo vitreus</emph>−; el <emph>Guzmán de Alfarache;
              </emph>el <emph>Télémaque </emph>de Fénelon), como en verso. Entre estas últimas se
              cuentan la <emph>Divina comedia; </emph>poemas épicos como <emph>Orlando furioso,
                Gerusalemne liberata </emph>u <emph>Os Lusíadas</emph>; dramas como la <emph>Aminta
              </emph>de Tasso o los <emph>Suppositi </emph>−con versión original en prosa y en
              verso− de Ariosto; y poemas líricos como los de Ausias March o Ronsard, o las
                <emph>Fábulas </emph>de La Fontaine. Cabe añadir, como curiosidad, que este tipo de
              traducciones siguen realizándose en la actualidad: es posible encontrar en internet
              páginas como &lt;<ref target="http://www.pantoia.de/index.html"
                >http://www.pantoia.de/index.html</ref>&gt;, que recoge decenas de traducciones en
              verso al latín −y al griego− de los poemas alemanes más conocidos.</note>.</p>
          <p>El estímulo que ha empujado −y sigue empujando− a sus autores a componer estas
            versiones es, en buena lógica, doble: por un lado, la afición por determinadas obras
            vernáculas; por otro, el amor por la poesía latina clásica. Tal confluencia de pasiones
            debió de ser lo que impulsó a Andrés Cuesta a realizar su versión latina de esos
            veintiséis versos del <emph>Polifemo</emph>: su pasión por la poesía de Góngora está más
            que atestiguada en su comentario a dicho poema<note xml:id="fn8"> Me refiero a sus
                <emph>Notas al Polifemo</emph> (BNE, ms. 3906, f. 282-405).</note>, y su
            identificación con la poesía romana clásica, sentida como modelo perenne y cifra de la
            belleza, se trasluce en cada verso de su versión latina. En este sentido, si se
            considera que el <emph>Polifemo </emph>es de algún modo fruto de una latinización del
            castellano cuyo modelo es la propia poesía latina<note xml:id="fn9"> La <emph>Respuesta
              de don Luis de Góngora </emph>[<emph>sc. </emph>a la <emph>Carta anónima que le
              escribieron en razón de las</emph> Soledades], de autoría discutida [véase en
              Góngora 2000: II 296]), manifestaba el orgullo de haber aportado al castellano «la
              obscuridad y estilo intrincado de Ovidio [...]. Eso mismo hallará vuesa merced en mis
                <emph>Soledades </emph>[...]<emph> </emph>siendo lance forzoso que nuestra lengua a
              costa de mi trabajo haya llegado a la perfección y alteza de la latina». Sobre las
              diversas construcciones latinizantes de Góngora puede verse Pozuelo Calero 2019. Sobre
              las fuentes de la lengua poética de Cuesta, véase el apartado 5 (<ref xml:id="ref1" target="ref2">«Fuentes»</ref>) de esta
              introducción.</note>, podemos decir que su
            peculiar versión es, una <emph>deconstrucción</emph> del poema de Góngora, un viaje a
            sus fuentes (quizás, como me sugiere Muriel Elvira, con el propósito de investigar el grado de cercanía entre la poesía gongorina y la latina, lo que explicaría que el objeto de la versión sea solo un fragmento del poema). Veámoslo con un ejemplo particularmente claro: Ovidio había expresado quién
            era la madre de Acis en <emph>met. </emph>13,750 «<emph>nymphaque Symaethide
              cretus</emph>» (‘nacido de la ninfa Simetis’); Góngora, imitando a Ovidio, escribe
            (OC255.195) «En Simetis, hermosa ninfa, habido»; Cuesta en su traducción (v. 9)
            restituye la fuente seguida por Góngora: «<emph>nymphaque Simethide cretus</emph>».</p>
          <p>En las páginas que siguen se ofrece la edición crítica del texto latino de Cuesta, su
            traducción literal al español y un comentario lineal del texto a través de notas a la
            traducción. El objetivo principal de estas notas se cifra en identificar esa
            deconstrucción y razonar el porqué de la versión de Cuesta, partiendo de la
            consideración de la naturaleza del latín de los humanistas; todo ello nos permitirá a su
            vez extraer conclusiones sobre la poesía gongorina y su vinculación con la poesía latina
            clásica.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>2. [Autor] Andrés Cuesta: un humanista devoto de Góngora</head>
          <p>Casi todo lo que sabemos de Andrés Cuesta lo debemos a José María Micó, cuyo trabajo al
            respecto seguiré en las páginas que siguen<note xml:id="fn10"> Micó 1985. Como notifica
              el propio Micó (1985: 409 [antes sólo se conocían los datos reunidos por Dámaso Alonso
              1970: 475-476]), las fuentes de información básicas sobre Cuesta son la lista de
              «Autores ilustres y célebres que an comentado, apoyado, loado y citado las poesías de
              D. Luis de Góngora» (BNE, ms. 3893, editada por Artigas 1925 y Ryan 1953), concluida
              algo después de 1642 (Micó 1985: 413) y atribuida habitualmente a Martín Vázquez
              Siruela (véase Osuna Cabezas 2014: 44; Micó 1985: 412-413; Blanco 2019: § 1), en la que
              se dedican unas líneas a nuestro autor (reproducidas por Micó 1985: 409); la
              «Dedicatoria» redactada por el propio Cuesta e incluida por él mismo, como editor, al
              frente de la impresa <emph>Alegación sobre el desacato de un clérigo a ciertos
                ministros</emph> de su señor, D. Álvaro de Oca (sin fecha; allegada y reproducida
              por Micó 1985: 410-411), y la breve semblanza que aporta Nicolás Antonio (1783: 72-73,
              reproducida igualmente por Micó: 409). A ello cabe añadir algunos detalles aportados
              por estudios posteriores como el de Enriqueta de Andrés (1988), referidos sobre todo
              al Cuesta helenista, así como la escueta nota marginal que, según indica Solís de los
              Santos (2017: 62, n. 21) añadió en el ms. 3906 de la BNE, f. 282r, su compilador, el
              canónigo Ambrosio José de la Cuesta y Saavedra (con quien no guarda parentesco alguno
              nuestro Cuesta): «Notas al Polifemo de el Lic.do Andres Cuesta. Murio muy mozo i dexo
              la obra imperfecta. Fue muy docto en las lenguas latinas i griega; fue natural de
              Olmedo. Y en Salamanca Professor de la Lengua Griega. Vid. <emph>Bibl. Hisp</emph>.
              tom. 1, pag. 53». <ref xml:id="ref4" target="ref3">Recuérdese lo dicho en la nota 12</ref>.</note>. Debió de nacer en Olmedo<note xml:id="fn11">En el poema
              preliminar de Cuesta (<emph>cf. infra</emph>) incluido en el <emph>Arte griega
              </emph>de Gonzalo Correas (1527) es presentado como «<emph>Olmetanus, in Salmanticensi
                Academia Graecarum literarum doctor</emph>» (texto en De Andrés 1988: 306); Nicolás
              Antonio (1783: 72-73, cit. por Micó 1985: 409) lo considera igualmente
                <emph>Vlmetanus</emph>.</note>, en una fecha que desconocemos. Al menos creció en
            dicha localidad, según declara él mismo en la «Dedicatoria» que redactó para una obra de
            su señor, D. Álvaro de Oca, y que él mismo se encargó de imprimir: la <emph>Alegación
              </emph><emph>sobre el desacato de un clérigo a ciertos ministros,</emph> publicada en
            Granada sin fecha<note xml:id="fn12">Sobre esta obra véase <ref xml:id="ref3" target="ref4">n. 10</ref>, así como,
              <ref xml:id="ref3" target="ref5"><emph>infra</emph>, § 3</ref>.</note>. Según esta declaración, «criéme en Olmedo con padre
            Maestro de buenas letras, i casi supe formar primero las Griegas i Latinas que las
            Españolas». Esta esmerada educación lo facultó para dedicarse a la enseñanza
            prematuramente, sucediendo a su padre<note xml:id="fn13"> «Sucedile [<emph>sc. </emph>a
              su padre] en enseñar, cuando la edad era de aprender», declara Cuesta en la misma
              «Dedicatoria» (Micó 1985: 411).</note>, antes de trasladarse a Salamanca para
            dedicarse fervorosamente a su vocación<note xml:id="fn14"> «Pasé a Salamanca deseoso de
              luz pura, que sólo assí se goza el sol sin nieblas» (en «Dedicatoria», <emph>cf.
              </emph>Micó 1985: 411).</note>. Se casó con doña Juana de Paz, con quien tuvo un hijo
            que profesaría como fraile agustino en Salamanca el 15 de agosto de 1629. El hijo, que
            gracias a su dominio del griego, suplía ocasionalmente a su padre, partió hacia 1635 a
            Filipinas, donde permaneció hasta su muerte en 1662<note xml:id="fn15"> Véase Micó 1985:
              409, que remite a Thyrso López Bardón, <emph>Monastici agustiniani</emph>, II,
              Valladolid, 1903, p. 374, y P. Gregorio de Santiago Vela, <emph>Ensayo de una
                biblioteca ibero-americana de la Orden de San Agustín</emph>, II, Madrid, 1915, p.
              196.</note>.</p>
          <p>En Salamanca Andrés Cuesta se dedicó en particular a las lenguas, asistiendo a las
            clases de Gonzalo Correas, a cuya <emph>Arte griega</emph> (Valladolid, 1627) contribuyó
            con un poema griego acompañado de su versión latina (¡en prosa!), en que, presentado
            como doctor, alaba la claridad y brevedad de la obra<note xml:id="fn16"> Texto en De
              Andrés 1988: 306-307. </note>. Con el apoyo, según manifiesta el propio Cuesta<note
              xml:id="fn17"> En el prólogo de la mencionada <emph>Alegación </emph>(Micó 1985: 412):
              «Primero recebí en ella [<emph>sc. </emph>la Universidad de Salamanca] beneficios, que
              tuviese tienpo para merezerlos. Pues con el aliento de v.m. i el crédito de aquellos
              grandes maestros en lenguas, alcanzé luego un partido de Griego». La lista de «Autores
              ilustres y célebres...» (véase n. 10) lo tilda de «gran Maestro de la lengua Latina i
              Griega i eruditísimo en las letras de humanidad» (cit. por Micó 1985: 409).</note>,
            del mencionado don Álvaro de Oca, llegó a ganar con precocidad puestos docentes, como
            una cátedra de menores de griego<note xml:id="fn18"> El correspondiente acuerdo del
              claustro es reproducido en De Andrés 1988: 370.</note>, que desempeñó entre 1627 y
            1630, coincidiendo con la de su maestro Gonzalo Correas (1615-1631)<note xml:id="fn19">
              «Don Andrés fue, en efecto, catedrático de griego en la Universidad de Salamanca entre
              los años 1627 y 1630, coincidiendo con otra cátedra de su maestro Gonzalo Correas
              (1615-1631), quien ya había llevado la misma que su discípulo entre 1599 y 1615» (Micó
              1985: 412, remitiendo a Esperabé Arteaga 1917: 455). El propio Correas, en el título
              de la <emph>Alegación</emph>, se refiere a sí mismo como «catedrático de Griego en la
              Reina de las Universidades». Nicolás Antonio (1783: 72-73) simplemente se refiere a
              Cuesta como profesor de griego en Salamanca (<emph>«Graecae linguae professor
                Salmantinus</emph>»).</note>. Enriqueta de Andrés aporta detalles al respecto en una
            breve semblanza del helenista<note xml:id="fn20"> De Andrés 1988: 64.</note>: su
            nombramiento como catedrático tuvo fecha del 15 de enero de 1627; era opositor único; el
            examen incluyó sendos capítulos de Luciano y Homero; «el examinador fue Gonzalo Correas,
            que dijo que Andrés de la Cuesta era muy hábil y suficiente en la lengua griega y que
            merecía que se proveyera en él dicha cátedra»<note xml:id="fn21"> De Andrés 1988: 64.
            </note>; su ausencia se verifica poco antes del 18 de marzo de 1630, fecha en que tiene
            lugar el examen de quien lo sustituiría, Lorenzo Velasco.</p>
          <p>Efectivamente, en 1630 Cuesta abandonaba Salamanca, al partir para Granada acompañando
            como secretario a su patrocinador, Oca, que había sido nombrado oidor en la Chancillería
            el año anterior<note xml:id="fn22"> Martínez Arce 2020.</note>. Ello lo llevaba, como
            subraya Micó<note xml:id="fn23"> Micó 1985: 415.</note>, a «uno de los más importantes
            focos del gongorismo», en el que debió de intervenir activamente. De hecho, sus
              <emph>Notas </emph>al <emph>Polifemo, </emph>como hemos visto, las emprendió «a
            persuasión» de Vázquez Siruela, según declaración de este en su mencionada «Lista»<note
              xml:id="fn24"> Cita el fragmento Micó (1985: 409).</note>. Entre sus cometidos estuvo
            el de ordenar los papeles de su señor<note xml:id="fn25"> «Vine con buena ocasión a este
              Reino de Granada i a su casa de v. m. con la [<emph>sc. </emph>ocasión] de reduzir sus
              papeles a disposición. Dexé en orden muchos: i de los que sobravan llevéme algunos, i
              entre otros este» («Dedicatoria» a la <emph>Alegación</emph>, en Micó 1985:
              411).</note>. Muy poco después, el 21 de abril de 1631, este fue depuesto de su cargo,
            a consecuencia, según parece, de un conflicto con la Inquisición, y nombrado oidor en la
            Chancillería de Valladolid. Sin embargo, Cuesta debió de quedarse en Granada, donde
            procedió a imprimir, por cuenta propia, según su testimonio, la mencionada
              <emph>Alegación</emph> de su protector, un escrito militante que apoya la autoridad
            del poder civil frente a la inmunidad de la Iglesia, en cuya elaboración probablemente
              participó<note xml:id="fn26"> «Olvidando mis libros, sólo bivo con esta
                <emph>Alegación</emph>, i casi la tengo toda de memoria, estimando más ser su
              padrino que autor de muchos libros» («Dedicatoria» a la <emph>Alegación, </emph>cit.
              por Micó 1985: 411). Sobre el tenor del escrito, véase Micó 1985: 411, n. 42: «Es la
                <emph>Alegación </emph>un tratado sobre la jurisdicción real en los delitos de los
              eclesiásticos. En su calidad de catedrático de Vísperas en Cánones y de oidor (juez en
              lo civil), don Álvaro quiere poner coto a los privilegios excesivos a que se aferran
              algunos religiosos; desea que su obra sea ‘desengaño del que piensa que la inmunidad
              preserva de todo’» (fol. 10r), No se puede descartar que la aparente publicación
              unilateral del libro por parte de Cuesta fuera en realidad una decisión acordada con
              su señor para ahorrarle críticas.</note>. La publicación aparece sin fecha, pero no
            debió de ser muy posterior a la marcha de Oca, pues, como observa Micó<note
              xml:id="fn27"> Micó 1985: 415. Véase además Martínez Arce 2020.</note>, en su elogiosa
            «Dedicatoria» no hay menciones de los importantes nombramientos con los que fue
            distinguido en 1633 −regente del Consejo Real de Navarra− y 1635 −caballero de la Orden
            de Santiago−. Por otra parte, según razona Micó, todas las obras gongoristas de Cuesta
            son, muy probablemente, anteriores a la muerte de Lope (<emph>cf. infra</emph>). Todas
            ellas quedaron inconclusas: las interrumpió su muerte prematura, a la que hacen
            referencia las fuentes, sin recoger su fecha<note xml:id="fn28"> «Cogióle la muerte en
              medio desta obra (<emph>sc.</emph> la traducción latina del <emph>Polifemo</emph>)»,
              afirma la mencionada lista de «Autores ilustres y célebres que an comentado, apoyado,
              loado y citado las poesías de D. Luis de Góngora», concluida algo después de 1642
              (Micó 1985: 413 y 415). «Murió muy mozo i dexó la obra imperfecta», afirma, al
              comienzo de sus <emph>Notas</emph>, el apunte marginal del compilador (BNE, ms. 3906,
              f. 282r).</note>.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head><ref xml:id="ref5" target="ref3">3. Las obras de Andrés Cuesta y su cronología</ref></head>
          <p>En opinión de Micó, aunque carecemos de «criterios seguros», todos los «trabajos
            gongorinos de Andrés Cuesta fueron escritos poco tiempo después de las <emph>Lecciones
            </emph>de Pellicer», publicadas en 1630<note xml:id="fn29"> Micó 1985: 412 y
            415.</note>, y seguramente, como hemos anticipado, antes de la muerte de Lope de Vega
              (1635)<note xml:id="fn30"> Micó (1985: 415) se apoya sobre todo en dos hechos: en la
                <emph>Censura </emph>Cuesta se refiere a Lope († 1635), efectivamente, como vivo;
              además, en sus elogios a Oca no menciona sus importantes nombramientos de 1633 y 1635
                (<emph>cf. supra</emph>). </note>. Por otra parte, como se ha dicho, todos ellos
            están inacabados<note xml:id="fn31"> Micó 1985: 418-419.</note>. Pero vayamos por
            partes. Las obras conocidas de Cuesta son cinco:</p>
          <list rend="justify">
            <item>El epigrama griego acompañado de traducción latina en prosa publicado en los
              preliminares del <emph>Arte griega</emph> de Gonzalo Correas (Valladolid, 1627), el
              maestro de Cuesta en las aulas salmantinas. El autor, presentándose como «doctor»,
              alaba en la composición la claridad y brevedad de la obra de su maestro<note
                xml:id="fn32"> Puede leerse el texto competo, como se ha dicho, en De Andrés 1988:
                306-307. </note>.</item>
            <item>Las <emph>Notas </emph>al <emph>Polifemo.</emph> Ocupan los f. 282r-435v del ms.
              3906 de la BNE. Están inacabadas: terminan en la octava LIV<note xml:id="fn33"> Micó
                (1985: 419) conjetura que tal interrupción se debió al «entusiasmo por la
                  <emph>Alegación </emph>o la muerte».</note>. Según señala el autor (el humanista a
              la sazón afincado en Granada Martín Vázquez Siruela, según se admite comúnmente<note
                xml:id="fn34"> Véase n. 10.</note>) de la lista de «Autores ilustres y célebres que
              an comentado [...] las poesías de D. Luis de Góngora» (concluida algo después de
                1642<note xml:id="fn35"> Micó 1985: 409, 413 y 415.</note>), la obra fue escrita «a
              persuasión mía»<note xml:id="fn36"> Cita el fragmento Micó (1985: 409).</note>. Ello
              supone que su composición es posterior a la llegada de Cuesta en Granada, que tiene
              lugar en 1630. Su objetivo era, según declara el autor, «mostrar infinitos delirios de
              los intérpretes de don Luis»<note xml:id="fn37"> Micó 1985: 416.</note>. Como señala
              Micó, «las burlas más mordaces van siempre» contra Pellicer, cuyas <emph>Lecciones
                solemnes </emph>aparecieron en 1630, «aunque con censuras y privilegios que remontan
              a 1628»<note xml:id="fn38"> Micó 1985: 415-416.</note>. La opinión de Micó es que la
              obra debió de ser compuesta entre 1630 y 1635<note xml:id="fn39"> Micó 1985:
                412.</note>.</item>
            <item>La traducción parcial del <emph>Polifemo </emph>en hexámetros latinos<note
                xml:id="fn40"> Micó 1985: 415: «En Granada, por petición ajena, emprendió Cuesta su
                comentario del <emph>Polifemo</emph>, y, como también hicieron otros,<hi rend="b"
                > </hi>tentó una traducción latina del poema».</note>. Ocupa los ff. 405r-406v del
              ms. 3906 de la BNE<note xml:id="fn41">El autor de la lista de «Autores ilustres y
                célebres que an comentado, apoyado, loado y citado las poesías de D. Luis de
                Góngora», declara en ella que Cuesta «comenzó a traducir el mesmo poema [<emph>sc.
                </emph>el <emph>Polifemo</emph>] en verso latino elegantísimo.</note>. El autor de
              la lista de «Autores ilustres y célebres...» apunta a la muerte prematura de Cuesta
              como causa de que esta obra haya quedado inacabada<note xml:id="fn42">«Cogióle la
                muerte en medio desta obra» (cit. por Micó 1985: 409).</note>. De ello, si es
              cierto, se infiere que, considerando la brevedad de la obra, debió ser compuesta en
              los últimos compases de la vida del autor.</item>
            <item>La <emph>Censura</emph><emph> a las «Lecciones solemnes» de Pellizer</emph>,
              también contenida en el ms. 3906 de la BNE, f. 409r-435v, de mano del autor<note
                xml:id="fn43"> Así lo demuestran las tachaduras, correcciones, etc. que se ven tanto
                en esta obra como en las <emph>Notas </emph>y en la traducción latina del
                  <emph>Polifemo</emph> (Micó 1985: 410). El título de la obra parece deberse al
                colector del códice (<emph>cf. ibid.</emph>).</note>. Es un escrito despectivo y
              burlón contra dicha obra<emph> </emph>de Pellicer. Micó sugiere, como se ha indicado,
              situar su composición antes de la muerte de Lope (1635), basándose sobre todo en una
              alusión al Fénix vivo<note xml:id="fn44"> Micó 1985: 414.</note>. Se encuentra
              inacabado.</item>
            <item>ALEGACIÓN <emph>/</emph><emph> </emph>SOBRE EL DESACATO DE /<emph> </emph>UN
              CLÉRIGO <emph>/ </emph>A <emph>/ </emph>CIERTOS MINISTROS.<emph> / Sacado de entre las
                obras particulares del señor </emph><emph>/ </emph>D. <emph>ÁLVARO DE OCA,
                /</emph><emph> A LVZ.</emph><emph> / </emph>EN GRANADA. /<emph> </emph>POR ANDRÉS
              KUESTA OLMEDANO, <emph>/ C</emph><emph>atedrático de Griego en la
                Reina</emph><emph> </emph><emph>de las Universidades </emph><emph>/</emph><emph>
                SALAMANCA</emph><emph>.</emph><emph> </emph>[Sin impresor, sin año.). Reproduzco la
              cita diplomática mediante la cual recoge Micó<note xml:id="fn45"> Micó 1985:
                408.</note> este impreso, remitiendo «al único ejemplar de que tengo noticia»: BNM,
                3/24654<note xml:id="fn46"> La Biblioteca Provincial de Córdoba custodia otro
                ejemplar (sign. 8/127), disponible en línea en la Biblioteca Virtual de Andalucía
                (&lt;http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?control=BVA20060001861&gt;).
                Nicolás Antonio (1783: 73) se refiere a este libro en términos negativos
                  («<emph>inscripsit se eius libelli auctorem, quem sua in clericalem statum et in
                  sacrorum hominum exemptionem iniquitas statim damnauit</emph>», ‘se incluyó como
                autor [<emph>sc. </emph>de la impresión] de un librito, al que su propia iniquidad
                contra el estatuto de los clérigos y las exenciones de los hombres de la Iglesia
                condenó inmediatamente’) y simplificando −y quizás aclarando un tanto− su título:
                  «<emph>Alegación sobre un desacato de un Clérigo a ciertos Ministros de D. Álvaro
                  de Oca. </emph>Granatae editus». Más información sobre la obrita en Micó,
                especialmente pp. 411-412 y n. 42.</note>. Aunque, como declara el título, se trata
              de una obra de Álvaro de Oca, la recojo en esta lista por el importante papel jugado
              por Cuesta en su publicación, a la que añadió una interesante «Dedicatoria», a la que
              nos hemos referido. De acuerdo con la portada la obra debió de publicarse en Granada.
              Aunque no se indica el año, tuvo que ser en 1631 o poco más tarde, pues ese fue el año
              en que Oca, muy poco después de tomar posesión de su puesto de oidor en la
              Chancillería de Granada, es desplazado a la de Valladolid, a consecuencia, según
              señala Martínez Arce, «de un conflicto con la inquisición»<note xml:id="fn47">
                Martínez Arce, «Álvaro de Oca y Zúñiga» (en línea).</note>: a ello apunta el hecho
              de que Cuesta, en su «Dedicatoria», aún lo saluda como «Oidor en la Real Chancillería
              de Granada»<note xml:id="fn48"> Reproduce la «Dedicatoria», como se ha indicado, Micó
                (1985: 410-11).</note>, pese a que se refiere a él ya como ausente.</item>
          </list>
          <p>Es probable que Cuesta escribiera otras obras, a juzgar por sus indicaciones a estar
            haciendo «tratado aparte» de cuestiones concretas<note xml:id="fn49"> Micó 1985: 418, en
              referencia a <emph>Censura</emph>, 10, 4.</note>. Como quiera que fuera, no nos
            constan.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>4. Contenido y estructura: una versión latina admirablemente literal</head>
          <p>En su versión poética latina del <emph>Polifemo</emph> Cuesta sigue puntualmente el
            relato de Góngora, reproduciendo su contenido y su estructura estrófica. Por
            consiguiente, habida cuenta de que traduce tres octavas, las XXIV, XXV Y
              XXVI,<emph> </emph>más los dos primeros versos de una cuarta, la XXVII, consta de
            cuatro unidades compositivas:</p>
          <list rend="justify">
            <item>Unidad I. Versos 1-9 [= Góngora, octava XXIV (vv. 185-192)]. Acis llega a la
              fuente en la que duerme Galatea.</item>
            <item>Unidad II. Versos 8-16 [= Góngora, octava XXV (vv. 193-200)]. Acis: su belleza,
              sus padres, la adoración que siente por Galatea.</item>
            <item>Unidad III. Versos 17-24 [= Góngora, octava XXVI (vv. 201-208)]. Acis deja tres
              ofrendas a Galatea: almendras, manteca y miel.</item>
            <item>Unidad IV. Versos 25-28 [= Góngora, octava XXVI, vv. 209-210]. Acis se refresca
              con el agua de la fuente.</item>
          </list>
          <p>Quizás por encima de cualquier otro rasgo lo que destaca en la versión de Cuesta es su
            sorprendente literalidad, tan conseguida que su designación como «paráfrasis» casi
            resulta inapropiada. Es un logro admirable, considerando las dificultades del texto
            gongorino por un lado, y, por otro, el hecho de estar expresada en hexámetros latinos,
            por lo demás impregnados de elegancia y sonido clásico. Veámoslo en detalle:</p>
          <div subtype="level3">
            <head>Unidad I, vv. 1-7 (=octava XXIV [OC255.185-192])</head>
            <p>La octava XXIV del <emph>Polifemo</emph> (OC255.193-200) relata, recordemos, mediante
              una única oración, la llegada de Acis, cubierto de sudor en plena canícula, a una
              fuente en la que beber, y su encuentro allí con la ninfa Galatea, dormida. Cuesta la
              vierte fijándose como criterio prioritario la literalidad, pues casi todo responde
              fielmente al texto original: la referencia al calor reinante por medio de la oración
              principal, cuyo sujeto es el Can del verano («latiendo el can del cielo estaba»:
                «<emph>latrabat Canis aestiuus</emph>»), que aparece, como en el original, precedido
              por una doble aposición alusiva a su morada y su aspecto («Salamandria del Sol,
              vestido estrellas»: «<emph>Phoebeos habitans ignes et stellifer omnis</emph>»); la
              adición de una proposición, formalmente subordinada temporal, pero portadora, desde el
              punto de vista lógico, de la acción principal, que es la llegada de Acis, teniendo a
              este como sujeto («cuando, / [...] llegó Acis»: «<emph>cum, </emph>[...] <emph>Acis
                adest</emph>»); la disposición, al inicio de esta, de un inciso parentético para
              describir el aspecto del pastor («polvo el cabello, húmidas centellas / [...]
              sudando»: «<emph>puluere plenus / caesariem </emph>[...]<emph> sudans </emph>[...]»).
              En este punto encontramos una desviación respecto al texto original. Góngora, tras
              mencionar su «cabello», añade un gerundio («sudando») y un complemento directo
              consistente en dos metáforas alusivas a las gotas de sudor, coordinadas mediante la
              característica fórmula «si no» («húmidas centellas, / si no ardientes aljófares»).
              Cuesta se ve forzado a complicar esta sencilla construcción: consigue reproducir más o
              menos la primera metáfora mediante una oración de relativo dependiente de pelo:
                «<emph>simili quae sudans fulgurat astro</emph>» (‘que al sudar centelleaba con
              astros similares’); y para recoger la segunda, dispone un segundo adjetivo, no
              presente en el <emph>Polifemo</emph>, referido a Acis («<emph>et madidus</emph>», ‘y
              empapado’), del que depende una referencia al rostro («<emph>ora</emph>»), también
              ausente del original, mediante un acusativo de relación, y otra, en ablativo
              instrumental, a las gotas de rocío («<emph>pulc</emph><emph>ris
                </emph>[<emph>...</emph>]<emph> roribus</emph>», ‘por bellas gotas de rocío’).</p>
            <p>Tras esta <emph>amplificatio</emph> Cuesta retoma el hilo narrativo de Góngora
              recuperando su literalidad, salvo en un punto: expresa la segunda acción de Acis −que
              sigue a la primera, ‘llegar’− no mediante una oración coordinada copulativa («y [....]
              / su boca dio»), sino mediante una proposición relativa «<emph>qui </emph>[...]
                <emph>hausit</emph>»), que, por cierto, aprovecha para introducir una muy latina −y
              muy gongorina− anástrofe (<emph>blando qui</emph>...)<note xml:id="fn50"> La expresión
                anticipada de un elemento perteneciente a una proposición de relativo −o de otro
                tipo− adelantándolo al propio relativo −o conjunción− introductor es un artificio
                característico por igual de la poesía latina y de la de Góngora; véase Pozuelo Calero 2019: 14 § 68
                (con ejemplos).</note>. Fuera de eso, la fidelidad es total: reproduce el gerundio
              integrado en esta segunda acción mediante un participio de presente concertado
              («viendo»: «<emph>uidens</emph>»); reproduce literalmente la poética referencia al
              sueño de Galatea, expresada como complemento directo de «viendo» («de ambas luces
              bellas / dulce occidente viendo al sueño blando’: «<emph>lumina somno / dulciter
                occubuisse uidens</emph>»); reproduce la oración incidental relativa del original,
              empleando igualmente dos palabras («cuanto pudo»: «<emph>quantum potis</emph>»), y
              reproduce el verbo y complementos de la coordinada («su boca dio y sus ojos [...] al
              sonoro cristal, al cristal mudo»: «<emph>hausit / argutum et tacitum labijs oculisque
                liquorem</emph>» [literalmente ‘bebió con los ojos y los labios el licor sonoro y el
              licor callado’]), conservando el bello paralelismo existente, pero –eso sí lo pierde−
              sin repetir el término «<emph>liquorem</emph>» (‘cristal’).</p>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>Unidad II, vv. 8-16 (=octava XXV [OC255.193-200])</head>
            <p>La octava de Góngora [OC255.193-200] consta de dos oraciones, una (vv. 193-196)
              destinada a presentar a Acis, y la segunda (vv. 197-200) a dar cuenta de su
              enamoramiento. En lo referente a la primera, Cuesta (vv. 8-10) reproduce
              escrupulosamente sus elementos constitutivos:</p>
            <list rend="justify">
              <item>1. El sujeto de la oración («Acis»: «<emph>Acis</emph>»).</item>
              <item>2. El verbo copulativo en pretérito imperfecto («era»:
                «<emph>erat</emph>»).</item>
              <item>3. El atributo, con el mismo sentido gongorino, pero expresado perifrásticamente
                mediante una oración de relativo («un venablo de Cupido»: «<emph>quo figere corda
                  Cupido</emph>» [literalmente ‘aquello con lo que suele Cupido atravesar los
                corazones’]).</item>
              <item>4. Una aposición a Acis destinada a dar cuenta de sus padres. Consta de tres
                subelementos: </item>
              <list>
                <item>4.1. Un participio de pasado, dispuesto, como en el original, al final de la
                  construcción, que actúa como núcleo de la aposición («habido»:
                    «<emph>cretus</emph>»).</item>
                <item>4.2. La expresión del nombre del padre, acompañada de una aposición referente
                  a su naturaleza, como complemento agente −o circunstancial de lugar, si se
                  prefiere, expresando origen− («de un fauno, medio hombre, medio fiera»:
                    «<emph>semifero fauno</emph>»).</item>
                <item>4.3 La expresión del nombre de la madre, acompañada de una aposición referente
                  a su condición de ninfa, con dos leves variaciones: Cuesta presenta a Simetis en
                  coordinación con el fauno y sin el adjetivo que galantemente le dedica Góngora
                  («en Simetis, hermosa ninfa»: «<emph>n</emph><emph>ymphaque Simethide</emph>»).
                  Ambos cambios son favorecidos sin duda por la imitación de Ov. <emph>met</emph>.
                  13,750 «#<emph>Acis erat</emph># #<emph>Fauno</emph> #<emph>nymphaque Symaethide
                    cretus</emph>#», lugar que, evidentemente, Góngora había imitado a su
                  vez.</item>
              </list>
              <item>5. El verso final, constituido por una aposición bimembre. En el texto gongorino
                ambos miembros aparecen yuxtapuestos, y están formados por sendos sustantivos
                seguidos de sus respectivos complementos del nombre (v. 196 («Gloria del mar, honor
                de su ribera»). Por lo demás, la aposición resulta ambigua: es posible interpretarla
                como referida a Simetis o a Acis<note xml:id="fn51"> Sobre esta anfibología y las
                  lecturas propuestas véase Micó 2001: 48-49; Ponce Cárdenas 2017: 264.</note>.
                Cuesta reproduce el verso con variaciones muy leves: coordinación en lugar de
                yuxtaposición, adición de un adjetivo en el segundo miembro y, quizás lo más
                relevante, adición inicial del deíctico <emph>«</emph><emph>ille</emph>»<note
                  xml:id="fn52"> Mismo uso de ‘<emph>ille</emph>’ que en VERG. <emph>Aen</emph>. 1,3
                    «...<emph>multum ille et terris iactatus et alto</emph>».</note>, que refiere la
                aposición a Acis eliminando la anfibología («<emph>I</emph><emph>lle decus maris
                  atque suae par gloria ripae</emph>»).</item>
            </list>
            <p>En cuanto a la segunda frase, hay que advertir previamente que Cuesta sigue en este
              punto, como evidencia en sus <emph>Notas</emph>, el texto gongorino de Pellicer (1630:
              cols. 181-182):</p>
            <quote>
              <l>...ribera:</l>
              <l>al bello imán, al ídolo dormido,</l>
              <l>azero sigue, idólatra venera:</l>
              <l>rico de...</l>
            </quote>
            <p>Es una versión minoritaria de la transmisión del texto, pero que ha seguido
              editándose: la encontraremos, defendida enfáticamente, en la edición de Adolfo de
              Castro para la <emph>BAE</emph> (De Castro 1854: 460)<note xml:id="fn53"> «...ribera;
                / al bello imán, al ídolo dormido, / acero sigue, idólatra venera; / rico de...». En
                una nota al pasaje De Castro añadía: «Así Pellicer; los demás dicen equivocadamente:
                ‘El bello imán, el ídolo dormido / que acero sigue, idólatra venera’». Dámaso Alonso
                recoge esta lectura como variante en su edición comentada (1980: 319), asignándola a
                Pellicer «y otros». </note>, o incluso en una edición reciente como la bilingüe de
              Gallimard, dirigida por Nadine Ly (1995: 386)<note xml:id="fn54">«...ribera; /
                Al bello imán, al ídolo dormido, / Acero sigue, idólatra venera; / Rico
                de...».</note>. La diferencia con la versión editada habitualmente en las ediciones
              modernas, «El bello imán, el ídolo dormido, / que acero sigue, idólatra venera»
              (OC255.98), es la introducción con la preposición ‘a’ de los complementos directos y,
              sobre todo, la supresión del relativo ‘que’, la cual permite el pleno equilibrio de la
              correlación. Efectivamente, la presencia del ‘que’ convierte la proposición «acero
              sigue» en un determinador derivado del CD «bello imán», en tanto que el segundo verbo,
              «venera», es el rector de ambos complementos directos, «imán» e «ídolo». Eso supone,
              como subraya Dámaso Alonso<note xml:id="fn55"> Alonso 1980: 150.</note>, cierto
              menoscabo a la correlación, al estar ambos verbos a distinto nivel sintáctico en
              relación con los dos miembros del verso anterior.</p>
            <p>En definitiva, la estructura de la versión de Cuesta coincide, con leves diferencias,
              con la del texto seguido por Pellicer y refleja su voluntad habitual de
              literalidad:</p>
            <list rend="justify">
              <item>1. CD1 + CD2 en asíndeton («Al bello imán, al ídolo dormido»: «<emph>Herculis
                  hanc pulcram gemmam, hanc e marmore pulcro / sopitam effigiem</emph>»). Nótese que
                en ambas versiones los dos aparecen yuxtapuestos, en asíndeton.</item>
              <item>2. Verbo 1 + determinador referido al sujeto («acero sigue»: «<emph>sequitur
                  quasi ferreus</emph>») + Verbo 2 + determinador referido al sujeto («idólatra
                venera»: «<emph>atque sacro prosequitur cultu</emph>»). En este caso Cuesta añade
                una conjunción copulativa que no está en el original.</item>
              <item>3. Extensión: nuevo adjetivo referido al sujeto («rico»:
                «<emph>praediues</emph>») seguido de las referencias, a través de perífrasis, a los
                tres presentes que el pastor obsequiará a la ninfa («de cuanto el huerto ofrece
                pobre / rinden las vacas y fomenta el robre»: «<emph>eorum / pomiferis pauper quae
                  truncis procreat hortus / dant foetae quoties implent mulctralia uaccae / et fouet
                  exessum duro sub cortice robur</emph>»). Los verbos usados manifiestan la voluntad
                de literalidad de Cuesta («ofrece», «rinden», «fomenta»: «<emph>procreat</emph>»,
                  «<emph>dant</emph>», «<emph>fouet</emph>»). Sin embargo, en esta ocasión
                encontramos, en las tres referencias, sendos añadidos de su cosecha: los huertos
                tienen frutales (<emph>«</emph><emph>pomiferis </emph>[...] <emph>truncis</emph>»),
                las vacas son productivas y llenan de leche los cubos («<emph>foetae quoties implent
                  mulctralia</emph>», imitando a Virgilio, <emph>georg</emph>. 3,176-177 «<emph>nec
                  tibi fetae / more patrum nivea implebunt </emph>#<emph>mulctraria vaccae</emph>#»)
                y el roble está carcomido y produce la miel bajo su dura corteza («<emph>exessum
                  duro sub cortice</emph>», imitando a Ovidio, <emph>met.</emph> 1,553 «<emph>#novo
                  sub cortice pectus#</emph>»). Gracias a estas adiciones la octava es vertida en
                nueve hexámetros.</item>
            </list>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>Unidad III, vv. 17-24 (=octava XXVI [OC255.201-208])</head>
            <p>Cuesta traslada esta octava, en cambio, en ocho versos justos, conservando además
              escrupulosamente la estructura oracional gongorina. La primera oración (OC255.17-20)
              la vierte conservando el mismo número de versos del original, cuatro, y los mismos
              elementos sintácticos: un primer CD («El celestial humor recién cuajado»: «<emph>illud
                teneram concretum nuper in escam / </emph>[...] <emph>nectar</emph>») , amplificado
              por una proposición de relativo («que la almendra guardó, entre verde y seca»:
                «<emph>quod pallore uirens seruauit amygdala mixto</emph>»), el verbo principal («se
              lo puso al lado»: «<emph>apposuit</emph>»), el circunstancial («en blanca mimbre»:
                «<emph>niueo </emph>[...] <emph>uimine</emph>») y un segundo CD compuesto −por
              cierto, expresado con la misma <emph>disiunctio </emph>(esto es, hipérbaton)
              gongorina− («y un copo [...] de manteca»: «<emph>lactis et astricti </emph>[...]
                <emph>glebam</emph>») con su respectivo circunstancial («en verdes juncos»:
                «<emph>iunci sub gramine</emph>»).</p>
            <p>Las ligeras variaciones se reducen a la indicación explícita del complemento
              indirecto de la oración principal, «<emph>nymphae</emph>», expresado pronominalmente
              por Góngora («<emph>se</emph> lo puso», OC255.203), a la pérdida del significativo
              calificativo que da Góngora al néctar originador de las almendras, «celestial»
              (OC255.17), y a la adición de «<emph>teneram</emph> [...] <emph>in escam</emph>»
              (‘para que fuese de tierno comer’) con que amplifica la calificación «recién cuajado»
                («<emph>concretum nuper</emph>»), referida igualmente a dicho concepto<note
                xml:id="fn56"> Quizás la intención de Cuesta ha sido sustituir (o compensar) el
                ignorado adjetivo gongorino «celestial» por la expresión <emph>«teneram </emph>[...]
                  <emph>in escam</emph>», realizando una interpretación del término.</note>.</p>
            <p>La segunda parte de la octava da cuenta, mediante una nueva oración sin verbo −se
              sobreentiende el de la precedente−, de la tercera de las ofrendas de Acis a Galatea,
              un panal de miel; Cuesta vierte con escrupulosa fidelidad los elementos que desgrana
              secuencialmente el texto gongorino: en primer lugar el recipiente que lo contiene («En
              breve corcho, pero bien labrado»: «<emph>Cortice non grandi, sed quem bene dextra
                poliuit</emph>», literalmente ‘en un corcho no amplio, mas pulido por mano
              habilidosa’), a continuación el propio panal, designado primero metafóricamente («Un
              rubio hijo de una encina hueca»: «<emph>Flauum quodque cauae quercus decerpsit ab
                aluo</emph>», literalmente ‘un rubio y que tomó del seno de una encina hueca’) y
              después explícitamente («dulcísimo panal»: «<emph>fauum praedulcem</emph>»), y por
              último una proposición de relativo ponderadora de su origen, el néctar de la primavera
              («a cuya cera / su néctar vinculó la primavera»: «<emph>cuius in unam / ceram
                nectareos flores noua protulit aestas</emph>», literalmente ‘a cuya cera una cedió
              el incipiente estío sus flores nectáreas). Las ampliaciones, entre las que destaca la
              adición de un verbo propio a la oración («<emph>obtulit</emph>», ‘le ofreció’ −en el
              texto gongorino se sobreentiende el verbo de la oración precedente−), son muy leves;
              por otra parte, se antojan inevitables para mantener el mismo número de versos, dada
              la mayor longitud del hexámetro.</p>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>Unidad IV, vv. 25-26 (octava XXVII, vv. 1-2 [OC255.209-210])</head>
            <p>La sintaxis del texto gongorino (OC255.209-210) es muy sencilla. Consta de dos
              sucintas oraciones coordinadas copulativamente («al arroyo da las manos», «y con ellas
              las ondas a su frente»), ambas con el verbo ‘da’ como núcleo, que en la segunda está
              elidido; precediendo a la primera aparece un predicativo de su sujeto («caluroso»).
              Los dos versos siguientes, no traducidos por Cuesta, que interrumpe en este punto su
              versión, aportaban un complemento circunstancial de lugar («entre dos mirtos»),
              implementado con una proposición relativa. </p>
            <p>Por lo que respecta a la versión de Cuesta, el ms. presenta dos versiones distintas:
              la que ocupa los vv. 25-26, comienza reproduciendo con literalidad la primera de las
              proposiciones coordinadas («<emph>At mox ille manus lymphis dat</emph>», ‘Pero luego
              da sus manos a las linfas’), en la que integra el predicativo mediante una discutible
              construcción latina («<emph>feruidus aestu</emph>», ‘sofocado por el calor’; véase la
              nota a la traducción). Acto seguido, en el verso siguiente inicia fielmente la versión
              de la segunda oración, precedida de la conjunción coordinada copulativa,
                «<emph>atque</emph>». Sin embargo, a continuación introduce una variación, al
              convertir el contenido de la oración en un sintagma participial («<emph>cauis tollens
                undam de flumine palmis</emph>», literalmente ‘levantando agua del río con sus
              palmas ahuecadas’) destinado evidentemente a integrar una oración futura no
              desarrollada, pues el texto se interrumpe abruptamente en este punto. En cualquier
              caso, la solución adoptada creaba un problema de difícil solución: cómo continuar, con
              qué verbo principal proseguir la iniciada segunda coordinada, dado que el contenido de
              la oración gongorina quedaba ya íntegramente recogido en el mencionado sintagma
              preposicional, a falta sólo del circunstancial de lugar («a su frente»). Tal vez por
              esa razón Cuesta interrumpe su paráfrasis y da inicio a continuación en el manuscrito
              a una nueva versión de los dos mismos versos gongorinos (OC255.209-210). Sin embargo,
              el resultado acaba siendo muy similar: en el primer verso cambia la sencilla
              construcción «<emph>manus</emph> [...] <emph>dat</emph>» por «<emph>porrexit
                brachia</emph>», más propia de la poesía clásica (<emph>cf. </emph>nota <emph>ad
                loc.</emph>), y «<emph>feruidus aestu</emph>» por «<emph>aestu ille calens</emph>»
              (con «<emph>ille calens</emph>» como enmienda marginal a una primera versión
                «<emph>fervens</emph>»), y en el segundo reproduce la construcción previa,
              introduciendo sólo leves alteraciones del orden de palabras encaminadas a aproximar el
              verso aún más a la fuente seguida, <hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 8,69-70
                «<emph>rite #cauis undam de flumine palmis# / sustinet</emph>». Tras esto, la
              paráfrasis se interrumpe definitivamente. El manuscrito incluye un último verso, pero
              se trata sin más de la anotación de un verso de Ovidio (<emph>met.</emph> 3,521) que
              no tiene relación alguna con el argumento de la octava. </p>
            <p>En definitiva, resulta evidente que el ideal de Cuesta ha sido la fidelidad máxima al
              texto de Góngora. Se reconocen en su versión pautas como la de mantener los usos
              morfosintácticos del original (por ejemplo, suele verter el gerundio mediante
              participio de presente [OC255.188 «sudando»: v. 3 <emph>sudans</emph>]), la secuencia
              oracional de coordinaciones y subordinaciones (así OC255.186 «latiendo el can del
              cielo estaba, cuando...»: v. 2 «<emph>latrabat Canis aestiuus, cum...</emph>»), e
              incluso el orden de palabras (el del v. 2, «<emph>latrabat Canis aestiuus, cum,
                puluere plenus</emph>», reproduce el de OC255.186, «latiendo el can del cielo
              estaba, cuando, / polvo el cabello»; el de v. 6, «<emph>dulciter occubuisse
                uidens</emph>», reproduce el de OC255.190, «dulce occidente viendo»); asimismo evita
              dejar términos del original sin recoger −son escasas las excepciones como ‘hermosa’ y
              ‘celestial’ (OC255.195 y 201) −.</p>
            <p>En el apartado de las variaciones lo que más destaca son las amplificaciones. Son de
              tres tipos: por un lado están los añadidos leves, de relleno, impuestos por las
              exigencias de un verso, el hexámetro latino, algo más largo que el endecasílabo
              castellano (obsérvese que la octava vertida quizás con mayor literalidad, la XXIV [=
              vv. 1-7] ocupa, justamente, siete versos en la versión latina); es el caso de la
              adición del participio en el v. 19 «<emph>niueo contentum uimine</emph>», versión de
              OC255.203 «en blanca mimbre», o de la referencia expresa a la mano en el v. 21
                «<emph>sed quem bene dextra poliuit</emph>», versión de OC255.205 «bien labrado», o
              a las flores en el v. 24 «<emph>nectareos flores</emph>», versión de v. OC255.208 «su
              néctar».</p>
            <p>En segundo lugar están las perífrasis que encontramos ocasionalmente en lugar de
              términos castellanos. Las hay de dos clases: algunas parecen forzadas por la falta de
              equivalencia exacta en latín de la expresión gongorina; es el caso de secuencias como
              v. 1 «<emph>Phoebeos habitans ignes</emph>» (literalmente ‘morador de los fuegos de
              Febo’) por la audaz metáfora «salamandria del Sol» (OC255.185), v. 11 «<emph>Herculis
                hanc pulcram gemmam</emph>» (literalmente ‘a esta bella gema hercúlea’) por «el
              bello imán» (OC255.197)<note xml:id="fn57"> Véase la nota a la traducción.</note>, vv.
              11-12 «<emph>hanc e marmore pulcro / sopitam effigiem</emph>»(literalmente ‘a esta de
              mármol bello efigie dormida’) por «el ídolo dormido (OC255.197) −ante la dificultad de
              verter el término ‘ídolo’−, o v. 22 «<emph>quodque cauae quercus decerpsit ab
                aluo</emph>» (literalmente ‘y cosa que tomó del seno de una encina hueca’) por «un
              rubio hijo de una encina hueca» (OC255.206); otras veces parecen responder al gusto
              del poeta o a sus necesidades métricas: es el caso de v. 8 «<emph>solitus quo figere
                corda</emph>» <emph>Cupido </emph>(literalmente ‘lo que suele Cupido clavar en los
              corazones’) por «un venablo de Cupido» (OC255.193).</p>
            <p>El tercer tipo de amplificación son las de carácter notablemente más libre que
              encontramos, excepcionalmente, en los vv. 14-16:</p>
            <quote>
              <l>pomiferis pauper quae <hi rend="b">truncis</hi> procreat <hi rend="b"
                >hortus</hi>,</l>
              <l>dant <hi rend="b">foetae quoties implent mulctralia</hi> uaccae</l>
              <l>et fouet <hi rend="b">exessum duro sub cortice</hi> robur</l>
            </quote>
            <quote>(literalmente ‘cuanto produce el pobre huerto de sus pomíferos árboles, / dan las
              vacas paridas cada vez que llenan los cubos del ordeño / y favorece el roble carcomido
              bajo su dura corteza’),</quote>
            <p>por «cuanto el huerto ofrece, pobre, / rinden las vacas y fomenta el robre»
              (OC255.199-200); los añadidos (destacados en negrita) parecen responder sin más al
              ideal humanista de incorporar clichés de la gran poesía clásica a los versos latinos
              de nueva creación (véase el aparato de fuentes [§ 5.3], <emph>ad loc.</emph>), que se
              habría impuesto en este caso, curiosamente, sobre el ideal de fidelidad máxima.</p>
          </div>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head><ref xml:id="ref2" target="ref1">5. [Fuentes] La versión de Cuesta: un viaje de vuelta a las fuentes del
            Polifemo</ref></head>
          <div subtype="level3">
            <head>5.1. <emph>La imitatio auctorum</emph></head>
            <p>La paráfrasis de Cuesta se debate entre dos ideales no siempre fáciles de conciliar.
              Por un lado, el de la fidelidad máxima al venerable texto de don Luis. Por otro, el de
              la imitación de la poesía latina clásica. Y es que para los poetas latinos de la época
              moderna no es suficiente someter sus frases a la gramática y la prosodia del latín.
              Además, el poema debe <emph>imitar a los poetas de la Antigüedad</emph>, debe evocar
              la gran poesía clásica, modelo indiscutible de elegancia y perfección<note
                xml:id="fn58"> El título de una de los manuales más difundidos en la época sobre
                versificación en latín, es elocuente: me refiero al <emph>De Carminibus ad veterum
                  imitationem artificiose componendis</emph> [que podríamos traducir ‘Sobre la
                composición artificiosa de poemas imitando a los antiguos’] de Georgius Sabinus,
                impreso decenas de veces, a menudo como apéndice de los <emph>Epitheta </emph>de
                Ravisio Téxtor (por ejemplo en Téxtor 1580). Sobre esta poética de la
                  <emph>imitatio</emph> véase Laguna 2000: especialmente 426-427, quien, amén de
                aportar bibliografía, cita como muestra declaraciones como la de El Brocense en el
                prólogo a su comentario a Garcilaso: «digo, y afirmo, que no tengo por buen poeta al
                que no imita los excelentes antiguos» (Brocense 1766: vol. IV p. 36).</note>. El
              procedimiento para alcanzar este ideal es incluir en los versos expresiones genuinas
              de los poetas clásicos<note xml:id="fn59"> Sobre el «latín de laboratorio» y los tipos
                de «calcos» (textuales totales y parciales, contextuales, textuales-contextuales),
                véase Maestre Maestre 1987: XLVI-LVII; Maestre Maestre 1985; Maestre Maestre 1990.
                Son interesantes las precisiones que introduce Galán Sánchez 2007.</note>. Estas
                <emph>iuncturae</emph> aportarán a los poemas modernos el deseado <emph>sabor
                romano</emph>, del mismo modo que a los edificios renacentistas se lo aporta el uso
              de los elementos formales que se detectan en los vestigios arquitectónicos de la Roma
              antigua. </p>
            <p>Partiendo de esto, podemos decir que las fuentes de la paráfrasis de Cuesta son de
              dos órdenes. El primero lo representa, obviamente, el propio <emph>Polifemo</emph>,
              que es el hipotexto fundamental. El segundo son las obras de las que extrae los
              clichés para elaborar sus versos. Resulta interesante observar cómo los pasajes en que
              incorpora secuencias de este tipo resultan más artísticos, desde la óptica de la
              estética imitativa. En cambio, cuando Cuesta les da la espalda en pro de la fidelidad
              al texto de Góngora, el resultado habitualmente es más pobre. Así, por ejemplo, el v.
              3 de la paráfrasis, «<emph>simili quae sudans fulgurat astro</emph>», traduce el
              gongorino «húmidas centellas / [...] sudando» evocando a Estacio (un autor muy
              apreciado en la cultura humanista), <emph>Theb</emph>. 5,440 «<emph>simili coma
                #fulgurat astro#</emph>»<note xml:id="fn60"> Con el signo
                <emph>#...#</emph> indicamos la coincidencia de posición métrica en el
                hexámetro.</note>(«su cabellera [<emph>scil. </emph>la de Cástor y Pólux] brilla con
              la misma estrella», es decir, «despide los mismos destellos»). Ello inviste al verso
              de la profundidad y la belleza canónica asociada a la Antigüedad. En cambio, una
              expresión de la paráfrasis como v. 6 «<emph>Dulciter occubuisse uidens</emph>»,
              versión casi literal de OC255.190 «Dulce occidente viendo», al carecer de respaldo
              clásico aparece como prosaica, como impostada. En cualquier caso, hay que destacar la
              habilidad de Cuesta para elaborar habitualmente una versión a la vez fiel y respaldada
              por la poesía antigua. Valga como muestra la siguiente: «Llegó Acis» (OC255.189) lo
              vierte «<emph>Acis adest</emph>» (v. 5), siguiendo otro principio de verso idéntico de
              Virgilio, de factura y sonido análogo, pero con un protagonista diferente: <emph>Aen.
              </emph>7,577 «#<emph>Turnus adest</emph>#».</p>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>5.2. Tipos de calcos</head>
            <p>Los <emph>calcos </emph>o <emph>loci similes </emph>de Cuesta, siguiendo la tipología
              establecida hace tiempo por José María Maestre<note xml:id="fn61"> Maestre 1987:
                XLVI-LVII.</note>, son de varios tipos: </p>
            <p>1. <emph>Textuales totales</emph>, que reproducen literalmente la fuente: </p>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Ov</hi>. met. 13,750 <emph>#</emph><emph>Fauno</emph><emph> nymphaque Symaethide
                  cretus#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 9 <emph>#fauno </emph><emph>n</emph><emph>ymphaque
                  Simethide cretus</emph><emph>#</emph></item>
            </list>
            <p>2. <emph>Textuales parciales</emph>, más frecuentes que los anteriores,
              caracterizados por presentar variantes: </p>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Stat</hi>. Theb. 5,440 <emph>simili coma #fulgurat
                astro#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 3 <emph>simili quae sudans #fulgurat
                astro#</emph></item>
            </list>
            <p>3. <emph>Textuales-contextuales</emph>, que reproducen el contexto y algunos términos
              de la fuente:</p>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Manil</hi>. 5,207 <emph>Exoriturque Canis latratque Canicula
                  flamma</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 2 <emph>Latrabat Canis aestiuus.</emph></item>
            </list>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Verg</hi>. georg. 3, 176-177 <emph>nec tibi fetae / more patrum
                  nivea implebunt #mulctraria vaccae#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 15 <emph>Dant foetae quoties implent
                  </emph><emph>#</emph><emph>mulctralia uaccae</emph><emph>#</emph></item>
            </list>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Verg</hi>. Aen. 8, 69-70 <emph>rite cauis
                  </emph><emph>#</emph><emph>undam de flumine palmis# / sustinet</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 26 <emph>cavis tollens
                  </emph><emph>#</emph><emph>undam de flumine palmis</emph><emph>#</emph></item>
            </list>
            <p>4. <emph>Fónicos</emph>, donde en la fuente figura un término diferente pero de
              sonido muy similar:</p>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Verg</hi>. Aen. 7, 577 <emph>#Turnus adest#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 5 #<emph>Acis adest</emph>#</item>
            </list>
            <list>
              <item>O<num>v</num>. met. 14, 312 <emph>#de marmore signum#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 11 <emph>#e marmore pulcro#</emph></item>
            </list>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Verg</hi>. georg. 2, 322 <emph>#praeterit aestas#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 24 <emph>#protulit aestas#</emph></item>
            </list>
            <list>
              <item><hi rend="sc">Hor</hi>. serm. 1,1,38 <emph>#feruidus aestus#</emph></item>
              <item><hi rend="sc">Cuesta</hi>, 25 <emph>#feruidus aestu#</emph></item>
            </list>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>5.3. Aparato de fuentes: modelos preferidos</head>
            <p>En el aparato de fuentes que sigue se recogen, verso por verso, las fuentes clásicas
              y <emph>loci similes </emph>que hemos detectado en el texto de Cuesta:</p>
            <p/>
            <p rend="noindent"><hi rend="b">1</hi> <hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>met</emph>. 5,389 Phoebeos
              submouet ignes<space> </space>
              <hi rend="sc">Manil</hi>. 4,531 velut exustus Phoebeis ignibus ignis<space> </space>
              <hi rend="b">2</hi>
              <hi rend="sc">Manil</hi>. 5,207 Exoriturque Canis latratque Canicula flamma<note
                xml:id="fn62"> Edito la versión de este verso, de complicada transmisión textual,
                que sigue Salcedo Coronel (1629: 50v, cit. por Ponce Cárdenas 2017: 259); véase mi
                nota a la traducción <emph>ad lo</emph><emph>c.</emph></note><space> </space><hi
                rend="sc">Tibvll</hi>. 1,1,27 Sed Canis aestivos ortus vitare sub umbra<hi rend="b"
                  ><space> </space></hi><space/>
              <hi rend="b">3</hi>
              <hi rend="sc">Stat</hi>. <emph>Theb</emph>. 5,440 Nudus uterque genas, simili coma
              #fulgurat astro#<space> </space>
              <hi rend="b">4</hi>
              <hi rend="sc">Stat</hi>. <emph>Theb</emph>. 2,673-674 crines ardentiaque ora cruentis
              / roribus et taetra morientum aspergine manant<space> </space>
              <hi rend="sc">Manil</hi>. 2,195 vernis #roribus imbres#<space> </space>
              <hi rend="sc">Stat</hi>. <emph>Theb</emph>. 5, 590 #roribus herbas#<space> </space>
                L<hi rend="sc">vcan</hi>. 7,837 #roribus arbor#<space/><hi rend="b"><space
                > </space></hi><hi rend="b"> 5</hi><hi rend="sc"> Verg</hi>. <emph>Aen. </emph>7,577
              #Turnus adest#<space/> │<space/> C<hi rend="sc">lavd.</hi>
              <emph>carm. min.</emph> 25,1 Forte Venus #blando# quaesitum frigore
                #somnum#<space> </space>
              <hi rend="b">5-6</hi> Ov., <emph>met.</emph> 1,713-714 Vidit Cyllenius omnes /
              succubuisse oculos adoperta que #lumina somno#<space> </space>#lumina somno#: <hi
                rend="sc">Cat</hi><num>vll</num>. 64,122; <hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen</emph>.
              4,185 <space> </space> Ov., <emph>met</emph>.<emph> </emph>1,714 <space> </space><hi
                rend="sc">Stat</hi>. <emph>Theb. </emph>2,31 <space> </space><hi rend="sc"
                >Clav</hi><num>d</num>. <emph>carm. min. </emph>30,91 <space> </space>
              <hi rend="sc">Val. Fl</hi>., 1,300 <space> </space><hi rend="sc">Calp. Sic</hi>.<emph>
                ec.</emph>, 3,47 <space> </space>
              <hi rend="sc">Sil</hi>. 5, 529<space> </space>
              <hi rend="b">6 </hi><hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>am</emph>. 3,7,76 procubuisse
                uidet<space> </space>
              <hi rend="sc">Sed</hi><num>v</num><num>l</num>. <emph>carm. pasch</emph>. 5,271
              Procubuisse uidens │ <hi rend="sc">Ter</hi>. <emph>Ad.</emph> 350-351 Tu quantum potis
              / abi │<space/><hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 6,559 exterritus
                #hausit#<space> </space><hi rend="sc">Clavd</hi>. <emph>carm. min. </emph>36,5 non
              Sirius #hausit#<space> </space>
              <hi rend="b">7</hi>
              <hi rend="sc">Sil</hi>. 3,451-452 tacitoque #liquore# / mixtus
                Arar<emph><space/></emph><space> </space>
              <hi rend="b">8-9</hi> Ov. <emph>met</emph>. 13,750 #Acis erat# #Fauno #nymphaque
              Symaethide cretus#<space> </space>
              <hi rend="b">9</hi> Ov. <emph>met</emph>. 12,404 #Semiferos# altis
                habitavit<space> </space>
              <hi rend="b">10 </hi>O<num>v</num>.<emph> epist</emph>. 16,273 O decus, o praesens
              geminorum #gloria# fratrum!<space> </space>
              <hi rend="sc">Pavl. Nol</hi>. <emph>carm.</emph> 26,373 Atque ita uirtutes uarias #par
              gloria# pensat<space> </space>
              <hi rend="b">11</hi> O<num>v</num>. <emph>met.</emph> 14,312 niueo factum #de marmore
                signum#<hi rend="b"><space> </space></hi><hi rend="b">11-12 </hi><hi rend="sc"
                >Clavd</hi>., <emph>carm. min.</emph> 29,25-26) #ferrea# Martis / forma nitet,
              Venerem magnetica gemma figurat<space> </space>
              <hi rend="b">12</hi>
              <hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen. </emph>12,615 sequitur paucos iam #segnior
                  atque#<emph><space> </space></emph><emph> </emph><hi rend="b">14 </hi><hi
                rend="sc">Lvcan</hi>. 9,358 Hesperidum #pauper# spoliatis frondibus
                #hortus#<space/>│<space/><hi rend="sc">Lvcr</hi>. 4,835 #procreat
                usum#<space/>│<space/><hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>met.</emph> 8,646 #collegerat
                horto#<space> </space>
              <hi rend="sc">Mart</hi>. 10,94,3 #germinat hortus#<space> </space>
              <hi rend="sc">Colvm</hi>. 10,286 floribus #hortus#<space> </space><hi rend="sc">Calp.
                </hi><hi rend="sc">Sic</hi>.<emph> </emph><emph>ecl. praef. </emph>64 Nos quoque
              pomiferi laribus consueuimus #horti#<space> </space>
              <hi rend="b">15</hi><hi rend="b"> </hi><hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>georg</emph>.
              3,176-177 nec tibi fetae / more patrum nivea implebunt #mulctraria
                vaccae#<space> </space>
              <hi rend="b">16</hi>
              <hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>fast</emph>. 3,747 Audit in #esesa# stridorem examinis
                #ulmo#<emph><space/></emph>│<space/>C<hi rend="sc">at</hi><num>vll</num>. 64,106-107
              sudanti #cortice# pinum / indomitus turbo contorquens #flamine robur#<space> </space>
              <hi rend="b">17 </hi><hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>georg. </emph>4,17 Ore ferunt
              #dulcem# nidis inmitibus #escam#<space> </space>
              <hi rend="b">21</hi> Cic. Arat. 160 quas sideribus claris natura
                #poliuit#<space> </space>
              <hi rend="b">22 </hi><hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>am</emph>.<space/>3,8,40 in quercu
              mella reperta caua<space/> │<space/>
              <hi rend="sc">Clavd</hi>. <emph>rapt. Pros. </emph>2,126 fagique caua #dimissus ab
                aluo<emph>#</emph><emph><space/></emph><space> </space><hi rend="b">22-23
              </hi>flauum [...] fauum: <hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>fast</emph>. 3, 746 Quaerebant
              flauos per nemus omne fauos<emph><space/></emph><hi rend="b"><space> </space></hi><hi
                rend="b">24</hi><hi rend="b"> </hi><hi rend="sc">Calp</hi>. <hi rend="sc">Sic</hi>.
                <emph>ecl. </emph>2,20 ausa est / Daedala #nectareos# apis intermittere flores │ <hi
                rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 1,430 Qualis apes aestate nova per florea
                rura<space/>│<space/><hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>georg.</emph> 2,322 #praeterit
                aestas#<space> </space>
              <hi rend="b">2</hi><hi rend="b">5</hi><note xml:id="fn63"> Fuentes de la versión
                inicial del verso (véase aparato crítico o n. a la trad.): <hi rend="sc">Hor</hi>.
                  <emph>serm</emph>. 1,1,38 #<emph>feruidus aestus</emph># │ <hi rend="sc"
                >Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 8,230 #<emph>feruidus ira</emph># <space> </space><hi
                  rend="sc">Stat</hi>. <emph>Theb</emph>. 11,253 #<emph>feruidus ira</emph>#.</note>
              <hi rend="sc">Clavd</hi>. <emph>rapt. Pros.</emph> 1,166 quamuis [<emph>sc.
              </emph>Aetna] nimio fervens exuberet aestu<space/>│<space/><hi rend="sc">Verg</hi>.
                <emph>Aen</emph>. 4,683 #uolnera lymphis#<space> </space>
              <hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>met</emph>. 2,459 #corpora lymphis#<space> </space>
              <hi rend="sc">Stat</hi>. <emph>Theb.</emph> 1,527 #uolnera lymphis#<space> </space>
              <hi rend="b">2</hi><hi rend="b">6</hi><note xml:id="fn64"> Fuentes de la versión
                inicial del verso (véase aparato crítico o n. a la trad.): <hi rend="sc">Ov</hi>.
                  <emph>met</emph>. 9,175 #<emph>tollens ad sidera palmas</emph># │ <hi rend="sc"
                  >Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 8,69-70 <emph>rite cauis undam #de flumine palmis# /
                  sustinet</emph><emph>.</emph></note>
              <hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 8,69-70 rite #cauis undam de flumine
              palmis# / sustinet<space> </space>
              <hi rend="sc">Ov</hi>. <emph>met</emph>. 9,175 #tollens ad sidera palmas# </p>
            <p/>
            <p>Aunque un aparato de fuentes de este tipo es hasta cierto punto azaroso y
              convencional, en la medida en que podrían haberse incorporado más −o menos− <emph>loci
                similes</emph> de los recogidos, sin embargo es válido como indicativo sobre los
              autores y obras más imitados por Cuesta. De las aproximadamente sesenta fuentes
              recogidas, la mayor parte corresponden a los dos grandes de la época augústea, Ovidio
              (15 fuentes, de las que 10 corresponden a las <emph>Metamorfosis</emph>), Virgilio (12
              fuentes, 9 de ellas de la <emph>Eneida</emph>). Un segundo grupo en frecuencia está
              constituido por Estacio (6 fuentes) y Claudiano (6 fuentes). Finalmente detectamos un
              nutrido grupo de autores de los que encontramos un número de fuentes más escaso: 3
              hemos localizado de Manilio, 2 de Lucano, Catulo, Calpurnio Sículo y Silio Itálico, y
              1 de Terencio, Lucrecio, los <emph>Aratea </emph>de Cicerón, Horacio, Tibulo,
              Columela, Valerio Flaco, Sedulio y Paulino de Nola. Como puede verse, los autores más
              citados coinciden con el grupo de poetas más conocido y leído de la cultura del
                momento<note xml:id="fn65"> Véase Maestre 1987: XLVII; Laguna 2000: 425.</note>. Por
              lo demás, resulta significativo que el autor más imitado sea precisamente Ovidio, el
              poeta latino al que invocaba como modelo, frente a la acusación de oscuro, la
              mencionada <emph>Respuesta de don Luis de Góngora</emph>, fuera o no su autor el
                cordobés<note xml:id="fn66"> Véase n. 9 <hi rend="color_FF0000"
                >-636087-</hi>.</note>.</p>
          </div>
          <div subtype="level3">
            <head>5.4. El viaje de Cuesta a las fuentes latinas del <emph>Polifemo</emph></head>
            <p>La versión de Cuesta representa, en lo relacionado con las fuentes latinas, lo que
              podemos definir como un <emph>viaje</emph><emph> </emph><emph>de vuelta</emph> −una
                <emph>deconstrucción</emph>− a los orígenes del <emph>Polifemo</emph>. El helenista
              utiliza a menudo en su versión <emph>los mismos</emph> lugares clásicos que, con gran
              probabilidad, pesaron en el propio Góngora al elegir las palabras y expresiones en
              numerosos lugares de su poema. Ese puede muy bien ser el caso de los siguientes:</p>
            <p>1. Ovidio, <emph>met</emph>. 13,750, </p>
            <quote rend="i"> #Acis erat# #Fauno nymphaque Symaethide cretus# </quote>
            <quote>(‘Acis era hijo de un fauno de la ninfa Simétide’),</quote>
            <p>que sirvió sin duda alguna de base a Góngora<note xml:id="fn67"> Cf. Ponce Cárdenas
                2017: 264.</note> para escribir (OC255.194-195)</p>
            <quote>
              <l>De un fauno, medio hombre, medio fiera,</l>
              <l>en Simetis, hermosa ninfa, habido,</l>
            </quote>
            <p>versos que Cuesta vierte recuperando la fuente primaria (v. 9):</p>
            <quote rend="i">Semifero #fauno nymphaque Symethide cretus#.</quote>
            <p>2. Claudiano, <emph>rapt. Pros. </emph>2,126,</p>
            <quote rend="i">fagique caua dimissus ab aluo </quote>
            <quote>(‘[sc. un enjambre] proveniente del hueco de un haya’),</quote>
            <p>que bien pudo servir, como sugiere Ponce Cárdenas<note xml:id="fn68"> Cf. Ponce
                Cárdenas 2017: 268. Como me indica Mercedes Blanco, Díaz de Rivas (2017: <emph>ad
                  loc.</emph>) señala este mismo pasaje de Claudiano como posible inspiración de
                otra referencia a las abejas como es OC264C.291 «De ejército más casto».</note>, de
              base a Góngora para OC255.206,</p>
            <quote>un rubio hijo de una encina hueca,</quote>
            <p>verso que Cuesta vierte usando la probable fuente primigenia (v. 22): </p>
            <quote rend="i">quodque cauae quercus #decerpsit ab aluo#.</quote>
            <p>3. Manilio 5,207,</p>
            <quote rend="i">Exoriturque Canis latratque Canicula flamma</quote>

            <quote>(‘Y sale el Can y ladra la canícula con su llama’),</quote>

            <p>que ha podido servir de inspiración para OC255.186<note xml:id="fn69"> También para
                el soneto de Quevedo que comienza «<hi rend="color_202122">Ya la insana Canícula,
                  ladrando...», como me apunta Mercedes Blanco.</hi></note></p>
            <quote>Latiendo el can del cielo estaba,</quote>
            <p>que a su vez es vertido por Cuesta retomando términos de esta probable fuente
              original como <emph>Canis </emph>y <emph>latrat</emph><emph> </emph>(v. 2):</p>
            <quote rend="i">Latrabat Canis aestiuus.</quote>
          </div>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head><ref xml:id="ref25" target="ref24">6. [Conceptos debatidos] Otra deconstrucción del estilo gongorino: latinismos
            semánticos, «acusativos griegos», hipérbatos, anástrofes</ref></head>
          <p>Algo similar a lo que hemos visto a propósito de las fuentes sucede con los rasgos del
            estilo de Góngora que más obedecen a la transferencia al castellano de rasgos del latín
            y de sus grandes poetas<note xml:id="fn70"> Sobre la consideración en el entorno de
              Góngora de su lengua poética como una latinización del castellano véase Pozuelo Calero
              2021.</note>. Al devolverlos a la lengua latina, Cuesta traza una especie de viaje de
            vuelta a los orígenes del <emph>Polifemo</emph>. Así sucede, por ejemplo, con
              <emph>latinismos semánticos</emph> como «sueño blando» (OC255.190)<note xml:id="fn71">
              Señalado por Ponce Cárdenas (2017: 261-262), que da cumplida cuenta de la trayectoria
              del cliché <emph>blandus somnus </emph>de la Antigüedad al Renacimiento, y de su uso
              por don Luis.</note>, donde Góngora usa el adjetivo no con su valor sémico castellano,
            sino con el del latín ‘<emph>blandus</emph>’ (‘agradable’), como, por otra parte, venían
            haciendo desde mediados del XVI, según recoge el CORDE<note xml:id="fn72">
                Véase <emph>CORDE</emph>, s.v. ‘blando sueño’ [30/12/2022].</note>, poetas vernáculos
            como Fray Luis de León («más que el blando sueño yerba amena») y Fernando de Herrera
            («Ven ya, pues, blando sueño»). Al verterlo como «<emph>blando somno</emph>» (v. 5)
            Cuesta <emph>deconstruye</emph>, remontándose a su punto de partida, el proceso
            latinizador puesto en práctica por Góngora −a la par que por otros poetas castellanos−.
            Ejemplo de lo mismo es «luces» (OC255.189), trasladado por «<emph>lumina</emph>» (v. 5),
            término latino entre cuyas acepciones está la de ‘ojos’<note xml:id="fn73"> Véase
                <emph>OLD</emph>, s.v., 9. Por lo demás, sobre el uso de ‘luces’ por ‘ojos’ en la
              poesía vernácula ya desde Petrarca, véase Ponce Cárdenas 2017: 261.</note>.</p>
          <p>Del mismo modo se puede analizar un uso sintáctico como el del acusativo de relación −o
            «acusativo griego», como se designa habitualmente en la polémica gongorina−, que don
            Luis había convertido en una de las características de su estilo. Al utilizarlo hasta en
            dos ocasiones en sus veintiséis versos (2-3 «<emph>puluere plenus / caesariem</emph>»; 4
              «<emph>madidus pulcris ardentia roribus ora</emph>»), Cuesta podría estar, a la vez
            que remontándose a las fuentes estilísticas del maestro, reivindicando su uso por este,
            tan censurado al respecto por los polemistas antigongorinos<note xml:id="fn74"> Así,
              Jáuregui (2002: 37-38): «¡Bueno es aquel modo, “las manos impedido”! [...] Será harto
              [difícil] hallarle en poesía española o italiana y <emph>aun en la latina</emph> no es
              ordinario ni propio, antes tomado de los griegos».</note>.</p>
          <p>Lo mismo ocurre con un estilema que caracteriza como pocos tanto a la poesía latina
            como a la del maestro cordobés: el hipérbaton. Cuesta utiliza muchas de sus
              variedades<note xml:id="fn75"> Sobre la tipología de los hipérbatos practicados por
              Góngora a la vez que por los poetas latinos clásicos véase Pozuelo Calero
            2019.</note>: </p>
          <list rend="justify">
            <item>separación del adjetivo calificativo y su sustantivo (como hace Góngora en
              construcciones como OC255.300 «El <emph>coturno</emph> besar <emph>dorado</emph>
              intenta», o OC264B.740 «<emph>Sordo</emph> engendran <emph>gusano</emph>», imitando
              este rasgo intrínseco de la poesía latina clásica [cf. <hi rend="sc">Verg</hi>.
                <emph>Aen</emph>. 4,123 «<emph>Nocte tegentur opaca</emph>», ‘Serán cubiertos por
              una oscura noche’]): v. 1 «<emph>Phoebeos habitans ignes</emph>»; 5 «<emph>blando qui
                nymphae lumina somno</emph>»; 7 «<emph>Argutum et tacitum labiis oculisque
                liquorem</emph>»; 13 «<emph>sacro prosequitur cultu</emph>»; 15 «<emph>foetae
                quoties implent mulctralia uaccae</emph>»; 16 «<emph>duro sub cortice</emph>»; 17
                «<emph>teneram concretum nuper in escam</emph>»; 24 «<emph>noua protulit
                aestas</emph>»; 26 «<emph>cauis</emph> [...] <emph>palmis</emph>»<note xml:id="fn76"
                > Es significativo el hecho de que incluso encontramos ejemplos de entrecruzamiento
                de dos sintagmas adjetivales con separación de sus elementos, siguiendo
                habitualmente los esquemas <emph>a b A B</emph> o <emph>a b B A</emph>, un
                manierismo, introducido en la lengua poética latina por Catulo, que alcanza su
                apogeo con poetas tardíos como Claudiano, pero que Góngora evita (véase Pozuelo
                Calero 2019: § 20-21): 14 «<emph>Pomiferis pauper quae truncis procreat
                  hortus</emph>»; 18 «<emph>pallore uirens seruauit amygdala mixto</emph>»; 19
                  «<emph>niueo contentum uimine nectar</emph>».</note>. Un caso es especialmente
              revelador por responder directamente al texto original: en OC255.199 Góngora dispone
              en hipérbaton el sintagma adjetival «el huerto ofrece pobre»; Cuesta mantiene la
                <emph>disiunctio </emph>en su versión: v. 14 «<emph>pauper</emph> [...]
                <emph>hortus</emph>»; lo hace precisamente imitando un verso de Lucano (9,358) en
              que dicho sintagma aparece igualmente en hipérbaton y ocupando los mismos lugares del
              verso: «<emph>Hesperidum #</emph>pauper<emph># spoliatis frondibus
                #</emph>hortus<emph>#</emph>»; el viaje de vuelta a las fuentes del gongorismo no
              puede estar mejor expresado;</item>
            <item>separación del sustantivo y su complemento nominal (<emph>cf</emph>. Góngora,
              OC255.7 «Si ya <emph>los muros </emph>no te ven de <emph>Huelva</emph>», imitando
              modelos como <hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>Aen</emph>. 4,173 «Lybiae <emph>magnas it
                Fama per </emph>urbes» [‘camina la fama por las grandes ciudades de Libia’]): v. 20
                «<emph>iunci sub gramine</emph>»; 22 «<emph>quercus</emph> [...] <emph>ab
                aluo</emph>». Uno de los ejemplos responde de nuevo directamente al texto original:
              OC255.204 «Y un copo en verdes juncos de manteca» es vertido por Cuesta manteniendo no
              solo el hipérbaton, sino incluso la colocación de sus términos a comienzo y final,
              respectivamente, del verso: v. 20 «<emph>lactis et astricti iunci sub gramine
                glebam</emph>»;</item>
            <item>separación del determinador y el sustantivo (cf. Góngora, OC264C.293 «En
                <emph>esta</emph>, pues, <emph>Cartago</emph>», o OC264B,243 «<emph>Otra</emph> con
              ella montaraz <emph>zagala</emph>»), imitando modelos como Ov. <emph>met. </emph>6,306 «Ipsa <emph>quoque interius cum duro </emph>lingua <emph>palato</emph>»: v. 10
                «<emph>suae par gloria ripae</emph>»; 11-12 «<emph>hanc e marmore pulcro </emph>/
                <emph>sopitam effigiem</emph>». Un caso especial de este tipo se da cuando lo que
              separa al determinador y su sustantivo es una oración de relativo (como en Góngora,
              OC264B.376 «A <emph>las </emph>que tanto mar divide <emph>playas</emph>»; OC264B.272
              «De <emph>aquellas </emph>que la sierra dio <emph>Bacantes</emph>»)<note xml:id="fn77"
                > Véase Pozuelo Calero 2019: § 31-34.</note>; Cuesta lo pone en práctica en vv. 17-19,
                «<emph>illud</emph> [...] <emph>quod seruauit amygdala mixto</emph> [...] <emph>
                nectar</emph>» (‘ese [...] que la almendra conservó [...] néctar’). El ejemplo es
              muy significativo dado que en la poesía clásica latina ese tipo de construcción,
              empleando el demostrativo, es muy rara<note xml:id="fn78"> Véase Pozuelo Calero 2019:
                § 33-34.</note>; tanto es así que resulta tentador pensar que el inspirador de la
              construcción es en buena medida el propio Góngora, más aún que los poetas
              latinos.</item>
          </list>
          <p rend="noindent">Otro rasgo estilístico igualmente característico de la poesía latina clásica a la vez
            que de Góngora<note xml:id="fn79"> Véase Pozuelo Calero 2019: § 31-34 y 67-68.</note>, y
            que encontramos en los versos de Cuesta, es la anástrofe a comienzo de proposición
            relativa, es decir, la prolepsis de un término −o varios− de esta, expresados delante
            del pronombre relativo introductor. Es una construcción que Góngora había convertido en
            seña de su estilo (<emph>cf.</emph> OC255.495-496 «Concurren todas [<emph>sc. </emph>las
            deidades del mar] y <emph>el peñasco duro / </emph>la sangre que exprimió cristal fue
            puro»; OC264B.145-146 «Y en boj, <emph>aunque rebelde</emph>, a quien el torno / forma
            elegante dio») siguiendo a los poetas latinos clásicos (Ov. <emph>met. </emph>6,174-175
            «aetherium <emph>qui fert ceruicibus </emph>axem» [‘que lleva en sus hombres el
              <emph>eje celeste</emph>’]). Su uso por Cuesta es llamativamente recurrente: v. 3
              «<emph>simili quae sudans fulgurat astro</emph>»; vv. 5-6 «<emph>blando qui nymphae
              lumina somno / dulciter occubuisse uidens</emph>»; v. 8 «<emph>solitus quo figere
              corda Cupido</emph>»; v. 14: «<emph>Pomiferis</emph> pauper<emph> quae truncis
              procreat </emph>hortus». </p>
          <p>Al utilizar pródigamente ambos artificios, el hipérbaton y la anástrofe en frontera de
            proposición relativa, característicos por igual de Góngora y de la mejor poesía latina
            clásica, Cuesta pone ante los ojos del lector los modelos en los que hunde sus raíces la
            lengua del cordobés, quizás incluso enfatizando deliberadamente los rasgos más genuinos
            de ella, y, de ese modo, fundamenta y vindica implícitamente la lengua poética gongorina.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>7. [Otras cuestiones] Otros hechos de estilo: juegos fónicos; métrica </head>
          <p>Cuesta vierte el <emph>Polifemo</emph> en la lengua de los poetas latinos clásicos
            adoptando los rasgos más señalados del estilo de estos. Al margen de los aspectos que
            han sido destacados en la sección anterior, cabe destacar en este sentido los efectos
            sonoros, tan característicos de la poesía latina en general, y en particular de los
            poetas augústeos<note xml:id="fn80"> Véanse las siete páginas de bibliografía dedicada a
              esta cuestión en Lunelli 1980: XXXV-XLI. Sobre Virgilio en concreto, véase Della Corte
              1984: I 113-120 (s.v. ‘allitterazione’).</note>. A este ámbito pertenecen las
            aliteraciones, entendidas como las repeticiones del sonido inicial de dos o más palabras
            del verso<note xml:id="fn81"> Sigo el concepto de aliteración de tratadistas como
              Marouzeau (1935: 42). Véase al respecto la reciente discusión de Salvador Gimeno
              (2022) defendiendo esta concepción de la figura, que, como se sabe, no fue definida
              hasta el <emph>Cuattrocento </emph>por Pontano (véase<emph> </emph>Lausberg 1980: III,
              312).</note>, que aparecen con notable insistencia: 2 «<emph>puluere plenus</emph>»;
            8 «<emph>corda Cupido</emph>»; 9 «<emph>Semifero fauno</emph>»; 14 «<emph>pomiferis
              pauper</emph>»; 20 «<emph>gramine glebam</emph>»; 22 «<emph>quodque cauae quercus
              decerpsit</emph>». Relacionadas con ellas, a veces encontramos también reiteraciones
            de determinados sonidos que aportan encanto fónico y, por ende, énfasis: del sonido
              <emph>r</emph> en v. 4 «<emph>pulcris ardentia roribus ora</emph>»; de <emph>t
            </emph>en 6 «<emph>argutum et tacitum</emph>»; de consonantes nasales en 19 «<emph>niueo
              contentum uimine nectar</emph>»; de la uocal <emph>u</emph>, que se repite en cuatro
              <emph>ictus </emph>sucesivos en el v. 23 «<emph>fauúm praedúlcem, cúius in
            únam</emph>». En otras ocasiones estos efectos se logran mediante asonancias: 11
              «<emph>hanc pulcram gemmam, hanc...</emph> ».</p>
          <p>En cuanto a la métrica, los hexámetros de Cuesta se adecúan con elegancia al modelo
            vigente en la poesía latina clásica<note xml:id="fn82">
              <emph>Cf. </emph>Humphreys 1878 (especialmente las conclusiones en p. 58).</note>: en
            los cuatro primeros pies se evita habitualmente la coincidencia de palabra y pie, así
            como de <emph>ictus</emph> y acentos naturales de las palabras; esta última coincidencia
            sí se busca, en cambio, en los dos pies finales. De todas formas, algunos aspectos
            resultan deficientes en la versificación de Cuesta. Así, no evita tras la cesura
            pentemímeres la expresión de un monosílabo largo seguido de un bisílabo espondaico que
            ocuparía el cuarto pie<note xml:id="fn83"> Se trata de la conocida como <emph>ley de
                Marx </emph>(Crusius 1981: 63-64), que tiene como objeto evitar una incómoda
              diéresis partiendo el verso en dos mitades iguales. Es la razón por la que en el
              primer verso de la <emph>Eneida </emph>Virgilio escribe <emph>Arma uirumque cano
                Troiae qui</emph> en lugar de <emph>...qui Troiae</emph></note>. Sucede en el v. 3:
              «<emph>Cáesari-ém simi-lís </emph>quae <emph>- súdans -</emph>
            <emph>fúlgurat - ástro</emph>», y volvemos a encontrarlo en los v. 5 y 14. También es
            quizás excesivamente machacona la reiteración de monosílabos en el cuarto pie ante la
            cláusula (v. 1; 2; 10; 11; 16; 20; 25; 26; 28).</p>
          <p>Al margen de detalles como estos, el texto de Cuesta presenta notable altura literaria
            y refleja elegantemente el estilo de la gran poesía latina clásica. El uso de
              <emph>iuncturae</emph> de Ovidio y Virgilio le aporta además el sonido de la mejor
            poesía romana. Y todo ello tiene especial mérito considerando que a la vez consigue
            mantener, como hemos visto, un grado de fidelidad admirable respecto a los versos de don
            Luis.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>8. Conclusión</head>
          <p>La <emph>Traducción latina de algunos versos del</emph>
            <emph>Polifemo </emph>de Andrés Cuesta es en sí misma una creación artística de gran
            belleza y calidad en la que nos encontramos con las técnicas creativas de la poesía
            latina del humanismo: la <emph>imitatio</emph> permanente de la poesía latina clásica,
            la búsqueda del sonido romano a través de la utilización de clichés de aquella, la
            perfección técnica alcanzada en la elaboración de los hexámetros. Pero lo que hace
            excepcional esta obra es ante todo un hecho: el ser una traducción al latín de una obra
            gongorina. En este sentido la versión de Cuesta nos ofrece en primer lugar un documento
            de la lectura del <emph>Polifemo</emph> de un lector culto de la época, con todo lo que
            ello implica: a veces nos informa de la particular versión del texto que sigue (así, en
            los vv. 11-13 subyace la versión de Pellicer de OC255.197-198, «Al bello imán, al ídolo
            dormido / azero sigue, idólatra venera»); otras, nos da cuenta de su interpretación de
            lugares ambiguos (por ejemplo el v. 10 vincula el discutido v. OC255.196, «Gloria del
            mar, honor de su ribera», al padre de Acis, en detrimento de la ninfa Simetis); muchas
            más nos proporciona su personal lectura de diversos lugares del poema gongorino,
            explicitando su sentido, de modo que casi equivale a una glosa (así, en el v. 17 el
            añadido «t<emph>eneram</emph> [...] <emph>in escam</emph>» [‘para que fuese de tierno
            comer’] razona el porqué de la referencia gongorina al ‘humor’ de la almendra
            [OC255.201]; en el 23, «<emph>in unam</emph>» puede muy bien ser una señal de que da al
            oscuro «vinculó» el sentido jurídico de ‘vincular en mayorazgo’, es decir,
            ‘indisolublemente’ [<ref xml:id="ref6" target="ref7">véase n. 157</ref>] que ha
            propuesto recientemente Ponce Cárdenas<note xml:id="fn84"> Ponce Cárdenas 2017:
              268-269.</note>); y alguna vez incluso parece desaprobar a don Luis, como cuando elude traducir literalmente su extravagante referencia al atributo de Cupido, «venablo» (OC255.193), vertiéndola mediante una perífrasis más asumible (v. 8 «<emph>quo figere corda Cupido</emph>», literalmente ‘aquello con lo que suele Cupido atravesar los corazones’[véase n. 121]).</p>
          <p>Pero quizás la mayor aportación de la <emph>Traducción</emph> es el particularísimo
            viaje de vuelta que su autor hace a las fuentes del <emph>Polifemo</emph>. Es bien
            sabido que Góngora, sobre todo en sus poemas mayores, transfiere a sus versos numerosos
            rasgos del latín −por ejemplo cuando emplea latinismos semánticos o el «acusativo griego»− y
            artificios de los poetas latinos −como el hipérbaton, o la anástrofe, o juegos fónicos
            como la aliteración−, e imita a menudo lugares concretos de la poesía clásica −sirva
            como muestra el v. OC255.195, «En Simetis, hermosa ninfa, habido», deudor de Ovidio
              <emph>met</emph>. 13,750 «#<emph>Acis erat# #Fauno #nymphaque Symaethide
            cretus</emph>#». Al verter Cuesta el <emph>Polifemo</emph> a hexámetros latinos expone
            desnudamente las fuentes lingüísticas y estéticas de este (y, de esa forma, como me recalca Muriel Elvira, interviene implícitamente en la polémica gongorina justificando y reivindicando la poesía del cordobés frente a ataques del tipo, por ejemplo, del de Jáuregui contra su uso del acusativo griego). Posiblemente la aportación
            mayor del poema es esta deconstrucción, y la constatación consiguiente de una evidencia:
            la profunda imbricación de Góngora y de la cultura humanista de su tiempo.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>9. Establecimiento del texto</head>
          <p>La versión latina de Cuesta se nos ha transmitido en el ms. 3906 de la BNE. Como se
            sabe, se trata de un facticio que reúne numerosos materiales gongorinos<note
              xml:id="fn85"> Sobre el ms. 3906 de la BNE véase Lara Garrido 2007 (con un resumen
              [pp. 185-189] sobre la atención recibida por el ms., iniciada por Serrano y Sanz en
              1899, y una discusión [pp. 188-290] sobre el posible compilador, papel para el que se
              han postulado los nombres del propio Cuesta Saavedra, de Vázquez Siruela, y −opción
              preferida por Lara Garrido− de Martín de Angulo y Pulgar). Véase además Romanos −
              Festini 2017 (§ «Establecimiento del texto») y Micó 1985: 410.</note>, entre los que
            se cuentan las tres aportaciones fundamentales de Andrés Cuesta a la polémica gongorina:
            las <emph>Notas al Polifemo </emph>(ff. 282r-403v), la <emph>Censura a las «Lecciones
              solemnes» de Pellizer </emph>(ff. 409r-435v) y la <emph>Traducción latina de algunos
              versos del Polifemo</emph>. Los tres escritos son de mano del autor, «como demuestran
            las tachaduras, correcciones y cambios de redacción», según observó Micó<note
              xml:id="fn86"> Micó 1985: 410.</note>.</p>
          <p>La <emph>Traducción latina de algunos versos del Polifemo</emph>, situada entre las dos
            obras precedentes, ocupa los ff. 405v-406v, que forman parte de un cuadernillo de cuatro
            hojas (del f. 405r al 408v) de una partida de papel diferente al de su entorno
            inmediato: los ff. 282r-403v, que contienen las <emph>Notas</emph>, tienen un tamaño
            mayor, y el intercalado f. 404, que transmite una composición latina integrada por 10
            hexámetros −el primero de ellos y el último, incompletos−<note xml:id="fn87">
              <emph>Inc. </emph>«<emph>Membris / Puniceas aurora rosas, sd [sic] lilia
                miscens</emph>». <emph>Des.</emph> «<emph>Pennigero, qui nauta suam sine lampade
                cimbam / remigio regit alarum</emph>».</note>, es más corto; en cuanto a los folios
            que la siguen (409r-435v) con la mencionada <emph>Censura a las «Lecciones solemnes» de
              Pellizer</emph>, forman un conjunto independiente con encuadernación visiblemente
            diferente.</p>
          <p>Con respecto a la composición intercalada en el f. 404, tampoco tiene nada que ver con
            la «Traducción latina», como evidencia su tema, completamente distinto, así como
            numerosos indicios: además de que el papel es, como hemos dicho, diferente (su tamaño es
            inferior y contiene como marcas de agua nítidas líneas horizontales, que no aparecen en
            los folios de la «Traducción latina»), la tinta es menos intensa, y la letra, aun no
            siendo enteramente descartable que sea de la misma mano, es más pequeña y presenta un
            trazo más fino. De todo ello se infiere que su redacción es independiente de la de las
              <emph>Notas</emph><emph> </emph>y de la «Traducción latina...» (también, obviamente,
            de la <emph>Censura a las lecciones solemnes de Pellizer</emph>, que comienzan en el f.
            409r), y que su posición contigua no es más que consecuencia de la labor del compilador
            del facticio.<emph> </emph></p>
          <p>Por otra parte, llama la atención que los vv. 1-7 de la «Traducción latina...» de
            Cuesta, correspondientes a la octava XXIV, figuran no en el recto, sino en el vuelto del
            f. 405, y en su mitad inferior. Ello sugiere que su autor comenzó su paráfrasis por la
            octava XXV, escribiéndola en el comienzo del recto del f. 406, y que en algún momento
            posterior añadió la versión de la octava precedente, copiándola al final del folio
            anterior. Hay que aclarar que la «Traducción latina...» ocupa tres páginas: el f. 405v,
            el 406r y el 406v. Las dos hojas finales del cuadernillo (los ff. 407 y 408) están en
            blanco, con el borde superior aún unido. Por otra parte, la obra porta un título en la
            parte superior del f. 406r −no en el f. precedente, en el que comienza la obra−,
            rotulado por una mano distinta y con características, en el grosor y la tinta,
            diferentes. Podría muy bien tratarse de la misma mano que ha añadido al frente de las
              <emph>Notas </emph>(f. 282r) su título, «<emph>Notas al Polifemo de el Lic<hi
                rend="sup">do</hi>Andrés Cuesta</emph>», mano que podría corresponderse igualmente
            con la que ha elaborado el índice en el f. 2 de guardas (no paginado) del manuscrito, y
            que pudiera corresponder a la del compilador del facticio o, como sugiere Lara
              Garrido<note xml:id="fn88"> Lara Garrido 2007: 188 («posiblemente a él [<emph>sc.
              </emph>a Cuesta y Saavedra] se deba el mismo detallado índice y otras intervenciones
              puntuales en notas marginales o titulaciones de distintas piezas del volumen, pero
              esta sospecha no podrá resolverse más que mediante un riguroso estudio comparativo con
              las obras manuscritas del que fue bibliotecario de la Colombina»).</note>, a su
            poseedor el canónigo sevillano Ambrosio de la Cuesta y Saavedra. </p>
          <p>En relación con nuestra edición del texto latino, seguimos los criterios siguientes: </p>
          <list rend="justify">
            <item><emph>u / v</emph>. Mantenemos el criterio de Cuesta, que, tratándose de
              minúscula, emplea <emph>u </emph>para el sonido vocálico y <emph>v </emph>para el
              consonántico (<emph>cf. </emph>v. 2 <emph>aestivus cum pulvere plenus</emph>; 22
                <emph>flavum quodque cavae quercus decerpsit ab alvo</emph>). </item>
            <item><emph>i / j</emph>. Cuesta utiliza -<emph>ij</emph>, siguiendo la costumbre de su
              tiempo, para recoger la doble <emph>i</emph> en sílaba final, que aparece en una única
              ocasión (v. 7 <emph>labijs</emph>). Dado que es una convención meramente gráfica,
              hemos restituido en este caso la doble <emph>i </emph>(<emph>labiis</emph>).</item>
          </list>
          <p>Además, hemos sustituido diversas «anomalías» por las formas latinas regulares. Es el
            caso de las siguientes:</p>
          <list rend="justify">
            <item>editamos <emph>fetae </emph>en lugar de la diptongación impropia
                <emph>foetae</emph> (v. 15);</item>
            <item>editamos <emph>exessum</emph> en lugar de la rarísima forma <emph>exsessum
              </emph>(v. 16), muy probablemente un mero lapsus de Cuesta (véase n. <emph>ad
                loc.</emph>).</item>
          </list>
          <p>En cambio hemos mantenido variantes minoritarias, pero existentes en la tradición, como
              <emph>pulcer </emph>(en lugar de la forma aspirada, <emph>pulcher</emph>), que usa
            Cuesta de forma uniforme (v. 4 <emph>pulcris</emph>; 11 <emph>pulcram</emph>;
              <emph>pulcro</emph>)<note xml:id="fn89"> El uso sin aspiración, dominante en Plauto,
              se siente como arcaico desde la época de Cicerón (véase <emph>OLD</emph>, s. v.
                <emph>‘pulcher</emph>’).</note>, así como <emph>brachia</emph><emph> </emph>(en
            lugar de la forma usual, <emph>bracchia</emph>).</p>
          <p>Hemos adaptado al uso moderno la puntuación, notada irregularmente por Cuesta. Lo mismo
            hemos hecho en relación con el uso de mayúsculas y minúsculas; así, escribimos por
            ejemplo <emph>fauno</emph> y <emph>nympha</emph>, que aparecen en mayúscula en el
            ms.</p>
          <p>Finalmente, hemos desarrollado sistemáticamente las numerosas abreviaturas que aparecen
            en el escrito, que básicamente son las siguientes: la habitual notación de los diptongos
              <emph>ae </emph>y <emph>oe </emph>mediante trazos (1 <emph>æstivus</emph>; 2
              <emph>Phœbeos</emph>; etc.); la notación de la nasalización (-<emph>am</emph>,
              -<emph>em</emph>) mediante una simple vírgula sobre la vocal (2 <emph>cũ</emph>; 6
              <emph>quãtũ</emph>; 11 <emph>gemmã</emph>; 12 <emph>effigiẽ</emph>; etc.);
              -<emph>q.</emph> por -<emph>que</emph> final (9 <emph>nymphaq.</emph>; 10
              <emph>atq.</emph>; 22 <emph>quodq.</emph>; etc.); final <emph>-us</emph> indicado
            mediante un trazo descendente unido a la letra anterior (9 <emph>cretȝ</emph>) o sobre
            ella (12 <emph>ferrẻ</emph>).</p>
          <p>El texto completo de la <emph>Traducción latina</emph>
            <emph>de algunos versos del Polifemo</emph> fue transcrito por Artigas en una nota de su
              <emph>Biografía y estudio crítico </emph>de Góngora<note xml:id="fn90"> Artigas 1925:
              240-241.</note>, sin excesivo rigor filológico, por lo que no incorporo sus variantes
            a mi edición crítica. De todas formas, las recojo aquí como curiosidad: v. 1
            <emph>Phebeos</emph> [por la forma diptongada que escribe Cuesta]<space/>│<space/><emph>stelifer</emph> [mala lectura por <emph>stellifer</emph>]; 2 <emph>canis
            </emph>[en minúscula]; 3 <emph>similique </emph>[imposible por sentido y métrica, por
              <emph>similis quae</emph>]; 5 <emph>Nymphae </emph>[en mayúscula, siguiendo el uso
            gráfico de Cuesta]; 6 <emph>quem non putuit</emph> [mala lectura por <emph>quantum
              potis</emph>]; 8 <emph>solitres</emph> [mala lectura por <emph>solitus</emph>]<space/>│<space/><emph>cupido </emph>[en minúscula]; 9 <emph>Nymphaeque</emph>
            <emph>si methide crebus </emph>[simple mala lectura]; 10 <emph>deus </emph>[mala lectura
            por <emph>decus</emph>]; <emph>suo</emph>
            <emph>par gloriae... </emph>[por <emph>suae par gloriae ripae</emph>, donde no ha
            entendido la palabra final del verso]; 11 <emph>ferre aro... </emph>[por no haber
            entendido <emph>ferreus atque</emph>]; 13 <emph>praeditus </emph>[por
              <emph>praedives</emph>, no entendido]; 14 <emph>pomiferus </emph>[mala lectura por
            <emph>pomiferis</emph>]<space/>│<space/><emph>horrus </emph>[mal entendido por <emph>hortus</emph>];
            15 <emph>setae </emph>[mala lectura por <emph>foetae</emph>]<space/>│<space/><emph>mille vaccae
            </emph>[por no haber entendido <emph>mulctralia vaccae</emph>]; 16 <emph>et sat
            </emph>[por no haber entendido <emph>et fovet</emph>]<space/>│<space/><emph>cornice </emph>[mala
            lectura de <emph>cortice</emph>]; 17 <emph>tenerant </emph>[mala lectura de
              <emph>teneram</emph>]; 18 <emph>amigdala </emph>[variante gráfica]; 20 <emph>lactos
              </emph>[errata o mala lectura por <emph>lactis</emph>]<space/>│<space/><emph>atricti
              </emph>[<emph>id</emph>. por <emph>astricti</emph>]<space/>│<space/><emph>glebamo</emph>
            [mala lectura por <emph>glebam</emph>]; 21 <emph>dextre </emph>[mala lectura por
              <emph>dextra</emph>]; 22 <emph>cava </emph>[mala lectura por <emph>cavae</emph>]; 23
            <emph>obstulit </emph>[mala lectura por <emph>obtulit</emph>]<space/>│<space/><emph>praedulum
            </emph>[errata o mala lectura por <emph>praedulcem</emph>]<space/>│<space/><emph>cinus in imam
            </emph>[mala lectura por <emph>cuius in unam</emph>]. Finalmente, como v. 25 y 26 edita
            la redacción inicial de Cuesta de estos dos versos (pero escribiendo <emph>limphis
            </emph>y <emph>tolles </emph>por <emph>lymphis </emph>y <emph>tollens</emph>) y añade a
            continuación, tras la indicación «Otra redacción» el propio v. 25 de Cuesta (pero
            escribiendo <emph>estu </emph>[mala lectura por <emph>aestu</emph>] y
              <emph>limphis</emph>) seguido del verso de Ovidio anotado en el ms. como colofón (pero
            escribiendo <emph>quem </emph>por <emph>quen</emph>), ignorando por tanto el v. 26 de
            Cuesta. Por otra parte, la puntuación de la edición de Artigas a menudo no refleja el
            sentido del texto, por ejemplo cuando escribe punto tras 4 <emph>ora</emph>, o 13
              <emph>eorum,</emph> o 18 <emph>mixto</emph><emph>,</emph> o 21 <emph>polivit</emph>; o
            cuando no escribe coma tras 8 <emph>Cupido</emph><emph>, </emph>o 11
            <emph>gemmam</emph>). En definitiva, se trata de un intento de transcripción −más que de
            una edición−, del texto original, plagada de errores y malas lecturas por efecto de su
            deficiente intelección.</p>
          <p>En el apartado dedicado al «Texto de la edición»<emph> </emph>presentamos la edición
            crítica de la versión latina de Cuesta; la sigue nuestra traducción del texto al
            español, lo más literal posible para mostrar el difícil equilibrio en que se ha movido
            el autor entre la fidelidad al texto gongorino y la imitación de los modelos clásicos;
            en las notas a la traducción ofrecemos finalmente nuestro comentario filológico.</p>
          <p>Las siglas y abreviaturas especiales que empleamos en nuestra edición crítica son las
            que siguen:</p>
          <list rend="justify">
            <item><emph>M</emph> : BNE, ms. 3906</item>
            <item><emph>Artigas</emph> : Miguel Artigas, <emph>Don Luis de Góngora y Argote:
                Biografía y estudio crítico</emph>, Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos,
              1925 (p. 240-241)</item>
            <item>BNE : Biblioteca Nacional de España</item>
            <item>#...# : coincidencia de posición métrica en el verso imitado</item>
          </list>
          <p>En cuanto a los autores y obras latinos, cuando aparecen abreviados siguen el sistema
            del <emph>ThlL</emph><note xml:id="fn91"> Puede verse dicho sistema de abreviaturas en
              &lt;https://thesaurus.badw.de/tll-digital/index/a.html&gt;</note>.</p>
        </div>
        <div subtype="level2">
          <head>10. Bibliografía</head>
          <div subtype="level3">
            <head>10.2 Obras citadas por el editor</head>
            <div subtype="level4">
              <head>10.2.1 Manuscritos</head>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Cuesta</hi>, Andrés:</p>
              <bibl>—, <emph>Notas al Polifemo</emph>, BNE, ms. 3906, ff. 282r-404r. Disponible en
                  &lt;<ref target="http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000015356&amp;page=1"
                  >http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000015356&amp;page=1</ref>&gt;
                [30-01-2023].</bibl>
              <bibl>—, <emph>Traducción latina</emph><emph> de algunos versos del
                  Polifemo,</emph><emph> </emph>BNE, ms. 3906, ff. 405r-406v Disponible en &lt;<ref
                  target="http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000015356&amp;page=1"
                  >http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000015356&amp;page=1</ref>&gt;
                [30-01-2023].</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Cuesta</hi>, Andrés, y otros:</p>
              <bibl>—, <emph>Papeles varios gongorinos</emph>, BNE, ms. 3906. Disponible en &lt;<ref
                  target="http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000015356&amp;page=1"
                  >http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000015356&amp;page=1</ref>&gt;
                [30-01-2023].</bibl>
            </div>
            <div subtype="level4">
              <head>10.2.2 Impresos anteriores a 1800</head>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Antonio</hi>, Nicolás:</p>
              <?div /?>
              <?div /?>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Bibliotheca Hispana Nova</emph>. Vol. I, Madrid: Ibarra, 1783.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Brocense</hi> (Francisco Sánchez de las brozas):</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Francisci Sanctii Brocensis</emph>
                <emph>Opera omnia... auctore Gregorio Maiansio</emph>, Genevae: Apud fratres de
                Tournes, 1766 (reimp. Hildesheim, G. Olms, 1985).</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Conti, </hi>Natale:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Natalis Comitis Mythologiae sive explicationum fabularum libri
                X</emph>, Venetiis, 1581. Disponible en <ref
                  target="https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k740293/f2.item.r=natalis%20comitis%20mythologiae"
                  >https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k740293/f2.item.r=natalis%20comitis%20mythologiae</ref>
                [12-01-2023].</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Hoces</hi>, Gonzalo de:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Todas las obras de don Luis de Góngora</emph>, Córdoba, 1634.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Oca, Á</hi>lvaro de:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Alegación sobre el desacato de un clérigo a ciertos ministros. Sacado
                  de entre las obras particulares del señor D. Álvaro de Oca a luz</emph>. En
                Granada. Por Andrés Kuesta Olmedano, Catedrático de Griego en la Reina de las
                Universidades Salamanca, Granada: s. n., s. a. </bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Pellicer</hi>, José de:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Lecciones solemnes a las obras de don Luis de Góngora y Argote</emph>,
                Madrid: Imprenta del Reino, 1630.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Salcedo Coronel</hi>, García de:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>El Polifemo de don Luis de Góngora comentado, </emph>Madrid: Juan
                González, 1629 (edición facsímil: Sevilla, Extramuros, 2008).</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Sánchez de las brozas</hi>: véase <hi rend="sc"
                  >Brocense</hi></p>
              <p/>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Téxtor</hi>, Juan Ravisio:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Ioannis Ravisii Textoris Nivernensis, Epithetorum </emph><emph>opus
                  absolutissimum</emph><emph>. Iam quarto post ipsius autoris recognitionem et
                  doctissimorum poetarum philosophorumque emendationes ab innumeris mendis
                  repurgatum, opera Iacobi Hertelii C. Varisci</emph>. Basileae, Apud Nicolaum
                Brylingerum, 1563. Disponible en &lt;<ref
                  target="https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb10164072?q=%28Epithetorum+opus+absolutissimum%29&amp;page=4,5"
                    ><seg rend="lienhypertexte">'Tixier, Jean: Epithetoru</seg><seg
                    rend="lienhypertexte">m</seg><seg rend="lienhypertexte"> opus absolutissimum',
                    Image 4 of 954 | MDZ (digitale-sammlungen.de)</seg></ref>&gt;
                [28-01-2023].</bibl>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Ioannis Ravisii Textoris Nivernensis, Epithetorum opus absolutissimum.
                  Iam ultimo, post varias aeditiones, ipsiusque autoris recognitionem et
                  doctissimorum poetarum philosophorumque emendationes, ab innumeris mendis
                  repurgatum, opera Heinrici Pantaleonis [...]. Accesserunt De Carminibus ad ueterum
                  imitationem artificiose componendis praecepta bona &amp; utilia</emph>, collecta a
                Georgio Sabino, Basileae: 1573. Disponible en &lt;<ref
                  target="https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/bsb11223940?q=%28Epithetorum+opus+absolutissimum%29&amp;page=4,5"
                    ><seg rend="lienhypertexte">'Tixier, Jean: E</seg><seg rend="lienhypertexte"
                    >p</seg><seg rend="lienhypertexte">ithetorum opus absolutissimum ...', Image 5
                    of 966 | MDZ (digitale-sammlungen.de)</seg></ref>&gt; [28-01-2023].</bibl>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Ioannis Rauisii Textoris Nauernensis Epithetorum opus absolutissimum
                  [...] : acceserunt de Carminibus ad veterum imitationem artificiose componendis
                  [...] collecta a Georgio </emph><emph>Sabino</emph>, Parisiis: Apud Aegidium
                Gorbinum, 1580. Disponible en <ref
                  target="http://catalogos.mecd.es/CCPB/cgi-ccpb/abnetopac/O12172/IDc1077a32?ACC=101"
                  >http://catalogos.mecd.es/CCPB/cgi-ccpb/abnetopac/O12172/IDc1077a32?ACC=101</ref>&gt;
                [16-02-2023].</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Vicuña</hi>, Juan López de:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Obras en verso del Homero español, que recogió Iuan López de
                  Vicuña</emph><emph>,</emph><emph> Madrid, 1627.</emph></bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Villegas</hi>, Gerónimo de:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Obras de don Luis de Góngora</emph>, Bruselas, 1659.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Virgilio Marón</hi>, Publio:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>P. Virgilii Maronis posteriores sex libri Aeneidos, argumentis,
                  explicationibus, notis illustrati, auctore Ioanne Ludouico de la Cerda</emph>,
                Lugduni: Sumptibus Horatii Cardon, 1617.</bibl>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>P. Virgilii Maronis, Bucolica et Georgica, argumentis, explicationibus,
                  notis illustrata, auctore Io. Ludovico de la Cerda</emph>, Lugduni: Sumptibus
                Horatii Cardon, 1619.</bibl>
            </div>
            <div subtype="level4">
              <head>10.2.3 Impresos posteriores a 1800</head>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Alonso</hi>, Dámaso:</p>
              <bibl>—, <emph>Góngora y el Polifemo</emph>. Vol. III: <emph>Fábula de Polifemo y
                  Galatea.</emph> Edición comentada y anotada. Madrid, Gredos, 1980 (=1960).</bibl>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, «Todos contra Pellicer», en <emph>Estudios y ensayos gongorinos,
                </emph>Madrid, 1970, p. 462-487.</bibl>
              <p rend="noindent">A<hi rend="sc">rtigas,</hi> Miguel:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Don Luis de Góngora y Argote: Biografía y estudio crítico</emph>,
                Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, 1925.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Ausonio</hi>, Décimo Magno:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Obras</emph>. Trad. A. Alvar Ezquerra. 2 vols., Madrid, Gredos,
                1990.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Blanco</hi>, Mercedes:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, «Cómo leía a Góngora un erudito del Siglo de Oro: las notas de Martín Vázquez
                Siruela a la <emph>Soledad segunda</emph>», <emph>e-Spania</emph> [en línea],
                32 (2019); DOI : <ref target="https://doi.org/10.4000/e-spania.30107"><seg
                    rend="lienhypertexte">https://doi.org/10.4000/</seg><seg rend="lienhypertexte"
                    >e</seg><seg rend="lienhypertexte">-spania.30107</seg></ref>
                [30-01-2023].</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Burke</hi>, Peter:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, «Traducciones al latín en la Europa de la época moderna», en P. Burke−R.
                Po-Chia Hsia (eds.), <emph>La traducción cultural en la Europa moderna</emph>,
                Madrid, Akal, 2010 (ed. inglesa, Cambridge University Press, 2007), p. 77-95.
                Disponible en <ref
                  target="https://books.google.es/books?id=Yri-LA3yeTkC&amp;pg=PA86&amp;dq=%22traducci%C3%B3n+al+lat%C3%ADn%22&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiQ8fH_tf7yAhWOQUEAHfbKC7QQ6AF6BAgIEAI#v=onepage&amp;q=%22traducci%C3%B3n%20al%20lat%C3%ADn%22&amp;f=false"
                    ><seg rend="lienhypertexte"
                    >https://books.google.es/books?id=Yri-LA3yeTkC&amp;pg=PA86&amp;dq=%22traducci%C3%B3n+al+lat%C3%ADn%22&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiQ8fH_tf7yAhWOQUEAHfbKC7QQ6AF6BAgIEAI#v=onepage&amp;q=%22traducci%C3%B3n%20al%</seg><seg
                    rend="lienhypertexte">2</seg><seg rend="lienhypertexte"
                    >0lat%C3%ADn%22&amp;f=false</seg></ref> [30-01-2023].</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Carreira</hi>, Antonio: véase <hi rend="sc"
                  >Góngora</hi> 2000.</p>
              <p/>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Claudiano</hi>:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, <emph>Poemas</emph>. Trad. Miguel Castillo Bejarano. 2 vols. Madrid, Gredos,
                1993.</bibl>
              <p rend="noindent"><hi rend="sc">Cuesta Herrezuelo</hi>, María Asunción:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>—, «El cultismo semántico en Soto de Rojas», en M. Ariza Viguera (coord.),
                  <emph>Actas del II Congreso Internacional de Historia de la Lengua
                española</emph>, Madrid, Pabellón de España, 1992, p. 617-629.</bibl>
              <p rend="noindent"><emph>CORDE</emph>: véase Real Academia Española.</p>
              <p/>
              <p rend="noindent">D<hi rend="sc">e </hi><hi rend="sc">Castro</hi>, Adolfo:</p>
              <?div /?>
              <?div?>
              <bibl>— (ed.), <emph>Biblioteca de Autores Españoles. Tomo XXXVI: Poetas líricos de
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                Ramos, Madrid, Alianza Editorial, 1981.</bibl>
            </div>
          </div>
        </div>
      </div>
      <div subtype="level1">
        <head>Texto de la edición</head>
        <div subtype="level2">
          <head>Texto original</head>
          <space unit="line" quantity="1"/>
          <?div?>
          <head>Traducción latina de<note type="app" rend="I">de <emph>supra </emph>del
                <emph>correxit M</emph></note> algunos versos del <title>Polifemo</title><note
              type="app" rend="I"><emph>Titulum </emph>‘Traducción latina de algunos versos del
              Polifemo’ <emph>inter versus 7 et 8 exhibet additum in</emph><emph> summa parte folii
                406r</emph>
              <emph>M</emph> (<emph>versus septem priores in inferiori parte folii 405v exarati
                sunt</emph>)</note></head>
          <quote>
            <lg>
              <l>Phoebeos habitans ignes et stellifer omnis,</l>
              <l>latrabat Canis aestivus, cum, pulvere plenus</l>
              <l>caesariem, simili quae sudans fulgurat astro,</l>
              <l>et madidus pulcris ardentia roribus ora,</l>
              <l>Acis adest, blando qui, nymphae lumina somno<space/><space/><space/>5</l>
              <l>dulciter occubuisse videns, quantum potis, hausit</l>
              <l>argutum et tacitum labiis oculisque liquorem.</l>
            </lg>
            <lg>
              <l>Acis erat, solitus quo figere corda Cupido,</l>
              <l>semifero fauno nymphaque Simethide cretus,</l>
              <l>ille decus maris atque suae par gloria ripae.<space/><space/><space/><space/>  10</l>
              <l>Herculis hanc pulcram gemmam, hanc e marmore pulcro</l>
              <l>sopitam effigiem sequitur quasi ferreus atque</l>
              <l>sacro prosequitur cultu, praedives eorum</l>
              <l>pomiferis pauper quae truncis procreat hortus,</l>
              <l>dant foetae quoties implent mulctralia vaccae<space/><space/><space/> 15</l>
              <l>et fovet exessum<note type="app" rend="I">exessum <emph>correxi </emph>: exsessum
                    <emph>perperam M</emph></note> duro sub cortice robur.</l>
            </lg>
            <lg>
              <l>Nymphae illud teneram concretum nuper in escam,</l>
              <l>quod pallore virens servavit amygdala mixto,</l>
              <l>apposuit niveo contentum vimine nectar,</l>
              <l>lactis et astricti iunci sub gramine glebam<note type="app" rend="I">gramine
                    <emph>ad marginem emendauit </emph>M : germine <emph>ante emendationem</emph> :
                gramine <emph>Artigas</emph></note>;<space/><space/><space/><space/>20</l>
              <l>cortice non grandi, sed quem bene dextra polivit,</l>
              <l>flavum −quodque cavae quercus decerpsit ab alvo−</l>
              <l>obtulit ille favum praedulcem, cuius in unam</l>
              <l>ceram nectareos flores nova protulit aestas.</l>
            </lg>
            <lg>
              <l>Ast<note type="app" rend="I">Ast aestu ... flumine palmis <emph>infra emendauit M
                  </emph>: At mox ille manus lymphis dat fervidus aestu / atque cavis tollens undam
                  de flumine palmis <emph>ante emendationem</emph></note> aestu ille calens <note
                  type="app" rend="I">Ille calens <emph>ad marginem emendauit </emph>M : fervens
                    <emph>ante emendationem</emph> : fervens <emph>Artigas</emph></note> porrexit
                brachia lymphis, <space/>    25</l>
              <l>atque cavis undas tollens de flumine palmis... <note type="app" rend="I"><emph>post
                  </emph>de flumine palmis <emph>cessauit M et versum </emph><quote>Quen [sic] nisi
                    templorum fueris dignatus honore</quote><quote> </quote><quote><emph>[Ov. met.
                      3,521] </emph></quote><emph>infra adnotauit</emph></note>.</l>
            </lg>
          </quote>
        </div>
      </div>
      <div subtype="level1">
        <head>Traducción española y comentario<note xml:id="fn99"> En las páginas que siguen
            consignamos nuestra traducción del texto latino de Cuesta y, a través de notas a la
            traducción, nuestro comentario filológico al texto.</note></head>
        <div subtype="level2">
          <head>Traducción latina de algunos versos del <emph>Polifemo</emph><note xml:id="fn100">
              Este título aparece en la parte superior del f. 406r, pese a que la versión latina de
              Cuesta comienza en el vuelto del folio anterior (sobre las posibles razones de ello,
              véase § 9, «<emph>Establecimiento del texto</emph>»). Como se argumenta ahí, ha sido
              rotulado en un momento diferente al de la redacción, por una mano
            distinta.</note></head>
          <p>Los<note xml:id="fn101"> Verso 1: obsérvese cómo la estructura bimembre del verso
              original («Salamandria del sol, vestido estrellas» [OC255.185]) es reproducida en la
              versión latina (véase § 4 «Contenido y estructura»): desde el primer momento, la
              fidelidad al modelo aparece como objetivo prioritario para Cuesta. </note> fuegos
              habitando<note xml:id="fn102">
              <emph>habitans </emph>(‘habitando’): frente a la fidelidad al original que observamos
              en la <emph>dispositio </emph>del verso, Cuesta diverge de aquel al eludir la potente
              metáfora gongorina, «Salamandria del sol», que sustituye por la cualidad designada por
              ella, esto es, la capacidad de vivir en el fuego, mediante el participio de presente
                «<emph>habitans</emph>» más una referencia a los rayos del sol. ¿Por qué ha obrado
              así? No ha sido porque dicha idea no pertenezca a la Antigüedad clásica: Plinio el
              Viejo (<emph>nat. </emph>10,188) destacaba dicha capacidad de la salamandra
                («<emph>i</emph><emph>gnem tactu restinguat non alio modo quam glacies</emph>»,
              ‘apacigua el fuego al entrar en contacto con él, no de otro modo que el hielo’) así
              como su apariencia estrellada («<emph>animal </emph>[...]<emph> stellatum</emph>»).
              Además, la idea gozó de amplia difusión a lo largo de la Edad Media: Agustín de
              Hipona, <emph>La ciudad de Dios, </emph>21, 4: «<emph>salamandra in ignibus
                uiuit</emph>» (‘la salamandra habita en los fuegos’); Isidoro de Sevilla,
                <emph>Etimologías, </emph>12,4,34: «<emph>salamandra uocata, quod contra incendia
                ualeat</emph>» (‘se llama salamandra porque puede contra los fuegos’); Ramón Llull,
                <emph>Arbor scientiae,</emph> 9,3<emph>: vivi</emph><emph>t</emph><emph> in
                igne</emph><emph> </emph>(‘vive en el fuego’); etc. Y, por supuesto, fue
              pródigamente utilizada, ya en la Edad Moderna, en numerosas empresas y en emblemas
              (véase Ponce Cárdenas 2017: 259-260; Henkel–Schone 1996: 739-740). Sin duda en el
              proceder de Cuesta ha pesado la rareza del término <emph>salamandra</emph> en la
              poesía latina (usado una única vez por Marcial 2,66,7, y en un contexto muy distinto);
              en cambio, <emph>habitans</emph> se lee en hexámetros de Virgilio
                (<emph>georg</emph><emph>,</emph> 3,430), Lucano (6,293) y Ausonio
                (<emph>carm.</emph><emph> </emph>10 Hartel, 256), y se presta a formar, con elegante
              factura clásica (véase nota siguiente), la mitad primera del hexámetro en unión de un
              complemento directo como <emph>Phoebeos </emph>[...]<emph> ignes</emph>.</note> de
              Febo<note xml:id="fn103">
              <emph>Phoebeos </emph>[...]<emph> ignes</emph>: Cuesta vierte «del sol» [OC255.185]
              por «<emph>Phoebeos </emph>[...]<emph> ignes</emph>» (‘fuegos/rayos/calores del sol’).
              El sintagma adopta una elegante <emph>disiunctio</emph> al ser dispuesto con sus dos
              miembros separados por el término que los rige, «<emph>habitans</emph>». Se trata de
              un tipo de hipérbaton connatural a la poesía latina y que Góngora prodiga en sus
              versos (el tipo «sordo engendran gusano» [OC264B.740] en la clasificación que hemos
              propuesto en Pozuelo Calero 2019: § 18). La <emph>iunctura </emph>es genuinamente
              clásica; la usan Ovidio (<emph>met.</emph> 5,389: «<emph>Phoebeos submouet
                ignes</emph>», ‘[un bosque] protege de los ardores de Febo’), Lucano (2,415:
                «<emph>habuisse pares Phoebeis ignibus undas</emph>», ‘[<emph>sc. </emph>solo el río
              Erídano] tuvo aguas suficientes para aguantar los fuegos de Febo [<emph>sc.
              </emph>cuando Faetón incendió el firmamento]’) y Manilio (4,531: «<emph>exustus
                Phoebeis ignibus ignis</emph>»<emph>, </emph>‘el fuego [<emph>sc. </emph>de Cáncer
              es anulado] por los fuegos de Febo’). Con ella Cuesta aporta a sus versos el deseado
                <emph>sabor romano </emph>(véase § 5 «Fuentes») y, a la vez,
                <emph>deconstruye,</emph> de algún modo, el lenguaje de don Luis (véase § 6
                «<emph>Otra deconstrucción del estilo gongorino...</emph>»). Será un estilema
              recurrente en el poema de Cuesta: lo volveremos a encontrar en los vv. 4, 5, 7, 10,
              13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 24, 26 y 28.</note>, y cubierto por entero de
              estrellas<note xml:id="fn104">
              <emph>stellifer</emph><emph> </emph>(‘cubierto de estrellas’):<emph> </emph>en la
              latinidad antigua encontramos este poeticismo sólo en cinco autores, que lo utilizan
              bastante esporádicamente y siempre en contextos astronómicos (el curso de las
              estrellas, el cielo estrellado, etc.): en Cicerón (<emph>De
                republica</emph><emph> </emph>6,18), Séneca (<emph>Fedra</emph> 785) y Lactancio
                (<emph>De ave Phoenice</emph><emph> </emph>111) es un <emph>hápax</emph>; con más
              profusión lo usan Macrobio (<emph>Somn</emph><emph>ium Scipionis</emph> 2,1,3; etc.) y
              Boecio (<emph>De consolatione philosophiae</emph> 1,5,1; etc.). Su uso para verter la
              expresión gongorina «vestido estrellas» [OC255.185], alusiva a las manchas amarillas
              que cubren la piel negra del animal y sugerida probablemente (Micó 2001: 47; Ponce
              Cárdenas 2017: 260) por Plinio el Viejo (10,188), que describía a la criatura como
                «<emph>animal </emph>[...] <emph>stellatus</emph>», es un feliz hallazgo de Cuesta.
            </note>, ladrando estaba<note xml:id="fn105">
              <emph>latrabat </emph>(‘ladraba’):<emph> </emph>el uso de este término confirma que en
              la época el cultismo gongorino «<emph>latiendo</emph>», que a la postre no ha
              triunfado en castellano, se leía con el significado de ‘ladrar’ (Alonso 1980: 144).
              Hasta entonces, con ese sentido había sido utilizado escasísimamente: el
                <emph>CORDE</emph> sólo recoge un ejemplo anterior, en el anónimo <emph>Cuento muy fermoso de Otas de Roma</emph> («los canes que yvan con aquel çiervo latiendo
                delante»); Cuesta Herrezuelo (1992: 625-626) remite a otro ejemplo, de
              <emph>El Cavallero Zifar</emph> («fallé que ivan [<emph>sc. </emph>mis canes]
                <emph>latiendo</emph> en pos una leona»).</note> el Can<note xml:id="fn106"
                ><emph>canis aestivus</emph><emph> </emph>(‘el can del estío’): en la latinidad
              antigua no hallamos esta <emph>iunctura</emph>. Puede haberle sido inspirada a Cuesta
              por la bien conocida elegía primera de Tibulo (1, 1,27: «<emph>Sed Canis aestivos
                ortus vitare</emph>», ‘[<emph>sc. </emph>entregado yo] a mitigar las calurosas
              salidas de la canícula a la sombra’)<emph>, </emph>donde aparecen ambos términos
              contiguos, pero no concertados. Como es sabido, la constelación del Can, que está
              junto al sol en el periodo estival, es utilizada corrientemente por los poetas de la
              Antigüedad para designar la época del calor (véase Ponce Cárdenas [2017: 259], citando
              a Estacio, <emph>silv.</emph> 3,1,52-54). Como recoge el propio Ponce Cárdenas
                (<emph>ibid.</emph>), Salcedo Coronel (1629: f. 50v) señaló que el
              pasaje gongorino podría haber sido influido por un pasaje de Manilio (5,207-208)
              constituido por dos versos, de complicada transmisión textual, que el comentarista
              editaba así: «<emph>Exoriturque Canis latratque Canicula flamma, / et rapit igne suo,
                geminatque incendia Solis</emph>»<emph> </emph>(‘Y sale el Can y ladra la canícula
              con su llama, y arrastra con su fuego y redobla los incendios del Sol’). </note>
            estival cuando, cubierta<note xml:id="fn107"><emph>Pulvere plenus [...] roribus
                ora</emph>: Cuesta abandona en este pasaje, excepcionalmente, la literalidad
              respecto al texto gongorino. El texto original del <emph>Polifemo</emph> contiene un
              paréntesis bimembre de sentido ambiguo: en «Polvo el cabello, húmidas centellas / si
              no aljófares sudando» (OC255.187-188) caben dos lecturas. De acuerdo con la primera
              «sudando» se refiriría a «cabello», que sería el núcleo de toda la secuencia; esta
              tendría, por tanto, dos miembros: el primero sería una especie de construcción
              absoluta con elisión del verbo ‘ser’ (así lo entiende el mismo Cuesta en sus
                <emph>Notas</emph>, 356r: «’Polvo el cabello’ dixo absolutamente, imitando a los
              latinos»; véase también Alonso 1980: 144-145; Ponce Cárdenas 2017: 260), más o menos
              equivalente al tipo latino «<emph>Cicerone consule</emph>»: como si dijéramos «su
              cabello siendo polvo», a lo que se añadiría el segundo miembro: «[y] sudando [su
              cabello] gotas (centellas si no perlas)». Según esta lectura, por tanto, <emph>el
                polvo y el sudor que se mencionan están en el pelo de Acis, no en su rostro ni en
                </emph><emph>ningún otro lugar</emph>. La segunda lectura, seguida por la mayoría de
              comentaristas (Pellicer 1630: col. 179; Alonso 1980: 141; Micó 2001: 47; el propio
              Cuesta en sus <emph>Notas</emph>, f. 356r, al parafrasear el verso «Cuando llegó Acis
              lleno de sudor y polvo») entiende «sudando» referido a Acis; en este caso ambos
              miembros expresan en qué condiciones llega: por un lado, «con su cabello lleno de
              polvo», y por otro, «sudando (Acis) gotas (centellas si no perlas)». Por tanto,
                <emph>no suda</emph><emph> </emph><emph>el pelo, sino el propio Acis</emph>. La
              versión de Cuesta, que utiliza, al igual que Góngora, un dícolon, integra ambas
              lecturas: por un lado, en el primer miembro, explicita, por medio de la oración de
              relativo dependiente de «<emph>caesariem</emph>» (‘su cabellera’), que <emph>su pelo
                suda</emph>; y por otro, en el segundo, señala que <emph>su rostro</emph> –esta
              referencia es una novedad− <emph>suda</emph>. A esto añade otra innovación: distribuye
              las dos metáforas, coordinadas mediante la fórmula adversativo-aditiva «<emph>a</emph>
              si no <emph>b</emph>», con la que se refiere Góngora a las gotas de sudor (‘centellas’
              si no ‘aljófares’): asigna la primera de ellas al primer miembro mediante la aludida
              oración de relativo («su pelo, que al sudar centellea...»), y la segunda al segundo
              («empapado de bellas gotas de rocío»); ahora bien, en esta última expresión se ha
              introducido otra importante novedad: no se reproduce exactamente la imagen gongorina,
              «aljófar», esto es, ‘perlas’, sino «<emph>roribus</emph>» (‘gotas de rocío’). Sobre
              esta sustitución, véase la nota a v. 4 «bello rocío». <ref xml:id="ref9" target="ref8">Véase la nota 107.</ref></note> de polvo<note xml:id="fn108">
              <emph>Pulvere plenus </emph>(‘cubierta de polvo’): esta elegante cláusula de sonora
              aliteración no aparece en la poesía latina antigua; sí lo hace en textos medievales de
              improbable influjo en Cuesta, como el <emph>Polythecon</emph> (3,280: <emph>puluere
                plenam</emph>). Por otra parte, como anota Ponce Cárdenas al correspondiente verso
              gongorino (2017: 260), el polvo evoca la imagen del desaliño favorecedor del varón;
              como ejemplo de ello y posible modelo de Cuesta podría citarse a Marcial, 8,65,3:
                «<emph>formosus #puluere belli#</emph>» (‘hermoso por el polvo del combate’), donde
                <emph>pulvere</emph> ocupa la misma sede métrica).</note> su<note xml:id="fn109">Verso 3: es claramente deudor de<hi rend="b"> </hi>Estacio, <emph>Tebaida,</emph>
              5,440: <emph>Nudus uterque genas, simili coma #fulgurat astro#</emph><emph
              > </emph>(‘Ambos [Cástor y Pólux] con las mejillas aún lisas, sus cabelleras
              resplandecen con un brillo de estrella similar’). Sin duda es la fuente de la parte
              final del verso, y probablemente también de la construcción inicial de acusativo de
              relación. A la decisión de Cuesta de imitar este verso pueden muy bien obedecer las
              innovaciones que ha introducido en este punto respecto al original gongorino
                (<emph>cf. infra</emph>): aquí el ideal de imitación ha podido más que el de
              fidelidad al maestro.</note> cabellera<note
              xml:id="fn110">
              <emph>Pulvere plenus</emph> / <emph>caesariem </emph>(‘cubierta de polvo su
                cabellera):<hi rend="b"> </hi>obsérvese la construcción sintáctica de acusativo de
              relación o «acusativo griego», como se la designa habitualmente en la época. Como se
              sabe, su uso por Góngora mereció la condena de Jáuregui en su <emph>Antídoto
              </emph>(2002, p. 37-38), entre otros polemistas: «¡Bueno es aquel modo, ‘las manos
              impedido’! [...] Será harto [difícil] hallarle en poesía española o italiana y aun en
              la latina no es ordinario ni propio, antes tomado de los griegos, como en Virgilio:
                <emph>Armati ferro, et cristis capita alta corusci</emph>»). Cuesta convierte este
              peculiar estilema sintáctico en una isotopía del pasaje al volver a emplearlo en el
              sintagma adjetival coordinado con este, «<emph>madidus </emph>[...]<emph> ora</emph>»
              (‘con su rostro empapado...’). </note>, que al sudar destella con un fulgor astral
              similar<note xml:id="fn111">
              <emph>Simili quae</emph>: obsérvese la anástrofe. Nos encontramos ante uno de los
              tipos de hipérbaton más característicos de Góngora: el resultante de la expresión de
              un elemento perteneciente a una proposición relativa por delante del relativo que la
              introduce (Pozuelo Calero 2019: § 67-70), que encontramos en pasajes como
              «Las columnas Etón que erigió el griego» [OC255.339] imitando casos como Ovidio,
                <emph>met.</emph><emph> </emph>6,175: «<emph>E</emph>st auus, aetherium qui fert
              ceruicibus axem<emph>»</emph> (‘es [Atlas] mi abuelo, que lleva en sus hombros el
                eje celeste<emph>’</emph>). Es una muestra cabal de la <emph>deconstrucción</emph>
              que lleva a cabo Cuesta: expresa el contenido del <emph>Polifemo </emph>en latín y
              empleando las peculiaridades estilísticas de la poesía latina que Góngora incorpora a
              sus versos. En este sentido, resulta significativa la insistencia con que repite este
              mismo artificio: v. 5: «blando <emph>qui n</emph><emph>ymphae lumina </emph>somno»; 8:
              «Solitus <emph>quo figere corda Cupido</emph>»; 14: «<emph>Pomiferis</emph>
                pauper<emph> quae truncis procreat </emph>hortus» (aquí con el añadido de un segundo
                adjetivo proléptico); 22 «Flauum<emph> quodque caua quercus cecerpsit ab aluo</emph>». Volver a las notas <ref xml:id="ref10" target="ref11">109</ref> y 136.</note> al de aquel<note
              xml:id="fn112">
              <emph>Simili</emph> [...] <emph>astro</emph><hi rend="b"> </hi>(‘con similar fulgor de
                estrella’):<hi rend="b"> </hi>el contenido de la expresión gongorina «húmidas
              centellas [...] sudando» [OC255.187-188] queda plenamente recogido, pero Cuesta añade
              de su cosecha la comparación del fulgor astronómico que poseen sus gotas de sudor con
              el que despide el Can, antes mencionado, quizás influido por Estacio,
                <emph>Theb.</emph> 5,440 «<emph>simili coma fulgurat astro</emph>» (‘el mismo astro
              brilla en su pelo’), y Claudiano, <emph>Panegírico por el cuarto consulado de
                Honorio</emph>, 208 «<emph>simili chlamis #effluit auro#</emph>» (‘los cubre [a
              Cástor y Pólux] una clámide de un oro semejante’). </note>, y empapado su rostro
              ardiente<note xml:id="fn113">
              <emph>pulcris ardentia roribus ora</emph>: (‘su rostro ardoroso de bello
              rocío’): nótese el entrelazamiento del doble sintagma adjetival, a b A B, que se
              repetirá en el v. 14. Consiste en la duplicación, muy característica de la poesía
              latina antigua (véase Hoffer 2007), del hipérbaton del sintagma adjetival (véase § 6
              «<emph>Otra deconstrucción del estilo gongorino...</emph>»). Recuérdese lo dicho en las notas <ref xml:id="ref15" target="ref14">136</ref> y <ref xml:id="ref17" target="ref16">138</ref>.</note> de bello rocío<note xml:id="fn114">
              <emph>roribus</emph>(‘rocío’): mediante una especie de
                <emph>variatio </emph>conceptual Cuesta sustituye la metáfora utilizada por Góngora
              para referirse a las gotas de sudor, ‘aljófares’ –esto es, ‘perlas’−, muy corriente en
              la poesía castellana del Siglo de Oro para designar el rocío (Ponce Cárdenas 2017:
              260), por «<emph>roribus</emph>» (‘gotas de rocío’). La razón es simple: los poetas
              romanos acostumbran a utilizar esta metáfora («<emph>rores</emph>»<emph>,</emph>
              ‘gotas de rocío’) para las gotas en general, pero no usan ‘perlas’. A eso apunta el
              mismo Cuesta en sus <emph>Notas</emph> (BNE, ms. 3906: f. 356v), al indicar que «lo
              que aquí [Góngora] llamó ‘aljófares’ dixo Estacio ‘<emph>roribus</emph>’», citando
                <emph>Theb</emph>. 8,7-8: «[<emph>clipeumque</emph>] <emph>cruoris / roribus et
                scissi respersus puluere campi</emph>» (‘con el escudo cubierto de gotas de sangre y
              de polvo del campo de batalla’). Aquí la propiedad y la imitación de los modelos
              latinos se ha impuesto sobre la fidelidad al texto gongorino (<emph>cf</emph>. 5 §
                «<emph>Fuentes</emph>»). Por otra parte, al ubicar el término
                «<emph>roribus</emph>»<emph> </emph>en el quinto pie, lugar de especial sonoridad en
              el hexámetro, Cuesta ejecuta un eficaz calco fónico (véase § 5.2) de diversas
              expresiones semejantes de poetas postclásicos donde ocupa esa misma posición métrica:
              Estacio, <emph>Theb. </emph>5,590 «#<emph>roribus herbas#</emph>»<emph> </emph>y
              12,138 «#<emph>roribus artus#</emph>»; Manilio 2,195 «#<emph>roribus imbres</emph>#»;
                  Lucano 7,837 «#<emph>roribus arbor#</emph><emph>»</emph>. <ref xml:id="ref8" target="ref9">Véase la nota 100.</ref></note>, llega Acis<note xml:id="fn115"> Verso 5:
              mantiene un alto nivel de sonido clásico. El comienzo, «<emph>Acis adest</emph>»
              (‘llega Acis’), imita un cliché habitual de esa posición inicial del hexámetro,
              frecuente especialmente en Ovidio (por ejemplo <emph>met. </emph>3,102 «#<emph>Pallas
                adest</emph>#») y Estacio (verbigracia <emph>Theb.</emph> 9, 661 «#<emph>Finis
                adest</emph>#»), documentado también esporádicamente en Virgilio (<emph>Aen.</emph>
              7,577: «#<emph>Turnus adest</emph>#»), Marcial (1,6,6: «#<emph>Auctor adest</emph>#»),
              Claudiano (<emph>Sobre el consulado de Estilicón</emph> 2,455: «#<emph>Consul
                adest</emph>#»), Propercio (4,6,53: «#<emph>Tempus adest</emph>#»), Catulo (62,1:
                «#<emph>Vesper adest</emph>#») y otros. A su poder evocador Cuesta añade la
              sonoridad de la aliteración, un artificio connatural a la poesía latina (véase § 7
                «<emph>Otros hechos de estilo</emph>»). La anástrofe «<emph>blando qui</emph>» es un
              ornato genuino de la poesía romana, aparte de un estilema recurrente de Cuesta y un
              guiño al gongorismo, como hemos visto (§ 6 «<emph>Otra </emph>deconstrucción<emph> del
                estilo gongorino</emph>»). Finalmente, la elegante cláusula «<emph>lumina
                somno</emph>» es usada por multitud de poetas latinos, como Ovidio,
                <emph>met.</emph> 1,714, Virgilio, <emph>Aen. </emph>4,185, y muchos otros (véase el
              aparato de fuentes en § 5.3).</note>, quien<note
              xml:id="fn116">
              <emph>blando qui</emph> (‘quien [...] blando’):<hi rend="b"> </hi>sobre esta
              significativa anástrofe, recuérdese lo dicho respecto a <emph>similis
                quae</emph><emph> </emph>(v. 3) en <ref xml:id="ref11" target="ref10">n. 104</ref>).</note>, al ver que los
              luceros<note xml:id="fn117">
              <emph>Lumina </emph>(‘luceros’): Góngora designa los ojos mediante la metáfora ‘luces’
              (OC255.189), una convención muy querida del petrarquismo (Ponce Cárdenas, 2017: 261;
              Micó, 2001: 47). Por cierto, ‘luces’ podría ser considerado también un latinismo
              sintáctico si consideramos que en latín la designación de los ojos mediante
                ‘<emph>lumina</emph>’, está en buena medida lexicalizada (<emph>cf. OLD</emph>,
                s.v<emph>. </emph>‘<emph>lumen</emph>’, 8), como destaca Cuesta (BNE, ms. 3906, f.
              356v) al afirmar que «vulgar es que los latinos llamen los ojos
              ‘<emph>lumina</emph>’».</note> de la ninfa habían<note xml:id="fn118"> Verso 6: si,
              como hemos visto, en los vv. 3-4 se impone el empleo de clichés clásicos a la
              fidelidad al texto gongorino, con resultados, vistos desde la estética de la
                <emph>imitatio</emph> (cf. § 5, «<emph>Fuentes</emph>»), notablemente artísticos, en
              este v. 6 predomina la literalidad, lo que en este caso redunda en cierto prosaísmo:
              del adverbio ‘<emph>dulciter</emph><emph>’</emph><emph> </emph>no hay antecedentes en
              la poesía augústea; la expresión «<emph>occubuisse uidens</emph>»<emph> </emph>es
              inusitada en la poesía romana: sólo encontramos dos hexámetros, de Ovidio y Sedulio
              respectivamente (véase el aparato de fuentes en § 5.3) con una expresión semejante –no
              idéntica−, por otra parte en distinta sede métrica; en cuanto a «<emph>quantum
                potis</emph>»,<emph> </emph>también es más bien prosaico (<emph>cf.</emph> nota <emph>ad
                loc.</emph>). Solo el uso de ‘<emph>hausit</emph><emph>’</emph><emph> </emph>en el
              último pie del hexámetro tiene algún regusto clásico: hemos encontrado dos ejemplos de
              Virgilio y tres de Claudiano (véase el aparato de fuentes en § 5.3). <ref xml:id="ref19" target="ref18">Recuérdese lo dicho en la nota 115</ref>.</note> sucumbido<note xml:id="fn119">
              <emph>occubuisse</emph><emph> </emph>(‘habían sucumbido’): obsérvese que Cuesta
              utiliza ‘<emph>o</emph><emph>ccumbĕre</emph><emph>’</emph>, y no
                ‘<emph>occĭdĕre</emph><emph>’</emph><emph> </emph>(‘caer’, ‘ponerse’ [en referencia
              habitualmente al sol: <emph>OLD</emph>: s.v., 4])<emph>, </emph>que sería el
              correspondiente latino a la soberbia imagen empleada por Góngora (OC255.190
              «occidente») para designar los ojos/soles cerrados de Galatea. Lo hace así a pesar de
              que contaba con un paralelo tan conocido como Catulo 5,4-5 («<emph>Soles occidere et
                redire possunt</emph><emph>...</emph>», ‘Los soles pueden ponerse y resurgir’), que,
              como observa Ponce Cárdenas (2017: 261), cabría pensar que subyace en el pasaje.
              Quizás lo que ha ocurrido es que ha pesado más en el helenista la influencia de
              Ovidio, <emph>met.</emph> 1,713-714 «V<emph>idit Cyllenius omnes /
                </emph>succubuisse<emph> oculos adopertaque lumina somno</emph>»<emph> </emph>(‘Vio
              que todos los ojos de Argos habían <emph>sucumbido</emph> y que sus pupilas estaban
              cerradas por el sueño’ [trad. Ruiz de Elvira en Ovidio 1983: I 36]); de hecho, muy
              probablemente ha tomado de ese verso, además, la cláusula para el suyo, «<emph>lumina
                somno</emph>» (véase en todo caso <emph>infra</emph> n. a v. 6 ‘quanto pudo’). En
              cuanto al cambio de ‘<emph>succumbere</emph><emph>’</emph><emph> </emph>por
                ‘<emph>occumbere</emph><emph>’</emph>, menos apropiado por cuanto que habitualmente
              se emplea con el sentido de ‘morir’, podría obedecer, a menos que subyazca un uso
              deliberadamente figurado, a razones métricas: al comenzar con vocal, permite la
              ubicación del dáctilo <emph>dulciter </emph>delante, sin provocar el alargamiento de
              su sílaba final por posición.</note> dulcemente<note xml:id="fn120">
              <emph>Dulciter</emph> (‘dulcemente’): recoge el «dulce» del <emph>Polifemo</emph>
              (OC255.190). La correspondencia de las tres palabras que integran la secuencia de
              Cuesta «<emph>Dulciter occubuisse uidens</emph>» con la gongorina «Dulce occidente
              viendo», ambas abriendo sus respectivos versos, es un buen exponente del ideal de
              literalidad que guía al primero. El precio es la pérdida del sonido clásico:
                «<emph>dulciter</emph>»<emph>,</emph> como hemos visto en n. 111, no
              aparece en la poesía augústea.</note> al deleitoso sueño<note xml:id="fn121">
                <emph>blandum [...] somnum</emph> (‘deleitoso sueño’): Cuesta vierte literalmente la expresión gongorina «blando
              sueño» (OC255.190), deconstruyendo así el latinismo semántico subyacente en ella
              (señalado por Ponce Cárdenas 2017: 261), que ya había sido usado anteriormente, según
              recoge el CORDE, por poetas castellanos como Fray Luis («más que el blando sueño yerba
              amena») y Fernando de Herrera («Ven ya, pues, blando sueño»), entre otros. El propio
              Cuesta considera en sus <emph>Notas </emph>(BNE, ms. 3906, f. 356v) que «en llamar al
              sueño ‘blando’ [Góngora] imitó a los latinos», y remite a Virgilio,
                <emph>georg.</emph> I y Ovidio <emph>met.</emph> II, de memoria y equivocándose,
              pues ni Virgilio ni Ovidio usaron –salvo que se tratase de una lectura de la época,
              hoy relegada− la <emph>iunctura </emph>«<emph>blandus somnus</emph>»; en realidad,
              como indica Ponce Cárdenas (2017: 261-262), tratándose de la latinidad antigua sólo se
              lee en un falecio de Marcial (4,64,18: «<emph>...ne blando rota sit molesta
                somno</emph>», ‘...no sea que la rueda moleste al deleitoso sueño’); el éxito de la
              expresión debe haberse visto favorecido por otros factores, como su uso por poetas
              neolatinos como Pontano (<emph>Naenia prima Ad somnum provocandum</emph>, 2:
                «<emph>blandule somne, veni...</emph> ») o Macrino («<emph>Somne, o somnule,
                blandicelle somne</emph>»), y, sobre todo, por haber sido recogida en repertorios
              didácticos como los <emph>Epitheta</emph> de Ravisio Téxtor (1563: 793). Cabe añadir
              como otra posible fuente de la versión de Cuesta el <emph>sonido </emph>de Claudiano,
                <emph>carm. min.</emph> 25,1 («<emph>Forte Venus #blando# quaesitum frigore
                #somnum#</emph>»<emph>, </emph>‘Venus, para buscar el sueño en una gruta de
              agradable frescor...’), un hexámetro en el que ambos términos aparecen ocupando las
              mismas posiciones métricas, aunque no van concordados entre sí.</note>, sació, cuanto
              pudo<note xml:id="fn122">
              <emph>quantum potis</emph><emph> </emph>(‘cuanto pudo’)<emph>.</emph><hi rend="b"
              > </hi>La expresión gongorina «cuanto pudo» (OC255.191), que aporta la rima con el
              magnífico final del verso que sigue («cristal mudo»), es vertida por Cuesta con
              notable literalidad mediante «<emph>quantum potis</emph><emph> </emph>[<emph>sc.
                fuit</emph>]»<emph>,</emph> locución usada en latín para expresar «the utmost of
              one’s hability» (<emph>OLD</emph>, s.v. <emph>‘potis’</emph>, 2b), pero, como hemos
                anticipado (<ref xml:id="ref18" target="ref19">véase n. 111</ref>), un tanto prosaica:
              el adjetivo <emph>potis </emph>es usado sólo muy esporádicamente −y nunca en la
              cláusula del hexámetro− por los poetas clásicos, y la fórmula «<emph>quantum
                poti</emph><emph>s</emph>»<emph> </emph>no aparece en poesía, fuera de algunos
              ejemplos de los comediógrafos (Terencio, <emph>Ad.</emph> 350-351 «<emph>Tu quantum
                potis / abi</emph>», ‘tú márchate cuan rápido como puedas’). Una rara excepción,
              pero en neutro, nos proporciona en Ausonio, <emph>epist</emph>. 8,5:
                «<emph>A</emph><emph>dpropera, quantum pote corpore et aeuo</emph>»<emph
              > </emph>(‘Apresúrate todo lo que te permita tu cuerpo y tu edad’ [trad. A. Alvar
              Ezquerra: Ausonio 1990: II 220]). </note>, labios<note xml:id="fn123"> Verso 7: al
              igual que el 6, favorece la literalidad a costa de la desaparición del sonido
              romano.</note> y ojos de licor sonoro<note xml:id="fn124">
              <emph>hausit </emph><emph>/ argutum et tacitum labiis oculisque liquorem
              </emph>(‘sació / labios y ojos de licor sonoro y de licor mudo’): en la expresión
              correspondiente del <emph>Polifemo</emph>, que ocupa dos versos completos
              (OC255.191-192), Góngora plantea, en palabras de Ponce Cárdenas (2017: 263 [véase
              también Micó, 2001: 47; Alonso 1980: 146-147]), un «sistema correlativo bimembre en
              disposición paralelística ‘boca-sonoro cristal’ / ‘ojos-cristal mudo’», donde se
              emparejan las acciones de beber («boca») y ver («ojos») con ‘agua’ y ‘piel’, conceptos
              estos designados metafóricamente por un único término, «cristal»: Acis bebe («su boca
              dio») agua («cristal sonoro») mientras contempla («y sus ojos» <emph>sc. </emph>dio)
              la piel de Galatea («cristal mudo»). Cuesta reproduce la correlación paralelística
              –que él dispone en quiasmo− con admirable fidelidad a la estructura formal; sin
              embargo, curiosamente, no reproduce el término latino equivalente a la metáfora,
                «<emph>crystallus</emph>», pese a que, aunque solo esporádicamente, aparece en
              poetas latinos como Virgilio (<emph>Copa</emph>, 30), Propercio, Estacio, Lucano o
              Séneca. En su lugar la traduce por el término real designado por ella en el primer
              miembro, «<emph>liquor</emph>» (‘líquido’, esto es, ‘agua’), que se carga de sentido
              metafórico solo al llegar al segundo miembro: la piel de Galatea es <emph>líquido
                mudo</emph>, esto es, es ‘como agua’). En la latinidad antigua no parece haberse
              aplicado el adjetivo <emph>argutum </emph>(‘sonoro’) al agua (véase <emph>ThlL</emph>
              2,557).</note> y de licor mudo<note xml:id="fn125">
              <emph>t</emph><emph>acitum </emph>[<emph>...</emph>]<emph> liquorem</emph> (‘licor
              mudo’). Al verter «cristal» [OC255.192], término mediante el que Góngora designa a la
              vez el agua que bebe Acis («sonoro cristal») y el cuerpo de la ninfa («cristal mudo»
              [véase Ponce Cárdenas 2017: 263]), como ‘líquido’, se oculta −o se transforma− la
              metáfora gongorina (véase la n. anterior). Sólo en una ocasión encontramos semejante
                <emph>iunctura</emph> en la latinidad antigua: es en Silio Itálico 3,451-452, una
              referencia a la unión del río Arar con el Ródano: «<emph>Auget opes stanti
                similis </emph><emph>tacitoque </emph>#<emph>liquore</emph># / <emph>mixtus
                Arar</emph>»<emph> </emph>(‘Aumenta su cauce el Arar, aparentando estar detenido y
              mezclándose con <emph>aguas calladas</emph>’). Pese a la diversidad de los contextos,
              podría haber proporcionado a Cuesta por un lado la propia <emph>iunctura
              </emph>clásica para verter «cristal mudo», y, por otro, el final del hexámetro,
                #<emph>liquorem</emph>#, aportándole así al verso cierta dosis de imitación y
                <emph>sonido clásico</emph>.</note>.</p><p>Acis<note xml:id="fn126"> Verso 8: refleja el
              ideal de Cuesta de alcanzar el mayor grado posible de literalidad, ideal patente en su
              versión de toda esta segunda octava, cuya estructura formal, como hemos visto
              (Introducción, § 4 «Contenido y estructura»), sigue casi punto por punto la de
              Góngora. En cuanto a este v. 8 en concreto, no sólo recoge con exactitud el contenido
              del verso original («Era Acis un venablo de Cupido» [OC255.193]), sino también su
                <emph>dispositio uerborum</emph>, como reflejan su inicio y final, coincidentes casi
              literalmente («<emph>Acis erat </emph>[...] <emph>Cupido</emph>»). Semejante grado de
              fidelidad no está reñido con el <emph>sonido romano</emph>: <emph>«Acis
                </emph><emph>adest</emph>» reproduce, con variación, el comienzo de Ovidio,
                <emph>met.</emph> 13,750, «<emph>Acis erat</emph>» (véase en § 5.3 el aparato de
              fuentes, <emph>ad loc.</emph>).</note> era lo que suele<note xml:id="fn127">
              <emph>solitus quo</emph><emph> </emph>(literalmente ‘aquello con lo que suele’):
              nótese la anástrofe, que es uno de los tipos hiperbáticos más característicos del
              lenguaje gongorino (recuérdese lo dicho acerca de «<emph>similis quae</emph>» en n.
                111). En
              este caso concreto, Cuesta puede, por otra parte, haber sentido la influencia de
              Fedro, que utiliza esta rara <emph>iunctura, </emph>también con inversión del orden de
              palabras, aunque con distinto sentido y distinto tipo de verso, en el primer verso de
              la fábula del caballo y el jabalí (4,4,1): «<emph>Equus sedare</emph><emph> solitus
                quo</emph><emph> fuerat sitim...</emph>» (‘En donde tenía por costumbre un caballo
              calmar su sed...’).</note> en los corazones clavar<note xml:id="fn128">
              <emph>quo figere corda Cupido</emph> (‘lo que suele en los corazones clavar Cupido’):
                como es universalmente sabido, el arma con la que Cupido atraviesa los corazones de sus víctimas es la flecha (P<hi rend="sc">lavt.</hi>
              <emph>Pers.</emph> 25 «<emph>Sagitta Cupido cor meum transfixit</emph>»<emph
              > </emph>[‘con una flecha Cupido me ha traspasado el corazón’]; O<num>v</num>.
                <emph>am.</emph> 2,5,1 «<emph>Abeas, pharetrate Cupido!</emph>»<emph
              > </emph>[‘márchate, Cupido, con tu aljaba’]; H<hi rend="sc">or.</hi>
              <emph>carm. </emph>2,8,14-15 «<emph>Cupido, / semper ardentis acuens sagittas</emph>»
                [‘Cupido, que siempre estás afilando flechas ardientes’]; etc. ). Góngora utiliza en su lugar «venablo», sin duda, como me indica Mercedes Cuesta, con propósitos hiperbólicos y burlescos, como en su Píramo [OC317.121-124]: «Al fin, en Píramo quiso / encarnar Cupido un chuzo, / el mejor de su armería / con su herramienta al uso». En cualquier caso, sus comentaristas advirtieron la impropiedad del término (véase Micó 2001: 48; Ponce Cárdenas 2017: 264). El propio Cuesta
              manifiesta <emph>ad loc.</emph> (BNE, ms. 3906: f. 357v) que «Acis en griego sinifica
              ‘saeta’». Su uso aquí de la perífrasis «<emph>quo figere corda Cupido</emph>» quizás
              obedece al deseo de evitar tener que elegir entre ‘venablo’ o, desdiciendo al maestro,
              ‘saeta’.</note> Cupido<note xml:id="fn129">
              <emph>corda Cupido</emph><emph> </emph>(‘en los corazones [...] Cupido’): nótese la
              elegante aliteración que asocia las dos palabras que integran la cláusula del
              hexámetro. Lo mismo sucede en versos como 2 («<emph>pulvere plenus</emph>»), 20
                («<emph>gramine</emph><emph> glebam</emph>») o incluso, en composición, 9
                («<emph>semi-fero fauno</emph>»). Evidentemente Cuesta está impregnado del gusto de los
              poetas latinos por este tipo de efectos fónicos (<emph>cf. </emph>§ 7 «Otros hechos de
              estilo»). Tal <emph>iunctura</emph>, por otra parte, no aparece en la latinidad
              antigua, pero sí en la moderna: <emph>cf.</emph> Cristóforo Landino,
                <emph>Xandra</emph> 12,17-18 [Landino 2008: 102]: «<emph>nec mi / turbavit facibus
                corda Cupido malis</emph>», ‘ni Cupido ha turbado mi corazón con fuegos inicuos’);
              Juan Sobrarias, «Epigrama a Tomás Robert» 5-6: «#<emph>corda Cupido</emph><emph>#
                /</emph><emph> figit</emph>» (‘Cupido ha atravesado su corazón’ [ed. y trad. Maestre
              Maestre 1990: 398]).</note>, de un semianimal<note xml:id="fn130">
              <emph>semifero fauno</emph><hi rend="b"> </hi>(‘de un semianimal fauno’): ni en la
              latinidad antigua, ni en la moderna, encontramos el poeticismo <emph>semifer</emph>
              aplicado a <emph>faunus</emph>. Es una formación usada en muy contadas ocasiones por
              Lucrecio, Virgilio, Ovidio, Lucano, Valerio Flaco, Silio Itálico, Estacio y Claudiano,
              y aplicada a criaturas mezcla de hombre y animal o monstruo, como los centauros
              (Lucrecio 6,386; Estacio <emph>Ach.</emph> 1,868; 9,220; Ovidio <emph>met</emph>. 12,
              406), o Tritón (Virgilio <emph>Aen. </emph>10,212), o no completamente humanas, como
              Caco, mezcla de hombre y sátiro (Virgilio <emph>Aen. </emph>8, 267). Por tanto, su
              aplicación, recogiendo el «medio fiera» gongorino, a los faunos, criaturas de los
              bosques descritas por Pellicer (1630: 182) como «dioses de las selvas, los pies de
              cabra y el rostro de hombres», es muy apropiada. Por lo demás, Ravisio Téxtor (1563:
              186) recoge el término entre los epítetos de los centauros, aduciendo a Estacio,
                <emph>Theb.</emph> 9,220, y el propio Cuesta, en sus <emph>Notas</emph> (BNE, ms.
              3906, f. 358r), ilustra el «medio fiera» gongorino remitiendo a Ovidio <emph>met.
              </emph>2,633 («#<emph>Semifer</emph>#»), Cicerón <emph>nat. </emph>2,112 y Lucrecio
              2,702 («#<emph>Semiferas</emph>#»), lugares en los que es aplicado respectivamente a
              Quirón, a Capricornio y a seres monstruosos en general.</note> fauno<note
              xml:id="fn131">
              <emph>fauno</emph>: ¿era <emph>Fauno</emph>, o <emph>un fauno</emph>,<emph> </emph>el
              padre de Acis? El mitógrafo más difundido de la época, Natale Conti (1581: 307),
              presenta al primero como un benéfico rey de los latinos («<emph>floruit autem Faunus
                Latinorum rex, quo tempore Pandion regnauit Athenis</emph>»), y a los segundos como
              sus hijos («<emph>hunc Faunum Satyrorum ac Faunorum patrem</emph>»), y atribuye la
              naturaleza semianimal, entre humanos y cabras, de estos a la fabulación de los poetas
                («<emph>Videntur mihi poetae, quamuis nihil certum affirmare possum, Faunos animalia
                putasse, cum tanquam equos cornipedes illos Ovidius appellauit</emph>»), pero no
              indica quién fue el padre de Acis. La versión más extendida en la Antigüedad apunta en
              tal sentido al propio Fauno (Grimal 1984: 4 [s.v.<emph> </emph>‘Acis’]). Góngora lo
              identifica, sin embargo, con «un fauno», y así lo entiende, siguiéndolo, Cuesta en sus
                <emph>Notas </emph>(BNE, ms. 3906, f. 358r): «los faunos de la cintura arriba eran
              hombres; de allí abajo, cabras; por eso dijo [<emph>sc. </emph>Góngora] ‘medio hombre
              y medio fiera’». Consiguientemente, hemos de entender que el verso de Cuesta se
              refiere a «un fauno».</note> y de la ninfa Simétide nacido<note xml:id="fn132"> Verso
              9: vierte con gran agilidad y economía de medios, pero a la vez recogiendo punto por
              punto lo sustancial, los dos versos que dedica Góngora a dar cuenta de los padres de
              Acis (OC255.194-195). Para ello utiliza un elegante verso de Ovidio, precisamente el
              que da inicio a su fábula de Acis y Galatea, que reproduce casi literalmente:
                <emph>met</emph>. 13, 750 «#<emph>Acis erat</emph># #<emph>F</emph><emph>auno</emph>
              <emph>nymphaque Symaethide cretus</emph>#» (‘Acis era hijo de Fauno y de la ninfa
              Simétide’). La versión de Cuesta representa un viaje de vuelta a las fuentes del texto
              gongorino, considerando, como no puede ser de otro modo (Micó 2001: 48; Ponce Cárdenas
              2017: 264), que este verso de Ovidio ha sido la fuente seguida para la elaboración de
              estos dos versos del <emph>Polifemo</emph>.</note>, gala −aquel−<note xml:id="fn133">
              Verso 10: el verso OC255.196 de Góngora («Gloria del mar, honor de su ribera») es
              anfibológico: en principio puede interpretarse como referido o a Acis o a Simetis.
              Alonso (1580: 148) y Micó (2001, pp. 48-49) optan por la primera lectura; Vilanova,
              Carreira y Ponce Cárdenas lo hacen por la segunda, basándose en argumentos que resume
              el último de ellos (2017: 264) así: «la construcción armónica de las aposiciones y el
              ritmo de la frase vedan que tales sintagmas puedan aplicarse a Acis. Abona la
              interpretación de Antonio Carreira el hecho de que el doble entorno acuático
                (<emph>mar </emph>y <emph>ribera</emph>) se aplique de forma natural a la ninfa, mas
              no tanto a su hijo cazador)». Cuesta opta, en cambio, por la primera lectura, tanto en
              sus <emph>Notas</emph> (BNE, ms. 3906, f. 358r), al parafrasear «Con <emph>el
                cual</emph> se gloriaba el mar y se honraba la ribera», como en su versión latina,
              al referir expresamente la aposición a Acis a través del pronombre
              <emph>ille</emph>.</note>, del mar y honor<note xml:id="fn134">
              <emph>decus </emph>[<emph>...</emph>]<emph> atque </emph>[<emph>...</emph>]<emph>
                gloria</emph><hi rend="b"> </hi>(‘gala [...] y honor’): los dos conceptos nombrados
              por Cuesta, <emph>decus </emph>(‘adorno’, ‘honra’, ‘gala’) y <emph>gloria
              </emph>(‘gloria’, ‘orgullo’), aparecen asociados con frecuencia en contextos
              panegíricos en la latinidad antigua: Virgilio, <emph>Aen.</emph> 11,154-155
                «<emph>Haud ignarus eram, quantum nova</emph> gloria <emph>in armis / et
                praedulce </emph>decus <emph>primo certamine posset</emph>» (‘Bien sabía yo el gran
              poder que tenía <emph>la gloria </emph>primeriza de las armas y el dulcísimo
                <emph>honor</emph> ganado en el primer combate’ [elogio de Palante por Eneas]);
                Ovidio,<emph> epist</emph>. 16,273 «<emph>O </emph>decus<emph>, o praesens
                geminorum </emph>gloria<emph> fratrum!</emph>» (‘¡Oh honor, oh gloria viviente de
              los germanos gemelos!’ [Paris a Helena; trad. F. Moya del Baño: Ovidio 1986, 131]);
              Ovidio, <emph>epist. </emph>15,93 «<emph>O </emph>decus<emph> atque aeui
                </emph>gloria<emph> magna tui!</emph>»<emph> </emph>(‘¡Oh prez y gloria grande de tu
              época’ [Safo a Faón; trad. <emph>ibid.</emph>, p. 113]); Salustio, <emph>Cat.</emph>
              20,14 «<emph>Praeterea diuitiae, decus, gloria in oculis sita sunt</emph>» (‘Además,
              tenéis a vuestro alcance la riqueza, la honra, la gloria’ [Catilina a sus
              seguidores]); Valerio Flaco, 4,162-163 Decus<emph> ille et laeta suorum </emph><emph>/
                </emph>gloria<emph> </emph>(«La gloria y el honor de los suyos» [a propósito de
              Otreo]). Góngora debe de haberse inspirado en pasajes de este tipo para su
                <emph>Polifemo </emph>castellano, y Cuesta ahora desanda su camino (véase Introd., §
              6, «Conceptos debatidos»).</note> de su ribera. A tal bella gema de Hércules<note
              xml:id="fn135"><emph>Herculis </emph>[...]<emph> gemmam </emph>[...]<emph> sequitur
                quasi</emph><emph> ferreus</emph><emph> </emph>(‘A tal bella gema de Hércules [...]
              sigue cual si él de hierro fuera’): en el correspondiente texto gongorino
              (OC255.197-198), «Al bello imán, al ídolo dormido / azero sigue, idólatra venera»
              (versión de Pellicer, seguida por Cuesta [<ref xml:id="ref20" target="ref21">véase n. 131</ref>]), en el que metafóricamente Galatea es imán, y Acis, acero, subyace
              un hipotexto ya identificado por Pellicer (<emph>cf.</emph> Ponce Cárdenas 2017:
              264-265; Micó 2001: 49); es de Claudiano, que en su poema <emph>Magnes
                </emph>(<emph>carm. min.</emph> 29,25-26), como muestra del poder del amor presenta
              como «<emph>magnetica gemma</emph>» una estatua de Venus y como <emph>ferrea
                forma</emph> otra de Marte, que lógicamente sentirá su atracción: «<emph>ferrea
                Martis / forma nitet, Venerem magnetica gemma figurat</emph>»<emph> </emph>(‘la
              imagen de Marte resplandece en hierro, una piedra imán representa a Venus’ [trad. M.
              Castillo Bejarano en Claudiano 1993: II 284]). Resulta interesante ver cómo combina
              Cuesta en este pasaje la fidelidad al texto de Góngora y al hipotexto subyacente:
              reproduce la poderosa estructura formal bimembre de don Luis, novedosa respecto a la
              fuente de Claudiano; sin embargo utiliza de este último el sustantivo
                «<emph>gemma</emph>» para el «imán» y el adjetivo «<emph>ferreus</emph>» –ubicado en
              la misma sede métrica− para recoger el «acero» gongorino. Sobre la fidelidad
              esquemática de toda la oración al texto correspondiente del <emph>Polifemo</emph>
              véase la descripción general de la paráfrasis de Cuesta en Introd. § 4, «Contenido y
              estructura». El imán es designado a veces como «piedra de Hércules» (en latín,
                «<emph>lapis Herculeus</emph>») en textos de la Edad Moderna, como Pedro de Medina,
                <emph>Primera y segunda parte de las grandezas y cosas notables de España,
              </emph>Alcalá de Henares, 1595, f. 130v: «La piedra ymán, que también se dize piedra
              hercúlea, y otros la llaman calamita...». José de Pellicer (el comentarista de
              Góngora), en su <emph>Aparato a la monarchia antigua de las Españas </emph>(Valencia:
              Por Benito Macé, 1673: 61), fundamenta tal denominación en un supuesto texto de
              Ferécides Siro, en que el héroe aparece ¡como descubridor de la brújula!: « Y [...]
              navegando (<emph>sc. </emph>Hércules a España), se levantó en el mar una tempestad, y
              se libró con el socorro de la aguja. Aquella saeta que Hércules ponía en el arco, bien
              se reconoce ser la brújula, y la aguja abrazada con el <emph>imán</emph>, que por él,
              desde entonces, se llama <emph>piedra de Hércules</emph>, que el latino dice
                ‘<emph>lapis Herculeus</emph>’. Y nada hay tan semejante de la saeta como la aguja
              de marear. Con que es evidente que los antiguos la reconocieron, pues en otra forma no
              pudieron haberse hecho costa a costa las navegaciones tan largas y peligrosas como
              refieren las historias» (&lt;<ref
                target="https://books.google.es/books?id=bWB4-aIUbFwC&amp;pg=PA61&amp;lpg=PA61&amp;dq=%22libr%C3%B3+con+el+socorro+de+la+aguja%22&amp;source=bl&amp;ots=nKi9OWnbMR&amp;sig=ACfU3U2SwJgeUklkHWAXooDSwr3H0A2Atw&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjEh4Cu_9_oAhXK5eAKHYMTDhoQ6AEwAHoECAMQKw#v=onepage&amp;q=%22libr%C3%B3%20con%20el%20socorro%20de%20la%20aguja%22&amp;f=false"
                  ><seg rend="lienhypertexte"
                  >https://books.google.es/books?id=bWB4-aIUbFwC&amp;pg=PA61&amp;lpg=PA61&amp;dq=%22libr%C3%B3+con+el+socorro+de+la+aguja%22&amp;source=bl&amp;ots=nKi9OWnbMR&amp;sig=ACfU3U2SwJgeUklkHWAXooDSwr3H0A2Atw&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjEh4Cu_9_oAhXK5eAKHYMTDh</seg><seg
                  rend="lienhypertexte">o</seg><seg rend="lienhypertexte"
                  >Q6AEwAHoECAMQKw#v=onepage&amp;q=%22libr%C3%B3%20con%20el%20socorro%20de%20la%20aguja%22&amp;f=false</seg></ref>
              &gt; [11-04-2020]). Otras razones aducidas para tal denominación, que, al parecer,
              tuvo cierta pervivencia, pueden verse en Gaspar Ibáñez de Segovia, marqués de
              Mondéjar, <emph>Cádiz Phenicia, con el examen de varias noticias antiguas de España,
              </emph>tomo III, Madrid, 1805<hi rend="b">, </hi>«Disquisición 15», en particular su
              extenso «Epígrafe X» (pp. 127-135), titulado «El imán se llamó Hercúleo por haber
              descubierto Hércules sus virtudes...».</note>, a tal de mármol bello<note
              xml:id="fn136">
              <emph>e marmore </emph><emph>pulc</emph><emph>ro</emph> (‘de mármol bello’): primer
              añadido que Cuesta introduce en su versión de esta octava. Al margen de que pueda
              haber sido una solución versificatoria, desempeña una función evidente, como es la de
              aportar <emph>sonido clásico</emph> al verso. En efecto, aunque la
                <emph>iunctura</emph> no aparece literalmente en la producción hexamétrica antigua,
              es un calco fónico (véase Introd., § 5.2 «Tipos de calcos»; Maestre Maestre 1987: L)
              de expresiones similares situadas en la misma <emph>sedes metrica</emph><emph>
                –</emph>la enfática cláusula<emph>−</emph><emph> </emph>de los poetas más apreciados
              por la cultura del humanismo, como Virgilio (<emph>Aen. </emph>6,847 «#<emph>de
                marmore voltus</emph>#»); Valerio Flaco (1,313 «#<emph>in marmore summo</emph>#»),
              Estacio (<emph>silu. </emph>2,2,88 «<emph>ubi</emph> #<emph>marmore picto</emph>#»),
              Marcial (10,79,3 «#<emph>de marmore</emph># <emph>thermas</emph>»), Juvenal (3,205
                «#<emph>de marmore</emph># <emph>Chiron</emph>») y, sobre todo, Ovidio
                (<emph>met.</emph> 14, 312 «<emph>niueo factum</emph> #<emph>de marmore
                signum</emph>#», ‘una escultura hecha de níveo mármol’, con contexto
              análogo).</note> ídolo<note xml:id="fn137">
              <emph>effigiem </emph>(‘ídolo’): Cuesta razona el gongorino «ídolo» (OC255.197)
              comentando en sus <emph>Notas</emph> (BNE, ms. 3906, f. 358v): «<emph>ídolo dormido.
                ‘</emph>Statua dormida’. Llamóla ‘ídolo’ por la reverencia que Acis la hizo». Lo más
              cercano en latín al castellano ‘ídolo’ es
                ‘<emph>effigies</emph><emph>’</emph><emph> </emph>(OLD, s.v.<emph
                > </emph>‘<emph>effigies’</emph>, 1; <emph>cf.</emph> Cic. <emph>Verr.</emph> 5,187
                «<emph>effigiem Cereris non humana manu factam</emph>», ‘una imagen [sea pictórica o
              escultórica] de Ceres hecha por mano no humana’). ‘<emph>Idolum</emph>’, con el
              sentido religioso que posee en castellano, es un helenismo introducido en el latín por
              los autores cristianos (Tertuliano, Cipriano, etc.), sin tradición en la poesía
              clásica (<emph>cf</emph>. <emph>ThlL</emph>, s. v., III); no resulta extraño que
                Cuesta, fiel a su ideal poético imitativo, evite este término. <ref xml:id="ref23" target="ref22">Recuérdese lo dicho en la nota 133</ref>.</note> dormido sigue<note xml:id="fn138"><emph>Herculis hanc pulcram
                gemmam, hanc e marmore </emph><emph>pulc</emph><emph>ro / sopitam effigiem sequitur
                </emph>[...]<emph> atque </emph>[...]<emph> prosequitur cultu </emph>(«A esta bella
              gema hercúlea, a este de mármol bello ídolo dormido sigue cual si fuera de hierro y
              venera...’): Cuesta anota en sus <emph>Notas </emph>(BNE, ms. 3906, f. 358v) la
              siguiente versión del texto gongorino (OC255197-198):«Al bello imán, al ídolo dormido,
              / azero sigue, idólatra venera». Es la versión que da Pellicer (1630: cols. 181-182),
              y que prefieren editores como Adolfo de Castro en la BAE (1854: 460) e incluso,
              recientemente, Nadine Ly (1995: 386). Frente a la versión preferida en las ediciones
              modernas («<emph>El</emph> bello imán, <emph>el</emph> ídolo dormido /
                <emph>que</emph> acero sigue...»), dominante en la transmisión (ms. Chacón [Góngora
              1991: 128], Vicuña [1627: f. 116v], Salzedo Coronel [1629 (=2008): f. 52v], Gonzalo de
              Hoces [1634: 150], Gerónimo Villegas [1659: 472]), la de Pellicer y Cuesta tiene la
              ventaja de conservar en su plenitud la correlación que describe el pasaje, sin que
              resulte degradada, como señala Alonso (1980: 150), por el diferente estatuto
              sintáctico que presentan los dos miembros del v. 182 en la lectura «Que acero sigue,
              idólatra venera». De hecho, Cuesta en sus <emph>Notas</emph> (BNE, ms. 3906, f. 358v)
              llama la atención sobre la correlación, «semejante [...] a la que usó atrás, cuando
              dixo ‘Su boca dio i sus ojos cuanto pudo / Al sonoro cristal, al cristal mudo’». <ref xml:id="ref21" target="ref20">Recuérdese lo dicho en la nota 128</ref>.</note> cual si él fuera de hierro y<note
              xml:id="fn139">
              <emph>ferreus atque </emph>(‘de hierro y’): en la poesía latina la colocación de la
              conjunción copulativa <emph>atque</emph> a final de hexámetro es extremadamente rara
              en el género épico −no así en la sátira−: sólo en dos ocasiones la encontramos en
              Virgilio: <emph>Aen.</emph> 12,555 y 12,615 (véase aparato de fuentes). </note> se
            aproxima con sacra adoración<note xml:id="fn140">
              <emph>sacro prosequitur cultu</emph> (‘se aproxima con sacra adoración’): lo dicho
              sobre «ídolo» (<ref xml:id="ref22" target="ref23">véase n. 130</ref>) es extensivo al
              término usado por Góngora, «idólatra» (OC255.198): al tratarse de un helenismo
              introducido tardíamente en el latín, carece de tradición en textos poéticos clásicos.
              ¿Cómo verter, por tanto, al latín la expresión «idólatra venera»? Cuesta echa mano de
              la expresión, un tanto prosaica, <emph>prosequor </emph>+ ablativo, usada en textos en
              prosa con el sentido de «acompañar con»/«honrar con» (véase <emph>OLD</emph>,
                <emph>prosequor</emph>, 3): Livio 8,10,1 <emph>laudibus debitis prosecutus</emph>,
              «habiéndolo honrado con las alabanzas debidas». De todas formas, parece que para
              encontrar la expresión con el ablativo <emph>cultu</emph> debemos esperar a la
              latinidad moderna; en este sentido destaca Filelfo, quien en su epistolario la
              convierte en una fórmula cortés habitual: <emph>Epist.</emph> 48 «<emph>te prosequar
                omni amoris et venerationis cultu</emph>»<emph>, </emph>«te honraré con todo el
              cultivo de mi amor y veneración». En cuanto a la rara <emph>iunctura
                </emph>«<emph>sacer cultus</emph>», es propia igualmente de la latinidad moderna; la
              usa por ejemplo Erasmo designando justamente el culto religioso,
                <emph>e</emph><emph>pist.</emph> 1211: «<emph>Quod cultu sacro, ceremoniis,
                benedictionibus </emph>[...]<emph> sese venditarent populo..., </emph>‘el hecho de
              que se alabasen a sí mismos ante el pueblo con <emph>culto sacro</emph>, ceremonias,
              bendiciones...’. Nótese, por otra parte, su disposición hiperbática, que aporta sabor
              romano y representa un viaje de vuelta a las fuentes estéticas de Góngora (véase
              Introd. § 6).</note>, riquísimo<note xml:id="fn141">
              <emph>praediues</emph>: el sentido es, naturalmente, ‘cargadísimo’, como lo es el del
              «rico» (OC255.199) gongorino; el uso de «<emph>praediues</emph>»<emph> </emph>se
              justifica para conservar la vistosa antítesis gongorina «rico/pobre», a pesar de ser
              poco poético en latín: sólo en dos ocasiones, en Juvenal y −en la misma sede métrica
                (<emph>rapt</emph>. 2,290 #<emph>praediues opacis</emph>#)− Claudiano, encontramos
                <emph>praediues </emph>en la poesía hexamétrica antigua.</note> de cuanto de sus
              pomíferos<note xml:id="fn142">
              <emph>pomiferis truncis</emph><emph> </emph>(‘de sus pomíferos árboles’): resulta
              llamativo cómo en los últimos tres versos Cuesta rompe con su habitual fidelidad al
              texto gongorino al añadir sendas <emph>amplificationes </emph>a los tres miembros que
              componen los dos versos finales de la octava (OC255.199-200). La primera, consistente
              en explicitar que la producción del huerto de Acis procede <emph>de árboles
                frutales</emph>, se corresponde con el comentario que incluye en sus <emph>Notas
              </emph>(BNE, ms. 3906, f. 359r) <emph>ad loc.</emph>: «Abundante <emph>de cuanta fruta
                se cría</emph> en el huerto». La <emph>iunctura </emph>«<emph>p</emph><emph>omifer
                truncus</emph>» es inédita en la Antigüedad; sí encontramos <emph>pomifer </emph>con
                <emph>arbores</emph> (Columela 11,2) o con <emph>rami </emph>(Séneca, <emph>Herc.
                fur</emph>. 700), pero ese poeticismo se aplica más bien a años o épocas del año
              (Hor. <emph>carm. </emph>4,7,11), a ríos (Prop. 4,7,81) o a campos. En cuanto a
                <emph>truncis</emph> con el valor de árbol, también resulta extraño en la poesía
              clásica. El uso de ‘<emph>pomifer</emph>’ junto a ‘<emph>hortus</emph>’ podría haberle
              sido inspirado a Cuesta por los <emph>Epitheta </emph>de Téxtor (1563: 409), donde se
              recoge dicho adjetivo (no así ‘<emph>pauper</emph>’) como epíteto de este sustantivo,
              citándose a Pontano: «<emph>Ac mihi pomiferis uacet Antiniana sub hortis</emph>» (‘Y
              que Antiniana esté libre para mí bajo los pomíferos huertos’). </note> árboles<note
              xml:id="fn143"> Verso 14: obsérvese el gran ornato del verso: la aliteración inicial
              del sonido <emph>p</emph>; la anticipación de la secuencia «<emph>pomiferis
                pauper</emph>» al pronombre relativo introductor de la proposición a la que
                pertenece (como en v. 3 <emph>simili quae</emph>» [<ref xml:id="ref12" target="ref13"><emph>cf. </emph>n. 104</ref>]); el entrelazamiento de sintagmas adjetivales
                (como en v. 4 [<ref xml:id="ref14" target="ref15">véase n. 106</ref>]). Todo es cosecha
              de Cuesta, que en este verso no reproduce secuencias de la poesía clásica, fuera del
              posible calco fónico de cláusulas como Lucrecio 4,835 «#<emph>procreat usum</emph>#» u
              Ovidio, <emph>met.</emph> 8,646 «#<emph>collegerat horto</emph>#», entre otras (véase
              el aparato de fuentes en § 5.3). </note> produce el pobre<note xml:id="fn144">
              <emph>p</emph><emph>auper</emph> (‘pobre’):<hi rend="b"> </hi>Cuesta vierte
              literalmente el adjetivo gongorino, «pobre» (OC255.199). En sus <emph>Notas
              </emph>(BNE, ms. 3906, f. 359r) explica el sentido que tiene para él la expresión:
              «Huerto pobre: pequeño»; y aduce dos pasajes de la poesía augústea: Virgilio,
                <emph>ec.</emph> 7,34 «<emph>custos es pauperis horti</emph>»<emph> </emph>(‘guarda
              de un pobre huerto’), y Tibulo 1,1,19 «<emph>Vos quoque, felicis quondam, nunc
                pauperis agri / custodes</emph>»<emph> </emph>(‘Vosotros [Lares] también, guardianes
              de un campo otrora fértil, ahora pobre campo’). </note> huerto<note xml:id="fn145">
              <emph>pomiferis pauper </emph>[...]<emph> truncis </emph>[...]<emph> hortus
              </emph>(‘pobre huerto [...] pomíferos árboles’): nótese el entralazamiento de los dos
              sintagmas adjetivales, como en v. 4 «<emph>pulcris ardentia roribus
                ora</emph>» (<ref xml:id="ref16" target="ref17">véase n. 106</ref> y § 6,
                «<emph>Otra</emph> deconstrucción <emph>del estilo
              gongorino</emph>...»).</note>, dan las vacas recién paridas cada vez que colman los
            cubos del ordeño<note xml:id="fn146"> Cuesta amplifica también el segundo de los tres
              miembros del trícolon con que cierra Góngora la octava, «[<emph>sc. </emph>cuanto]
              rinden las vacas» (OC255.200), añadiendo un predicativo, «<emph>foetae</emph>» (se
              trata de ‘vacas recién paridas’) y una oración de relativo alusiva al ordeño. Ambos
              aditamentos siguen una fuente virgiliana que Cuesta ha querido incorporar a su
              versión, como es <emph>georg</emph>. 3,176-177 «<emph>nec tibi fetae / more patrum
                nivea implebunt </emph>#<emph>mulctraria vaccae</emph>#», «las vacas paridas no han
              de llenarte, como hacían nuestros padres, los cubos nevados del ordeño» (trad. Segura:
              Virgilio 1981: 108), un texto referente a la conveniencia puntual de dejar a las vacas
              su leche para que amamanten a sus terneros en lugar de ordeñarla para el consumo. Se
              trata de una perfecta muestra del seguimiento de la estética de la
                <emph>imitatio</emph> por parte de Cuesta, como buen poeta humanista (véase Introd.,
              § 5.1).</note>, y<note xml:id="fn147">Verso 16: su primera y última palabra son
              escrupulosamente fieles a la secuencia original, «y fomenta el robre» (OC255.200),
              tercer miembro del trícolon con el que cierra Góngora la octava. El resto del verso,
              en cambio, es una nueva <emph>amplificatio </emph>de Cuesta, consistente en un
              predicativo referido al árbol, «<emph>exosum</emph>» (‘carcomido’), y una determinación
              de lugar, «<emph>duro sub cortice</emph>» (‘bajo la dura corteza’).<space/>La razón de
              su introducción es la misma que inspira la <emph>amplificatio</emph> del segundo
              miembro (véase la nota anterior): la búsqueda de <emph>sonido clásico</emph> a través
              de la <emph>imitatio </emph>de la poesía romana; pese a que «<emph>duro sub cortice
                robur</emph>»<emph> </emph>no aparece literalmente en la poesía antigua, es un calco
              fónico de expresiones muy semejantes, situadas en la misma posición<emph> </emph>del
              hexámetro, de poetas como Virgilio (<emph>georg. </emph>2,298 «<emph>primum #sub
                cortice tectus#</emph>»), Estacio (<emph>Theb.</emph> 1, 582 «#<emph>sub cortice
                libri</emph>#») y, sobre todo, Ovidio (<emph>met.</emph> 1, 553 «<emph>#novo sub
                cortice pectus#</emph>»). En cuanto a los términos ‘<emph>cortice’ </emph>y
                ‘<emph>robur</emph>’<emph>,</emph> tampoco aparecen como <emph>iunctura </emph>en la
              latinidad antigua, pero sí usados en versos sucesivos, en la misma sede métrica en que
              los sitúa Cuesta, en uno de los más célebres poemas de Catulo (64, 106-107):
                «<emph>sudanti #cortice# pinum / indomitus turbo contorquens flamine #robur#</emph>»
                (‘[<emph>sc. </emph>como] un huracán desenfrenado [<emph>sc. </emph>arranca] un
                <emph>pino</emph> de goteante corteza sacudiendo su <emph>tronco</emph> con su
              soplo’). También puede haber pesado en la decisión de amplificar este tercer miembro el
              deseo de «especificar» el sentido del verso gongorino por parte de Cuesta –como hizo
              en el v. 14 a propósito de <emph>hortus</emph>−, que en sus <emph>Notas </emph>(BNE,
              ms. 3906, f. 359r) ilustra «<emph>I fomenta el robre</emph>»<emph> </emph>con la
              siguiente glosa: «podían aquí entenderse bellotas, mas no, porque en la siguiente
              estancia <emph>especificando</emph> cada cosa de las que podía ofrecer de su cosecha,
              después de haber contado fruta y manteca, que es lo que engendra el huerto y rinden
              las vacas, hace mención de un panal. Y así aquí diremos que por lo que ‘fomenta el
              robre’ se entiende la miel, que las abejas suelen labrar <emph>en envejecidos
                troncos</emph> de los árboles».</note> abriga carcomido<note xml:id="fn148"
                ><emph>ex</emph><emph>e</emph><emph>ssum</emph> (‘carcomido’): el participio de
              pasado de <emph>exedo </emph>(‘devorar’, ‘carcomer’), usado escasamente en latín,
              nunca aparece en la Antigüedad concordado con <emph>robur</emph>, pero sí con otros
              árboles, designando precisamente cavidades que albergan panales de abejas; así Ovidio,
                <emph>fast</emph>. 3,747 «<emph>Audit in #esesa# stridorem examinis
                #ulmo#</emph>»<emph> </emph>(‘oyó el zumbido de un enjambre en un olmo carcomido’
              [donde «<emph>exesa»</emph> y el nombre del árbol ocupan la misma <emph>sedes
                metrica</emph> que en el verso de Cuesta] y Virgilio, <emph>georg.</emph> 4,44
                <emph>esesae arboris antro </emph>(‘en la cavidad de un árbol carcomido’). El ms.
              trae la forma «<emph>exsessum</emph>», que presenta dos anomalías gráficas: por un
              lado, la hipercorrección ‘<emph>xs</emph>’ en lugar de ‘<emph>x</emph>’, no
              etimológica pero presente esporádicamente en la tradición, por ejemplo en el célebre
                <emph>Codex Mediceus Laurentianus</emph> 39.1, del s. V, que transmite
                <emph>exsesa</emph> (por <emph>exesa</emph>) en <hi rend="sc">Verg</hi>.
                <emph>Aen</emph>. 8,418 (véase<emph> </emph>Virgilio 1973: 101). Dada la impropiedad
              y rareza de esta grafía, la he corregido por la habitual, ‘<emph>x</emph>’, seguida
              por la mayoría de las ediciones de la época (<emph>cf. infra</emph>) y actuales. Por
              otro, la doble ‘<emph>ss</emph>’, una variante gráfica que remonta a la Antigüedad
                (<emph>cf. </emph>Celso 5,28,12 [<emph>OLD</emph>, s. v. ‘<emph>exedo’</emph>]).
              Dado que es una variante bien representada en la tradición (<emph>cf. </emph>el
              aparato crítico de <emph>Aen. </emph>8,418 en Virgilio 1973: 101), que sigue en uso en
              las ediciones de la época, pese a que la mayoría prefiere la ‘<emph>s</emph>’ simple
              (el Padre La Cerda, por ejemplo, edita ‘<emph>s</emph>’<emph> </emph>en
                <emph>Aen</emph>. 8,418 [Virgilio 1617: 214] y <emph>georg</emph>. 4,44 [Virgilio
                  1619: 440]), la he mantenido.</note>, bajo su dura corteza, el roble.</p><p>Dejó<note
              xml:id="fn149"> Sobre la prodigiosa fidelidad con que vierte Cuesta la octava XXVI en
              su conjunto, véase lo dicho sobre la <emph>Unidad III</emph> en Introd., § 4.</note>
            junto a la ninfa, recogido en nívea mimbre<note xml:id="fn150">
              <emph>niueo </emph>[...] <emph>uimine</emph> (‘nívea mimbre’):<hi rend="b"
              > </hi>Cuesta mantiene la sinécdoque usada por Góngora («blanca mimbre», OC255.203)
              por ‘cestillo’ (Ponce Cárdenas, 2017: 268). No encuentro en la poesía latina antigua
              la <emph>iunctura </emph>«<emph>niueo [...] uimine</emph>»; tampoco en Téxtor, bajo
                ‘<emph>uimen</emph>’ (1563: 898). Evidentemente para Cuesta la fidelidad al texto
              gongorino «blanca mimbre» ha tenido prioridad sobre el sonido clásico. Lo mismo sucede
              en todo el pasaje compuesto por los vv. 18-20. Sobre la disposición hiperbática del
              sintagma véase <ref xml:id="ref24" target="ref25"><emph>supra</emph> Introd., § 6, «Cuestiones debatidas»</ref>, así como la <ref xml:id="ref124" target="ref26">n.
                146 a «<emph>teneram [...] in
                escam</emph>»</ref>.</note><emph>, </emph>néctar<note xml:id="fn151">
              <emph>illud </emph>[...]<emph> concretum nuper </emph>[...]<emph> nectar
              </emph>(‘aquel néctar recién cuajado’): en sus <emph>Notas </emph>(BNE, ms. 3906, f.
              360r) Cuesta mantiene que por «‘<emph>el humor recién cuajado que la almendra entre
                verde y seca guardó</emph>’ [<emph>sic</emph>] [...] yo no entiendo sino las
              almendras, sacadas de su corteza antes que lleguen del todo a endurecerse, de modo que
              serán almendras frescas mondadas», en virtud de «la leche que tienen todas las frutas
              de corteza dura antes que se cuaje». Su versión latina se corresponde con esta
              interpretación y es enteramente fiel al texto gongorino salvo en dos puntos: suprime
              el calificativo «celestial» (OC255.201), que apunta al nacimiento mítico de la
              almendra a partir del semen de Júpiter (Ponce Cárdenas 2017: 266-267; Micó, 2001: 50),
              y añade «<emph>teneram [...] in escam</emph>» (‘para que fuese de tierno comer’),
                  justificando la expresión gongorina «humor». La traducción tiene aquí mucho de glosa. <ref xml:id="ref29" target="ref28">Volver a nota 147</ref>.</note> de aquel<note xml:id="fn152">
              <emph>illud </emph>[...]<emph> quod </emph>[...]<emph> seruauit amygdala mixto
                </emph>[...]<emph> nectar </emph>(literalmente ‘ese que la almendra conservó
              néctar’): nótese el orden de palabras: entre «<emph>nectar</emph>» y su determinante
                «<emph>illud</emph>», se ha interpuesto, entre otros elementos, una proposición de
              relativo derivada de <emph>nectar</emph>. Cuesta está imitando en latín
              −«deconstruyendo»− una característica construcción hiperbática de la lengua poética
              gongorina, como es la constituida por Artículo determinado/Determinante+Oración de
              relativo+Antecedente (como en OC264B.376 «A las que tanto mar divide playas» o
              OC264B.272 «De <emph>aquellas </emph>que la sierra dio<emph> Bacantes</emph>»). El
              hecho de que el uso de esta construcción siendo el determinador el demostrativo es
              extremadamente esporádico en latín sugiere, como se ha dicho (véase Introd., § 6,
              «Conceptos debatidos», y Pozuelo 2019: § 33-34), que aquí Cuesta está imitando más a
              Góngora que a los propios poetas latinos clásicos.</note>, recién cuajado –para que
            fuese de tierno comer<note xml:id="fn153">
              <emph>teneram </emph>[...]<emph> in escam</emph> (‘para que fuese de tierno comer’):
              esta idea es un añadido de Cuesta, ausente del texto gongorino, para amplificar −y
              justificar− la expresión «<emph>nuper</emph><emph> concretum</emph>» («recién
              cuajado»). La <emph>iunctura</emph> no tiene paralelos en la latinidad antigua. Sí los
              tiene el uso de <emph>esca</emph> a final de hexámetro, ocasionalmente en
              concordancia, como aquí, con un adjetivo en la misma sede métrica en que lo sitúa
              Cuesta: <hi rend="sc">Verg</hi>. <emph>georg. </emph>4, 17 «<emph>Ore ferunt
                </emph>#<emph>dulcem</emph>#<emph> nidis inmitibus #escam#</emph>» (‘se las llevan
              [los pájaros a las abejas] en sus picos, dulce alimento para sus nidos
              inmisericordes’): muy probablemente es un calco fónico de este verso, por lo demás
              bien conocido. También contribuye al sonido clásico la <emph>disiunctio</emph>
                «<emph>teneram</emph> [...] <emph>escam</emph>», un tipo hiperbático, como hemos
              señalado (Introd., § 6), característico de la poesía latina y transferido por Góngora
              a su poesía, que Cuesta «deconstruye» al expresarlo en latín. Dicho artificio se
              repite tres veces en los dos versos siguientes: <emph>pallore </emph>[...]<emph>
                mixto</emph>; <emph>uirens </emph>[...]<emph> amygdala </emph>+ <emph>niueo
                </emph>[...]<emph> uimine</emph>. <ref xml:id="ref26" target="ref24">Recuérdese lo dicho en la nota 143</ref>.</note>−,
              que<note xml:id="fn154"> Verso 18: nótese la literalidad con que esta línea recoge el
              sentido del verso gongorino (OC255.202 «Que la almendra guardó entre verde y seca»).
              Sobre su sentido <ref xml:id="ref28" target="ref29">véase la n. 144</ref>. Obsérvese la
              estructura verbal del verso: prescindiendo del relativo inicial, dos sintagmas
              adjetivales (los representaremos por a A y b B) se disponen en <emph>disiunctio
              </emph>con el verbo en el centro, siguiendo la estructura a b B A. Es, como se sabe,
              la estructura del <emph>verso áureo</emph>, bastante difundida en la poesía latina
              antigua especialmente desde Ovidio, y que alcanza un uso particularmente amplio en
              poetas tardíos como Claudiano, tan querido para don Luis (O’Hara 1997: 243 y 117;
              Hoffer 2007: 301ss.). Como se ha señalado (Pozuelo Calero 2019: § 21-24), Góngora no
              reproduce este tipo de hipérbaton, pero parece sentir cierto impulso por imitar su
              estructura en los abundantes versos de sus poemas mayores constituidos por dos
              sintagmas adjetivales yuxtapuestos (OC264B.1010 «De la menuda hierba el seno blando»;
              OC264B.861 «Mientras casero lino Ceres tanta»), que en ocasiones tienen en el centro
              un verbo (OC264B.923«<emph>Sacros troncos sudar fragrantes gomas</emph><emph>»</emph>;
              OC264B.944 «<emph>Del himno culto dio el último acento</emph>»). </note> la almendra,
            aún verde y con mezcla de blancura,<note xml:id="fn155">
              <emph>pallore</emph>[...]<emph>mixto</emph>(‘con
              mezcla de blancura’): la expresión carece de paralelos en la poesía antigua. Es el
              recurso de Cuesta para verter al latín la referencia a la almendra ya madura («seca»),
              cambiando esta cualidad por el color asociado a ella. Sobre la disposición hiperbática
              del sintagma adjetival, véase <ref xml:id="ref27" target="ref25">Introd., § 6</ref>, y <ref xml:id="ref27" target="ref26">n. 146</ref> a «<emph>teneram [...] in
                escam</emph>».</note> guardó, así como una
            pella de manteca<note xml:id="fn156">
              <emph>lactis </emph>[...]<emph> glebam</emph><emph> </emph>(‘una pella de manteca’):
              obsérvese la separación entre el complemento genitivo y el sustantivo, colocados en
              los extremos del verso. Al tratarse de un estilema de la poesía latina introducido por
              Góngora en su poesía (OC264B.659 «De Alcides lo llevó luego a las plantas»; o, en esta
              misma octava, OC255.204 «y un copo, en verdes juncos, de manteca»), es una nueva
              manifestación de la «deconstrucción»<emph> </emph>de la lengua poética gongorina que
              lleva a cabo Cuesta (véase Introd. § 6). </note> bajo una grama de juncos<note
              xml:id="fn157"><emph>astricti iunci sub germine/gramine</emph> (‘entre retoños/grama
              de juncos entrelazados’): como se ha indicado en la nota al texto latino, Cuesta ha
              escrito «<emph>germine</emph>», pero en algún momento posterior ha añadido al margen
                <emph>gramine</emph>, sin duda como enmienda a la redacción inicial. Es la
              traducción, un tanto libre, del adjetivo gongorino «verde» (OC255.204). Ni
                <emph>germine </emph>ni <emph>gramine</emph> aparecen rigiendo un genitivo
                «<emph>iunci</emph>» en la latinidad antigua. En cambio, los dos aparecen en
              ablativo ocupando, como aquí, el quinto pie del hexámetro, pero con mucha más
              frecuencia <emph>gramine </emph>(en Virgilio hay cinco casos [<emph>georg.
              </emph>3,144 #<emph>gramine</emph># <emph>ripa</emph>; etc.] por uno solo de
                <emph>germine</emph> [en el <emph>Apéndice</emph>: <emph>mor. </emph>94
                #<emph>germine</emph># <emph>bulbum</emph>];<emph> </emph>en Ovidio, seis casos
                [<emph>met. </emph>2,841 #<emph>gramine</emph># <emph>pasci</emph>, etc.] por
              ninguno de <emph>germine</emph>). La enmienda está, pues, muy justificada de acuerdo
              con el ideal de <emph>imitatio</emph>. Por lo demás, como anotan Micó (2001: 50) y
              Ponce Cárdenas (2017: 268), Góngora pudo muy bien estar imitando aquí a Tibulo
              (2,3,15-16), que aludió al molde de juncos en que se hacía el queso:
                «<emph>Tu</emph><emph>nc</emph><emph> fiscella leui detexta est #uimine# iunci /
                raraque per nexus est uia facta sero</emph>» (‘Entonces se tejió la pleita con la
              ligera mimbre del junco, / y se dejó paso entre sus ataduras para el suero’). Es
              posible que Cuesta, que reproduce los términos «<emph>uimine</emph>»<emph> </emph>(en
              la misma posición métrica) y «<emph>iunci</emph>», esté imitándolo igualmente; en tal
              caso estaría recorriendo en sentido inverso el camino iniciado por Góngora. En cuanto
              a «<emph>astricti</emph>» (‘entrelazado’), es un añadido de Cuesta con dos funciones:
              por un lado, la de glosar el sentido del verso (en sus <emph>Notas</emph> [BNE, ms.
              3906, f. 360v] lo había explicado así: «[<emph>sc. </emph>Acis] ofreció también una
              pella de manteca de vacas <emph>envuelta</emph> en juncos, como suelen hoy, o en hojas
              de espadaña o palmitos»); por otro, la de aportar sonido clásico, pues aunque no
              aparece en la poesía latina referido a juncos, sí lo hace en otros contextos, a veces
              incluso en la misma posición métrica, como en Ovidio, <emph>ars</emph> 3,145
                «<emph>Illa sit #adstrictis# inpedienda comis</emph>»<emph> </emph>(‘aquella
                [<emph>sc. </emph>mujer] debe quedar prieta, con sus cabellos entrelazados’).
            </note> entrelazados<note xml:id="fn158">
              <emph>gramine glebam</emph>: nótese la aliteración (véase § 7 «<emph>Otros hechos de
                estilo</emph>»). </note>; en<note xml:id="fn159"> Verso 21: obsérvese la literalidad
              con que reproduce Cuesta el contenido del verso de Góngora. Tal será la tónica de los
              v. 21-24, cada uno de los cuales recoge con admirable fidelidad el verso
              correspondiente del pasaje, con alteraciones muy leves, lo que redunda en una relativa
              precariedad de paralelos clásicos. La <emph>iunctura </emph>«<emph>cortice
                </emph>[...]<emph> </emph><emph>non </emph><emph>grandi</emph>» (‘en un corcho no
              grande’) no se encuentra<hi rend="b"> </hi>en la latinidad antigua; evidentemente ha
              sido acuñada por Cuesta para verter el gongorino «en breve corcho» (OC255.205). En
              cuanto al resto del verso, obsérvese que transforma el escueto sintagma participial
              gongorino («pero bien labrado») en una proposición relativa más prolija y explícita
                («<emph>sed quem bene dextra poliuit</emph>»), para la que se sirve de un raro final
              de hexámetro de los <emph>Aratea </emph>de Cicerón (v. 160), único en la latinidad
              antigua, referido a las constelaciones: «<emph>natura #poliuit#</emph>»<emph
              > </emph>(‘la naturaleza pulió’).</note> un corcho no grande, mas<note xml:id="fn160">
              <emph>non grandi sed </emph>(‘no amplio pero’): nótese que, en su afán por la
              literalidad, Cuesta conserva incluso la característica fórmula adversativa-aditiva
              empleada por Góngora (<emph>cf</emph>. Ponce Cárdenas 2017: 268).</note> pulido
            diestramente con sus manos, le ofreció un rubio −y que<note xml:id="fn161">
              <emph>q</emph><emph>uodque</emph><emph> </emph>(‘y que’): puede extrañar a primera
              vista el uso del relativo neutro para referirse a <emph>fauus</emph>, un sustantivo de
              género <emph>masculino</emph>, como demuestra saber perfectamente Cuesta al
              concertarlo con <emph>praedulcem</emph>. Se explica considerando que el panal es
              designado como <emph>una cosa</emph> tomada del seno de una encina, siguiendo
              vagamente la metáfora del original, donde el panal es «un rubio <emph>hijo</emph> de
              una encina hueca»−. Virgilio ofrece una falta de concordancia del mismo tipo en
                <emph>Aen. </emph>4,569-570 «<emph>uarium et mutabile semper femina</emph>»
              (‘variada y mudable <emph>cosa</emph> es siempre la mujer’).</note> tomó del seno de
            una encina hueca−<note xml:id="fn162"><emph>quodque cauae quercus decerpsit ab
                aluo</emph> (lit. ‘y cosa que tomó del seno de una encina hueca’): una de las
              escasas desviaciones de Cuesta respecto del verso original es la pérdida de la imagen
              aplicada al panal, «rubio <emph>hijo</emph> de una encina hueca» (OC255.206). Como se
              ve, en lugar de reproducirla parafrasea su sentido. De hecho, en sus <emph>Notas
              </emph>(BNE, ms. 3906, f. 360v) declara la metáfora afirmando: «llámalo hijo de la
              encina porque se cría <emph>en ella</emph>». Por tanto, la referencia al ‘seno’
                («<emph>alvum</emph>») del árbol se encamina a conservar de algún modo el concepto
              figurado, es decir, el del panal como <emph>hijo</emph> de la encina. En este sentido,
              si Góngora ha tomado, como sugiera Ponce Cárdenas (2017: 268), la imagen, en virtud de
              la habitual acepción de ‘vientre femenino’, ‘útero’, que posee <emph>aluus</emph>
                (<emph>cf. ThlL, </emph>s.v., col. 1803; <hi rend="sc">Pavl. Fest</hi>., p. 8:
                «<emph>aluus venter feminae</emph>»), de Claudiano,
                <emph>rap</emph><emph>t</emph><emph>. Pros. </emph>2,126, «<emph>fagique caua
                </emph><emph>#</emph><emph>dimissus ab aluo</emph><emph>#</emph>»<emph> </emph>(‘[un
              enjambre] enviado desde el hueco de un haya’), entonces Cuesta, al verter al latín el
              pasaje utilizando esa misma fuente, lo <emph>deconstruye</emph>, devolviéndolo a sus
              fuentes. Cabe añadir que «<emph>quercus</emph> [...]<emph> ab aluo</emph>» no aparece
              en estos términos en la latinidad antigua, pero sí referido a otro árbol, como es el
              haya, en el verso citado de Claudiano. En todo caso, la asociación de la encina con
              los panales de miel es un lugar común. Cuesta cita en sus <emph>Notas </emph>(BNE, ms.
              3906, f. 360v) tres ejemplos de ello: Claudiano, <emph>rap.</emph><emph
                > </emph><emph>Pros.</emph> 2,109 «<emph>Ilex plena fauis</emph>» (‘la encina, llena
              de panales’ [mal citado, acaso por hacerlo de memoria, como «<emph>plena fauis
                ilex</emph>»]); Ovidio, <emph>am. </emph>3,8,40 «<emph>in quercu mella reperta
                caua</emph>», ‘mieles halladas en huecas encinas’ [es el ejemplo con que ilustra la
              aplicación de dicho epíteto a la encina Ravisio Téxtor, 1563: 713]), y Ovidio,
                <emph>fast</emph>. 3,746 «<emph>Quaerebant flauos per nemus omne fauos</emph>»,
              ‘buscaban rubios panales por todo el bosque’ [citando Cuesta la primera palabra,
              erróneamente, como «<emph>querebam</emph>», nuevo indicio de que debía de citar de
              memoria]). </note>, panal<note xml:id="fn163">
              <emph>flauum </emph>[...]<emph> fauum </emph>(‘rubio panal’): obsérvese la gran
              separación entre ambos términos (recuérdese lo dicho acerca del hipérbaton, y en
              concreto sobre la separación entre el adjetivo y el nombre, en Introd., § 6,
              «Conceptos debatidos»). Por otra parte, en la latinidad antigua sólo hallamos esta
              paronomasia en dos lugares de Ovidio: <emph>fast</emph>. 3,746 «<emph>Quaerebant
                flauos per nemus omne fauos</emph>»<emph> </emph>(‘buscaban rubios panales por todo
              el bosque’ [el propio Cuesta cita este texto como fuente del verso gongorino en sus
                <emph>Notas</emph>, BNE, ms. 3906, f. 360v]), y <emph>medic.</emph> 82. Pese a ser
              tan precaria la tradición de la <emph>iunctura «favus flavus</emph>», este adjetivo es
              uno de los epítetos que señala Ravisio Téxtor (1563: 311) para ‘<emph>faui’</emph>
              (‘panales’), junto a otros como <emph>pressi, melliti, candidi, </emph>etc. El origen
              del uso gongorino («<emph>rubio </emph>hijo de una encina hueca») pudiera obedecer a
              estos textos (<emph>cf</emph>. Ponce Cárdenas, 2017: 268); en todo caso, en
              castellano, aparte de Góngora, según el <emph>CORDE</emph> sólo aplican el epíteto
              «rubio» a «panal» sus coetáneos Pedro de Espinosa, entre 1590 y 1650 («Dan rubias
              mieles los panales rubios»), el conde de Villamediana, entre 1599 y 1622 («Queriendo
              fabricar rubios panales»), y, en 1611, fr. Diego de Hojeda en <emph>La Cristíada
              </emph>(«Cual si fueran de miel rubios panales»).</note> dulcísimo, a cuya cera
            entregó en exclusiva<note xml:id="fn164">
              <emph>unam</emph> (‘solamente’): según la plausible explicación de Ponce Cárdenas
              (2017: 268-269), el enigmático término utilizado por Góngora, «vinculó» (OC255.208),
              en virtud de su significado como tecnicismo jurídico, ‘adjudicar un bien como
              indivisible’ −como ocurre en los mayorazgos−, equivale en el texto gongorino a «dejó
              su néctar en herencia –como si se tratara de un bien <emph>vinculado−</emph>». Así
              podría haberlo sentido Cuesta, que con el adjetivo <emph>unam</emph> puede muy bien
              estar indicando que la primavera ha entregado (<emph>protulit</emph>) el néctar de sus
              flores en exclusiva a la cera del panal, <emph>única</emph> destinataria de aquel. <ref xml:id="ref7" target="ref6">Volver a la conclusión</ref>.</note>el estío incipiente<note xml:id="fn165">
              <emph>noua </emph>[...]<emph> aestas </emph>(‘el estío incipiente’): Cuesta transforma
              la «primavera» que nombra Góngora (OC255.208) en el <emph>inicio del estío</emph>
              quizás siguiendo a Virgilio, que en <emph>Aen. </emph>1,430-431 sitúa el trabajo
              recolector de las abejas precisamente en ese momento del año: «<emph>Qualis apes
                aestate noua per florea rura / exercet sub sole labor...</emph>»<emph> </emph>(«cual
              las abejas, al inicio del estío, se dan al trabajo al sol por los campos
              floridos...»). Es un pasaje perfectamente conocido por Cuesta, ya que lo alega en sus
                <emph>Notas</emph> (BNE, ms. 3906, f. 361r) para argumentar –quizás un tanto#
              imprecisamente, en este caso− que con ‘néctar’ Góngora se refiere al rocío (véase n.
              166 <hi rend="color_FF0000">-119.468-</hi>). La búsqueda de legitimidad clásica ha
              prevalecido en esta ocasión sobre la fidelidad al maestro. La cláusula que cierra el
              verso, además, es un calco <emph>fónico</emph> de un modelo muy extendido en la poesía
              clásica: Virgilio, <emph>georg.</emph> 2,322 «#<emph>praeterit aestas</emph>#»; a
              menudo, va precedida por un adjetivo concertado con el sustantivo, como en nuestro
              caso, que reproduce así un genuino hipérbaton que contribuye al sonido clásico (véase § 6):
              Virgilio, <emph>georg.</emph> 4,207 «<emph>septima ducitur aestas</emph>»; Ovidio,
                <emph>Pont.</emph> 4,10,1 «<emph>tertia ducitur aestas</emph>». </note> sus
              nectáreas<note xml:id="fn166">
              <emph>nectareos flores</emph><emph> </emph>(‘nectáreas flores’):<hi rend="b"> </hi>es
              una <emph>iunctura </emph>muy rara en la latinidad antigua; aparece solo en Calpurnio
              Sículo (véase el aparato de fuentes en § 5.3) y en una variante de Claudiano
                (<emph>Epith. Honor. et Mar. </emph>[<emph>Carm. maiora </emph>10] 10,210-11
                «<emph>pars nectareis aspergere tecta floribus/fontibus</emph>»). La incluye Ravisio
              Téxtor (1573: 328) entre los epítetos de ‘<emph>flos</emph>’, citando al segundo. Por
              otra parte, Cuesta entendió en sus <emph>Notas</emph> (BNE, ms. 3906, f. 361r) que don
              Luis «llama aquí néctar al rocío; porque, como dicen los autores, del rocío hacen las
              abejas su miel». <hi rend="color_FF0000">-119.468-</hi></note> flores.</p><p>Pero<note
              xml:id="fn167"> Versos 25-26: como se ha explicado en la descripción general de la
              paráfrasis (Introd., § 4 «Contenido y estructura»: «<emph>Unidad 4</emph>»), Cuesta
              redactó inicialmente una primera versión de los dos versos iniciales de la octava
              (OC255.209-210) que enmendó posteriormente con esta segunda. Decía así: «<emph>At mox
                ille manus lymphis dat fervidus aestu / atque cavis tollens undam de flumine
                palmis</emph><emph>...</emph>» (‘Pero luego, sofocado por el calor, da sus manos a
              las linfas, y levantando agua del río con sus palmas ahuecadas...’). Véase, al
              respecto, las notas que siguen. <hi rend="color_FF0000">-456161-</hi></note>, sofocado
            por el calor<note xml:id="fn168"><emph> ille calens</emph> (literalmente, ‘acalorado’):
              el «caluroso» (OC255.209) gongorino ha traído de cabeza a Cuesta. En la primera
              versión que compone (véase n. 160 <hi rend="color_FF0000">-456161-</hi>) lo traduce
              por «<emph>feruidus aestu</emph>»<emph> </emph>(‘hirviendo de calor’), una
              construcción no muy latina: podría haberle sido inspirada fónicamente por Horacio,
                <emph>serm</emph>. 1,1,38 #<emph>feruidus aestus</emph># (‘el férvido estío’), pero
              con <emph>aestu</emph> en ablativo es muy rara, porque en latín
              ‘<emph>feruidus</emph>’ significa ‘caluroso’, no ‘acalorado’, y suele aplicarse a
              objetos, astros o regiones, no a personas (véase <emph>OLD</emph>, s. v., 6 y 7). En
              la segunda versión del pasaje lo cambia inicialmente por ‘<emph>aestu
                feruens</emph>’<emph> </emph>(literalmente ‘ardiente de calor’), tampoco muy
              satisfactoria, pues no hay ejemplos clásicos de ‘<emph>feruere aestu</emph>’ con ese
              sentido (aunque similar en apariencia, <hi rend="sc">Clavd</hi>. <emph>raptu
                Pros</emph>. 1,166 «<emph>nimio feruens exuberet aestu</emph>» tiene un sentido
              diferente [‘el Etna se desborda férvido con un flujo excesivo’]); finalmente propone,
              a través de una enmienda añadida al margen del verso, «[<emph>aestu</emph>]
                <emph>ille calens</emph>», construcción, esta sí, con paralelos latinos (cf. Ovidio,
                <emph>fast.</emph> 3,531 <emph>Sole tamen uinoque calent</emph>, ‘[<emph>sc.
              </emph>los romanos, en la fiesta de Ana Perenna] se acaloran con el sol y el
              vino’).</note>, alargó sus brazos<note xml:id="fn169">
              <emph>porrexit bracchia lymphis</emph> (‘alargó sus brazos a las linfas’): en su
              primera versión, como se ha visto (n. 160 <hi rend="color_FF0000"
              >-456161-</hi>), Cuesta tradujo «al arroyo da las manos» (OC255.209) por <emph>manus
                lymphis dat</emph> (‘da sus manos a las linfas’). Aunque, como señala Ponce Cárdenas
              (2017: 269-270), la expresión absoluta <emph>dare manus</emph>, con el sentido de
              «rendirse», es frecuente en latín, no parece usarse seguida de un sustantivo inanimado
              en dativo con el valor de ‘echar las manos a’. El propio Cuesta parece reconocerlo así
              al aportar en sus <emph>Notas </emph>(BNE, ms. 3906, f. 361v) como paralelo latino de
              la expresión gongorina una construcción diferente, como es <emph>dare </emph>+
              acusativo + <emph>manibus</emph> (dativo): «No dixo [<emph>sc. </emph>Góngora] ‘da el
              arroyo a las manos’, como Virgilio 4 <emph>G</emph>., [<emph>georg. </emph>4,376]
                ‘<emph>manibus liquidos dant ordine fontes</emph>’<emph> </emph>[‘dan por orden
              cristalinas fuentes a las manos’] porque allí es que davan agua a manos, y aquí, las
              manos al agua, porque se lavaba en el arroyo». A pesar de ello traduce «<emph>manus
                lymphis dat</emph>», quizás apoyándose en una expresión clásica análoga, que, como
              sugiere Ponce Cárdenas (2017: 269-270), pudo haber influido en el cordobés, como Verg.
                <emph>Aen.</emph> 11,565 «<emph>dat sese fluvio</emph>», ‘se lanza al río’. No debió
              quedar totalmente satisfecho, pues en esta segunda versión cambia a la construcción
                «<emph>porrexit bracchia lymphis</emph>», que sí que tiene antecedentes en autores
              como Ovidio (por ejemplo <emph>met.</emph> 1,766-767 «<emph>caelo / bracchia
                porrexit</emph>»<emph>, </emph>‘extendió sus brazos al cielo’). Como puede verse, en
              caso de conflicto prefiere la propiedad lingüística latina a la literalidad
              gongorina.</note> a las linfas<note xml:id="fn170">
              <emph>lymphis</emph> (‘las linfas’): el uso de este término con el sentido de ‘agua’ y
              en esta sede métrica puede haber sido tomado de Horacio, <emph>serm.</emph> 1,5,24
                (<emph>«Ora manusque tua lauimus, Feronia, </emph>#<emph>lympha</emph>#», ‘Nos
              lavamos, [fuente] Feronia, la cara y las manos en tu agua’), verso que cita Cuesta al
              respecto en sus <emph>Notas </emph>como ejemplo de «que cara y manos se lavaban en las
              fuentes» (BNE, ms. 3906, f. 361v). En cualquier caso, «<emph>lymphis</emph>» es un
              cierre de hexámetro muy común en la poesía clásica (véase el aparato de fuentes en §
              5.3).</note>, y levantando<note xml:id="fn171">
              <emph>tollens </emph>(‘levantando’): la traducción de la forma personal «da»
              (OC255.209) mediante el participio <emph>tollens</emph>, adoptada en la primera
              versión de los dos primeros versos de la octava (véase n. 160 <hi rend="color_FF0000"
                >-456161-</hi>), proporciona sonido clásico (<emph>cf.</emph> por ejemplo <hi
                rend="sc">Ov</hi>. <emph>met</emph>. 9,175: «#<emph>tollens ad sidera
              palmas</emph>#», ‘levantando al cielo las manos’), pero provoca un serio problema, al
              generar una construcción a la que es fácil dar continuidad (recuérdese lo dicho en
              Introd., § 4 «Contenido y estructura»: «<emph>Unidad 4</emph>»). Esa podría haber sido
              una de las razones por las que Cuesta ensaya una segunda versión, en la que, sin
              embargo, volvemos a leer «<emph>tollens</emph>», quizás −no es descartable− debido a
              un lapsus por ‘<emph>tollit</emph><emph>’</emph><emph> </emph>(‘levanta’), que habría
              solucionado ese problema; de hecho, la inversión de los términos
              «<emph>tollens</emph>» y «<emph>undam/-as</emph>» que se aprecia en esta segunda
              versión podría obedecer al deseo de ubicar la forma <emph>tollit</emph> en una
              posición en que su sílaba final resultase alargada por posición y tuviese así acomodo
              en el hexámetro. La cercanía de la versión inicial habría podido provocar fácilmente
              el lapsus.</note> las ondas del río con sus palmas<note xml:id="fn172">
              <emph>Atque cauis undas tollens de flumine palmis </emph>(‘levantando las ondas del
              río con sus palmas ahuecadas’): Cuesta engasta felizmente en su verso la elegante
              secuencia virgiliana «<emph>Rite cauis undam #de flumine palmis# / sustinet</emph>»
                (<emph>Aen</emph>. 8,69-70)<emph>, </emph>referida a un acto religioso de Eneas
              (‘ritualmente en sus palmas ahuecadas agua del río retiene’). El precio que paga por
              ello es cierto grado de pérdida de fidelidad al texto gongorino («Y, con ellas, las
              ondas a su frente» [OC255.110]): «<emph>cauis palmis</emph>» recoge con notable
              libertad «con ellas»; «<emph>de flumine</emph>»<emph> </emph>es un añadido; «a su
              frente» se pierde; en cambio «<emph>undam</emph>» recoge con toda literalidad el
              gongorino «<emph>las ondas</emph>».</note> ahuecadas...<note xml:id="fn173"> Como se
              ha expuesto <emph>supra</emph> (Introd., § 4, «<emph>Contenido y estructura</emph>»:
                «<emph>Unidad IV</emph>»), la paráfrasis se interrumpe bruscamente aquí. A
              continuación solo aparece en el ms. un verso de Ovidio («<quote><emph>Quen [sic] nisi
                  templorum fueris dignatus honore</emph></quote>», ‘Si no te dignases a rendirle el
              honor de los templos’) integrante de una alocución del vate Tiresias a Penteo en las
                <emph>Metamorfosis </emph>(3,521) previniéndolo de que, de no honrar a los dioses,
              sería descuartizado. No tiene relación alguna con el pasaje gongorino –ni con ningún
              otro del <emph>Polifemo−</emph>, pese a lo cual Cuesta lo ha anotado aquí por razones
              que se nos escapan (¿para utilizar en una eventual traducción futura de OC255.152
              «Deidad, aunque sin templo, es Galatea»?). </note>.</p>
        </div>
      </div>
    </body>
  </text>
</TEI>
